16 semanas: bebé inquieto

Voy con bastante retraso en las entradas, así que os hablaré de la semana 16, aunque ya hace casi un par de semanas que las cumplió…

Mi monete está hecho un peligro reptante, no se le puede quitar ojo de encima ni un segundo! Es un nervio, muy activo e inquieto, quiere hacer  muchas cosas, y se frustra con facilidad porque no llega a tanto siendo tan pequeñito. Se sale de la cama, de los parques (si, tenemos un par de mantas de juegos de segunda mano y un edredón… fui aumentando el espacio acolchado, pero se le queda pequeño igualmente!), se da la vuelta y croquetea hacia los abismos, culebrea estando en brazos, hace flexiones, coge todo lo que alcanza y lo chupa hasta dejarlo como si hubiesen pasado hordas de caracoles por encima…

La felicidad le rebosa tanto que grita como un loki cuando juega, cuando está contento, cuando nos ve, cuando coge algo, cuando le hago cosquillas. Las cosquillas y pedorretas son otro gran hit del momento. Las pide abriendo los brazos tal que así:

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Con los ojos de par en par, como de costumbre, con esta cara de loker:

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Y cuando te abalanzas sobre él, para pedorrearle o hacerle cosquillas, te lo agradece con gritos destroza tímpanos. Son tan agudos, que no se si tengo un hijo humano o un cetáceo! Cuando te acercas, aprovecha el descuido para agarrarse a tu pelo y no lo soltará hasta que le des algo a cambio (listo es).

Momento pedorreting arranca pelos:

Y acompaña el momento poniendo la guinda de ternura con unas carcajadas que hacen que le suba el azúcar y la oxitocina a cualquiera, aunque seas anti-niños, te reto a aguantar esas risotadas sin sonreír 😉

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Momentazo haciéndole monerías a su yaya de la ciudad ❤

El parque muñecos colgantes sigue molando, pero cada vez menos. Ahora lo usa más estando boca abajo, prefiere tocar los dibujitos y texturas de la manta de juegos y salir rodando hacia cualquier lugar por explorar. Le siguen encantando las telas de colores, con preferencia por los estampados, las telas suaves (como su adorada manta lila de polar) y los colores vivos (tiene una toalla naranja con la que grita de alegría cuando le envuelvo tras el baño).

Mira los colores de bien cerca, toca y disfruta con los diferentes sonidos y texturas de cada cosa, hasta se entretiene contando las vetas del parquet… Sigue comunicándose con la técnica de abalanzarse hacia el lugar u objeto que desea alcanzar para que le llevemos a él, o bien, alarga un brazo señalándonos lo que quiere. Y la ha actualizado para usar los brazos, alargándolos para cambiar de manos. Cuando quiere teta y lo lleva su padre, me pone caruna y estira los brazos… muy tierno!!

Su juguete preferido, desde siempre, sigue siendo un gatito sonajero de Ikea, de tela. Lo adora, le hace grititos de alegría cuando lo encuentra, y le encanta chuparlo hasta que queda empapado como una esponja de baño. Tenemos otro en el coche para amenizar el viaje, y es muy útil tenerlo por si le da un parraque (que pocos le dan, el coche le encanta, y cuando los tiene, es con motivo). Los gatos de verdad, los de casa, ya le llaman mucho la atención, los toca, les habla, les sigue con la mirada… y llora si no puede alcanzarlos.

Como tiene mucha soltura boca abajo, ha decidido que las tomas mañaneras las hace así. Con brazos y la cabeza bien tiesos, haciendo alarde de su fuerza matutina. Tanto le gusta estar reptando boca abajo y haciendo flexiones, que le ha dado por hacerlo de noche. Cuando se despierta para las tomas nocturnas, empieza a dar vueltas y buscar teta mirando hacia el colchón con los ojos cerrados. Sube el culete, y empieza a andar con los pies cual japonés fregando el suelo… Normalmente se topa con un cojín y se queda trabado, tengo que cazarlo rápido porque además lo acompaña de llantos horribilis…

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Pero lo de rodar con tanta facilidad tiene muchos aspectos positivos, se desplaza hacia dónde quiere, se entretiene, hace ejercicio… y lo mejor: viene hacia mi!! Cuando estamos vagueando (yo, él hace ejercicio) en la cama, y quiere teta, viene rodando hacia mi haciendo: “hum hum” con la boca abierta. Lo mismo hace cuando quiere interctuar, o mimitos… y me deshago de amor ❤

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Con la teta sigue con su relación de pasión irrefrenable, mucha. A empezado a intentar buscar, torpemente, debajo de mi ropa cuando tiene hambre. Chupa allí dónde está el pezón con total exactitud, y empieza a rebuscar con las manitas, sabe que está allí y hay que destaparlo. Y cuando ve que llevo la teta al aire, ya le cambia la cara y se abalanza. Por otra parte, algo que molesta un poco, es que me amasa y araña. Lo ha hecho siempre, pero ahora con mucha más fuerza e insistencia. Me clava los puños y los mueve aprentando mi pecho, araña y coge mi piel, y se coge con las dos manos a la teta, apretando y retorciéndome la carne. Deseando estoy de tener un collar de lactancia para que se entretenga!

Pasó un par de semanas despertándose muy muy a menudo, cada media hora, y a veces, cada menos… Yo lo achacaba a la salida de su primer diente, como os conté la semana pasada, pero también puede ser esa crisis del sueño de la que hablan. Eso iba acompañado de mucha necesidad de cariño, y de tenerme pegada a él literalmente, si me levanto para ir al baño, lloraba en cuestión de segundos. Ahora lleva un par de días que ha vuelto a su normalidad, despertándose cada hora y media o dos horas… que dure! Por otra parte, el diente parece que no termina de aparecer, aunque sigue bastante irritable, babeando, mordisqueando mucho, y agitado.

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Tanta alegría y ejercicio le pasan factura, porque lo vive todo tan a tope, que se agota en seguida. Entonces la risa se mezcla con el llanto, resultando una especie de aullido con una sonrisa en la boca y ojillos de: sácame de aquí, no lo soporto más!!

De mi, os cuento que sigo cansada, como os dije, esto de acumular meses sin dormir, pasa factura. No me duele nada en especial, no me encuentro mal, me levanto con ganas y fuerza, pero a lo largo del día me agoto. Además, estuve toda la semana pasada mareada, cuando movía la cabeza sentía que se me iba la olla, sobre todo por las mañanas. Pensaba que era la tensión baja porque siempre he sido propensa, y como duermo poco, no tomo cafeína, y las comidas las llevo como puedo… Pero me tomé la tensión y no, todo lo contrario, la tengo un pelín alta. Nunca antes me había pasado, supongo que será del cansancio, no dormir, estar alerta con Biel constantemente…

Ah! Y hace algo más de un mes, os conté que me había venido la regla, y este mes se ha hecho de rogar… Ya pensaba que no venía, que mi cuerpo se había equivocado el mes pasado ya que seguimos con lactancia materna exclusiva, y muy muy a demanda, vamos rollo buffet libre all you can eat. Así que lo suyo sería que no hubiese llegado al menos, hasta empezar con la aimentación complementaria… Pues no, 33 días de ciclo (¿me habrán cambiado? yo era de 27-28 días!), y llegó 😦

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Abrazos mamíferos ❤

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Porteo a la espalda

Me hace mucha ilusión contaros que estoy experimentando el porteo a la espalda con la Buzzidil, y me encanta!!

