Opciones ante un aborto temprano, y porque elegí el manejo expectante

El aborto, se define como la interrupción de un embarazo antes de los 180 días de gestación, y puede ser espontáneo o inducido. Es un proceso en el que se expulsa el producto gestacional por vía vaginal, acompañado de sangre, y mediante contracciones del útero. Existen varios procedimientos que podemos seguir, os los detallo un poco a continuación.

 

Podemos elegir un aborto quirúrgico si así deseamos. Si no se termina de expulsar todo, o existe un riesgo para la mujer, también se opta por esta vía. Previa desinfección, se dilata el cuello uterino, y se practica un legrado (raspado), o una aspiración que es menos invasiva. El procedimiento de vaciado se hace preferentemente con control ecográfico para mayor seguridad.

Para estos procedimientos, al precisar de anestesia (general o local a elección de la paciente), es conveniente no haber comido en las 8 horas previas a la intervención, y acudir acompañada. Si se la anestesia es local, las molestias suelen ser parecidas a las de una menstruación. El proceso no suele durar más de 15 minutos, y después, se tiene a la paciente una hora en observación. Normalmente no es necesaria la hospitalización, y se hace un control en las semanas posteriores para verificar que no queden restos, y si quedasen, debe repetirse la intervención.

Hasta las 18 semanas de gestación, el proceso quirúrgico es similar aunque con anestesia general, pudiendo requerir a partir de las 12, medicación para ablandar y dilatar el cuello del útero. También requiere un mayor tiempo de observación posteriormente. A partir de las 19 semanas de gestación, además de la medicación para prepararación cervical previa, puede requerirse medicación para inducir las contracciones, y posteriormente, se requieren 24 horas de ingreso en observación.

Antes de la séptima semana de gestación, en el caso que no desees ni necesites un legrado, y quieras acelerar el proceso, existe la opción del aborto farmacológico. Se toma una medicación (bajo prescipción médica), que puede desencadenar el proceso, aunque no siempre es efectiva, y puedes esperar a que ocurra en tu domicilio, o bien en el hospital, dónde te sientas mejor.

Si se opta por un manejo expectante, el proceso es distinto, se trata de dejar que el cuerpo empiece por si mismo el proceso de dilatación y expulsión. Es un proceso más largo y doloroso físicamente, pero para muchas mujeres, es la mejor manera de despedirse de su bebé, y lo prefieren al tener menores riesgos y ser menos invasivo.

El sangrado puede ser escaso, y durar un mínimo de 3-5 días, aunque se estima una media de 8-10 días, pero también puede permanecer hasta la siguiente menstruación. Eso depende de cada caso en particular, por lo que hay que estar atentas que no se produzcan hemorragias intensas o dolor excesivo. Se sienten contracciones en la expulsión, y normalmente después de haber expulsado el saco gestacional, el sangrado debe ir disminuyendo a medida que se acaba de expulsar el tejido endometrial.

El dolor es como las de una regla intensa, y se pueden tomar los mismos analgésicos que usarías para paliar un cólico menstrual, si lo deseas. Aunque se de sangrado, es posible que no se haya expulsado todo, por lo que se recomienda un control ecográfico cuando se termina el proceso y con una regla de por medio (que acaba de limpiar) para verificarlo.

 

 

VENTAJAS, DESVENTAJAS Y RIESGOS

La mujer tiene derecho a optar por un aborto quirúrgico, una inducción farmacológica del aborto, o bien, el manejo expectante del mismo. Todas las opciones son igual de válidas, aunque tienen ciertas ventajas y desventajas que la mujer debe de saber y valorar para decidir.

Las principales ventajas del procedimiento quirúrgico son principalmente el factor tiempo y la sensación de seguridad que puede aportarle a la mujer el entorno clínico. Cuando una mujer sabe que su bebé no vive o debe interrumpir el el embarazo por alguna razón, tener que esperar a que se desencadene el proceso puede ser muy duro emocionalmente. Por lo que si prefiere acabar cuanto antes, elegir este proceso es lo mejor para ella. Además, el procedimiento quirúrgico suele ser poco doloroso en comparación con el manejo expectante, y los días de sangrado suelen ser menos al ser un proceso más rápido.

Por otro lado, el manejo expectante, ha demostrado tener numerosos beneficios, y menores riesgos que el procedimiento quirúrgico. Según un estudio publicado por la Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS (os dejo el enlace al final), el riesgo de infecciones y hemorragias es menor si se opta por el manejo expectante.

Además de los riesgos asociados a la anestesia, un legrado conlleva mayor riesgo de abortos futuros y deja una cicatriz en las paredes del útero que puede dificultar un nuevo embarazo. Entre otros riesgos, existe riesgo de perforación de útero, disminución del grosor uterino, y la aparición de adhesiones o adherencias.  El proceso quirúrgico inhibe el baño hormonal de oxitocina, que es un antidepresivo natural que ayuda a empezar el proceso de duelo y hacerlo más llevadero.

13769051423_f8f4eda2ce_o.jpg

 

PORQUE ELEGÍ EL MANEJO EXPECTANTE

En mi caso, por tener problemas de implantación, y abortos de repetición, lo último que me convenía era legrarme, así que lo tenía muy claro. Y en el caso de no haber una expulsión completa, siempre quedaba la opción de acudir al hospital. Solamente me apoyaba Mamífero, mis padres no entendían mi postura de no querer ir al hospital. Es difícil afrontar tus propios miedos a que algo vaya mal, y añadir la presión externa.

Quiero dar luz a las mujeres que, como yo, deciden hacer un manejo expectante del aborto, y dejar que todo siga su curso. Ya que por lo general carecemos de información, apoyo médico y de nuestro entorno, y normalmente no nos dan opciones, cuando es nuestro derecho.

Obviamente, es algo que debe hacerse siempre que tu salud no esté en peligro, y ser consciente de que lo que puede suceder para actuar ante hemorragias, infecciones u otras complicaciones. Es una decisión muy personal, que debe tomarse bien informada y segura, ya que en una situación así, el estrés y el miedo pueden complicar el proceso.

Por supuesto, si prefieres acudir a un hospital, la decisión es igual de respetable. Lo vital es que elijas lo que te haga sentir más segura, y tranquila. Cuando el aborto no se ha desencadenado por si solo y es inducido (bien por estar retenido, o por ser electivo), también se puede provocar la expulsión mediante medicación. En ese caso, el proceso que sigue es parecido al de un aborto espontáneo, así que la información que comparto también te puede ayudar a lidiar con el proceso.

Un aborto no deja de ser un pequeño parto, intervienen los mismos mecanismos, y nuestra amiga oxitocina, que nos proporciona placer y contracciones, es muy tímida y miedosa. Por eso debemos estar cuanto más relajadas y seguras, mejor, para ayudar a que las contracciones aparezcan, sean efectivas y ayuden a nuestro útero a limpiarse.

Es importante controlar que no se de un volumen de sangrado excesivo, ni dolores muy agudos. Y que en los días posteriores, vigilar que no haya fiebre, o malos olores. Mientras que no se de ninguno de estos síntomas, es seguro estar en casa, dejar pasar el tiempo, y no tener ninguna prisa por acelerarlo. Y cuando aparezca la siguiente regla, es recomendable verificar con una ecografía que se ha expulsado todo correctamente.

Físicamente, y de cara a la recuperación anímica también, es beneficioso que el proceso se desencadene por si solo. Y este era uno de mis principales motivos para elegir el manejo expectante, poder elaborar bien el duelo desde primer momento y dejar que cuerpo y mente asimilasen lo que pasaba.  El subidón de oxitocina es de gran ayuda, aunque la pena inmensa no te la quita nadie, pero el cuerpo sabe lo que hace, y nos da esa ayuda para encarar la nueva situación. Después de varios abortos, y de haber tenido un parto natural, no tengo dudas de que he podido seguir adelante con más facilidad gracias a respetar los tiempos y dejarme fluir.

