Más síntomas de embarazo

Después de publicar la entrada de ayer, me di cuenta de que me dejé varias cosas por contar. No son de gran importancia, pero son síntomas y sensaciones que quiero tener recopilados en el blog, para cuando quiera revivir el embarazo, y así de paso, me contáis si os pasan o han pasado también.

Algo que me agobia bastante es la falta de aire, que hace meses que me pasa, pero cada vez es más y más angustiosa. Empezó siendo un ahogo cuando subía escaleras, o hacía algún esfuercillo, lo normal en un embarazo. Y ahora es mucho más fuerte, y me pasa haciendo cosas mínimas, como estar demasiado rato de pie. Sobre todo ahora que Biel pesa sus dos quilos y pico, y se mueve más cuando estoy de pie, siento como se me cansa la barriga con sus zarandeos y me cuesta respirar.

Me pasa también cuando entro en sitios que tienen calefacción, ya de por si la tolero poco, me entra mucho agobio del contraste de temperaturas, y ahora además, me pongo colorada y siento que me falta oxígeno. También si estoy mucho rato sentada, con la presión en las costillas siento que no lleno los pulmones del todo. Como mejor estoy es estirada de lado con las piernas semiflexionadas y un cojín entre ellas, pero también se me resienten las lumbares y el culo por el peso extra. Cualquier postura mantenida demasiado tiempo me acaba dando algún dolorcillo, así que tengo que estar cambiando a cada rato.

Por suerte ni los dolores de espalda ni la ciática me están dando mucha guerra, lo normal siendo el final del embarazo, estirando bien, vigilando la postura y los movimientos, lo llevo bastante bien. Imaginaba que lo pasaría peor con eso ya que siempre he tenido muchos problemas.

No está siendo un invierno especialmente frío, por lo que no me abrigo demasiado y evito los golpes de calor. También siento que por las noches tengo calores, duermo sin ropa apenas, braguitas y camiseta de tirantes, y cuando me despierto para ir al baño en medio de la noche, siento la piel ardiendo, sobre todo la barriga, no llego a sudar, pero desprendo muchísimo calor corporal. Sé que es normal estar alta de temperatura durante todo el embarazo, pero últimamente lo noto más que en meses anteriores.

Otra cosa que me pasa, de esto hace mucho, es que cuando bebo agua, o tomo algo fresquito Biel pega botes. Es debido a que como le queda el estómago encima, debe de sentir el frescor, y se queja pegándole golpecitos al vecino de arriba. Es algo normal que les pasa a casi todas, pero me hace gracia. Especialmente desde que se que está en cefálica, y que justo debajo de mis costillas está su culete, por lo que me lo imagino notando el frescor en las posaderas, y revolviéndose indignado.

Hace un par de semanas, calculo que desde que se giró y encajó la cabeza, me apetece mucho sentarme modo indio. Con las piernas cruzadas y bien abiertas, algo que siempre he hecho, pero que ahora me lo pide el cuerpo, como si necesitase darle más espacio. Creo que hace un efecto similar al de la pelota de pilates, que hace que se encaje bien abajo.

En estas últimas semanas también, he escuchado los movimientos de Biel. Es decir, cuando se mueve bruscamente, me suena la tripa, como un ruido hueco de vísceras (una especie de clic), no se como describirlo…

Han vuelto las náuseas, no son tan fuertes como en el primer trimestre por suerte, ni de lejos. Pero si que por las mañanas con el estómago vacío me dan asquitos, y algún día me han entrado ganas de vomitar, aunque no lo he hecho. Sobre todo cuando como de prisa, Biel se mueve mucho, o tengo muchísimo hambre. También ha regresado el olfato perruno, se ha vuelto a agudizar como en el primer trimestre, por suerte, no vomito con los malos olores ni me mareo tanto con los perfumes como las primeras semanas.

No he tenido ni una contracción, ni una!! Ni dolorosas, ni de Braxton Hicks, ni un amago de dolorcillo por el estilo, ni la barriga dura, ni me duele la barriga cuando me canso o Biel se mueve bruscamente… Nada de nada. Dicen que muchas ni las notamos aunque las tengamos, vete a saber. Yo espero seguir así al menos hasta que cumpla las 37 semanas. Se que son normales, que preparan el útero, pero yo soy feliz sin sentirlas. Ya tuve muchas en el embarazo de Aritz, y nunca fueron de las indoloras, pasé directamente a contracciones de parto dolorosas desde la semana 17. Así que no se ni como son las que no duelen. En este embarazo creo que me libraré de ellas hasta el parto o poco antes.

Y bueno, los topicazos del embarazo que están desde primer momento y seguirán son:

  • Muero por un bocata de jamón, es lo primero que quiero cuando haya parido. Cuando paso en el supermercado por la sección de ibéricos, o por alguna tienda de embutidos de por aquí, babeo, literalmente… El cuerpo me lo pide, es superior a mi.
  • Me río mucho, risa tontorrona y fácil que es difícil de parar cuando me da. Es de lo mejor que tiene el embarazo, me pego unas risas con Mamífero, e incluso sola!! que ni estando contentilla, es muy divertido.
  • Me desconcentro mucho, no puedo acabar los libros que tengo a medias… Así que me he pasado a buscar cosillas por internet, leer blogs y cositas amenas porque me pierdo en seguida, tengo la cabeza demasiado a tope. Por lo mismo, estoy despistada, olvidadiza, y torpe también, además de tener el equilibrio anulado del todo.
  • No me crece el bello, y si lo hace, lo hace muy lentamente y en menor cantidad. En el embarazo de Aritz también me pasó, y seguí así unos meses postparto también. Había leído que a muchas mujeres les crece todavía más, pues a mi, al contrario, lo que es de agradecer. En las piernas me crece solamente en algunas zonas, y en las axilas, pues no lo se, porque desde que me depilé hace… ¿3 meses? (algo que he hago de uvas a peras porque no me obsesiona ser una barbie lampiña), no veo pelos. Tampoco me ha salido línea alba, ni creo que lo haga a estas alturas.
  • Como el estómago ha ido desplazándose e instalándose donde buenamente podía, me cuesta identificar el hambre, y es muy raro escuchar que suena en sitios distintos. De las 20 a las 30 semanas más o menos, lo sentía un poco más arriba de los riñones hacía detrás, y lo confundía a veces con dolor de espalda. Ahora está muy arriba, y es difícil a veces diferenciar si tengo mucho hambre o estoy llenísima.
  • Gases, a tope, aumentando el efecto invernadero como las vacas, metano puro. Con las digestiones tan lentas y el poco espacio físico para contenerlos, salen por arriba y abajo sin parar. Y es que, si no salen duele, y no entra nada más, eso seguro, hay que hacer espacio.
  • Estoy amorosa, ñoña, sensible, oxitocínica perdida. Es mirar a Mamífero y me derrito. Le miro y pienso: pero que guapo se está últimamente mi mozo! Y si, está guapo, pero guapo como siempre, pero yo lo veo más. Y ya cuando tiene gestos amorosos, de cuidarme o de padrazo, eso ya es el colmo de la ternura… Como están las hormonas de alborotadas…
  • Me agobio y me preocupo extremamente por tonterías, y me dan taquicardias pensando lo peor. Por ejemplo, si no encuentro a uno de los gatos (cosa que pasa a menudo porque ellos son así, se esconden y no salen por más que les llames), me vuelvo loca dando vueltas por la casa, me da la paranoia de que se han escapado, se han tirado por el balcón, o cualquier desgracia… Y eso que he tenido gatos toda la vida y se que no debo preocuparme por esas cosas, que siempre aparecen en cualquier rincón…
  • Sueño cosas raras, intensas, muchas son pesadillas, y a menudo también sueño que como, mucho en grandes cantidades cosas que me gustan mucho. Sobre todo dulces, y eso que no soy golosa, pero si que últimamente me apetecen guarrerías dulzonas. Yo querría tener sueños bonitos, plácidos, con mi bebé, pero mi cabeza va por libre… He soñado con abortos y momentos angustiantes en el hospital del horror, citas en el dentista terroríficas, abandonos, Mamífero teniendo un lío con otra chica, broncas familiares… Y el otro día soñé con mi parto, pero este no era desagradable, era bonito.

 

Seguro que se me ocurren más cosas… ya haré más posts si hace falta XD

Contadme vuestras cosillas rarunas de embarazada, o las de vuestra pareja, seguro que os pasan un montón de cosas curiosas que antes no, ¿verdad?

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

Semana 35: analítica, clase, y síntomas

Ayer fuimos al hospital a hacerme la última (por fin!) analítica de sangre del embarazo, justo el día en el que cumplí 35 semanas. Llegamos al hospital un poco antes de las 8, hora en la que empiezan las extracciones, ya que íbamos sobre aviso de que si llegábamos algo más tarde, tendríamos que esperar bastante. Nada más llegar, ya había bastante gente esperando desde antes pusieran los números de turno. Me tocó el 24, y la verdad es que fue bastante rapido, en menos de media hora ya estábamos desayunando.