Ya hacía tiempo que quería probarlo, porque para hacer cosas en casa, comer con él en la mochila, y con la temperatura veraniega, empezaba a ser molesto. Vientre con vientre se suda más puesto que es la parte más caliente del cuerpo, y aunque corra el aire, no tienes la sensación de refrescarte con él, y Biel acababa empapado. En cambio, a la espalda, apenas sudó, y era una delicia sentir el aire en el pecho otra vez!! Esta mochila, además, tiene la particularidad de poderse llevar como un onbuhimo, simplemente, desabrochando el cinturón. Algo que va muy bien si no quieres forzar el suelo pélvico, estás embarazada o te molesta la barriga por algún otro motivo, y es más fresquito al no llevar atado el cinturón que es muy grueso.

El porteo a la espalda es casi obligado cuando empiezan a pesar y abultar. Además de ser molesto el peso adelante, limita bastante la visión y el equilibrio llevar a un bebé grandote barriga con barriga.Yo soy pequeñita, y bastante torpe, así que cuando porteo adelante, siento que me falta perspectiva, y me siento algo insegura por tropezar con Biel encima. Además, al sentarme con la mochila, se me clavaba un poco el cinturón, y me llegaba su cabeza a  la barbilla. Algo que es muy incómodo para comer, y peligroso cuando Biel se despierta de buenas a primeras dando saltitos para que te muevas o le liberes.

El porteo a la espalda se puede hacer con el portabebés adecuado desde el momento en que te sientas segur@ para ello, siempre que el bebé tenga buen tono muscular y cierto control cefálico (que pueda ladear la cabeza a voluntad y aguantarla derecha mínimamente). Biel está fortote, y levanta la cabeza desde que nació. Eso, sumado a que le hemos porteado siempre, ha ayudado a que Biel tenga buen tono muscular en cuello y espalda. Así que lo podríamos haber porteado desde el primer mes, pero claro, primeriza, y siendo novata en esto de portear, da respeto… Igualmente, las primeras semanas es muy beneficioso el porteo ventral, el recién nacido agradece tener cerca el latido de tu corazón 😉

La otra condición para empezar a hacerlo, es que sea sin prisas, sin miedo, y sobre todo, conociendo bien tu sistema de porteo y sabiendo colocarlo con soltura. Y las primeras veces, recomiendo hacerlo con alguien que te ayude, que mire como va el bebé, y te lo sostenga por si acaso. También es muy práctico hacerlo delante del espejo hasta que lo tengas por la mano, y si estàs sol@, con una cama cerca, mucho mejor!

Creo que a todos nos da respeto colocar al bebé a la espalda por primera vez, es algo más complicado y peligroso. Así pues, necesitaba probarlo, pero no me atrevía a hacerlo sola la primera vez. Me lo colgué con ayuda de Mamífero, y no fue nada complicado, más fácil de como lo había imaginado! Así de bien colocado nos quedó:

Desde el primer momento la sensación fue liberadora, tener el peso atrás, el pecho libre, Biel tan a gusto viendo el mundo… Ya no vuelvo a portear delante si no es necesario. Recuperé la soltura al andar, el peso no molestaba nada, el calor tampoco, y a Biel le encantó el cambio de perspectiva 😀

Pasamos una tarde estupenda, nos sentamos en un parque a comer unos bocadillos, y Biel se quedó (oh, milagro, yo sentada y Biel en la mochila despierto, y sin liarla!) viéndolo todo desde la mochila. Después, obviamente, le sacamos para que explorase la hierba, tomase teta, y jugase con nosotros. Tengo que hacer un post con fotos cuquis del momento 😉

Al día siguiente, en casa, estaba muy necesitado de bracitos porque el día anterior fue muy intenso (después del parque, hicimos una compra, y luego una visita a unos amigos, por lo que apenas durmió un rato en el coche) y estaba cansado. Yo tenía muuuchas cosas que hacer en casa, y tocaba mochileo para que Biel tuviese su necesidad de brazos cubierta mientras yo aprovechaba para poner orden.

No me lo pensé, quería llevarle a la espalda. Y en un par de minutos, delante del espejo, me lo coloqué a la cadera, pelvis basculada, piernas correctamente, subí el panel, y le giré un poco agachándome un poco para que el peso fuese hacia mi. Subí una de las tiras (la del lado contrario a la cadera en la que melo coloqué) mientras con la otra le aguantaba, y ya pude ponerle ponerle en la espalda del todo y subir la otra tira. Entonces, se ajustan todas las tiras, cogiendo el peso del culete para que suba un poco y no cueste ajustar, y listo!

Biel se lo pasó pipa viéndose en el espejo y mirando como yo tiraba de aquí y de allá mientras le contaba lo que hacíamos. Fue fácil, sobre todo porque estaba de buen humor y colaborador, todo hay que decirlo… porque al día siguiente estaba empeñado en tirarse al suelo (casi tenemos un susto!) y tocar el espejo y no pude hacerlo sola (suerte que entonces llegó Mamífero).

En 5 minutos estaba frito, tardó un poco más que de costumbre porque esto de ir a caballito le da mucho rango de visión y estaba flipándolo. Y yo, ligera como una pluma!! No hay color entre agacharse para poner una lavadora, por ejemplo, con el peso y bulto adelante, o a la espalda. Lo mismo para barrer, cocinar, fregar los platos, tender… y mucho más seguro, dónde va a parar! Todo se hace más fácilmente, sin obtáculos, y sin tener que calcular constantemente por si le das con el mango de la escoba al bebé 😉

Yo confieso estar enganchada, se me van los ojos cuando veo la variedad de sistemas de porteo que existen, cada uno con sus ventajas particulares… Espero ir probando más, poco a poco, y cuando el presupuesto acompañe, claro. Tengo en mente adquirir una bandolera de agua para estar más fresquitos en momentos de puntuales de porteo, y sobre todo, poder ducharnos juntos y agilizar el tiempo.

Y mis objetivos a largo plazo son: un mei-tai evolutivo con las tiras chinadas porque creo que me irán mejor que las gruesas tipo mochila (por movilidad de mis minihombros, además de ser más frescas). Y un fular tejido, ya que tengo la espinita del fular elástico, con el que Biel no me permitió probar más que dos nudos porque no le gustaba ir tan apretadito. No se si por la calor del elástico, el tejido, o que era demasiado peque y todavía andaba muy bicho-palo cuando porteábamos (ahora no se pone tenso, si tiene ganas de mochila, casi siempre colabora). Así que tengo la esperanza de que con un tejido, ahora que sabe que el porteo es cosa buena, y yo estoy más segura, se nos de mejor… Que veo cada preciosidad de fular por ahí… además de la variedad de nudos que hay, y ando loca por experimentar!!