En la siguiente entrada, os comparto lo que escribí durante mi último aborto, que fue después del embarazo de Aritz y antes del de Biel. Tuve tres abortos más, antes de concebir a Aritz, todos ellos se detuvieron entre la 5a i 6a semana de embarazo. Siempre los he pasado en casa, o en el el trabajo. Por suerte, nunca me han legrado. Así que comparto este como reflejo de los anteriores ya que fueron procesos similares.

 

Os dejo estos enlaces por si queréis tener más información, espero que os sea de ayuda, aunque deseo que no los necesitéis por estar sufriendo un aborto.

Parir los restos, manejo expectante del aborto espontáneo, artículo de EPEN:

https://www.elpartoesnuestro.es/blog/2010/02/14/parir-los-restos-manejo-expectante-aborto-espontaneo

Información sobre el legrado, ventajas, desventajas y peligros, artículo de EPEN:

https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/embarazo/el-legrado

Conducta expectante versus tratamiento quirúrgico para el aborto espontáneo, informe de la biblioteca de salud reproductiva de la OMS:

http://apps.who.int/rhl/pregnancy_childbirth/antenatal_care/miscarriage/awcom1/es/

Relato sobre el manejo expectante del aborto: mi segundo parto, publicado en Mimos y Teta:

http://mimosytetablog.com/relato-sobre-el-manejo-expectante-del-aborto-mi-segundo-parto/

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

Anuncios

Black Friday, Rebajas, Navidad…

Otra gran estafa del capitalismo: vamos a hacer que suban nuestros beneficios, y baje vuestro capital. Y lo mejor, estaréis contentos por haber comprado a menor precio (ejem, no hace falta que os explique las estafas del BF o las rebajas ¿no?) ése artículo que en realidad no necesitabas, pero es que ¡estaba tan barato!! 3037653871_05aa6aa8b9_b.jpg

Este invento se creó para que los comercios, que en ésta época andaban en números rojos, diesen un resultado positivo a fin de cuentas (números negros, por eso Black Friday). Además, se anima a empezar antes con las compras de Navidad, por eso de que ahora está más “barato”.  Pero en realidad, lo que hacemos es comprar dos veces, porque seguro que algo te falta por comprar todavía antes de Navidad. Y se acaba adquiriendo algo que no te planteabas comprar, por lo que, se gasta más de lo previsto sin que te des cuenta.

Recordemos, también, que después de Navidad vienen Rebajas, con sus Re-rebajas. Y así van empalmando todo el año, entre temporadas, y festividades de regalar o consumir masivamente. Hace poco pasamos Halloween-La castanyada o Tots Sants, pero durante el año tenemos numerosos momentos en los que se incita a gastar: San Valentín y Sant Jordi en Catalunya, dia de la Madre, del Padre, vacaciones de verano, cumpleaños, santos…

imagesPensareis: eso impulsa la economía, eso está bien. No del todo. ¿Quienes se benefician realmente? Los pequeños comercios, o autónomos no se pueden permitir hacer campañas como el Black Friday o rebajar tanto sus artículos. Son medidas que solamente pueden tomar quienes facturan mucho, y mueven tanto producto, que lo consiguen a precios ínfimos, por eso pueden “rebajarlo”. Una pequeña empresa, un autónomo o artesano, no puede reventar los precios, porque del pequeño beneficio que le genera una venta, tiene que dedicar un gran tanto por ciento a costes.

Cuando consumes, por norma general, no estás ayudando a tu vecino, en la mayoría de ocasiones ni siquiera a tu propio país, aunque lo compres en el centro comercial de tu ciudad. Si hacemos un poco de investigación, y vemos desde dónde viene el producto, quién (por no entrar en el como) lo fabricó, quien lo distribuye y de dónde es la empresa en la que lo compraste. Veremos que ese producto seguramente ha “viajado” mucho (poco ecológico), y no ha generado casi ningún beneficio a nivel local, como mucho, el puesto de trabajo de el/la dependient@ que te lo vendió. Y con eso, no se impulsa un país, porque cuando la economía está de capa caída, esos son los primeros puestos de trabajo que desaparecen.

Siempre que veo actos masivos de consumo, pienso: en las cosas necesarias no hay rebajas, por ende, todo lo que compres en rebajas, es prescindible. En la comida, la tarifa de la luz, el alquiler-hipotecas, el gas, los libros de texto, gasolina, medios de transporte, o algo tan básico como el pan… Cosas tan necesarias y de consumo diario-obligado, no nos harán rebajas, porque saben que lo consumiremos igualmente.

En las campañas de recogidas de alimentos, por ejemplo, no hay un 2×1: pague uno y done otro. Ahí no hay rebaja, no se impulsa el consumo solidario. La gente no acude masivamente a donar nada, y es comprensible dada la economía de muchas familias. Deberían ser las mismas empresas que deshechan tantos alimentos, las que lo diesen a un fondo de ayuda social. Debería ser de ley que cuando a un agricultor o ganadero no obtiene beneficio por vender su producto (debido a la especulación capitalista del mercado), ese fuese a parar a quien lo necesite, cueste lo que cueste su transporte.

468884420_49821171f4.jpg

 

Los que me conocéis, sabéis que no compro nada que no necesite, que me duele el consumo por lo que implica tanto a nivel ético como por el medio ambiente. Algún capricho me pego, claro que si, pero son contados con años entre medias. No es que no pueda permitírmelo, que también porque no nos sobra dinero, sino porque mi lógica me lo impide si no es necesario.

 

Por eso, alucino cuando veo lo loca que se vuelve la gente en días así, en rebajas, o en Navidad.  A veces creo que no soy de este planeta, no entiendo a la gente que necesita una tele mejor, un móvil cada año, renovar el armario o una prenda de ropa para una día particular, gastar medio sueldo en regalos de Navidad cada año… De hecho, cuando salgo a la calle el día de Reyes me deprime ver los contenedores a tope, me da tristeza. ¿Soy la única que es consciente de que es una barbaridad la basura que se genera año tras año?

No suelo hacer regalos, (si, soy lo peor), exceptuando a nuestros sobrinos la Navidad pasada, y algún otro de manera puntual. De hecho, me duele que me los hagan por compromiso, no quiero que alguien se devane los sesos pensando ¿qué le gustará? Y que destinen su tiempo y dinero en regalarlo a cualquier comercio. Prefiero hacer y que me hagan regalos cuando son realmente necesarios, o aquellos que sabes que harán especial ilusión, no porque toca.

Hace años que pienso en el tema de la Navidad y como la gestionaré con mi/s hijo/s. Sé todo eso de la ilusión, de la magia, de la carita que ponen los peques cuando ven los regalos… Si, adorable, entrañable. Pero es un mecanismo más para que nos sintamos cómodos ante una realidad poco ética y sostenible. Es excesiva la carga emocional que tienen esos días los niños, el nivel de estrés que les genera, y la saturación material que reciben en poco tiempo.

Cuando era pequeña no era de pedir cosas cuando las veía en las tiendas, o en los anuncios, ni de hacer listas interminables a los Reyes. Me saturaba bastante el peregrinar recogiendo regalos por Navidad, me daba la sensación de que era demasiado, y que no me daría tiempo a disfrutar de todo antes de volver al colegio. Si, se lo que pensáis: soy rara, estoy acostumbrada a que me lo digan.

Creo que las cosas se tienen que valorar y disfrutar a dosis, y si se exceden las medidas, se desequilibra todo. Por eso muchos adinerados son infelices, cuanto más quieren, más necesitan, o menos valoran lo que tienen.

No me gusta la idea de contribuir a ese negocio, la Navidad no es eso, se puede demostrar el afecto de mil maneras inmateriales que no implican jugar a ese juego. Tampoco me parece ético “premiar” con regalos, ni condicionar a que se actúe según las normas para recibirlos.