Esa noche, como muchas últimamente apenas dormí. Cada vez me cuesta más, entre acidez de estómago, visitas al baño y desvelos, creo que dormí una hora seguida… Así que cuando llegamos a casa me volví a la cama hasta la hora de comer. Así voy pasando los días, entre sueño y sueño como, voy al baño. Descanso a trompicones, ya no recuerdo cuando fue la última vez que pude dormir una noche del tirón. Pero creo que es perfectamente normal y que nos pasa a muchas, este último mes es así, y tiene sentido, ya que cuando tengamos al bebé, tendremos que hacer eso mismo, dormir y comer cuando podamos.

Después de la comida fuimos a la clase de educación maternal. Seguimos con el parto, siempre centradas en el dolor (como echo de menos que se hable de fisiologia del parto, con lo maravilloso que es el proceso!). aunque esta vez fue algo más provechosa la hora y media. Vimos un vídeo de partos en hospital, hicimos respiraciones, hablamos de las posiciones que podemos adoptar para pasar mejor las contracciones, practicamos masajes para aliviar el dolor, y nos dio unas fotocopias sobre el masaje perineal. Algo que ya debería haber empezado, pero todavía no he hecho porque me falta el aceite… Podría empezar con aceite de oliva, pero no me he animado a probar porque después de la ducha toca hacer la cena, ya estoy con la batería baja, y no me ha apetecido ningún día…

Después de la clase fuimos a comprar un poco de comida para acabar de pasar el mes (que largo se hace enero!), y cuando volví a casa, merendé, y seguía cansada. Así que me puse a dormir un rato más hasta casi las 8 de la noche. Menos mal que me lo puedo permitir, porque sino estaría echa polvo!

Biel sigue muy movidito, y disfruto mucho con sus fiestas uterinas, aunque a veces, parece que se me vaya a salir el estómago. A veces, cuando me suenan las tripas o hay algún ruido fuerte e inesperado, siento como pega un bote, como asustado, y si estaba dormido se despierta. Estas últimas semanas, se mueve más cuando estoy de pie, cosa que antes no hacía tanto (era más de moverse cuando estaba en reposo), parece que al estar sentada tiene menos espacio para hacerlo, y cuando me levanto aprovecha el momento para cambiar de posición y dar vueltas. Durante este mes he cogido un quilo y medio más o menos, llegando ya a los 60,600, y de contorno de barriga 101 centímetros! 😀

No tengo ningún síntoma nuevo, pero los que ya tenía se hacen más pesados. El cansancio y dolor de espalda aparecen antes, paso del insomnio al sueño extremo, el ardor de estómago y las digestiones pesadas más todavía… Para eso siempre tengo las almendras crudas a mano, y tomo un vasito de leche antes de dormir. Las almorranas van y vienen (y cuando aparecen paso un par de días que estar sentada  agacharme es mortal), y un leve dolorcillo pélvico muy leve del peso extra. A veces me crujen un poquito los huesos del pubis y las caderas, pero no es doloroso. Y las encías que durante una semana parecían haber mejorado, están peor, sangrando a la mínima y profusamente.

La semana que viene conoceremos a la nueva ginecóloga, que seguro que es muy maja, y tendremos los resultados de la analítica. Espero haber recuperado las reservas de hierro… También al llegar a las 36 semanas podré dejar la aspirina, y supongo que me harán la prueba del estreptococo, algo que también tengo ganas de saber, ya que si me toca tomar el antibiótico durante el parto, me plantearé hacer una toma de probióticos antes o después del parto, según salga el resultado. Ojalá salga negativo, menos problemas, y mejor microbiota tendré para pasarle a Biel.

Esta semana una amiga nos ha mandado una cámara para grabar el parto (mil millones de gracias guapa!), le acoplaremos un trípode, así nos podremos olvidar de grabar y disfrutar el momento. Todavía tenemos pendiente preparar la música que quiero escuchar durante el parto y dilatación, imprimir el plan de parto, instalar la sillita (se nos olvida cada día…), hacerle una buena limpieza a fondo al coche, y practicar con el fular… y alguna cosilla de menor importancia más queda. Aunque lo básico lo tenemos ya preparado o medio controlado por lo que pueda pasar en cualquier momento.

Poco más tengo que contaros, estoy aprovechando estos días para reservar energías, o más bien ir recuperándolas a ratos y no llegar a estar al límite de agotamiento. Hago horarios caóticos, escuchando lo que me pide el cuerpo. Espero que así, cuando me ponga de parto me pille con las pilas más o menos cargadas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

Nuestros hijos no nos pertenecen

A escasas dos semanas de cumplir las 37, momento en el que Biel será, oficialmente, un bebé a término, me siento como en un sueño. Incapaz de creerme que esto es real, que quizá nos sonría la vida y nos conceda el deseo que tanto hemos perseguido estos últimos años…
Imagino el momento de su nacimiento, la emoción, la oxitocina a raudales invadiéndome, el calor y la humedad de su delicado cuerpo sobre el mío… Su primer llanto, su olor, sus ojos clavados en los míos, su boca buscando alimento, sus manitas agarrándome un dedo… La mirada de Mamífero a su cachorro, que ternura… cuanto amor sentiré al verle acunar a nuestro bebé. La primera noche juntos, los tres, ya inseparables, amándonos como nunca. Convertirnos en familia a los ojos de los demás, porque Aritz ya nos hizo serlo. Llegar a casa, esta vez con un bebé en brazos al que presentar a nuestros gatos. Hacernos a la idea de que ese ser será para siempre nuestra prioridad y que nuestra vida va a orbitar alrededor de la suya.

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Cuando pienso en esta aventura que está por empezar, sé que el tiempo correrá muy rápido, y deseo disfrutar cada momento. Quiero pasar etapas con él y con Mamífero de la mano, no anclarnos en que siempre será nuestro bebé, nuestro niño. Saborear cada momento sabiendo que no volverá, pero que siempre vendrán cosas nuevas, emocionantes que vivir. Podemos aportarle mucho como padres, pero, seguro que no es comparable a lo que él como hijo nos enseñará.
Seremos por unos años su referente, su mundo, su modelo a seguir y su guía. Responsables de atender a todas sus demandas y cuidados, dejaremos a un lado muchas cosas para centrarnos en esa vida que hemos creado. Darlo todo por él, y recibir la mejor de las recompensas: acompañar su vida.

Ver como poco a poco va aprendiendo y necesitando menos, ganando independencia y seguridad. Aprender a estar en la sombra, pendientes de su reclamo si nos necesita, sin intervenciones innecesarias que entorpezcan o desvirtúen sus propios logros. Sufrir con él y reír con él. Verle alejarse, equivocarse, llorar, caer, y confiar en su capacidad para gestionar sus errores y aprender de ellos. Darle la consideración y la autonomía que requiera, de niño a adolescente, y luego a adulto. Respetar sus decisiones y tener siempre presente que lo que a él le haga feliz, será nuestra felicidad. Le dimos la vida, suya es.
Espero dar lo mejor de mi en todas las etapas, y saber estar a la altura de las circunstancias. Y no culparme si me superan o verter esa impotencia en él. Lo que más deseo es que sea una persona feliz, sana emocionalmente y saludable en lo físico. Para eso, me esforzaré en no ahogarle, no exigir y no condicionar su vida. Respetar su autonomía, su libertad, y apoyar incondicionalmente sus decisiones aunque no comparta su opinión. Animarle a desarrollar sus capacidades, a creer en si mismo, a seguir sus instintos y luchar por sus deseos. Estar presente siempre que me necesite, y no esperar nada a cambio. Ser conscientes de que es el ser al que más amaremos su padre y yo, pero que no nos pertenece. Saber que él a su vez, deberá volcar ese amor en otra persona cuando le llegue el momento de enamorarse, o de invertir su energía en cualquier proyecto de vida y recomenzar este mismo ciclo.
Que viaje tan intenso este de ser padres, que duro y que bonito a la vez dar tanto amor, regalarlo a una personita para que haga con él lo que desee. Estoy deseando vivirlo con sus luces y sus sombras, de principio a final.

Os dejo con una gran frase de Khalil Gibran:

“Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos e hijas de la vida deseosa en sí misma”.

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¡Ecografia del tercer trimestre!

Estamos muy contentos, ayer fuimos a hacernos la ecografia del tercer trimestre, estando de 34 semanas y dos días, y fue muy emocionante!!