Lo dicho, yo me paso al porteo a la espalda desde ya. Y os lo recomiendo si no lo habéis probado, os cambiará la vida!! El porteo en general ya te cambia los esquemas, te libera los brazos, y te une a tu bebé todavía más… Es un estilo de vida!! ❤

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Abrazos mamíferos ❤

Porteando: la ropa

Si quieres portear a tu bebé, no todas las prendas son adecuadas, y en esta entrada voy a contaros qué es útil y que no, y como vestir a un bebé porteado. Nosotros porteamos cada día, así que es importante tener en cuenta qué ropa nos conviene tener para eso, y qué ropa no usaremos por no ser práctica.

Estuvimos usado el fular elástico los dos primeros meses (ahora ya no, la verdad es que nos da muchísimo calor y a Biel es el sistema que menos le gusta). Ahora lo hacemos con la Buzzidil standard, una mochila evolutiva como os conté en este post. Y para más adelante, cuando Biel se aguante sentado por sí solo, tenemos una Manduca que compramos de segunda mano. Aunque el fabricante la recomienda desde el nacimiento, la postura con el pañal no es la óptima. Y al no ajustarse punto por punto y tener las tiras enganchadas en el cuerpo de la mochila, no es lo más recomendable para bebés que todavía no se sientan por crear presiones en la espalda.

Paseando con nuestra Buzzi

Bien, sea cual sea el sistema de porteo que elijamos, las recomendaciones sobre el tipo de prendas adecuadas son las mismas. Para los porteadores, algo menos de ropa de la que usaríais según la temperatura que haga, ya que tener un bebé pegado desprende calorcito. Y lo mismo para el/la bebé, siguiendo una sencilla regla: una capa menos de ropa que le pondrías.

Al portear, se genera calor, aunque no la haga, el cuerpo contra cuerpo hace que tengas que portear liger@ de ropa tanto tu como el/la bebé. Siempre es mejor ir ligeros de ropa y en el caso de hacer frío, es sencillo cubrir al bebé con un chal por fuera, una mantita, o abrigo grande o especial para porteo. Mejor eso que llevarlo embutido en capas de ropa o prendas gruesas que pueden ser incómodas. Tened en cuenta, que en invierno, si entras a cualquier lugar va a estar muy caldeado, por eso es mejor abrigar al bebé por fuera, para que no pase calor en sitios cerrados. Y si hace calorcito, poquita ropa, o ninguna, que sudan como pollos!!

Es importante llevar ropa cómoda para vosotros obviamente, y tened en cuenta que debe ser cómoda y sin peligros para el bebé. Las cremalleras o botones se le pueden clavar, lo mismo a tener en cuenta si lleváis algún ornamento duro o que se pueda desprender y provocar atragantamiento o asfixia. También es importante que sea ropa de algodón o materiales transpirables, no sintéticos, para evitar irritaciones, alergias, calor… Hay que tener en cuenta que los bebés tienden a chupar la ropa, por eso es indispensable vestir con ropa limpia y sin perfumar, y si los tintes de ésta son naturales, mucho mejor 😉

Para los bebés, lo mejor serían las prendas de algodón finas, suaves, sin botones en la espalda, costuras gruesas, o detalles que se puedan clavar. Los bebés van un poco apretaditos para que con el movimiento no bailen dentro del portabebé, así que tienen que llevar ropa cómoda. La tela del portabebés no les molesta al estar prieta, pero un simple bolsillo con costura gruesa, un tejano o panalón gordito, unos corchetes y cremalleras en la espalda, hebillas, u otros adornos duros, o simplemente, que la ropa quede arrugada, puede ser muy incómodo para ellos.

Otra norma básica, es no portear con peleles ni polainas (pantaloncitos con pie) y de hacerlo, que le vayan bien grandes. Al ir sentados en el portabebé, la tela del pelele o el pantalón queda estirada, lo que puede hacer que quede tirante en el pie. Un pelele que quede estirado es molesto, y el pantalón apretando los deditos de los pies tiene que ser insoportable. Las sudaderas, jerseis o chaquetas con cremallera, botones o capucha, tampoco son demasiado prácticas ni cómodas para el porteo… Y nada de vestir a los bebés de domingo, una camisa o un vestidito, quedarán arrugadísimos si vas a portear 😉

Algo que es bastante necesario si pretendes portear, sobre todo en invierno, son los calcetines y calentadores. Las piernecitas quedan por fuera, y es la parte del cuerpo que queda más desprotegida. Así que, es indispensable llevar calcetines (además de unos de repuesto por si se pierden…), y los calentadores de refuerzo para abrigar las piernas por si se arremangan los pantalones o hace mucho fresquito. Si no dispones de un abrigo chaqueta de porteo o que os cubra a ambos, ten en cuenta que si llueve necesitarás un paraguas! Nunca he tenido en casa, siempre he preferido el impermeable, y ahora me he dado cuenta de que lo necesitamos.

Sin embargo, si hace calor, pueden ir sin apenas ropa (al menos que haya una capa entre el/la bebé para evitar encharcamiento de sudor) o en pañal directamente. Normalmente, las mochilas suelen llevar capucha para cubrirles del viento, frío o del sol, pero si no disponéis de ellas, o a vuestro bebé no le gusta, tened en cuenta llevar un gorrito o pañuelo para cubrirles! Y como siempre, evitad la exposición prolongada al sol, y paseos cortos en situaciones climáticas extremas 😉

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Abrazos mamíferos ❤

Biel metalero!

Una entrada facilona de humor… Nada, que en casa somos amantes de las melenas, el metal y nuestro hijo no va a ser menos (mientras no pueda decidir 😉 ). Y como parece que va a tardar en crecerle el pelo, Mamífero le hizo una peluca a su hijo con su propio pelo XD

Es un hecho que Biel está acostumbrado al death metal, lo escucha en casa, durante el baño, en el coche, y lo lleva en las venas… Lo ha escuchado desde que estaba en mi tripa, y a todo trapo. Así que podemos decir que lo tolera bien, e incluso, parece gustarle, ya que no se queja (pobrecito…). Solamente le faltaba el pelazo para mimetizarse con el ambiente del hogar, y ser todavía más parecido a su padre ❤

¿Que os parece Biel en modo metalero?

 

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Abrazos mamíferos ❤

Huellas de recuerdo

Hace tiempo que tenía pendiente este post para explicaros el recuerdo tan bonito que tenemos de Biel por si queréis hacerlo con vuestros bebés 😉

Mi cuñada (gràcies B.!) nos regaló un kit con un marco doble, uno con una foto de los tres, y en el otro, van las huellas. En principio, está pensado para poner solamente un pie o una mano, pero no podíamos decidirnos por uno u otro, queríamos inmortalizar ambos, y si, se puede!