Eso genera adultos que necesitan ese mecanismo de compensación 354036519_6170784c28_o.jpgcontínuamente en su vida para sentirse llenos. A la sociedad en general me remito: nos deprime quedarnos sin vacaciones, sin ropa nueva, sin darnos “ese capricho que nos merecemos”, sin ir al cine cada tanto, sin tomar un café/cerveza/whatever con los amigos… Y en realidad se puede ser feliz con tan poco…

A menudo me preguntan: ¿no te aburres en casa? No, nunca. En tu pueblo no hay “nada”¿No necesitas ir a la ciudad? …¿para qué? Por mi misma puedo hacer un montón de cosas que me entretienen y no requieren dinero. Si, en mi pueblo no hay tiendas, ni cines, ni restaurantes o bares de copas… Pero tiene muchas cosas gratis que en la ciudad no encuentras.

Está bien aprovechar una rebaja para comprar algo puntual que realmente sí necesitamos, el problema es saber discernir si realmente lo necesitamos y no autojustificarnos. Y en eso, tenemos las de perder, porque el márketing es muy poderoso, así como el estatus o sentirse dentro de la sociedad.

Un ejemplo de eso son los móviles, hoy día, si no tienes un móvil con cámara y acceso a internet, estás fuera, ni siquiera te enterarás de que quedan al lado de tu casa porque no tienes whattsapp. Yo hasta el año pasado no lo tenía, porque fui reciclando los movilsaurios que me daban, y solamente conozco a un amigo, que tire con un móvil sencillo: para llamar y mandar sms.

Es triste que sigamos esas normas homogeneizadoras, es una locura seguir en esta línea de consumo, tal como está el panorama… Estaría bien que, al menos, si nos movemos por impulsos y consumimos sin necesidad, lo hiciésemos conscientemente, y no autoengañarnos o que nos engañen. Al menos, podríamos preguntarnos qué vacío intentamos llenar con éso, y qué gana el sistema teniéndonos felizmente ocupados pensando en lo que compraremos.

Felices compras 🙂

378489_291622694208291_278249855545575_729151_1557429635_n.jpg

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

 

Terrorismo, como lo percibimos bajo la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales

Me centraré en mi propia reflexión sobre como la mass media nos posiciona, y la repercusión que tiene a nivel social. Para no extenderme, dejo al margen la desinformación, el alarmismo y las múltiples evidencias de que nos dan información manipulada, y parcial. Para quién quiera saber algún detalle más, he ido dejando algunos enlaces que me parecen interesantes.

Me enteré de los atentados de París con un día de retraso al no ver la televisión, ni entrar en las redes sociales durante el sábado. Lo supe por la noche cuando Mamífero me lo contó al llegar del trabajo. Inmediatamente pensé: no veas la tele, no mires el facebook, que te vas a cabrear…

Como me cabreé cuando se hizo viral la fotografía del niño fallecido en la playa… ¿De verdad era necesario ver una imagen así para que el mundo se conmocionase y empatizase con los refugiados? Parece que aunque sepamos que hay una guerra hace ya cinco años, con muertos, refugiados, crueldad, heridos… Si no vemos al niño, no existe.

Seguramente muchos somos conscientes, pero los muros no se llenan de comentarios hasta que trasciende algo tan morboso, hasta que sale en prime time en todos los medios… Me enfurece la hipocresía… Durante años he compartido en mis redes sociales noticias sobre esta guerra u otros conflictos, campañas, frases, reflexiones… Y la mayoría no han recibido ni un mísero like, comentario ni se han compartido.

Mamífero me hizo un resumen de lo había trascendido y de las opiniones generales de la gente, incluyendo los más fuera de lugar como las de aquellos que deseaban que algo así nos pase a Catalunya. Eso ya es otro extenso tema, aunque tiene mucho que ver con como nos adiestran los medios de comunicación, lo desinformados que andamos, y a dónde nos lleva la manipulación: al odio y a la segregación entre grupos de opiniones opuestas. En una era en la que parece que podemos opinar más que nunca, decir lo que pensamos con libertad, sólo nos sirve para atacarnos, en vez de aprender de la pluralidad, intercambiar ideas, y enriquecernos.

Cada día asesinan a seres humanos, en el caso de Siria se han superado los 250.000 muertos y hay más de 10 millones de seres humanos desplazados. Mueren en guerras que duran incluso décadas, en ellas o en su éxodo, y en actos terroristas, secuestros… Son conflictos lejanos a Europa o EEUU, de los que sabemos pocos detalles, porque no ocupan tanto tiempo en la programación y no les dan ese enfoque trágico. Nos sirven ciertas noticias desde la fría distancia, mientras que otras están cargadas de sentimentalismo, detalles, y juicios morales hacía los culpables de la tragedia. Nos dicen lo que tenemos que sentir y pensar. Por eso no hacemos homenajes a las víctimas de todos los conflictos por igual, ni actos de solidaridad por ellas.

No nos cuestionamos de d12227698_766811250113713_3428967046794620863_nonde surge tanta masacre, nos quedamos con el mensaje de que es una guerra por religión, que “debemos” intervenir para liberar a un pueblo de un gobernante extremista o bien protegernos del terrorismo. Pero no es tan sencillo, vivimos en un mundo globalizado, y todo pasa por alguna razón. No son actos de fe, ni las guerras santas, sino personas a las que han llevado a hacer una locura por intereses bajo mano.

Las guerras mueven dinero, las fomentamos entre todos, apoyando a países con intereses, y los mismos miembros de la OTAN como Turquía, (fuentes en “¿De dónde consigue ISIS las armas?”) suministran armamento a ISIS. Sin olvidar las armas que fabricamos y vendemos impunemente para servir a los bandos que luchan contra el EI, las empresas que se frotan las manos esperando reconstruir el país, etc. Los conflictos tienen tras de si intereses geoestratégicos y políticos bajo mano, nos enseñan la “portada”, pero hay que leer el libro entero (lo detalla muy bien Nazanin Armanian de lamarea.com en “Las tres dimensiones del conflicto de Siria”). Los extremistas, y con ellos sus actos de barbarie, son la excusa perfecta para seguir con la ofensiva, se retroalimentan.

Casualmente, suelen ocurrir estas tragedias en ciertos momentos clave, como dicen en el blog “El robot pescador” en un interesante artículo sobre en el que habla sobre el timing de los hechos:

“Los brutales atentados se producen pocas horas antes de ambas cumbres, cuando la opinión pública está más afectada y conmocionada por los atentados y por lo tanto, más dispuesta a aceptar cualquier medida que los mandatarios tomen como respuesta a dichos ataques.”

La cruda realidad es que los bombardeos no llegan únicamente a los extremistas, sino a toda su población civil, ya sea en muertes o heridos directos, o indirectamente privándoles de infraestructuras, servicios básicos, vivienda, la posibilidad de vivir en paz y dejando a las familias rotas.12247123_10207606413135271_4845156858383458209_n

Francia, ya ha vuelto a la ofensiva y han cerrado sus fronteras. No han tardado en responder, tienen la excusa perfecta. En los ataques del domingo, se confirma que no han habido victimas civiles, pero si que se han visto afectados los suministros de agua y luz. Que nos expliquen porque eso no es terrorismo, que nos digan como vivirán esos seres humanos, hay miles de heridos de guerra, sin medios ni servicios básicos. 

Se esfuerzan en hacernos creer que los refugiados son los “malos”, cuando ellos son víctimas, oprimidos por todos los flancos. Descubrieron que el único pasaporte de un refugiado que encontraron, finalmente no es de uno de los terroristas, pero ya nos han vendido la asociación: refugiado igual a terrorista. Esa es la idea con la que se ha quedado la mayoría, no les dejemos pasar, que pueden ser terroristas.

Es lamentable que por culpa de ese prejuicio se cierren fronteras y nos hagamos reticentes a ayudar a esa pobre gente temiendo por nuestra seguridad… Es un acto terrorista lanzar bombas a un pueblo al que negamos o restringimos la entrada a nuestra “casa”.