Me levanté con el estómago revuelto, Biel estuvo de fiesta toda la noche y por la mañana seguía. Llevo una semana que de tan apretado que tengo el estómago, me dan arcadas, sobre todo por las mañanas. Cuando tengo el estómago lleno estoy mal, y cuando está vacío, peor… Y cada vez voy más a menudo al baño a hacer pipís de canario, pero es que no me aguanto! Así que ayer entre eso y los nervios (y los gatetes que me roban espacio en la cama y la lían jugando), casi no dormí por la noche, estaba agotada, y la espera se me hizo eterna!! Me entraban ganas de hacer pipí, calor, y al final ya, dolor de costillas de estar sentada tanto tiempo tan recta. Iban bastante atrasados y estuvimos esperando más de una hora a que nos tocase, teníamos hora a las 12:30, y salimos a las 14:30 del hospital…

La ginecóloga primero nos sentó a repasar informes, y hablamos un poco de mi superhistorial obstétrico, con mucho cariño y atención. A diferencia de mis ginecólogos del antiguo hospital que a cada visita y cada ecografia me preguntaban siempre lo mismo… ella se había tomado la molestia (o más bien, el interés), de leer toda mi historia antes de hacerme pasar, por lo que no hizo falta que repitiese los datos dolorosos, lo que es de agradecer. Como todas las que me he ido encontrando en este hospital, era una chica joven, muy amable y dulce, y motivada con su trabajo.

Después, me hizo primero la ecografia transvaginal, para ver el cuello del útero y la altura de la placenta. Nada más tumbarme, Biel empezó a tener hipo, y cuando me puso la sonda, empezó a revolverse y no paró en toda la prueba, a este niño no le gusta nada que le molesten! La doctora flipaba de lo que se movía, pero no puso ni una mala cara aunque Biel le dificultase el trabajo. Y nunca, repito, nunca, me la habían hecho una ecografia vaginal con tanto cariño!! Ni una pequeña molestia, y eso que estuvo un buen rato mirando, pero sin hurgar ni hacer movimientos bruscos como me tienen acostumbrada esos ginesaurios…

El cuello está bien larguito, y la placenta sigue baja, pero ha subido un poquito desde la ecografia anterior. Está a 3 centímetros del cérvix, por lo que no hay problema para intentar un parto vaginal, pero, eso si, vigilando porque tengo mayor riesgo de hemorragia al estar tan baja. Para volver a controlar tanto la placenta como el crecimiento y estado de Biel, me dijo que en un mes, si no me había puesto de parto antes, haríamos otra ecografía.

Después pasamos a ver al peque, y eso ya me lo olía: Biel ya está en cefálica!!! Me pusieron la camilla más extendida para que pudiese bajar las piernas del potro y estar cómoda, todo un lujo de trato, vamos! Teníamos una pantalla enfrente nuestro para que pudiésemos ir viéndolo todo mientras ella iba calculando medidas y demás. Se agradece no tener que dejarnos el cuello mirando de reojo y al final no ver nada, además, ella muy atenta, nos iba diciendo que cada cosa estaba bien conforme la veía. Estuvo mucho rato mirando cada detalle, hasta pudimos ver como las válvulas del corazón se movían perfectamente.

Según calculó, Biel ya pesa 2 quilos 200 gramos, que es ni mucho ni poco, está en la media de la normalidad. Así que respiro tranquila, ya no me preocupa si mi barriga es pequeña o grande, él está correcto de medidas y eso es lo que importa. Eso si, como soy tan pequeñita lo tengo completamente encajado en el pubis, y su culo clavado en mis costillas, bien ajustadito, como una pieza de tetris. Me dijo que no le extrañaba que me doliesen las costillas por como estaba colocado, pero es que no tiene más sitio el pobre…

Y al final, lo más emocionante, verle en directo… Nunca antes he podido ver como se movían mis hijos, y me emocionó mucho… En el otro hospital, la pantalla del ecógrafo está a un lado, y la giran para ver ellos, por lo que yo, ni desnucándome llegaba a pillar nada. Y luego cuando la giraban para enseñármelos, ya era con la imagen congelada. Su padre si que los podía ver, y luego me lo contaba, pero yo nunca los he visto en acción. Por lo que ayer fui muy especial para mi, me emocioné muchísimo…

Le vimos perfectamente la carita de perfil, primero con las dos manitas tocándose, y luego las bajó y empezó a tragar líquido amniótico, y sacaba la lengua… La doctora decía: que bien se está portando que nos está enseñando un montón de cosas! Se veían perfectamente los labios, la lengua, la nariz… Lo recuerdo y se me empañan los ojos, fue como verle directamente, increíble… ¡Morí de amor!! ❤

Las imágenes que nos dieron no se ven demasiado claras, tenemos otras de la columna y cosas que ni sabemos que son… Os traduzco estas : está de perfil, con la cabeza a la derecha de la imagen, en la de la izquierda, se ven los puñitos encima de su cara, y la otra, es el mismo perfil pero más cerca, con la mano separada, y se ven los labios y la nariz muy ampliados.

 

Salimos muy contentos, todavía no me lo creo que estemos a estas alturas y tan bien… Estamos muy agradecidos con el trato del personal, y lo atentos que están siendo. Para un próximo embarazo, llevaré todos los controles allí porque la verdad es que se lo miran todo con más detalle y me hacen sentir mucho más segura.

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Segunda clase de educación maternal, más de lo mismo…

Hoy hemos tenido clase de educación maternal, y esperaba hacer un post con el contenido, pero ha sido un poco flojilla, la verdad. Por no decir que no ha habido contenido directamente… Se han añadido 3 chicas más (¡menos mal!), todas entre 31-33 semanas, o sea, que soy la que salgo primera de cuentas. Hemos seguido con el tema del parto, repitiendo bastante lo que se habló en la primera clase (os lo conté aquí), y poca información nueva nos ha dado, menos que en el primer día de clase. Es que se han pasado algo más de hora y media comentando partos propios y ajenos, de tal o cual conocida, y marujeos varios. Hasta de la vida privada de mi anterior ginecólogo se ha hablado…

Sigo siendo la única que prefiere intentar un parto sin epidural, y contínuamente se repite de lo doloroso que es y lo difícil que es aguantar un parto a pelo. Vamos, que muy empoderante no es… y lo peor, es que mi propia matrona remarca “lo quiere sin epidural y es el primero” (¿hola?), como si fuese una ingenua que no sabe lo que es una contracción y me flipase por el parto natural, como muchas, que según comenta, al final, se rajan… Pues vale, será que mi hijo fue una indigestión y en vez de parirlo se me cayó sin que me enterase…

Además, se escuchan lindezas como: en una cesárea el padre no puede entrar y no podemos dar el bebé a la mamá porque es un quirófano, y ¿como lo va a coger con los brazos en cruz? Entonces, en los hospitales que hacen cesáreas humanizadas, con papá y mamá juntos, y en las que el bebé no se separa de ellos, ¿cómo lo hacen? O que diga que se hace el piel con piel porque los “nuevos” estudios demuestran que es lo mejor, si muy nuevos… Vamos, que el hospital está desactualizado, y encima nos quieren hacer creer que van a la última.

Se ha hablado de lo horrible del parto, y lo dura que es la lactancia y la maternidad (eso las mamás repetidoras), que afirman que no es todo tan ideal como lo pintan, (todo super positivo xD) Y claro, hay que ser realistas, obviamente tiene sus cosas negativas, pero te tienes que plantear si realmente te compensará, hacerte a la idea que la vida te cambiará muchísimo, y que pueden surgir muchos imprevistos. Y si quieres ser madre/padre, deberás apechugar con todo, lo bueno, lo malo, e incluso lo peor. Yo pensaba: si es dura la lactancia, la maternidad y el parto es horroroso… Mejor no  explico como es parir un hijo sin vida, tener los pechos llenos de leche sin nadie a quien amamantar y sentirte madre pero que se considere que como no hay bebé, sigues siendo primeriza.

También se han comentado anécdotas vividas en el hospital (que más bien son negligencias, pero como nadie murió, pues no pasa nada) como que no te hagan caso porque eres primeriza y acabes pariendo en la habitación (me suena…), o que no haya anestesista en el hospital porque se equivocaron cuadrando turnos (muy normal, en caso de urgencia vital, genial…). Nos ha avisado también que no hagamos como algunas, que llegan casi en completa tan panchas habiendo roto aguas, o siendo embarazos pretérmino, que es una irresponsabilidad.

Me muerdo la lengua, one more time… porque yo me pasé desde la semana 17 quejándome de dolores rítmicos (nadie supo ver que eso eran contracciones, y yo claro, no tenía ni voz ni voto porque era novatilla…), que perdía mucha sangre, y que aquello no era normal. Harta de ir a urgencias y que me mandasen para casa con una palmadita en la espalda, diciéndome: es que las primerizas os asustáis en seguida… Entonces claro, una aguanta el dolor porque no sabe de que va la cosa y no quiere ser una blandengue, y se siente mal por haber molestado para nada, cuando todo parece estar bien. Pero resulta que si aguantas como una campeona, y cuando llegas, ya estás dilatada de 6 centímetros como estaba yo, con la bolsa rota (era tal cantidad de sangre la que perdía que nunca supe cuando la rompí), un desprendimiento de placenta, y el bebé fallece por una infección, encima, te tienes que sentir mal por no haber ido antes…

Hemos sentido que perdíamos el tiempo, como si estuviésemos de charla en el bar, no hemos aprendido nada de nada… Hemos salido de allí que Mamífero estaba indignado, dice que pedir el día de fiesta para eso no vale la pena. Si es que hasta él podría dar más datos útiles y consejos sobre el parto sin haber parido. Vale que el chico está bien puesto en materia, pero hombre, la matrona tiene una formación superior, y para hablar del parto de la vecina o de la amiga ya está el resto de la vida, ¿no?