En el paquete viene una pasta ya preparada, es como una plastelina blanca, que se amasa un poco, se aplana, y ya puedes poner el pie o manita de tu bebé. Hay que presionar un poquito, y lo bueno es que si no sale bien, puedes volverlo a intentar cuántas veces lo necesitéis. Hay suficiente pasta para hacer la huella de la mano y del pie, cuando haces una, se recorta el sobrante, se vuelve a amasar,  y se usa para la otra. Luego, se deja secar 24 horas por la parte superior, y al día siguiente, se le da la vuelta, y se deja un par de días que acabe de secar.

Es un regalo muy recomendable para hacerle a unos futuros padres, un poco caro eso si, pero vale la pena. Si no queréis gastar ese dineral y hacerlo, se puede hacer DIY con yeso, pasta de manualidades, barro…  e incluso con una masa de sal y harina horneada. A lo mejor el marco con un grosor adecuado es lo más caro o difícil de conseguir, pero si os lo proponéis, podéis curarros uno a mano también 😉

Nosotros lo hicimos cuando tenía dos meses, se puede hacer desde el nacimiento, pero nos lo regalaron cuando ya tenía un mes, y nos pajareamos en hacerlo un mes más… Queda muy bonito, el marco queda de pie en cualquier superficie, y las huellas quedan perfectas, con los surcos de manos y pies bien marcados. Es muy entrañable tener la huella a mano e ir comparando como crece. Así nos quedaron:

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Es uno de los regalos que más ilusión me hizo, ya que quería sacarle las huellas en pintura, y tener las suyas y las de su hermano Aritz colgadas en casa…pero fue misión imposible… Biel cierra las manos, las mueve… Lo intenté hacer para el día del padre (con ayuda de éste y todo!) pero no hubo manera. En una cartulina, con colorantes alimentarios, hicimos primero la huella del padre, encima la mía, y arriba del todo debía ir la de Biel. Pero hicimos varias pruebas y quedaron esos borrones azules… En mi cabeza quedaba muy bonito, pero al final nada XD ya lo haremos más adelante cuando entienda y ponga de su parte.

Así quedó el primer regalo de Biel para su padre:

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Abrazos mamíferos ❤

Reformas y dudas: cambiador y bañera

Como os dije semanas atrás en esta entrada, hice unas reformas moviendo muebles aquí y allá de la casa, en parte, motivados por la necesidad de montar un nuevo sistema para el cambiador y la bañera. He ido atrasando esta entrada porque no daba con la solución perfecta, y todavía estamos en ello…

Ya con dos meses y medio se le quedó pequeño el cambiador,  y eso que mi hijo es pequeñito! Me sorprende que dure tan poquito. ¿Siempre son tan pequeños?

No pretendía tener un cambiador para siempre, pero veo bastante absurdo tener uno para un par de meses nada más (suerte que no gastamos dinero en él). Todavía cabía con dos meses, pero apenas le quedaban un par de dedos para tocar de largo, y como ya estaba muy movido empezó a ser peligroso. Al patalear, subir los brazos, agarrarse, meter los pies entre las barras, hacer el gusano… era un peligro que se diese un golpe o le quedase atascado un pie.

Teníamos un cambiador-bañera, que consta de unas patas plegables en tijera, con una base sobre la que se pone la bañera. La estructura tiene unos bordes metálicos, y él se agarraba de ellos, con lo que, fácilmente, podía asomarse haciendo fuerza con esos brazotes que tiene, y caer en un momento. También, al empujar con los pies, se gira y los mete en los bordes. Un día, se puso un poco transversal, empujó con los pies, y se quedó encajado con su cabecita en las barras, menudo susto… 😦

La bañera tiene una parte para ponerle mientras es muy pequeño en la que queda encajado, y en el lado opuesto otra para cuando crezca. De largo, no hay problema, pero de ancho ya le empieza a quedar justo siendo delgadito. Esta bañera-cambiador nos la dieron de segunda mano, y nos fue muy bien, sobre todo porque en el cambiador se entretenía mucho, y lo podíamos dejar mientras nos arreglábamos por la mañana o íbamos a hacer pipí (estaba en el baño) y tenerlo vigilado. Algo que ya no podremos hacer… Y tener una bañera alta es muy cómodo para no tener bañarle agachados.

Pero también tiene inconvenientes, el principal es el material de la base (bordes metálicos peligrosos), que ocupa mucho espacio, y que es imposible usar la bañera y luego el cambiador estado sol@. La bañera es enorme y llena pesa lo suyo, por lo que es imposible cogerla con una sola mano. Así que, cuando sacas al bebé del agua, no puedes dejarlo en el cambiador para vestirle si alguien no te saca la bañera. Así que, cuando estoy sola, o lo lavo en el lavamanos (que se le queda pequeño también) o nos duchamos o bañamos juntos directamente.

Hasta ahora, pañales, duchas y cambios de ropa los hemos hecho en el baño que al ser pequeño se calienta en un momento. Así que como os contaba al principio, tuve una idea para poder seguir haciéndolo en el baño, pero sin usar ese cambiador.

Teníamos una mesa que Mamífero tenía en su estudio, pero que no le estaba dando más uso que para acumular trastos porque no se ponía a hacer música. Es una mesa de Ikea que me compré para mi pisito de soltera hace muchísimo, y nos ha ido acompañando en distintas casas siendo de mucha utilidad. Tiene como característica que se pliega en dos alas, desplegada es una mesa enorme, y cerrada, ocupa un un palmo de ancho, además, lleva tres cajones a cada lado muy apañados. Así que, desmontamos el no-estudio, y llevamos la mesa al baño, dejándola cerrada, y cuando baño a Biel, abro una de las alas. En ese trozo de mesa hay suficiente espacio para poner la dinobañera/bañerasauria gigante, y otro para vestir y desvestir a Biel.

Eso si, continuaban habiendo problemas, porque quedaba el espacio muy reducido para pasar, y la dinobañera es bastante armatoste… Hay que ponerle mucha agua para llenar un palmo, y pesa bastante, con lo que, maniobrar en el baño con todo ese despliegue de mesa y un bebote juguetón encima es un panorama… Además, Biel ya empezaba a chapotear, y al estar insertado en ese trozo de plástico para retenerle, tenía poca movilidad, se daba golpes, y no es muy divertido.