El ISIS es un invento, un mecanismo del sistema en el que estamos inmersos, creado por la CIA-OTAN-Israel para que demonicemos al mundo árabe. Para más datos, podéis leer el artículo de Antonio Fernandez en Conjugando Adjetivos: 26 cosas sobre el Isis que no quieren que sepas (V.O. en Globalsearch). Nos quieren hacer relacionar al mundo árabe o los musulmanes con el Isis. Y ellos, en su gran mayoría, son personas como tu y como yo, que quieren vivir en paz. No hagamos distinciones entre razas, culturas, países, religiones… Es absurdo, la única diferencia que hay entre humanos es que hay algunos a los que les tira más el poder que la humanidad.

Cuando pasan estas cosas se beneficia a los gobiernos, que a nivel mundial tienen la excusa perfecta para poner en práctica políticas de control, limitar las libertades, la privacidad de sus ciudadanos y adueñarse de los medios de comunicación. En Francia ya ha ocurrido ( explicado en este artículo de el diario.es), un país que presumía de su “libertad de expresión” para publicar tiras cómicas, controla qué se emite en sus medios porque están en “estado de emergencia” y deben protegerse.  Es una constante en todo el mundo: calificar de terrorista a cualquier periodista que se atreva a defender a los países ofendidos, o a dar informaciones que no convienen.

Quieren con este control, hacernos creer que tenemos que luchar por un “bien común”, algo que no existe, que solamente traerá más y más conflictos. El terror que nos venden, ese enemigo común vestido de árabe y de ideología extrema, son ellos mismos moviendo hilos, jugando a las marionetas, adiestrando a radicales, y financiándolos para poder continuar con su plan macabro.

Mientras tanto, estamos todos compungidos porque han matado a nuestros vecinos, no lo podemos tolerar, nos aterroriza que mañana podamos ser nosotros, y debemos prepararnos para la guerra… Es una reacción humana, pero no es correcta, la violencia engendra violencia. Disponemos de suficientes mecanismos políticos, medios y deberíamos darnos soporte entre naciones para frenar cualquier conflicto bélico o grupo terrorista. Si no se hace, no es porque no se pueda, es por una sencilla razón: interesa que sigan las guerras, los atentados, las muertes, la línea divisoria entre el bien y el mal. Como interesa que la opinión pública esté crispada, dolida, se posicione, y apoye cualquier “medida” para frenar a los “malos”.

Por eso se crean campañas como la de poner la bandera francesa en tu perfil, y se monopolizan los medios para que se repita una y otra vez la tragedia, la que interesa que nos duela, no la de los “otros”. 12240095_899286726815838_9058457237525609931_nComo dice Èric Lluent, apoyar este tipo de iniciativas es es “apoyar una visión del mundo en la que sólo preocupan las muertes de ciudadanos occidentales”. Y no es azaroso que una gran empresa, tan influyente como Facebook, nos brinde una herramienta para “solidarizarnos” únicamente con las víctimas de Francia, es un tentáculo más de la manipulación masiva a la que estamos sometidos. Los muros y perfiles en redes sociales extienden esta tendencia: la victimización, el sentimentalismo, el miedo…

Eso no es solidaridad, es un acto simbólico (pues si quieres ser solidario deberás moverte, hacer algo), una manera de politizar a las masas, de sembrar una determinada y restrictiva visión de la realidad. Nos da rabia, no queremos asumirlo porque nos creemos “libres”, informados, inteligentes, formados… pero si, nos manipulan. Vivimos en una sociedad global controlada por los grandes medios de comunicación, corporaciones, y lobbies. Estamos condicionados por ellos en muchos aspectos, y eso influye en todo lo que hacemos en la vida real y virtual. A su vez, lo que compartimos, comentamos y apoyamos en las redes, repercute e influencia a todos.

Esa es la verdadera guerra, la de la información, el control de las masas, una guerra que va en contra del sentido crítico. Nos creemos libres dentro de una pecera que nos muestra una única realidad deformada. Por eso, es importante reflexionar, replantearnos lo que creemos saber, analizar nuestros prejuicios y buscar información alternativa para formarnos una opinión propia.

Los seres humanos somos distintos, variados, únicos… ¿a qué se debe que todos queramos vestir igual, llevar el mismo tipo de vida, tener una dieta similar, consumir lo mismo? Todo es tan homogéneo, hay tan poca diversidad de planteamientos, y tan radicalizados puntos de vista, que debemos cuestionarlo todo.

Queremos que nos garanticen cierta seguridad y medios, sin importarnos lo que implica ser un ciudadano del mundo privilegiado ¿Porque algunos no tienen casa y yo me preocupo por tener un móvil nuevo? Vivimos la desigualdad, las tragedias ajenas y lejanas como algo natural, y no, es algo que fomentamos todos, estando en uno u otro lugar del mundo. Si todos tuviésemos lo básico, deberíamos prescindir de muchas cosas, y eso no gusta a la mayoría, todos queremos más.

Estos días, mucha gente afirmaba estar realmente compungid@, no poder dormir bien a causa de los atentados, se siente el miedo… A mi no me quita el sueño un día concreto, me preocupa todo el tiempo que por caprichos como tener un móvil existan guerras, que por el petróleo que consumimos se bombardeen países, que por consumir ropa barata se esclavice a seres humanos, enfermen y se contamine, que por consumir alimentos con aceite de palma se arrasen bosques privando a tantas especies de su hábitat y se destruya el ecosistema… Son cosas que pasan, y aunque no las reiteren en las noticias, me importan cada día. No puedo desvincularme, me causan mala conciencia simplemente por vivir en el lado privilegiado del mundo.

El activismo se debe llevar día a día, siendo consciente de la repercusión de todos mis actos, elegiendo bien lo que consumo y prescindiendo de lo que pueda, planteándome a quien doy apoyo, y siendo crític@ con todo.

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

La duda vacunal como eje del mal

El tema de las vacunas es controvertido, se plantea como si hubiese dos bandos enfrentados muy definidos, y radicalmente opuestos. No creo que sea correcto plantearlo desde la oposición entre unos y otros, como si ambas visiones fuesen irreconciliables.  Es erróneo pensar que si una familia tiene duda vacunal, son antivacunas y que les desprecien por cuestionarlo. No es cierto tampoco, que todos los científicos, farmacéuticos, médicos y demás, estén siempre a favor de la vacunación. Hay muchas opiniones intermedias y circunstancias a tener en cuenta.

Equipo de Investigación, ese sensacionalista programa de la Sexta, emitió esta semana un programa dedicado al tema. MdL5tgOTcZsRe2qIAACon su habitual puesta en escena de thriller barato: voz y titulares terroríficos, música de fondo que remarque su posición ante determinados sujetos, dramatismo exagerado, información dudosa, y eligiendo bien los cortes para señalar lo que consideran oportuno y obviar lo que no les interesa, marca de la casa. Pretenden informar, o más bien, alertar a la población ignorante del mal que campa a su alrededor. Y lo que hacen es criminalizar a los “investigados”, sin dar la otra versión de manera limpia. El tufillo paternalista hacia el espectador, adoctrinante y moralista, da bastante grima. Como reportaje, lamentable, y como “investigación”, peor, a mi parecer.

El conmovedor y preocupante hilo conductor ha sido: los antivacunas. No he visto que aportasen ninguna evidencia científica, que las hay, para no vacunar. Es más, de los tres casos (habiendo miles) de afectados por las vacunas que han presentado, a dos les han puesto en duda que tuviesen relación con la vacunación, sin presentar un argumento. Y el otro, como era imposible negar la evidencia ya que la encefalopatia es una de las causas adversas advertidas en los prospectos, lo han dado por válido. Incluso han comprendido que la familia y su entorno decidiese no seguir vacunando, por miedo (paternalismo modo on, again).