 

Menos mal que tanto en el embarazo de Aritz, como en este, yo ya iba bien informada y preparada para el parto previamente… Porque si me tengo que esperar a las 34 semanas para recibir estas clases, mejor que me vacíen el útero, porque estaría muy perdida… Espero no ponerme de parto demasiado pronto y al menos, hacer alguna clase de cuidados del bebé o lactancia, a ver si me aportan algo nuevo.

Por cierto, me he dado cuenta, y ahora ya empiezo a preocuparme un poco, que tengo poca tripa comparada con las demás… Y hace 3 semanas que apenas cojo peso, y no veo que aumente demasiado la barrigota. Yo me siento grandota, pero veo a las demás que están de menos semanas, y tengo menos panza que ellas… Ya se que cada una es un mundo, pero como ya me han dicho varias personas que no parece que esté de tanto, y como no veo un gran avance, ahora que debería crecer más que nunca, pues me mosqueo. En los controles, igualmente, no me han dicho que vaya mal, así que debo confiar que todo va bien. Menos mal que el viernes tenemos la última ecografía y saldremos de dudas. Espero que Biel esté cogiendo el peso correcto, porque por lo demás, yo me encuentro bastante bien.

Edito y añado: Una pregunta que me hago, ¿dónde están las parejas de las mamás???!! 

Mamífero es el único chico-pareja que viene a las clases, ¿por qué? Y no es que se trate de madres solteras… Me parece muy fuerte que se siga delegando la responsabilidad únicamente en la gestante, la igualdad al traste, la implicación a la porra, los deberes como padres-pareja al margen… Como si no pintasen nada durante el parto, puerperio, lactancia y crianza. Se deja en manos de mamá, y luego ya veremos si la pareja quiere aprender y aportar algo.

Ambos miembros de la pareja tienen el mismo derecho de pedir permiso laboral para ir a las clases, pero seguimos siendo las mujeres las que nos llevamos ese papel. Normal que los empresarios sean reticentes con las mujeres en edad fértil… A todos ellos, les doy las gracias por mantener esa lacra social. ¡Que vergüenza!!!

¿en vuestras clases de educación maternal cuál era el ratio de mamás con pareja? Porque aquí me parece lamentable… El año pasado hubo uno más que vino, al menos eran dos, pero este… 

Cambiando de tema, ayer me dio un venazo, que ya era raro porque en todo el embarazo no he cambiado muebles de sitio y yo soy muy aficionada a eso… y se me ocurrió que poniendo la cama en el lado opuesto a dónde estábamos, nos quedaría más espacio para maniobrar con la cunita. De la otra manera ya cabía, pero quedaba todo muy encajado al milímetro, y a la larga sería un poco agobiante y poco práctico para movernos y limpiar. Sigue quedando todo bastante justito, y eso que la habitación es grande, pero es que con la cama en medio y puertas de armario y balcón a ambos lados, poco espacio queda para muebles sin que molesten. Pues eso, que hoy hemos hecho el cambio cuando hemos vuelto de la clase, y ya está todo en su sitio.

Y, poco más de nuevo por el momento.

El viernes espero tener buenas noticias que contar 🙂

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

La bolsa para el hospital

Antes que nada, deciros que el dolor que sentí hace un par de días ha desaparecido. ¡Menos mal! Pasé un par de días dolorida, pero ahora todo ha vuelto a la normalidad. Según como lo siento,  Biel está en cefálica, y espero que así siga hasta que decida nacer! 😀

También quería contaros que tuvimos otra alegría el miércoles al recibir un paquete de una amiga que nos ha hecho un gran regalo, muy útil. Lleva por título “El niño ya come solo”, es sobre BLW (baby led-weaning) o ACS (aprender a comer solo), un método de introducción de sólidos respetuoso en el que se deja al bebé experimentar con la comida en trozos desde el inicio de la AC para que él mismo regule, gestione, aprenda y disfrute de la comida. Es el método que tenía en mente seguir con Biel, y me faltaba leer una buena guía, por lo que, es un gran regalo, te lo agradecemos S!!!

Volviendo al tema de hoy, tenía pendiente hablar de la bolsa del hospital, en las clases nos dieron una lista, pero, la voy a completar con lo que nosotros creemos necesario llevar. Según nos han aconsejado, he preparado dos bolsas, la de Biel y la mía.

Mi matrona aconseja que en una bolsa a parte, pongamos la primera puesta (body, pijama, pañal, gorrito y calcetines si el pijama no lleva pies), y en otra bolsa aparte también las braguitas y compresa de la mamá (o braguitas desechables). Para facilitar en el momento que se necesite que esté lo indispensable a mano y no tener que escoger y rebuscar en toda la bolsa lo que necesitamos. En principio, como vamos a hacer piel con piel, no será necesario vestirle más que con el gorrito y calcetines como mucho, pero bueno, pondremos esa primera muda a parte, por si acaso.

El ingreso en el hospital si ha sido por parto vaginal es de 24 horas, y si es por cesárea 3-4 días o más si hay complicaciones. Para un ingreso de 24 horas, realmente, me parece excesiva la cantidad de ropa que piden que lleves, y más teniendo en cuenta que haremos piel con piel, por lo que irá desnudito la mayor parte del tiempo… Pero nunca se sabe, así que haremos caso de los consejos.

También desaconsejan para evitar alergias la ropa en tejidos de lana de angorina, lana gruesa (u otros tejidos demasiado gruesos), y manoplas. Por supuesto, la ropita debe de haberse lavado previamente con un jabón neutro, y las etiquetas deben estar cortadas.

BOLSA PARA EL BEBÉ

  • 3-4 bodies o conjuntos completos (aquí hace frío así que de manga larga y mejor si son con pies).
  • 2 pijamas o conjuntos.
  • 2 pares de calcetines o patucos (si los bodies y pijamas llevan pies no es necesario).
  • Un par de gorritos de algodón sencillos de poner.
  • Cambiador.
  • Arrullo o mantita.
  • Neceser con lo que consideréis necesario para la higiene y cuidados del bebé, nosotros llevaremos: jabón neutro y esponja natural para el culete, aceite (de almendras o rosa mosqueta), crema de caléndula para pañal, peine, tijeras de punta redonda, alcohol de 70º (o cristalmina) y gasas estériles para las curas del ombligo.
  • Pañales (10-15 desechables talla 0).

Esto es lo que me piden, y yo añado:

  • Unas cuantas gasas (paños de algodón) para las babitas, regurgitaciones y para secarle en los cambios de pañal.
  • El fular elástico.
  • Un abrigo, gorro y manoplas para la salida del hospital que aquí hace mucho frío.

 

 

BOLSA PARA LA MAMÁ

  • Sujetadores de lactancia.
  • 2-3 camisas para dormir o pijamas que faciliten la lactancia.
  • 1 paquete de compresas de maternidad de algodón (o braguitas desechables).
  • Zapatillas (yo en lugar de eso llevaré un par de calcetines gruesos con los que voy más cómoda).
  • Discos de lactancia y crema de lanolina pura (yo llevaré la lana natural para las posibles grietas o irritaciones).
  • Neceser para la higiene personal (cepillo y pasta de dientes, cepillo para el pelo, jabón de aleppo para ducharme, y toallitas).

Y añado:

  • Frutos secos, fruta, agua y bebida isotónica/agua de coco para el parto (y si puedo, un par de sobrecitos de jamón para reponer fuerzas también!)
  • Cargadores para los móviles.
  • Ropa de calle para la salida del hospital.
  • Libreta de embarazo e informes (indispensable!).
  • Empapadores (para no liarla en el coche si rompo aguas camino del hospital, y posteriormente para fugas nocturnas de sangre y/o leche).
  • Pinturas y papel para hacer una estampación de la placenta.
  • Braguitas de algodón cómodas y calcetines.
  • Música para el parto.
  • Cámara para grabar el parto (estamos pendientes de préstamo).

 

Ya tengo ambas bolsas a medio preparar, faltan algunas cosas por comprar en la farmacia que en caso de urgencia se consiguen fácilmente, ya me siento más tranquila teniéndolas a mano 🙂

¿Que llevaste tu, o que llevarás? ¿Creéis que me falta o sobra alguna cosa?

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Abrazos mamíferos ❤

Primera clase de maternidad: el parto

Ayer empezamos las clases de maternidad, las imparte la matrona que me ha llevado los dos embarazos (no es la del hospital en el que pariré). Por lo que ya asistimos a casi todas las clases el año pasado, y aunque sea un poco repetitivo por haberlas hecho antes, siempre va bien refrescar la memoria. Este año somos solamente dos mujeres (el descenso de la natalidad es alarmante…), el año pasado éramos cuatro, y Mamífero, claro.

En esta primera clase hablamos básicamente del parto, de como deseamos que sea, como transcurre, como controlar el dolor mediante la respiración, que expectativas tenemos y qué puede ocurrir… También nos puso unos vídeos de parto en casa, los mismos que vimos el año pasado, lo que me parece muy bien ya que es un tipo de parto que normalmente no se enseña, y pocas veces se da en un hospital.