Así que, aprovechando que teníamos un regalo que podíamos descambiar (regalad siempre con el tíquet regalo, nunca sabes si acertarás con el regalo, así que mejor que se pueda cambiar!), fuimos a la city a buscar una bañerita para Biel. Pensé que una hinchable sería una buena opción, por ser blandita, pesar menos, ocupar mucho menos espacio que la dinobañera y tener la doble utilidad de poder llevarla al río (o playa) y llenarle unos palmos de agua a Biel para que se caliente al sol 🙂

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Esta bañera es más ligera, ocupa menos espacio, y al ser blandita, Biel puede dar todas las patadas que quiera sin peligro. Nos va genial, aunque no es demasiado grande (estirado ya toca con los pies), supongo que cuando se mantenga sentado la podrá seguir usando. El único inconveniente es que resbala un poco si lo pones sentado, y estirado, pues no puedes llenarla más de dos deditos, y al girar la cabeza tragaría agua. La posición ideal, ahora que es pequeñito, sería estirado pero con algo de inclinación, pero esta no lleva ningún adaptador como otras, y no tenemos hamaquita de baño. Se me ocurrió entonces, hacer un apaño casero con una bolsa de agua caliente (de esas para cuando te duelen los riñones). Es de una goma que no se desliza sobre la bañera, del mismo ancho que esta, y sirve perfectamente como cojín para mantenerle la cabeza algo elevada sin peligro de que se mueva y trague agua.

Igualmente, seguíamos teniendo poco espacio en el baño para pasar con la mesa abierta, por lo que no era demasiado cómodo en realidad… Así que el invento de la mesa he dejado de usarlo y me he pasado, directamente a poner la bañera en el suelo del baño (dentro de la misma bañera no me parece cómodo) o en el plato de ducha del otro aseo. Así puedo llenarla con el teléfono de la ducha, sin tener que moverla llena y dejarme la espalda (además de arriesgarme a que se rompa, caiga agua…). Yo me siento en una mini sillita que tenemos que es comodísima para hacer cosas a ras de suelo (la hemos usado hasta ahora para la chimenea), y para vestirle, una vez seco, lo hago en la cama.

No se hasta cuando lo haremos así, supongo que esto será una evolución contínua hasta que le dejemos en la bañera grande directamente…

¿vosotr@s como os lo montáis para bañar y cambiar a los bebés?

¿Qué tipo de bañera o cambiador creéis que es más práctico?

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

15 semanas: movimiento libre y autonomía

Durante este fin de semana pasado, Biel lo ha estado petando con sus logros, no me da la vida para celebrarlos, y contarlos!

Sábado por la noche, habiendo hecho mil intentos y muchos casi-logros de chuparse los pies… Después de llegar un par de veces pero equivocarse chupando la mano que aguantaba el pie… Tras muchos quiero y no puedo acompañados de quejidos, gritos o gruñidos de esfuerzo y hasta llantos de frustración por no llegar… Lo consiguió!!

Y ahí estaba su padre para inmortalizar el momento:

 

Tengo que apuntar el detalle de que solamente llega cuando está sin pañal, ya que tiene más movilidad… Algo que es interesante tener en cuenta para todos los bebés, ya que tanto los pañales, como la ropa les limitan algo el movimiento, las sensaciones… y eso repercute en su capacidad para explorar sus posibilidades. Así que intento que esté siempre con la ropa justita cuando hay buena temperatura, sin calcetines, y un rato al día sin pañal. Momento que aprovecha para chuparse los piecitos 🙂

Y el segundo logro, el del domingo, tiene chicha, así que, antes de explicaros como ha sucedido, quiero contaros que pretendo poner en práctica la metodología del movimiento libre que desarrolló la pediatra Emmi Pickler. Teorías que casan con la línea de crianza con apego, que fomentan la autonomía, el respeto y autoregulación en todos los sentidos. En cuanto a movimiento se refiere, partimos de la base de la no intervención, por tanto, se supone que no debemos colocar al bebé en ninguna postura que no haya alcanzado por si mism@, siendo la posición inicial la de estirado boca arriba. Ni boca abajo si no se gira por si mism@, ni sentado cuando no aguanta por si sol@ la postura, ni enseñarle o inducirle a girarse, andar, gatear… Simplemente, esperar que con el tiempo, y un entorno adecuado, el bebé vaya alcanzando metas por interés y capacidad propi@s. Por estas razones, no usamos sillas de paseo, hamaca, parques cerrados o elementos de este tipo, para no forzar posturas y impedir su libre movimiento. Sus ratos de juego y descubrimiento son a ras de suelo o en la cama, a un palmo de este, para que tenga la posibilidad de moverse cuando desee sin peligro alguno.

Os dejo un par de enlaces por si es de vuestro interés 😉

En el primero, encontraréis una comparativa muy interesante de las fases del desarrollo por meses; en el método de movimiento libre, o en el intervencionista (el que marca el pediatra convencional). Es muy curioso ver la disonancia de fases entre uno y otro, como varían las edades, e incluso, como se altera el ritmo natural de pasar de una postura a otra, siendo la evolución natural: boca arriba, boca abajo, rodar, reptar, gatear, sentarse, de pie y marcha estable. En cambio, cuando intervenimos, se da un desarrollo desfasado: partiendo de que la posición inicial es boca abajo, le siguen muchas posturas antinaturales (se mantiene sentado con apoyo, se mantiene sentado si alguien lo sienta, camina si se le sostiene con ambas manos…). Todos esos logros son intervenidos y propiciados, algo que es innecesario y que puede crear inconvenientes.

Al pasar de boca abajo a boca arriba y no al revés, se obvia la fase de reptar, que es la que, de manera natural (movimiento libre) lleva al gateo, y este, posteriormente, incita a sentarse al bebé. Cuando un bebé se sienta antes de gatear, se da un gateo no harmónico (pueden, por ejemplo, gatear arrastrando el culo) y tardío, o no llegar a gatear si quiera, si seguimos interviniendo para que se pongan en pie. Lo esperable, es que un bebé sienta la necesidad de sentarse cuando tras desplazarse reptando y gateando, quiera parar y explorar ese nuevo lugar o cosa que ha alcanzado, no que parta de la posición sentado para después desplazarse.

Se supone que el proceso debe ser al ritmo del bebé, no de nuestras ganas por verles pasar fases. Ahora bien, está siendo difícil ser purista con todo esto… Cuando Biel está en brazos, pocas veces, excepto tomando pecho, quiere estar estirado boca arriba  (y ya os conté en esta entrada que los primeros meses tuvimos que hacer el lactasutra, forzando posiciones sentado, etc…). Acostumbrado a vel mundo derecho, ya ras un rato de juego boca arriba, él pide verticalidad, estar en nuestro plano, participar de todo, y esto, desde los primeros días. Y como respetar su voluntad también está en mi línea de crianza, aunque se contradice en este punto con el movimiento libre, pues le hemos sentado, recostado, puesto boca abajo…

La primera piedra la encuentras cuando llegas al pediatra los primeros días, con tus convicciones sobre movimiento libre claras, pero lo primero que os recomienda es: pon al bebé boca abajo un rato cada día para que fortalezca la espalda. MEEEC! Error.

Pero claro, lo haces, porque: y si, es tan necesario realmente…? No me lo tomé al pie de la letra, creo que durante muchas semanas enteras ni siquiera le he puesto así… Pero si que lo hacía de vez en cuando, siempre, eso si, que le viese en buena disposición de hacer ejercicio, y si le veía a disgusto, nada. Y al hacerlo, me daba cuenta de que Biel de musculatura de cuello y espalda andaba sobrado (bondades del porteo, y que nació ya con la cabeza muy tiesa).  Así que, hemos prescindido de ese ejercicio, para dejarle hacer, y vaya que si hace.