Según ellos, los “antivacunas”, gozan de unas características tales como vivir en masías, no querer llevar a sus hijos a la guardería, y tener huertos ecológicos. Todos cortados por el mismo patrón, conductas extrañas que definen “lo maligno”… A su vez, ponen de manifiesto, que “este tipo de personas”, son totalmente contrarios a todo lo que imponga el sistema, y que sus decisiones, como no vacunar, las toman por llevar la contraria, y porque les han lavado el cerebro. La ridiculización a la que han sometido a esos proscritos “neorrurales antivacunas”, médicos incluídos, a los que han entrevistado, me ha dado vergüenza ajena. Reporteros haciendo comentarios y preguntas irrelevantes e insultantes, con toda la voluntad de denigrar sus opiniones.

Me parece lamentable que se meta en un grupo de “borregos” a todos los que tienen duda vacunal, y se les trate como seres irracionales al margen de la sociedad. Teniendo en cuenta que en el mismo programa, aparecen testimonios de personas totalmente convencionales que han decidido no vacunar. Me parece una falta de respeto enorme a todos los afectados por las vacunas, tratar tan despectivamente, y catalogar como movimiento antivacunas a una parte de la sociedad.

Si te cuestionas el sistema imperante, o si quieres ver alternativas, ya eres una “anti-algo”. Los medios de comunicación mayoritarios no dan información contrastada, sus enfoques no es imparcial ni informativo. Los provacunas son: sensatos, moderados, académicos, amigos de la ciencia y del progreso… Mientras que los antivacunas son un movimiento radical antisistema, amantes de la pseudociencia, retrógrados, irresponsables y hippies.

Vacuna-Cooliflower1-770x578Y ¿en qué grupo estamos todos los demás? ¿En qué grupo se catalogan los profesionales sanitarios contrarios a la vacunación? ¿Son unos locos hippies que reniegan de la medicina? ¿Y las plataformas que defienden los derechos de pacientes afectados por las vacunas?, claro, son antivacunas, ¿cómo van a pedir derechos y responsabilidades a la administración?… (Por favor, entended la ironía) Por los efectos adversos de las vacunas se han creado grupos de soporte a esas familias, y son del bando de los malos.

Me parece muy simplista tener esa imagen, esa línea divisoria del bien y el mal. Creo que lo irresponsable y anti-progreso, es tener información y no querer tenerla en cuenta. Cuando yo me planteo si poner o no una determinada vacuna leo, busco, comparo, y decido. Y obviamente, no lo hago alegremente, hablando con mis colegas neorrurales, ni estoy en una secta antivacunas en la que me dicen que hacer.

No me quedo con la opinión de mi médico, sino que busco los efectos adversos y estudios relacionados con esa vacuna (información del Ministerio de Sanidad, por ejemplo), leo artículos de médicos que exponen esos pros y contras, busco información al respecto de la enfermedad que intentan “prevenir”, su incidencia en mi comunidad, su morbilidad, las probabilidades y vías de contagio, y sus posibles complicaciones. Reúno todo tipo de datos para después poder discernir si esa vacuna es segura, efectiva y necesaria.

7c24805951cf6a0f3128a383dd41e319No soy antivacunas, ni provacunas, y solo por plantearme si vacunar, me tachan de: antivacunas, antisistema, hippie, neorrural y no sé cuantas tonterías más. Tengo derecho a elegir, pero no a que se me trate con respeto si mi decisión es no hacerlo. Lo peor, es que el único argumento que tienen es el terror, que vacunes por miedo. Vaya argumento científico… El mismo que los medios de comunicación, inciden que “ha fallecido un niño no vacunado”, pero que cuando uno vacunado enferma, no muestran tal determinación en informar.

Que tenga una duda vacunal, o que opine que sea mejor posponerlas, no me hace antivacunas. Si una persona decide no vacunar de una enfermedad en concreto o las que sean, no quiere decir que reniegue de la medicina, ni siquiera que no crea en la vacunación. No todas las vacunas son iguales, ni todos los pacientes y sus circunstancias asumen los mismos riesgos. Por eso hay disparidad de opiniones, incluso nivel médico hay argumentos contrapuestos.

curso-competencias-digitales-cdlln-parte-3-10-728Es muy poco ético que a las familias que dudamos o tenemos ya una opinión formada contraria a la mayoría, se nos trate despectivamente. Lo esperable, es que si una institución te ofrece una vacuna, se de también la información contrastada, ya que no hay una verdad absoluta. Pero existen muchos conflictos de intereses…

No estoy cerrada a ninguna de las opciones, aunque si que me decanto a pensar que el sistema de vacunación me parece excesivo, a veces poco seguro, y considero que de vacunar, debería ser con las máximas garantías de calidad y seguridad. En mi sistema de ideas no impera el miedo a la enfermedad, ni veo necesario actuar preventivamente. Y respeto profundamente a quien le de más seguridad llevar la vacunación al día, creo que son maneras de verlo, y para ambas opciones hay argumentos.

Me ha costado tocar este tema porque se que despierta pasiones. Por eso, no voy a entrar a enumerar los que para mi, son pros y contras de vacunar, porque me extendería demasiado. Y tampoco es mi intención exponer mis ideas ni entrar en debate, cada adulto es responsable de las suyas y nadie debe convencer a nadie. Así que, cualquier comentario que me parezca un ataque a un u otro sistema de ideas, lo ignoraré.

Si no entendéis el por qué de la duda vacunal, os animo a buscar información antes de juzgar a alguien. Creo, ante todo en la libertad y el respeto, y un ejemplo de lo que no se debe hacer, fue el acoso que recibieron los padres del 11407121_958731790825648_2884892108701052905_nniño fallecido en Olot. Fue vergonzoso, se tiene que ser muy cruel para aumentar el dolor de esa familia, culpabilizándoles y descalificando. Ellos no omitieron la vacuna para que su hijo enfermase.

Os dejo a la derecha, un comunicado de la AAVP, en referencia al caso de Olot. Debido a la manipulación mediática que hubo esos días, tanto ellos como otras plataformas de afectados por las vacunas, tuvieron que aclarar que no eran organizaciones “antivacunas”, como las describían.

Conozco padres que son muy tajantes respecto a llevar el calendario vacunal a raja tabla, e incluso buscan y compran las que no entran por la seguridad social. Y me parece respetable, es su derecho hacerlo así. Pero si lamentablemente, uno de sus hijos tuviese un efecto adverso grave a causa de la vacunación, jamás les diría que se lo han buscado por vacunar.

Existen muchísimos argumentos, estudios y profesionales de la medicina que tienen dudas acerca de las vacunas. Algunos más “radicales” y otros más laxos, pero son igual de cualificados que los que piensan que vacunar es un gran avance. A todos les han enseñado en la carrera para qué son las vacunas, y algunos han visto correcto el planteamiento, mientras que otros lo cuestionan.

consentimiento-informado-25-728No es correcto que un profesional de la salud, cuando se entera de que no quieres vacunar, imponga su ideología. Las familias que deciden no vacunar, se ven sometidos a mucha presión tanto de su entorno como de los sanitarios, lo que es profundamente cruel.  Es de un paternalismo deleznable que se diga a unos padres:” vosotros sabréis, pero se ha muerto un niño…” .  Se habla de inhabilitar a los médicos que recomienden activamente no vacunar y me parece correcto. Pero entonces, que tampoco traten de convencer a quien no quiere vacunar.

No hay una verdad absoluta en esto de las vacunas, hay pros y contras, y es una decisión muy personal. Tan personal como la comida que te gusta o el color que prefieres para pintar tu salón, y tan sagrado íntimo como tener o no unas creencias espirituales u otras.

Hay que tener en cuenta que las vacunas no son inocuas, y deberíamos poder conocer los riesgos al igual que nos informan de los beneficios. Pero muchos profesionales de la salud, se empeñan en minimizar, e incluso omitir esa información. Muchas veces, ni siquiera se asocian muchos síntomas y reacciones posteriores a la vacunación, porque no interesa una vez ya se ha comercializado la vacuna. Por eso, deberíamos involucrarnos y exigir que se hagan vacunas más efectivas y seguras. 