Mi matrona parte de la base de si quieres o no epidural para enfocar el parto de una u otra manera. Y en parte es cierto, porque eso determina muchos factores, pero no es determinante, porque nunca se sabe si finalmente dará tiempo a que te la pongan, o si no la querías y al final no te sientes capaz. Lo más importante es estar preparadas para cualquier eventualidad, y abiertas a todo, como dijo ella misma, que no nos frustremos con el tipo de parto que finalmente tenemos si no se ajusta a nuestras expectativas.

También hablamos de lo que tenemos que llevar al hospital, para el bebé y la mamá, pero eso ya os lo cuento en otro post 😉

Hasta aquí todo correcto, ahora, me voy a permitir opinar y hacer un poco de crítica constructiva…

Mi matrona es bastante partidaria del parto natural, y tal como enfoca las clases, parece que en su hospital las cosas se hagan de una manera muy respetuosa. Según ella: no rompen la bolsa (a mi si me la rompieron y no hacía falta porque el niño se me salía, literalmente…), hacen piel con piel (pero apuntando que si el bebé tiene frío lo visten y ponen en cuna térmica, que es un sinsentido…), no hacen episiotomía sistemática (como debe ser, pero muchas se la llevan…), te dejan moverte mientras dilatas y que hagas lo que sea para estar cómoda (a mi ni me dejaron moverme, ni ir al baño, ni comer ni beber y me hicieron parir en litotomía aunque les pedí que me dejasen poner de cuclillas sobre la cama), como atendemos pocos partos no aceleramos el proceso (yo con un parto de menos de 15 minutos me sentí muy presionada e incluso insinuaron llevarme a quirófano para sacar la placenta)…  y una larga lista de afirmaciones en las que me tuve que morder la lengua…

A lo mejor, si me hubiese atendido ella el parto, hubiese tenido una mejor experiencia… Pero sabiendo que no solamente está ella, y que es una lotería quien te pueda tocar, es un error pintarlo tan bonito cuando hay tanto por mejorar en ese hospital… Y sobre todo, sabiendo que hay compañeros que dan un trato pésimo y que muchísimas mujeres (todas las que conozco que han parido allí lo corroboran) han tenido muy malas experiencias. La actitud de: lo hacemos todo super bien, es peligrosa.  Ni siquiera en el hospital al que fuimos ayer, en el que pueden presumir, tienen ese ego, al revés, desean mejorar.

También nos dijo que en lugares dónde hay mucha presión asistencial se debe de acelerar el parto con oxitocina porque hay mujeres esperando. Pues no, lo que se debe hacer, es exigir a dirección que se adapte el servicio a las necesidades de trabajo. La atención al nacimiento, tiene que ser igual de digna, haya muchas o pocas mujeres de parto.

Otra cosa que nos dijo es que hay mujeres que se ponen histéricas, que están enfadadas, gritan y se descontrolan… Y que a esas mujeres, a veces hay que ponerles la epidural antes de tiempo porque no aguantan, y entonces como la anestesia parará el proceso, claro, ya aceleramos el parto con oxitocina… Obviamente pasa que muchas mujeres estén fuera de si, pero me parece lo más normal del mundo. Si es tu primer parto, sobre todo, tienes sensaciones desconocidas, dolores y mucho miedo, y no todas pueden estar modo zen.

Cada una aguanta hasta dónde puede, y, por supuesto, si una mujer dilatada a 3 centímetros está rabiando, no la van a hacer esperar para ponerle la epidural a los 7, no tiene porque sufrir si no quiere. Pero no puede ser que ya se de por hecho que esa mujer no va a aguantar las horas que le quedan de dilatación, y que tendrán que acelerar el parto. Las matronas, además de asistir al parto propiamente, están para acompañar y dar alternativas, seguridad y alentar a la mujer e intentar calmarla. No solo con medicinas se calma a una mujer, y claro que hay situaciones en que ni la medicina lo consigue, pero una mujer pariendo, como todos los mamíferos, se siente vulnerable, y es comprensible que se aterrorice o se bloquee. No se la debe considerar una histérica ni infantilizar su conducta, porque es una situación que, por incómoda que sea para el profesional que la atienda, entra dentro de la normalidad.

Por último, no me gusta nada que cuando se habla del parto, el protagonista sea el dolor. Por experiencias que nos cuentan, por lo que se ve en las películas, por lo que nos imaginamos cuando visualizamos un bebé saliendo de nuestra vagina… Todas pensamos en el dolor, el sufrimiento, lo “malo” del parto… Como dijo mi comadrona, somos una sociedad que no está acostumbrada a sufrir dolor, tenemos una baja tolerancia, ya que por cualquier cosa tomamos un analgésico y nos olvidamos del dolor. Estoy de acuerdo con esa afirmación, la mayoría actúan así, pero no comparto esa actitud (yo no tomo analgésicos si no es algo extremo), ni creo que sirva para ejemplificar el dolor de un parto. Principalmente, y esto es vital entenderlo, porque el parto es un proceso fisiológico, no patológico como un dolor de muelas.

Afirmar que en el trabajo de parto se siente un dolor horrible, insoportable, lo peor, es ya, un mal comienzo. Las contracciones duelen porque tenemos el útero rígido (útero espástico como dice la gran Casilda Rodrigañez), por eso cuando este se expresa, sentimos dolor. Pero algunas mujeres han logrado parir con placer. No hay mucha diferencia entre una contracción de parto y un orgasmo, el mecanismo y las hormonas en juego son las mismas. Lo que determina que la experiencia sea más o menos agradable es la predisposición, el ambiente y como lo vivimos.

Normalmente acompañamos a las contracciones de placer, por eso no nos duelen, pero con las de parto nos tensamos. Es como si cortases un estornudo, molesta porque estás creando una resistencia a algo que pasa espontáneamente, pero estornudar no es desagradable en si mismo. La misma palabra, contracción, tiene un significado que desentona con lo que realmente es y le da una connotación negativa. Me gusta más el concepto expansión, que es lo que realmente logran, abrir el canal de parto.

Quizá todo esto os suene demasiado extremo e irreal, y os doy la razón, porque somos animales culturales, y es muy difícil que concibamos las cosas de manera distinta a como nos las han explicado toda la vida. No pretendo decir que el parto no sea un momento extremo y que no exista el dolor, sino que, cambia mucho la percepción de este según como lo enfrentemos. La sensación del dolor se ve condicionada por la mente, y aumenta con el miedo, y el sufrimiento. Por eso existen personas capaces de soportar situaciones muy extremas sin sentir dolor, mediante el control de la mente.

Cuando escucho a profesionales del parto como a mi comadrona hablar de que el dolor del parto es algo tan horrible e insoportable, siento que el enfoque está mal, que se obvia mucha información. Durante el parto se segregan analgésicos de manera endógena, el cuerpo es sabio y no nos causa un dolor que no podamos soportar. Nadie muere de dolor. Es una decisión personal y igual de digna tanto si quieres ahorrarte ese trance, como pasarlo a pelo. Pero me da pena por esas mujeres que temen al dolor, que pasan el embarazo con miedo al parto y rezando para que les de tiempo a ponerse la epidural.

Con afirmaciones así, se generan muy malas expectativas, y es normal que llegado el momento se viva el trabajo de parto con mucha tensión y sufrimiento. A veces, por tiempo, o porque no te hace efecto la analgesia, los partos acaban siendo sin epidural, y es algo para lo que todas tenemos que prepararnos. Imagino lo traumático que debe ser para una mujer que deseaba no sentir dolor, tener que enfrentarse a un parto sin anestesia y sin ninguna preparación previa.

El enfoque de matronas como la que nos atendió en el nuevo hospital es completamente distinto en ese aspecto. El dolor no era el malo de la película, es algo que de entrada, consideran que se puede sobrellevar si se dan ciertas condiciones. Escuchar a nuestro cuerpo, dejarnos ir, y estar en un ambiente seguro es lo principal para que no nos anclemos en él, para avanzar con las contracciones, y no pese a ellas. Es vital informar de que hay muchas maneras de pasar ese momento de una manera agradable, íntima y disfrutar el parto, no sufrirlo.