Sabe darse la vuelta desde las primeras semanas, pasando de boca arriba a boca abajo con más o menos éxito, dependiendo del momento, lo cansado que esté y la motivación que tenga. Sobre todo por las noches le sale muy bien, cuando quiere ponerse a dormir boca abajo, no hay quien le cambie esa postura. E intenta reptar y desplazarse como puede, con bastante éxito desde hace un mes. Supongo que va en su carácter, es muy activo, curioso y necesita moverse, así que va bastante rápido alcanzando metas. Además es muy terco y perseverante, y lo que se propone, lo consigue (esto viene de famíla…).

Y tooodo esto me lleva por fin, a contaros el logro de ayer…

Tras un baño y sesión de juegos que ya degeneraba en tragedia por no poder transportarse hacia sus objetivos por descubrir, me dio una grata sorpresa. Dejé a Biel en la cama (como os conté, en esta entrada tengo los colchones a ras de suelo, así que no hay peligro de caída), boca abajo haciendo sus flexiones del día y con muchas ganas de moverse hacia un extremo de la habitación. Se le nota cuando quiere ir hacia alguna parte porque mira fijamente mientras se abalanza con todo el cuerpo en esa dirección, y se impulsa con las piernas. Y en el caso de ayer, se agarraba de las sábanas con las manos, para ayudarse a avanzar hacia adelante.

Normalmente, después de desplazarse unos centímetros, o dar vueltas sobre su propio eje como un compás, sin éxito de alcanzar lo que desea, se cansa. Normal, es mucho esfuerzo para un monete de 3 meses mantenerse erguido un rato e intentar desplazarse. Entonces, suele hacer acopio de todas las reservas de fuerza que quedan, para lanzarse cual cachalote hacia un lado y volver a la posición inicial de descanso.

Como os decía, le dejé en mitad de su ejercicio matutino, en medio de la cama, mientras aprovechaba para poner en marcha una lavadora. Durante un minuto, se escuchaban sus graznidos de deportista de élite, quejándose del tamaño esfuerzo que realizaba. Luego, el silencio sepulcral. Pensé que se habría cansado y estará boca arriba descansando ya. Dos minutos debí estar fuera de la habitación, y cuando vuelvo, me lo encuentro boca arriba, en el suelo! Había atravesado la cama, otro mini colchón de “seguridad” que tengo a un lado, y había llegado hasta la puerta del balcón. Por el camino se encontró con un pantalón mío, y lo había agarrado, para ir a su gran objetivo: su amada cortina.

La cortina que tenemos en la habitación, que en realidad es una sábana muy chula, le fascina desde que nació. Es de colores cálidos contrastados con tonos claros que dejan pasar la luz del sol en distintos grados. Se pasa ratos largos mirándola, y muchas veces le acerco para que la toque y la vea de cerca. Pues ahí estaba, abrazado a mi pantalón, chupándolo, mientras agarraba la cortina y la movía viendo la luz del sol al otro lado. Su cara de satisfacción y felicidad absoluta por haber llegado solito allí, impagable. Yo flipando de verle así, felicitándole por su hazaña, y él con una sonrisota de oreja a oreja, contento de que me gustase tanto la sorpresa 🙂

Biel y la cortina prometida:

Allí se quedó un buen rato, inspeccionando la tela, la luz y la sombra, tirando de ella, chupando, aprendiendo, disfrutando de su aventura. La primera de muchas en esto del movimiento. Y yo enamoradita de mi peque, que se hace tan grande por momentos, y es tan adorable cuando está satisfecho al conseguir algo nuevo… Cuantas alegrías nos da Biel, que felicidad verle tan despierto, con tanta energía y pasión por la vida!

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

El primer diente!

Ayer Biel entro en su semana 15 de vida, pero esta entrada en realidad es para añadir cosas que olvidé contaros en la entrada de la semana 14. Como adivináis por el título de la entrada, hoy nos hemos despertado con un dientecito despuntando!! 😀

Estas dos últimas semanas me lo olía, y aunque me dijesen que es demasiado pronto, tenía claro que iba a ocurrir un día de estos… Se poco de bebés y no he vivido de cerca como es esto de la salida de los dientes, pero por lo que he ido escuchando y leyendo, los síntomas me cuadraban a la perfección.

Empezó babeando muchísimo, hasta el punto de quedársele la ropa empapada al caerle goterones de la boca constantemente… Y la costumbre de chuparse los puños, pasó a ser obsesión por hacerlo con mucha ansia, extendiéndose a nuestras manos, ropa, o cualquier cosa que pudiera llevarse a la boca. Hasta ahí normal, son cosas que cualquier bebé de tres meses suele hacer en mayor o menor medida.

Luego en vez de chupar y babear, mordía con las encías lo que se llevase a la boca con mucha fuerza (lo notaba al hacerlo en mis dedos), y cuánto más duro fuese lo que pillase, más le gustaba. Y en estas dos últimas semanas ha estado nervioso, irritable, ansioso y llorando bastante como os dije en esta entrada. Normal, eso tiene que doler mucho, y más molesto debe ser si no sabes lo que te pasa… En una de sus llanteras nocturnas, probando todo lo que se me ocurría sin éxito, me di cuenta que si le metía los dedos en la boca, él apretaba y se calmaba. Ahí pensé, esto son los diente seguro. Y saqué un mordedor que nos habían regalado, y ahí estuvo un rato royéndolo… además, lo hacía por el mango que es duro, si se lo mete por la parte blandita pone cara de asco xD

Además esta pasada semana ha estado muy mimoso y necesitado de brazos y teta, no me he podido separar apenas de él. Sobre todo por las noches, estas dos últimas semanas han sido despertares continuos (y él de normal ya se despierta mucho), primero a cada hora, y esta última semana, estaba unos pocos minutos durmiendo (a veces 5, otras 15…). Se revolvía constantemente en la cama, y quería tener la teta en la boca siempre para calmarse. Pasa las noches inquieto, se le nota el malestar, ya no llora tanto como días atrás, pero le cuesta coger el sueño, duerme intranquilo, se despierta muchas veces sollozando, se desvela…

Por lo demás, a parte de estos malos ratos nocturnos, de día está bien, alegre, juguetón y risueño. Solamente ayer, lo noté un pelín caliente, y un poco más tontorrón (se quejaba en la mochila, en brazos, aguantaba muy poco en el parque…). Como hacía bastante calor y no estaba chafado ni tenía otros síntomas preocupantes, le puse más fresquito y no le di más importancia. Pero esta mañana me ha cuadrado todo al verlo… Se ha puesto a llorar mucho cogiéndose la oreja derecha, llevándose las manos a la boca, y muy inquieto. Le he puesto un dedo en la boca, y en seguida he notado que me dirigía hacia un lado concreto de la encía dónde apretaba más: el lateral derecho inferior. Ahí he notado algo duro, que cuando he mirado, he visto que era un puntito blanco. Justo en ese lugar, se toca con la lengua constantemente, porque nota que tiene algo extraño.