En mi opinión, es tan fundamentalista y erróneo decir un no rotundo a todas las vacunas, como creer ciegamente en todas. Algunas son más o menos efectivas, necesarias o no, y todas, tienen riesgos más o menos altos de provocar efectos adversos. Lo correcto, a mi parecer, es considerarlas una por una, no dar por buenas todas porque las recomienda el sistema, ni todas por malas. Es un grave error cerrarse, todo es replanteable, en eso se basa el progreso, en reconsiderar lo establecido.

Si queréTwitter-FB_VacunaLasJis informaros, podéis consultar los artículos, trabajos y conferencias del doctor Juan Gérvas, que es bastante
ecuánime. O la pediatra Lua Catalá que es más contraria a la vacunación, así como el médico especializado en epidemiologia Xavier Uriarte y presidente de la Liga por la Libertad de Vacunación. Ambos “titulados” según Equipo de investigación como “gurús” antivacunas… Es curioso como se baja la categoría y se trata con desdén a según que médicos por tener determinada posición ideológica. Además, Miguel Jara, periodista y escritor independiente especializado en temas de salud y ecologia, ha recopilado mucha información útil en su último libro “Vacunas, las justas ¿Son todas necesarias, efectivas, y seguras?”. Y para conocer el por qué de la duda vacunal, podéis leer las experiencias de los afectados y la labor de la Asociación de afectados por las vacunas.

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

Padres primerizos vs. padres experimentados

Un estudio, en mi opinión sensacionalista y mal planteado, publicado el pasado agosto en el diario Demography, concluye que convertirte en madre o padre, te hace infeliz, estadísticamente hablando, claro… Uno de los indicadores es que, después de el/la primer/a hij@, las personas que querían tener más de un hij@, cambian de opinión y se plantan en el primer@. Me parecen datos preocupantes, pero no por la incidencia negativa de los hij@s en la vida de sus padres, no creo que el problema sea ese. Más bien, diría que se trata más de una frustración general, del ritmo de vida, o de como afrontemos la ma/paternidad.

Una quiere ser positiva, pero luego, estando felizmente embarazada, te empiezan a llover mensajes alarmantes…

Cuando vas a tener un hij@, recibes un montón de consejos y comentarios, la mayoría sin que los pidas, y muchos no son muy alentadores. Parece que, cuando esperas un bebé, los padres experimentados, sienten la necesidad de alertarte, por si te lo quieres pensar mejor… Y los padres novatos, recibimos amenazas, del tipo:

Ya verás como te cambia la vida, aprovecha ahora, que luego…

¡No vas a tener tiempo para nada!  

Es agotador cuidar de un bebé… y cuando crecen ¡es peor!

Se te acabará la buena vida, y con tu pareja no va a volver a ser igual… 

No sabes lo caro que es criar a un/a hij@…

Vas a perder tu privacidad/ independencia/ cuerpo/ tiempo libre/ vida social/ juventud/ belleza/ salud/ libertad etc…

Parece que te quieran asustar, incluso convencerte de que te has equivocado para que no corras su misma suerte. Más que aconsejar, parece que te adviertan: no sabes dónde te metes ¡ilusa! Y no digo que no sea verdad, seguro que nos cambia la vida, es inevitable. Pero creo que el tinte negativo, e incluso amenazador, sobra. Pensar en que va a ser horrible, agotador y todos los inconvenientes que puede haber, no es la mejor manera de afrontar la ma/paternidad.

La mayoría suelen hablar pensando en su propia experiencia, y dicen lo que ellos sienten, sin ponerse en el lugar de los futuros padres. No se plantean qué necesitan escuchar o no. Ser padres primerizos ya es suficientemente estresante, no hace falta que nos lo pinten tan mal. Cada uno vive las cosas como las vive, y lo que para unos es terrible, para mi puede no serlo, y viceversa. Depende de muchas variables, pero sobre todo, influirá la manera como enfoquemos las cosas.

Nosotros, que hemos perdido a un hijo, y que nos ha costado tanto conseguir y mantener los embarazos, creo que lo vemos de una manera muy distinta. Estudios como el que os he comentado, y comentarios sobre “lo duro que es ser padre/madre”, creo que son una falta de respeto hacia las parejas con problemas de fertilidad, que hemos sufrido por no poder tener hijos durante años o los hemos perdido. Eso si que es duro, te cambia la vida, agota, y desestabiliza la pareja.

Creo que cuando nos embarcamos en esto de traer hij@s al mundo, siendo responsables y conscientes de buscarlos, lo hacemos con madurez y realismo. Ya sabemos que no es fácil, que puede ser muy duro, pero si lo hacemos es porque lo asumimos como contrapunto. Así que, no es necesario que vayan avisando, ni dramatizando tanto. Yo ya me he imaginado cansada, sin tiempo libre, durmiendo poco y menos, e incluso superada por situaciones que ni llego a saber. Pero acepto ese reto, entiendo que es parte de la maternidad encontrarse con momentos desagradables, imprevistos, agobios… Y he decidido que me compensa tener un hijo por encima de esos factores.

Tampoco preferiría que alguien cuidase de mis hij@s (si me lo pudiese permitir) para descansar, quiero vivirlo, creo que es parte del rol de madre/padre. Al menos, a mi modo de enfocar la maternidad, es algo que, por duro que sea, creo que nos vincula a nuestros hijos. Si lo vivimos en paz, aceptando lo bueno y lo malo, puede ser una experiencia muy enriquecedora dar tanto por ellos. Me llena superar situaciones en las que pueda dar lo mejor de mi, que requieran esfuerzo, dedicación. Si es gratificante subir una montaña, ¿como debe ser criar a un hij@?

Sabemos que es un gran sacrificio, que tendremos que prescindir de muchas cosas, cambiar rutinas, hábitos, y dedicar nuestro tiempo por completo a nuestro hijo. Somos conscientes que tener un hijo es una gran responsabilidad, y que sufriremos por su bienestar durante toda la vida. Tener hijos es irreversible, nunca dejaremos de ser sus padres. Es una gran obligación, pero la escogemos a voluntad, y con gusto deberemos llevarla.

viñeta de

viñeta de Papá 2.0

Tener a un pequeño ser tan dependiente y demandante puede ser agotador, física y emocionalmente. Puede agobiar sentir que tienes una vida distinta, que estás atad@, que dejas de ser tu mism@ para ser padre o madre casi en exclusiva (al menos durante los primeros años de su vida). Pero, aunque entiendo que pueda ser agotador e incluso desquiciante en ciertos momentos, para mi, es algo que no me hecha para atrás. Tengo ganas de pasar de ser pareja a familia, de ser mujer y madre, todo a la vez. Será que estoy muy maternal, pero es lo que me apetece hacer desde hace años.

Creo que los padres que lamentan haber perdido su anterior vida, o lo dicen porque están en un mal momento, o bien, no tomaron la decisión de ser padres con la suficiente consciencia. Es una pena que una familia sea infeliz, y que sus hijos sean criados por padres dolidos, simplemente por no plantearse con madurez qué implica ser padres.

A algunos les preocupa no poder tener vida íntima, o que esta cambie, y pase a un segundo plano. Esto puede hacer mella en la relación de pareja, y es algo que no sabremos como lo afrontaremos hasta que pasemos por ello. El cansancio y la dedicación que requiere un bebé, obviamente, cambia el orden de prioridades de la pareja. Por eso tenemos que tener en cuenta que es una etapa, es temporal, y aceptar, no podemos pretender que todo siga igual. Simplemente tendremos adaptarnos a la nueva situación, y sobre todo, no culpabilizar a tu pareja porque las cosas han cambiado.

Ambos deciden ser padres, así que, si hay algún punto que desequilibre la relación, se debe equilibrar también en equipo, no como enemigos. Es importante mantener la comunicación, compartir como nos sentimos, hablar de cuáles son las cosas que nos molestan sin recriminar nada, y buscar soluciones entre los dos.