Motivarían mucho más a las mujeres afirmaciones como: estamos preparadas para parir, podemos soportarlo perfectamente. Que se nos empodere, y nos animen a confiar en nuestro cuerpo. Que no nos quedemos con el concepto de que nuestro cuerpo nos juega una mala pasada y nos hace sufrir sin sentido. El nacimiento es un proceso maravilloso y las contracciones son una ayuda, no el problema.

parto

 

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Abrazos mamíferos ❤

El hospital donde nacerá Biel y visita con la nueva matrona

Llegamos media hora antes de la cita al nuevo hospital, ya que fuimos con tiempo, y tardamos menos de media hora en llegar, ya que había poquísimo tráfico. Está a las afueras de la ciudad, rodeado de montañas, campos y naturaleza. Así que el lugar es de por si relajante, invita a dar a luz, la verdad. El edificio es muy nuevo, de construcción sencilla, sin ornamentos, pero con muchos ventanales por dónde entra la luz natural y se puede disfrutar del paisaje. Hacía un día cálido y soleado, y me imaginé lo bonito que sería despertar allí el día después del parto, con esas vistas, y sobre todo, con Biel pegadito a nosotros…

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Vistas desde una terracita de hospital

Nada más llegar, introduces la tarjeta sanitaria en una máquina, que registra cuando has llegado, y te da un papelito, en el que tienes un código. En esa misma máquina, después, puedes recoger el justificante de visita para llevarlo al trabajo según vi hacer a una señora, y seguramente tenga otras utilidades. Vas a la sala de espera en la que está el consultorio que te toca, y hay unas pantallas en las que van saliendo los códigos asignados cuando llega el turno. Todo muy práctico, ya que al estar informatizado, el médico o enfermera no tiene que salir a llamar, y si llegas antes, ellos pueden saberlo y agilizar las consultas. Quizá ya habéis visto este sistema en vuestros hospitales, yo no, y me parece un método sencillo y cómodo para todos. Si que he visto cosas parecidas en otros lugares como la seguridad social, pero nunca antes en centros sanitarios.

Así que, aunque íbamos con tiempo, nos llamaron en seguida. La matrona que me llevará el final del embarazo es una chica joven, muy agradable y se la veía interesada e implicada en su trabajo. Le expliqué de dónde venía, por qué, de cuántas semanas estaba, y los controles que me tocaba pasar. Estuvo un rato leyendo la cartilla para empaparse de mi historial obstétrico, que tiene miga, e iba haciendo preguntas para saber algunos datos más, incluso, anotó cosas que faltaban y eran importantes. Seguimos con la rutina de las visitas: tensión, peso, altura uterina, y escuchar el corazón de Biel. Todo correcto 🙂

Como os dije ayer, le comenté ese dolor que tenía, y al palparme la barriga y auscultar a Biel, me dijo que era muy probable que estuviese en cefálica, algo que me alegró mucho. Después, para completar el historial, me hizo más preguntas, y fue anotando todos los datos de la cartilla para más tarde poderlos introducir en mi historial. No escatimó en tiempo para que todo quedase bien documentado, algo que me dio mucha tranquilidad.

Después, empezó a programarme citas: la visita con la que será mi ginecóloga, analítica y ecografía. Le comenté que me deberían haber hecho una este mes pasado, pero que ya al ser muy tarde, veía que se solapaba con la del tercer trimestre. Me dijo que si, que ya no era necesario hacerla dos veces, y que en la última ecografia me verían el cuello del útero sin problemas. Hizo una llamada para agilizarlo, así que tenemos la ecografía para el viernes que viene, ¡que ganas!! En semanas sucesivas, tengo la analítica, en la que, según me dijo, me verían la hepatitis B y C, ya que en mi hospital no la miran, pero ellos lo hacen de rutina. Y para principios de febrero, conoceremos a mi ginecóloga, que ya tendrá los resultados.

Me preguntó por la vacuna de la tosferina, a lo que le contesté que no me la quería poner, y bien, sin juicio alguno, pasamos a otro tema. Hablamos del parto, me dio el plan de parto del hospital, que es bastante respetuoso de por si y viene a ser un 80% de lo que yo he puesto en el mío. El resto que falta, simplemente es por omisión, porque son partidarios de todos los puntos que cito en el mío. También nos dio una hoja con información sobre la administración de la vitamina k al recién nacido, nos explicó las dos vías de administración, para que rellenemos la opción que elegimos. Dijo que tanto su protocolo con las casillas que deseemos marcadas, como lo de la vitamina K y mi propio plan de parto, los lleve el día que nazca Biel. Añadió que cualquier cosa, la hable con las matronas que me asistan, que velarán porque se respeten nuestros deseos.

Por último, le comenté que queríamos ver las salas de parto, y familiarizarnos con el lugar, saber por dónde se entra a urgencias… y sin problemas, llamó a paritorios para comprobar que estuviese libre y limpio, y sin problema, nos mandó para allí a hacer la visita. Nos atendió una matrona muy simpática y con muchas ganas de explicarnos todo el material del que disponen, resolver dudas, y sobre todo, dejarnos muy claro que el objetivo era hacernos sentir a gusto, respetar nuestras necesidades, y dar una bienvenida al mundo cálida y serena a los bebés.

En paritorios había una ginecóloga, y 4 chicas más, supongo que eran matronas y enfermeras. Disponen de 4 salas, 3 de ellas de parto-dilatación, circundando el mostrador, las salas de material, limpieza, y sus dominios (una salita en la que comen y descansan). Hacen guardias de 12 horas, y según nos dijo, tienen una media de 1 parto y medio al día, con lo que la tranquilidad está prácticamente garantizada. Los paritorios están al lado de los quirófanos, y es un lugar a parte en el que intentan guardar silencio y tener un ambiente agradable. Todo está limpio, y no hay material quirúrgico a la vista en las salas para hacerlas más agradables, sino que tienen unos carritos con todo lo que puedan necesitar en la puerta de cada una.

La única sala que no pudimos ver, porque estaba ocupada, es la del ecógrafo, en la que  hacen la primera valoración según llegan las mujeres. Las otras tres, ya son destinadas a dilatación y partos, cada una con un tipo de material adecuado a las necesidades de cada mujer. Todas las salas, disponen de baño privado con ducha, una cunita térmica por si el bebé la necesitase, monitores para el control del bebé, muebles con material (gasas, empapadores…), sillones cómodos para la pareja, y camas de parto, reclinables, y ajustables para que puedas parir en la posición que desees.

No hay ningún potro de “tortura”. En lugar de eso, el final de la cama se puede adaptar para subir unas plataformas en las que puedes apoyar los pies para poder empujar mejor. En todas las salas puedes disponer del material básico: silla de partos, pelota de dilatación, espejos para ver el nacimiento, poner música, aromaterapia, calor para el dolor… Y en todas ellas se puede regular la temperatura, las luces, y por supuesto, comer y beber durante la labor de parto. Lo que no tienen, por ejemplo, es el óxido nitroso, porque están en una planta que queda un poco bajo tierra, además está cerca de los quirófanos, y podría ser problemático por la poca ventilación.

La primera sala es la más sencillla, viene a ser la que usaría una mujer que desee la epidural, ya que puede usar todos los métodos que he mencionado mientras dilate, y una vez se la anestesie, pariría en la cama. Como nos dijo la matrona, el objetivo es hacer lo que desee la mujer, si ella quiere monitoreo constante y una matrona pegada a ella, eso tendrá, y si prefiere estar a solas con su pareja e ir haciendo el trabajo sin que se les moleste, ellas estarán al margen respetando su deseo de intimidad.

La segunda sala, dispone además de todo lo anterior, de un fular colgado al techo con el que te puedes ayudar colgándote, instalado encima de una silla de parto, con un sillón detrás para la pareja. También tienen una pelota con base que se puede poner en lugar de la silla de partos, y una mecedora para pasar las horas más cómodos. Esta sala y la primera, disponen de un tragaluz por el que entra luz natural.

La tercera es la más completa, y es la de la introspección total, allí no entra luz, solamente habrá la que la pareja quiera, regulándola mediante un foco orientable. Esta dispone de todo lo que tienen las otras dos, y además, tiene una bañera de dilatación espectacular. Muy grande, con asiento blandito, luces…  Mientras nos enseñaba las salas, la matrona iba enseñándonos posturas para dilatar, como usar los materiales, y en esta última sala, apagó las luces para que viésemos el ambiente tan íntimo  que se creaba. De momento, según nos comentó, todavía no les dejan atender partos en el agua, pero es un buen método paliativo del dolor, y muy relajante. En este punto, nos dijo que todo era empezar, que lo que deseaban era que a la larga les diesen el permiso desde dirección para atender partos en el agua, lo que demuestra que desean avanzar, y eso es muy bueno.

Como véis, no es que sea un gran equipamiento, realmente no es tan difícil ni tan caro tener salas de parto natural, es sencillo tener a todas las mujeres contentas. Lo que realmente marca la diferencia es la actitud, el mimo con el que se toman el trabajo de traer personitas al mundo, el respeto por ese momento sagrado y la voluntad de que sea una grata experiencia. Por supuesto que hay personal así de cualificado en muchos centros, pero, siempre dependes de quien te toque ese día. Y claro, si el protocolo de nacimiento del hospital no contempla ciertas cosas como indispensables y obliga a otras, eso lo condiciona todo. Allí, por lo que hemos visto y las experiencias que nos han contado, todos son partidarios del parto respetado, de escuchar a las mujeres, y que el proceso sea lo menos intervenido posible (si es lo que se desea y no es necesario) para que sea un acto fisiológico. De hecho, en nuestra provincia, es el hospital que más ha logrado aumentar el número de nacimientos, ya que muchas parejas de otras poblaciones nos desplazamos allí para dar a luz de una manera más respetada.