Ahí lo tenemos, asomándose: hola primer dientecito!!!

No se si esto durará mucho, si tardará en salir o no…experiencias??

Por lo que vamos viendo, Biel va con prisa en esto de crecer, todo lo ha empezado a hacer muy pronto, y ahora dientes… Hace ilusión, pero me sabe mal que empiece a sufrir por esto tan pronto, es tan pequeñito!! Ahora que estábamos saliendo de la crisis de los tres meses… Aunque aún da sus coletazos, y a ratos está muy distraído o tan concentrado en las tomas que me pellizca y retuerce el pezón llegando a hacerme morados.

Como en las anteriores crisis, esta ha traído un montón de cambios positivos como os conté en la entrada de las 13 semanas. Sobre todo, está mucho más receptivo, se entretiene con muchas cosas, y le llaman mucho la atención las luces, los colores, las texturas, los sonidos… Incluso habla y juega con cosas aparentemente invisibles, a las que da manotazos y sigue con la mirada o girando la cabeza (¿alguien lo entiende???). Y por fin, ha descubierto a ls gatos!! Un día me desperté y estaba tocando (o más bien tirado de su pelo) a Maru, que estaba durmiendo a su lado. Desde entonces, les sigue con la mirada, y cuando le acercamos a ellos, les coge del pelo y se emociona mucho con ellos ❤

La crisis nos ha traído muchas cosas, pero también se ha llevado una: el reflejo del moro!! Es un espasmo que tienen los bebés desde el nacimiento, estiran los brazos hacia arriba y parece que sienten que van a caerse. Sobre todo les pasa cuando los mueves, o cuando están muy relajados, por lo que, se despiertan muchas veces estando dormidos al hacer un leve movimiento, y es muy molesto. Los cambios han sido mejoras en general, exceptuando los malestares temporales y la dichosa manía de lanzarse al vacío… Arquear la espalda e intentar tirarse de nuestros brazos lo hace desde siempre, pero ahora se agrava al tener más fuerza, y al ver cosas que llaman su atención y querer alcanzarlas.

Hasta aquí, la versión extendida de la semana 14 de Biel, espero no haber olvidado más detalles… seguiré contándoos como evoluciona. Contadme vosotr@s vuestras experiencias con los dientes que voy muy perdida!! 😉

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Abrazos mamíferos ❤

 

14 semanas: necesito vacaciones!!

La semana pasada fue más complicada durante el día, y más llevaderas las tardes-noches. El boom del parque-gimnasio de muñecos colgantes ha pasado, y ahora no quiere estar más de 5 o 10 minutos otra vez. Quiere dormirse en brazos y teta en boca como siempre, y que no le suelte o cambie de postura. Eso, o porteo mientras pongo orden en casa.

Innové en el gimnasio de muñecos porque se frustraba mucho al no poder coger y llevarse a la boca los muñecos. Siguiendo los consejos de Bollitoalhorno, le puse a los muñecos unas gomas gorditas para que pueda estirar de ellos. Además, los pongo de manera que los pueda descolgar fácilmente, e intento ir cambiándolos para que no se aburra de ver siempre lo mismo. Pues el invento funciona, los descuelga, y tira de la goma, disfruta con el cambio. Eso si, el muñeco lo tira y se queda pillado con las gomas, que al ser la novedad, le llaman más la atención. Así que con lo que más se entretiene es con las gomas y anillas del parque, agarrádolas y tirando de ellas hasta que le llegan a la boca (un día de estos se carga el parque con la fuerza que tiene…).

Biel sigue con sus descubrimientos, los pies siguen siendo su nueva distracción, los coge y tira de ellos, y no parará hasta que logre llevárselos a la boca. Aguanta muchísimo rato boca abajo con la cabeza y cuello bien derechos, mirando de un lado a otro.  Estando boca abajo, para darse la vuelta se impulsa con los brazos y se tira como las ballenas cuando juegan a saltar (es muuuy bruto). Y ya empieza a levantar solo la cabeza estando estirado, cuando le cojo las manitas, intentando levantarse. Veo que quiere moverse ya, se enfada mucho al ver que no puede y lo intenta con todas sus fuerzas, es muy cabezón y tiene mucha prisa por crecer!!

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Está aprendiendo a gritar muy fuerte, y el otro día se escuchó con eco en un baño público al que fuimos, y se lo pasó teta. Cuando hace sus giros croquetiles, sobre todo cuando pasa de boca arriba a boca abajo (que es lo que más le cuesta), se hincha de orgullo y pega un grito-suspiro de alegría rollo gañán. Seguimos con las risotadas, añadiendo chillidos agudísimos cuando algo le hace mucha gracia, o me ve de lejos y se ríe para que le diga cosas y morimos de amor ❤

Le veo taaan grande!! Parece mentira como crece… Sobre todo, cuando le veo en brazos de otra persona, me doy cuenta de que ya no es esa miniatura que era hace un par de meses.

La novedad, esta semana, es que hemos cambiado de bañera, y tengo un post pendiente para contaros por qué. Hicimos una excursión a la ciudad esta semana para cambiar un regalo (un conjunto de ropa muy bonito, pero es que tenemos tanta hasta el año…) por la bañera, y varias cosas más que nos hacían falta. Y escogimos una hinchable, porque Biel es una fiera y en el agua una pescadilla saltarina, y se daba unos golpes que temía por él… En esta bañera ya no tiene esos topes para estar retenido, y se lo pasa tan bien chapoteando!!

Hoy nos hemos despertado literalmente, rebozados en caquita radioactiva hasta el cogote… Normalmente se despierta él primero y va hablando solo, se entretiene croqueteando… Y yo voy aprovechando para dormir un par de minutos con el ojo medio abierto controlando que hace. Cuando ya se aburre me grita o empieza a hacer: GGGGG… Y al ver que me despierto me dedica la sonrisa más bonita del universo, esa que te da fuerzas para lo que haga falta. En este punto, normalmente lo encuentro a un metro de mi, y en cualquier postura menos en la que le dejé. Esta mañana, estaba con la cabeza donde debían estar sus pies, había ido girando hasta ponerse del revés. Y cuando me he dado cuenta, he visto que en una manga tenía una mancha mostaza… Uuuy, que ha pasado? Suele pasar que cuando hace caca por la mañana, como está tumbado boca arriba con las piernas en el aire, se le escapa algo por el escote de la espalda del pañal… Pero hoy ha sido un drama… al ir girando sobre si mismo, ha ido dejando un rastro, y ha terminado con la cabeza en el epicentro del tsunami de caca!! Así que nos hemos ido de cabeza a la bañera xD

Como os conté en el de la semana pasada, estoy respetando su necesidad de expresar la frustración a lo largo del día, y nos funciona!! Cuando le da por llorar y he comprobado previamente que tiene todas las necesidades cubiertas, le dejo. Acompañándole con mucha ternura, empatizando con su estado de ánimo, acariciándole, diciendo que le comprendo, y dejándole sentir. No le distraigo con juguetes, ni moviéndole de aquí para allá, o haciéndole carantoñas ni tonterías. Necesita llorar, no dejar esa emoción aparcada hasta que la vuelva a encontrar.