Mamífero y yo, tenemos claro que nuestra vida cambiará, y es lo que queremos, por eso hemos querido tener hijos. Sabemos que pasarán a ser prioridades, estarán por encima de nuestras necesidades y serán el centro de nuestra vida. Por tanto, siendo responsables del camino que tomamos, no podremos pretender volver a nuestra antigua vida, tenemos que tenerlo claro. Por duro que sea, seguro que tiene muchas más cosas que lo compensarán de lleno, y queremos vivirlo. Además, tenemos muy claro que ya tendremos tiempo de volver a ser pareja, de volver a estar solos cuando nuestros hijos crezcan. Esos años pasarán rápido, y son pocos comparados con la vida entera.

Quizá, el hecho de tener tantos impedimentos para tener un hijo nos ha hecho idealizarlo, o a lo mejor, es que por eso, sabemos valorarlo más. En cualquier caso, yo siempre había imaginado dedicarme a mis hijos y sumergirme en ello. Nunca he temido perder mi independencia. He ido “a mi rollo” muchos años, y he sido muy feliz sin responsabilidades (al menos no tan grandes como un hijo) y creo que ya disfruté la libertad. No me preocupa nada tener prescindir de mis lecturas, aficiones y tiempo de relax. Y si tengo que pasar unos años dedicando mi poco tiempo libre a obligaciones, y dejar de jugar a juegos de mesa para jugar a juegos de niños, pues lo haré encantada, y disfrutaré con ello.

Por muy malos momentos que se pasen, creo que hay infinitamente muchas más vivencias enriquecedoras. Quizá a muchos les cueste verlo cuando están inmersos en una situación complicada, y entiendo que las cosas se pueden ver muy negras en ciertas circunstancias. Pero creo que a la mayoría de madres y padres, cuando ven a su hij@ sonreir, se les olvidan todos los males.

Yo me quedo con los consejos que me sirven, los que dicen con amor, como:

Ya verás cuanta felicidad os trae este bebé, ¡le vais a querer tanto!  

Por mi hij@ daría la vida.

Gracias a mi hij@ soy mejor persona.

De lo malo ni me acuerdo, tener un hij@ es lo mejor que me ha pasado en la vida. 

Disfrutadl@, ¡crecen tan rápido! 

Formar una familia es la etapa más bonita de la vida.

Nada es tan potente como el amor que sientes por un/a hij@.

Ser madre/padre, te cambia la vida, la mejora.

IMG_0416

En conclusión, por mucho que digan y adviertan, no creo que ningún padre o madre responsable, se arrepienta nunca de haber tenido hijos. La gente se suele quejar y minusvalorar lo que tienen, pero realmente, creo que solo es de “boquilla”. Muy mala tiene que haber sido tu experiencia, o tu situación para que desees no haber tenido hijos. Al final, son etapas, duras quizá, pero un hij@ es un tesoro para toda la vida.

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

50 cosas que me hacen sonreír

Leí una entrada que me pareció muy positiva, me generó muy buen rollo, ya que me hizo sonreír a cada frase que leía. Es de Alma de mami (gracias por la inspiración) y me pareció tan sincera, sencilla y entrañable… Que me he animado a hacer mi propia lista, y además la he ilustrado un poco con imágenes felices 🙂

Espero que os guste, y os animéis a hacer también una, por placer, y porque ayuda a visualizar cuántas cosas simples nos hacen felices. Realmente, con un detalle muy simple, te puede cambiar el humor, el día, la perspectiva… si lo sabes valorar.

1/ Estando embarazada, notar las pataditas de mi hijo.

Sonriendo por haber encontrado un bicho

Sonriendo por haber encontrado un bicho

2/ Despertarme con Mamífero, o mejor aún, que me despierte él con amor.

3/ Recordar a nuestro hijo Aritz.

4/ Un niñ@ jugando, explorando, aprendiendo, disfrutando… siendo niñ@.

5/ Imaginar que tenemos a nuestro hijo con nosotros.

6/  Encontrar animales, insectos o tesoros de la naturaleza.

7/ Cuando Mamífero me dedica una mirada, mimo, beso, abrazo…

8/ El olor a lluvia, a hierba mojada.

Maru tomando el sol

Maru tomando el sol

9/ Los días fríos delante de la chimenea.

10/ Ver a nuestros gatos jugar, siendo felices, su ronroneo…

11/ Una cama con las sábanas recién cambiadas.

12/ Ver a alguien disfrutar, ser feliz.

13/ Dejar notas o sorpresas a alguien  e imaginar su cara cuando lo encuentre.

Maru pegadita a mi

Maru pegadita a mi

14/ Despertar con un/@ gat@ pegad@ a mi.

15/ Una mujer empoderada pariendo, mamífera.

16/ El olor a comida cocinándose cuando tengo hambre.

17/ Ver a una pareja en un momento de ternura y complicidad.

420644_10200960324561461_1768342591_n

Mamífero frunciendo el ceño ❤

19/ Cuando Mamífero frunce el ceño.

20/ Ver fotografías que me traen buenos recuerdos.

21/ Volver a casa después de haber estado fuera, aunque sean sólo horas.

22/ Cocinar para alguien a quien quiero.

23/ Tener la casa limpia y ordenada.

24/ Cuando las cosas salen bien y da tiempo a todo.

25/ Ver a Mamífero concentrado en un proyecto musical o inmerso en alguna de sus pasiones.

26/ Saber que alguien le ha pasado algo bueno.

Cielo desde nuestra antigua casa

Cielo desde nuestra antigua casa

27/ Un cielo bonito, en cualquiera de sus estados, noche, día, lluvia, sol…

28/ Hacer pan, su olor…

29/ Las sonrisas.

30/ La ropa limpia.

31/ Escribir o leer cosas bonitas.

32/ Los “bebés” de todas las especies y sus atentas mamás.

33/ Las fresas con chocolate negro.

34/ La gente es amable educada y respetuosa.

35/ Los padres que disfrutan con sus hijos.

36/ Cuando alguien piensa en mi y me lo hace saber.

1150810_10201635968052126_737537329_n

Antònia durmiendo en una espardenya

37/ Soñar despierta.

38/ El silencio de la montaña, la naturaleza y su no-silencio (el murmullo de un río, insectos volando…).

39/  Hacer listas, y si son como esta, mejor 😀

40/ Los ancianos y sus peculiaridades.

41/ Que mis gatos llamen mi atención.

42/ Nuestro erizo Pintxo cuando hace cualquier cosa, es adorable.

43/ Cuando nuestra tortuga Antònia quiere mordernos los pies, y cuando la encontramos durmiendo dentro de un zapato o en un sitio inesperado.

44/ Saber que mis seres queridos están bien.

Amanecer con este paisaje

Amanecer con este paisaje

45/ Ponerme unos calcetines calentitos cuando tengo frío en los pies.

46/ Los pingüinos.

47/ Despertar por la mañana y ver que ha nevado.

48/ Planear algo que tengo ganas de hacer.

49/ Sentir que he sido productiva o he hecho algo útil.

50/ Estirarme en la cama al final de un día duro.

Al final, se me han quedado cosas en el tintero, lo que es genial, porque significa que es ilimitado el número de cosas que me hacen feliz, así que a lo mejor hago más otro día!

Que buena terapia, escribir esta lista me ha hecho sonreír 🙂

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

149087_1631633984387_49066_n

El padre de mis hijos :)

Hoy, que es su cumpleaños, le quiero dedicar una entrada-regalo al padre de mis hijos, Mamífero, porque sin él, no sé dónde estaría.

Además de ser un compañero leal, y de tenerme enamorada hasta las trancas, ha sido el mejor apoyo durante éstos duros años. No me imagino superar lo que hemos pasado sin él, o con otra persona, no puedo. Cuando se sufre tanto, las parejas pueden romperse o salir reforzadas, y en nuestro caso, por suerte, ha sido lo segundo. El camino de la infertilidad al principio nos hizo mella, no éramos padres, pero sufríamos por ello, y cada uno lo vivíamos a nuestra manera. Sin embargo, los abortos, mis altibajos emocionales, y lamentablemente, perder a un hijo, nos ha unido más que nunca.