Nunca se sabe como irá un parto, pero aquí al menos, sabemos que de ir bien, de entrada no nos interrumpirán, no me vestirán de “paciente” si no deseo la bata, no me monitorizarán contínuamente si no hay motivos de peso, no me harán tactos si no los deseo, me explicarán cualquier procedimiento y pedirán permiso en cada uno, no nos separarán de nuestro bebé ni entre nosotros, no iremos a quirófano si no es por necesidad de una cesárea, no me negarán ir al baño, deambular, comer ni beber, no tendrán prisa por acelerar nada, no dirigirán la labor de parto si no lo solicito, no entrarán a la sala si no es necesario y lo harán pidiendo permiso, se guardará silencio, no habrá intervenciones si no son una emergencia médica, nadie estará de espectador innecesariamente, ni se alumbrarán mis partes si para su comodidad visual… y un largo etcétera.

La filosofía del centro es: haz lo que tu cuerpo te pida, y dinos lo que necesitas, nosotros estamos para tu comodidad y seguridad. Es sencillo, no intervenir si no es necesario, confiar en la capacidad de la mujer, dejarla ser protagonista junto a su pareja, y que se sienta tan cómoda y arropada, que su cerebro desconecte y el trabajo de parto fluya por si solo. La matrona nos dijo todo lo que quisimos escuchar, y más. Con lo que hemos vivido en mi anterior hospital, esa actitud me pareció un viaje al futuro, o un sueño. Nos dio tal confianza, seguridad, y nos dejó tan claro que lo principal era que estuviésemos a gusto, que parecía que en vez de una sala de partos fuese un hotel.

Además estuvimos un buen rato hablando de mi anterior parto, de las cosas que pueden suceder, como actuarían, las opciones que teníamos… Pude hacer todas las preguntas que me apeteció, sin prisas, ni juicios ni intentos de justificarse de antemano para que no esperásemos demasiado, al revés, pintaba las expectativas de éxito muy altas. Todas sus respuestas me parecieron correctísimas, y dentro de los esquemas de lo que para mi, es un parto respetado.

Como os dije, muchas de las matronas que trabajan allí, lo hacen también atendiendo partos a domicilio, por lo que tienen una visión clara de lo que puede necesitar una pareja que no desea un parto excesivamente medicalizado o intervenido sin necesidad, y a la vez, disponen de medios para atender a quienes si deseen un parto más controlado. Parten de la base que las cosas suelen ir bien, y que el éxito es mayor si discurre todo en un ambiente “como en casa”, de hecho, nos confirmó que son poquísimas las veces que tienen emergencias serias.

Pregunté si atienden partos de nalgas, y nos dijo que siempre lo intentan, que tiene que complicarse mucho el parto para que se vaya a cesárea solamente por una presentación de nalgas. Que dejan la cesárea como ultimísima opción, siempre que la mamá esté dispuesta a intentar el parto vaginal claro, y que en todo caso, se esperan a que la labor de parto empiece por si misma en vez de ir a quirófano de manera programada.

También nos dijo que si deseamos emplear algún método alternativo para el dolor o de relajación (acupuntura, meditación, moxibustión, masajes, homeopatía, reflexología…), no tienen ningún problema en que hagas lo que necesitas. Ellos no tienen personal preparado para ello, pero si el acompañante o la mujer tienen esos medios, pueden hacer lo que deseen.

Por último, le pregunté que hacer en caso de emergencia, o duda de si estoy de parto, si iba directamente, o avisaba… Me dijo que podía llamar a cualquier hora, ya que siempre están de guardia, y pedir hablar con una matrona. Que me harían ciertas preguntas, verían mi historia y me darían consejo sobre que hacer, sin problema.

Nos dieron mucha confianza, el lugar, el personal y sus protocolos. Nos fuimos encantados, y comentando lo sencillo que sería dar una atención así para todas las familias. Está claro que este tipo de atención se da mejor con poca presión asistencial, pero, igualmente, es uno de los hospitales con mayor asistencia (y mejor resultado) en partos de nuestra provincia. Atiende más del doble de nacimientos que el hospital en el que di a luz a Aritz, y no hay color. En el caso de los hospitales que atienden muchísimos más partos, es una pena que se baje el nivel por el volumen de trabajo, más bien debería de adecuarse a las necesidades de asistencia, no dar una peor atención por ese motivo.

Por supuesto, si la atención es así de buena como nos la pintan, pienso poner una hoja de aclamación para felicitar al personal y al centro. Es una manera de que los estándards de atención al parto mejoren, o al menos, que sigan avanzando en esta línea.

Estoy deseando que llegue el día del parto y disfrutar de la experiencia, me parece un lugar perfecto para sanar mi anterior parto 🙂

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Parte del edificio

 

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Abrazos mamíferos ❤

¡Resumen del día!!

Hoy ha sido un día intenso, así que esta entrada viene a ser un resumen a modo de adelanto porque estoy rendida…

Quería compartir ante todo, que estoy muy contenta, más que satisfecha, muy feliz con el nuevo Hospital. Tanto mi nueva matrona, como las instalaciones, y el entorno son de 10. Nos hemos sentido muy bien tratados, mejor que nunca, escuchados y el ambiente que se respira allí es de calma y respeto. Ya os contaré los detalles de la visita y demás en una próxima entrada, porque merece la pena. Sólo deciros que hemos salido emocionados con el enfoque del hospital respecto al parto,  la actitud de todo el personal, el cariño con el que trabajan, es otro mundo… y que creo que a partir de ahora voy a soñar con esas salas de parto!! XD

Por otro lado, esta mañana me he despertado con un dolor bastante insoportable en el costado izquierdo. Ha sido al darme la vuelta (reposando sobre mi lado derecho), y ha aparecido un dolor punzante que iba a más si me movía o incorporaba. Solamente se me ha calmado un poco al volver a estirarme sobre el lado izquierdo. Ya me veía de visita en el hospital y, de paso, a conocer las urgencias…

Era un dolor que nunca había sentido, como una presión parecida a un flato muy muy fuerte, y solamente a un lado. Me costaba andar, moverme, vestirme… pero tenía claro que no eran contracciones. Después de darle muchas vueltas, hemos llegado a la conclusión de que debía ser la postura de Biel, que presionaba ese lado. De hecho, tenía la barriga torcida, y creo que lo que ha pasado es que ha intentado girarse, y se ha quedado atrancado a medio camino. Me he ido fijando en como se movía, y si, parecía tener el culete en diagonal hacia el lado que me dolía, y la cabeza en el sentido opuesto y hacía abajo. Se iba moviendo lentamente, como si le costase mucho y hacía fuerza hacia fuera. Más tarde lo he comentado con la matrona, y tal como me ha palpado y por la altura del corazón de Biel, nos ha dicho que es probable que se haya girado (¡bieeeen!!), y que el dolor sería de los propios movimientos para colocarse.

Así que me he quedado tranquila, dolorida, pero tranquila. Ahora me sigue doliendo pero ya no siento esa presión, es como si tuviese agujetas y moratones en ese lado. Y cuando me muevo, toso o Biel da pataditas por ahí veo las estrellas… Supongo que en un par de días se me pasará.

Por otro lado, esta mañana nos ha llegado un pedido que hicimos a GU Planet (Green Umbrella), una tienda online dedicada a productos ecológicos para el hogar, bebés, higiene íntima… Tenía unos vales de descuento, y con otras promociones nos salía muy bien de precio, y hemos aprovechado para pedir varias cosas que necesitábamos. El paquete llevaba: toallitas, un jabón, un paquete de pañales talla 2 (de 3 a 6 quilos), compresas post parto, normales, de noche y salva slips (arsenal para los loquios). Todo ello con materiales sostenibles (algodón y celulosa orgánicos), reciclables, y libres de perfumes, blanqueantes y químicos.

Y mañana, empezamos las clases de maternidad, así que ya os contaré. Espero encontrarme mejor e ir haciendo posts, porque se me acumulan las cosas!!

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

Embarazo: semanas 29 a la 32

Ya hemos superado las 32 semanas, y a poco de cumplir las 33 ya! 🙂

Esto avanza, da miedo y muchísima ilusión pensar en que ya es muy poquito lo que queda para tenerle en nuestros brazos… Se me hace un nudo en la garganta cuando visualizo ese momento, no puedo creerlo todavía…

Ahora estoy lavando la ropa de la cama, sus toallas, baberos, y toallitas de tela. Poco me queda por hacer, una lavadora más de ropa blanca, lavar la tela de la sillita del coche e instalarla, ordenar cosas, preparar su bolsa y la mía para el hospital, imprimir y enviar mi plan de parto, y comprar algunas cosillas que todavía no tenemos… poca cosa, la verdad.

Pero aunque es poco lo que me queda, veo que pasan los días muy rápido, y que ya la energía me da para poco más que cocinar y mantener un mínimo orden y limpieza en la casa. Suerte que Mamífero me ayuda muchísimo, aunque está trabajando mucho, saca horas y tiempo de sus días de fiesta para hacer lo más pesado de la casa.