Esto se ha traducido en que no ha vuelto a tener berrinches nocturnos porque si, si llora es por: hambre, sueño, incomodidad, aburrimiento… y cuando se soluciona, se acabó el drama. Hemos pasado de que llorase media hora seguida cada noche y se durmiese a las 3 de la madrugada, a llantos sostenidos durante 5 o 10 minutos durante el día. Y normalmente, se duerme antes de que cenemos (oh!milagro…) en brazos de su padre o a la teta, y podemos cenar sin serenata de fondo 🙂

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En este sentido, estamos genial, pero yo estoy flaqueando… Por las noches sigue pidiendo teta cada hora y media o dos horas. Son solamente un par de chupaditas para volver a quedarse dormido, y yo se las doy con mucho gusto, porque es lo que necesita y le entiendo. Pero entre eso, y que es un nervio, duermo tan poquito… Se mueve muchísimo, igualito que su padre, cada 5 minutos se sacude, cambia de postura, me da un manotazo… y como estoy entre medio de los dos, pillo por ambos lados xD

Cuando está despierto, prefiere estar conmigo hablando y riéndose que descubriendo mundo o tocando cosas como os conté que hacía la semana anterior. Así que, con mucho gusto, le hago compañía y pallasadas. Es genial, disfruto y me río mucho, pero es agotador!! Esta semana he estado muy, muy cansada. No se si es que volver a estar menstruando me resta energías, o si es que el cansancio acumulado hace mella. Es pesado tener que estar 24 horas de buen humor, atenta, y sin bajar la guardia. Y es que no se puede estar mal o desganada ni un ratito porque sino él nota mi humor y se contagia. Pero bueno, como los bebotes están diseñados para hacernos sonreír, no me cuesta, aunque si que es agotador al final del día.

Le he llegado a decir a Mamífero que me gustaría cambiar los roles e irme yo a trabajar algún día, dormir del tirón aunque sea una noche, tener un principio y un fin de la jornada, un rato para comer, estar sola… Realmente, no, no quiero eso. Me iría bien el descanso, si, pero no es lo que quiero, que mi hijo me tenga presente todo el día es lo que deseo darle. Así que llego a desesperar por no tener ese respiro, pero poder disfrutar de mi hijo, no lo cambio por nada!! Aunque a veces se me agríe el carácter y me duela todo, normalmente, cuando me doy una buena ducha y le dejo un rato con su padre, se me cargan las baterías y hasta le echo de menos!

Eso si, doy gracias por la salud que tengo y lo bien que está respondiendo mi cuerpo desde el minuto uno después del parto. Desde que parí no he vuelto a tener esos dolores horribles de lumbares, ni me ha vuelto la ciática que me ha amargado media vida. Parece que mi cuerpo se ha reiniciado. Claro, se nota el peso del peque todo el día encima (que además soy muy burra y me pongo a limpiar y mover muebles con el mono colgando), pero esos dolores terribles que he tenido toda la vida, han desaparecido. Otra prueba que me da la vida de que la salud y las emociones están intrínsecamente conectadas 🙂

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Dudas: Rinitis del recién nacido

Como soy muy novata en esto de cuidar de un bebé, me asaltan dudas… así que, otra sección que abro! A este paso me monto un blog nuevo :p

Como se que much@s de los que me leéis sois madres y padres experimentados, compartiré mis quebraderos de cabeza de mamífera primeriza, a ver si vosotr@s me ayudáis a resolverlas 😉

Aviso de antemano que la mayoría son bastante absurders, los grandes dilemas ya los resuelvo en serio, no son cosas que me preocupen. Pero me quedan mil preguntas tontas que me hago o que no se si son cosas dentro de la normalidad o rarezas sin importancia.

Desde que nació, Biel estornuda frecuentemente, hasta 5 veces seguidas, y en el hospital nos dijeron que era normal. No tiene mucosidad excesiva, ni otros síntomas de resfriado, así que lo tomamos como algo normal.

También, suena al respirar a veces, cuando coge aire al llorar hace ruido de cerdito, y su nariz hace la trompetilla cuando duerme. Algo que de entrada la Pediasauria nos advirtió que suele pasar y no es ningún problema, dijo: los bebés hacen ruidos al respirar, no os preocupéis.

Algunas veces saca algo de moco con los estornudos, pero no es continuo, Vale, no vamos a alarmarnos entonces, tiene mocos, señal de que su cuerpo funciona, expulsa fluidos, bien. Además los echa con facilidad, no está tapado, respira perfectamente, sin problemas.

Obviamente, aunque iba sobreaviso de que no me alarmase por eso, a una le gusta informarse, y busqué. Rinitis del recién nacido o del lactante le llaman. Suena mal, pero es algo común, no es patológico, y no da mayor problema que algunos ruiditos o taponamientos puntuales.

Estuvo un par de días más cargado de mocos de lo normal, le costaba algo mamar, sobre todo por la mañana, después de toda la noche estirado. Cuando le pasaba esto, le ponía unas gotitas de suero, que le encanta como os conté en esta entrada, y al rato sacaba algún moquete y se quedaba tan a gusto. Pero esos días, no terminábamos de sacar los mocos, y fuimos a la consulta de Pediasauria sonando más que de costumbre…

Pediasauria, con su habitual tacto dijo: este niño no puede respirar!! como si tuviese algo grave… Y nos insistió varias veces que debíamos ponerle suero, mucho, mucho suero, a tope, que no falte! Sin embargo, según he leído, con unas gotitas basta, simplemente para humedecer un poco los conductos y ayudarle si tiene que expulsar algún moquete. Según dice un pediatra on-line, un exceso de suero puede ser contraproducente, incluso puede derivar en otitis. Y yo por mi parte, soy reacia a aspiradores nasales porque son muy invasivos.

Seguimos con el goteo en momentos puntuales, y pasó. Y parece que los ruidos, mocos y taponamientos van cediendo, ahora son casi inexistentes. Así que dejamos los chutes masivos de suero para cuando haya un taponamiento real por un constipado o algo mayor, que mientras que no sea eso, Biel no tiene nada más que dar un par de estornudos y el moquete molestón aparece a saludarnos. Y él, feliz de que le hagamos fiestas cada vez que lo echa, o sopla por la nariz, y colaborando a tope en el proceso de limpieza.

Hasta aquí os he contado lo que hemos vivido nosotros con los moquetes, pero me pregunto como son vuestras experiencias… Contadme!!

¿Cómo lo hacéis vosotr@s?

¿Esto le pasa a todos los bebés (creo que no), o es que Biel tiene esta tendencia?

¿Hasta cuando le sonará la nariz?

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Abrazos mamíferos ❤