Durante estas semanas, como os he ido contando, me vio el ginecólogo, y tenía también una cita con la matrona que ella anuló y pasó a finales de mes. Esta semana conoceremos a mi nueva matrona en el hospital en el que nacerá Biel, y también empezaremos las clases de maternidad, estas con la matrona de siempre.

Tenemos por delante un mes cargadito de pruebas, visitas y clases de maternidad, y me da bastante palo… Tengo ganas de que pase enero, tenerlo todo listo, y simplemente poder esperarle, prepararme para el parto, y relajarme todo lo que pueda.

Así estaba mi barriga a las 31 semanas, ahora es algo más grande, pero no hemos podido hacer más fotos… No se aprecia, pero el ombligo está planito, ha desaparecido xD

 

Estas últimas semanas la barriga ha dado un buen estirón, aunque algunas personas me han dicho que no tengo demasiada. Yo me la veo grande, y cuando me miden la altura uterina, está dentro de la normalidad. Lo que pasa es que se disimula un poco porque la tengo más ancha que prominente hacia fuera. Creo que es porque, según parece, Biel suele estar en posición horizontal, y la cinturita que tenía ha desaparecido para darle espacio al peque.

Ya los movimientos y las patadas son muy fuertes, y a veces incluso dolorosos, y veo bultos de pies y manitas salir de mi barriga! Ahora los giros son más lentos, parece que le cuesta más moverse, pero sigue dando vueltas ahí dentro. El hipo, que tiene muy a menudo desde el segundo trimestre (hasta 3 o 4 veces al día), ha pasado de ser unos leves saltitos, a que me bote la barriga de manera exagerada 🙂

En cuanto a malestar no me puedo quejar, la verdad. Si que este trimestre es físicamente mucho más cansado, ya no aguanto tanto tiempo de pie, ni sentada tampoco, y hasta por la noche tengo que cambiar de postura frecuentemente porque el volumen y el peso extra incomodan.  Pero no tengo ningún síntoma exageradamente molesto, o anormal.

El dolor de espalda es soportable, se me carga con el paso de las horas, lo normal. Habiendo tenido tantos dolores de espalda en mi vida y muchos ataques de ciática, esto no es nada, realmente. De vez en cuando se me resienten un poco los nervios al estar un par de horas sentada, pero se me pasa si me levanto y ando un poco. De vez en cuando tengo alguna rampa en la planta de los pies, o se me montan los gemelos según como muevo las piernas, sobre todo estando en la cama.

Lo más molesto podría decir que es el dolor de costillas según la posición que tome Biel, siento una presión muy grande, pero son ratos. Y luego, como males menores, están la acidez, el peso extra  (que apenas he cogido 6 quilos y medio), la poca agilidad, el cansancio, la necesidad de dormir muchas horas para recuperarme, flujo más abundante…. Algo que cada vez siento más, y me angustia, es la sensación de ahogo cuando hago algún esfuerzo, entro en un ambiente muy caldeado, o hablo y hago algo a la vez. Los picores de barriga y espalda solamente los siento días puntuales, y son muy leves, por lo que creo que me está yendo muy bien la manteca de karité.

Algunos días como mucho, y otros apenas me cabe un platito escaso de comida. Y el apetito, lo mismo, algunas veces comería sin parar, y otros como porque toca. Supongo que al tener las digestiones más lentas, hay momentos en los que estoy más vacía, mientras que otras comidas se me solapan con la digestión anterior y por eso no me entran cantidades normales de comida. También debe influir la posición de Biel, ya que en algunos momentos siento el estómago muy oprimido.

Sigo con el hierro, que me sienta bastante mal, pero es muy necesario. Por las noches, sobre todo, se me hace muy pesado en el estómago, y me da muchísima acidez. He descubierto unos cuantos remedios que funcionan bastante bien: comer manzana, zanahoria, almendras, o masticar chicle me calman bastante. Y para los momentos más desesperados: leche. Yo no la tomo, entre otros motivos porque me desagrada mucho el sabor y me sienta mal, así que he tardado en descubrirlo. Lo paso mal tomándola, pero la verdad es que da buen resultado, con un par de dedos de leche, soluciono el problema y puedo dormir.

Hace un par de días me apareció una pequeña almorrana, algo molesta, pero no es dolorosa, ni sangra. Por suerte no tengo problemas para ir al baño que puedan dar lugar a que aparezcan muchas más. Y sigo, claro con las encías sangrando, parece que algo menos, pero siguen mal. Aumenta la presión en la vejiga, por lo que voy al baño más a menudo. No he tenido ninguna contracción, ni siquiera de Braxton Hicks, y si ha habido, ni las noto… Como veis, son síntomas de embarazo muy normales y soportables, estoy contenta 🙂

La semana pasada fuimos a comprar el portabebés, hemos optado para los primeros meses por un fular elástico. Es de algodón, muy suave, y me parece muy cómodo e ideal para hacer piel con piel desde que nazca. Este tipo de fular, al ser elástico, se puede llevar preanudado y colocar después al bebé. Yo quería algo más sencillo para no andar aprendiendo nudos y porque me parecía más sencillo de colocar un mei-tai o una mochila. Me daba bastante apuro el tema de los nudos, pero hablando con Mamífero me animó ya que el se siente muy capaz ( es que es un experto en nudos), decidimos que era lo mejor.

Llegamos a la conclusión después de hablar con varias asesoras de porteo y mamás en los grupos. Estaba ya casi decidida por una mochila que me recomendó una amiga, pero las asesoras me dijeron que no era adecuada para recién nacidos, y que además, los portabebés atados a la cadera hacen sufrir el suelo pélvico. Así que nos decidimos por probar primero el elástico (hasta los 9 quilos) y después, si nos sigue pareciendo la mejor opción, uno tejido (hasta final del porteo). Seguiré investigando si realmente no existe otro portabebés más sencillo de colocar y tenga todas las características que buscamos, sobre todo para cuando sea más grandecito y quiera subir y bajar a menudo.

Este es el fular que hemos comprado, en color naranja para que Biel se relaje como si siguiese dentro del útero, calentito y cómodo. Por cierto, lo compramos en una tienda que se llama La lloba i la lluna, en Vic, la llevan dos chicas muy majas, una de ellas asesora de porteo. Además de portabebés, podéis encontrar ropa artesana preciosa, complementos, y además hacen muchos talleres interesantísimos 😉

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No me disgusta mi cuerpo, me encanta estar redondita, pero no me siento especialmente guapa en este embarazo. Será porque voy vestida como una cebolla al ser invierno, con capas y capas de ropa ancha (de Mamífero sobre todo) por el frío. Tengo cara de cansada casi siempre, y cuesta sentirse atractiva en estas condiciones. Además la abstinencia pasa factura, se hace muy largo y pesado… Menos mal que a Mamífero le gusta mi cuerpo embarazado, y se lo toma con filosofía, como algo temporal.

Anímicamente estoy bastante mal, no por el embarazo, porque siento que todo marcha estupendamente. Tengo problemas con alguien muy cercano, he dedicado mucho tiempo y energías estas semanas intentando hacerle ver lo absurda e innecesaria que está siendo la situación, y no ha servido de nada porque se empeña en complicarlo más y más. He evitado el conflicto mucho tiempo, callándome para no entrar en discusiones. Es algo que he sobrellevado durante toda la vida como he podido, y empeora con el paso de los años.

Mamífero y Biel me dan fuerzas para no hundirme, y el consejo que más escucho de quienes conocen esta situación, es que debo tomar distancia, no solo física, sino emocional. Me está afectando demasiado, y siento que afecta a mi-nuestra salud… Es una pena que tenga que pasar el final del embarazo con estas preocupaciones, ansiedad y nervios. Ahora que debería estar más relajada que nunca, preparando y esperando la llegada de un hijo tan deseado… 😦

Me he planteado incluso dejar este blog, ni ganas de escribir tengo… No he hablado apenas sobre esta persona, precisamente por no herirla, e igualmente, se ha ofendido. Pero este es mi refugio virtual, y no lo voy a dejar de momento, porque necesito el desahogo, y me aporta muy buenas sinergias que compensan con creces. Aunque me censure, y me ahorre muchos detalles por no molestar a nadie, me reservo el derecho a tener mi espacio. Y a quien le moleste, que no lea, y menos si es para sacar conclusiones de algo que le han contado, sin saber realmente lo que está pasando.

Esto último no tiene que ver con el embarazo en si mismo, pero si que me afecta emocionalmente. Lo cuento porque no puedo decir que esté estupenda cuando estoy en un momento muy triste. Si no fuese por ese conflicto, creo que me sentiría muy animada porque, por fin, empiezo a creerme que todo irá bien. Tengo las emociones a flor de piel como toda embarazada, estoy agotada, y con los nervios propios de tener el parto tan cercano. Por suerte, apenas tengo miedos, a parte de los grandes (que le pase algo a Biel…). Creo que estoy muy preparada para enfrentarme al nacimiento de nuestro hijo, me siento capaz y fuerte.

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Abrazos mamíferos ❤