Al principio de buscar los embarazos, una se cuestiona, quizá demasiado, si lo hará bien, si puede confiar en su pareja en cualquier situación, si la maternidad nos afectará… Todo se valora desde otra perspectiva, y yo dudé de mi, y de él, de nosotros como pareja, como padres… Por inseguridad, porqué no sabes cómo las personas reaccionan en una situación nueva y estresante, y te pones en lo peor, por si acaso.

Hoy día, que todavía no he vivido una maternidad convencional, no tengo dudas de que lo sabremos hacer, y de que vamos hacia dónde tenemos que ir. Claro que será difícil, y puede generar muchos baches tener un hijo, pero creo, que habiendo superado tanto, nosotros podremos con todo. Desde que quedé embarazada hasta que mi hijo nos dejó, me he sentido más amada y protegida por él que nunca, y a su vez, ha crecido mi amor por él.  Al ver cómo estuvo a mi lado, y cómo él me necesitaba al suyo, todos los miedos y dudas sobre si lo superaríamos, se esfumaron. Él es el mejor compañero que puedo haber encontrado, y es con quién quiero seguir formando una familia.

Hace tanto que hablamos de tener hijos, de cómo nos gustaría educarles, de lo felices que nos hará cualquier momento que compartamos y cuánto lo vamos a disfrutar… Tanto lo deseamos, que creo que tanto él como yo, si nos dijesen que podemos hacer realidad un deseo, sólo uno, sería tener hijos. Crear unos seres especiales, con algo de cada uno, y aprovechar cada instante juntos. Ahora somos otros, ya nunca veremos la maternidad igual, ésa inocencia se perdió. Pero gracias a eso, se han reforzado nuestras ganas de seguir formando una familia, y le damos muchísimo más valor a cada día que la vida nos acerca a esa meta.

Lo que he vivido a su lado, bueno y malo, lo que estamos viviendo, y lo que vendrá; ha sido mucho mejor transitarlo con él. Sin duda, si tenemos que volver a pasar por momentos duros, que espero que no, a él es a quien quiero tener más cerca. Y lo que venga bueno, obviamente, también lo quiero vivir con él a mi lado. Quiero compartir con él cada sonrisa y cada lágrima, lo que él sienta, es parte de mí, indivisible.

Hace unos meses, después de ver un programa de parejas que se casaban a lo loco, sin conocerse, me preguntó si de estar en ése programa, hubiésemos funcionado como pareja. Estuvimos un buen rato hablando, sobre como empezamos, lo que nos atrajo el uno del otro, lo que nos costó más de aceptar… Y llegamos a la conclusión de que si, que nos sentimos atraídos desde el primer momento. Fue muy bonito hablarlo y recordar tantas cosas de cuando empezamos a conocernos. Esa misma noche, escribí en mi libreta, una lista de las cosas que me gustaron de él cuando empecé a conocerle, y otra lista, todavía más larga, de lo que años después, he ido descubriendo que me ha enamorado todavía más de él.

391190_4207381513928_709451914_nAsí que voy a tratar de resumirla… De entrada, dejando a un lado lo físico y detalles más íntimos, lo que vi de su personalidad que me atrajo, fue:

Aunque tiene grandes aptitudes, rebosa humildad y sencillez. Se cuestiona mucho a sí mismo, intenta dar lo mejor, tanto, que parece inseguro; pero no lo es, es perfeccionista, y no da un paso adelante si no es con total seguridad.  Es totalmente trasparente, dice las cosas como las siente, y nunca pretende ser lo que no es, es un ser auténtico, no tiene doble cara. Es buena persona, nunca quiere herir a nadie, si algo no le gusta, simplemente va a su rollo. Es muy cómodo estar con él, no crea tensiones, no busca conflictos, los silencios nunca han sido incómodos a su lado, desprende confianza. Dedica mucho tiempo, energía y a sus pasiones, es creativo, y tiene una gran capacidad para conseguir lo que quiere cuando se lo propone. Tiene un sentido del humor muy peculiar, bastante crudo, y nos reímos mucho juntos. En el trabajo es serio, maduro, muy responsable y organizado. Tiene una gran capacidad física y mental para afrontar situaciones extremas laboralmente. Hemos trabajado juntos muchos años, y me encanta, es muy buen compañero. Coincidimos en muchos gustos, aficiones, ideologia, estilo de vida… Es sencillo, austero, es muy feliz con poco y valora lo que tiene. Ama la naturaleza y los animales. No es hombre de palabras, pero cuando habla es claro y contundente. Mientras tanto, con sus miradas, gestos, sonrisas, abrazos, su actitud, y su presencia, lo dice todo. Siendo como es, solitario, y reservado, es para mi un honor ser su compañera, compartir tanto tiempo, espacio y confidencias.

Y con el paso tiempo he valorado…

El brillo en la mirada que tiene cuando piensa en sus hijos, el amor infinito que les tiene, y la ilusión por ser padre junto a mi. Es responsable, implicado, respetuoso, con las ideas claras, sincero, atento, íntegro, comprensivo, capaz de dar lo que sea por su familia… Nada me hace más feliz que verle sonreír cuando nos imaginamos que haremos tal, o cual cosa, cuando tengamos un bebé, cuando crezca… Se que va a exprimir cada irrepetible segundo de la vida de sus hijos, es y será un buen padre. Cuando me explica que ha visto al hij@ de algún amig@, y que se le cae la baba de lo bonitos que están, veo un potencial enorme para amar a sus hijos, para hacerles sentir los niñ@s más especiales.

Comparto con él el tipo de crianza que queremos darles, con respeto y apego seguro. Es importante saber que tiene éstos principios tan claros y que coincidimos, ya que podrían ser un gran punto de inflexión.  Así que puedo confiar al cien por cien que cuando mis hij@s actúen como niños, tendrán a su lado un padre que en vez de reprimirlos, les dará las herramientas necesarias para aprender, sin obedecer por miedo, sin coacciones ni premios.388602_2511006008138_1375509932_n

En los momentos malos, me transmite paz, siempre le encontraré cuando le necesite. Sabe hacerme ver el lado positivo, me da seguridad. Me ha cuidado mucho durante los embarazos, y entre ellos, ha estado muy atento a mis emociones. No se descuida de preguntarme como estoy, como lo llevo… Se ha implicado mucho en compartir y llevar juntos la búsqueda de los embarazos, estando atento a mis ciclos… no me he sentido sola. Ha estado pacientemente viéndome apagada, y estándolo él también, pero no se ha desesperado por ello. Ha entendido muy bien cuáles eran mis necesidades para sobrellevarlo, como me he sentido, y ha respetado mis tiempos. A su vez, él ha sido capaz de llorar conmigo cuando lo necesitaba, de romperse y no tapar su pena intentado ser fuerte. Ha sido muy sincero y abierto en cuánto a como se sentía, le he sentido cerca. Hemos compartido nuestros miedos, nuestros deseos y nuestras expectativas abiertamente. 

Me ha hecho sentir muy bien cuando más vulnerable me sentía, diciéndome que estaba orgulloso de mi, de lo fuerte que he sido. Después de verme en los peores momentos, de vivir las situaciones más desagradables, me ha hecho saber que me encontraba bonita, atractiva, que me quiere en lo bueno y en lo malo. Cuando me siento mal por no haberle podido dar un hijo, por no estar trabajando ni aportar nada, me recuerda que estar embarazada o buscando un bebé es un trabajo digno, que él lo valora.

Me ha ayudado mucho que empatizase conmigo en cuánto a como viví el parto, postparto… Ha demostrado una gran sensibilidad con mis vivencias como mujer. Poderlo hablar con libertad, dar nuestros puntos de vista, aceptarlo y sanarlo juntos. Me dio mucha fuerza luchar con él por las huellas de nuestro hijo, sentir que él necesitaba tanto como yo un recuerdo. Quizá, si lo hubiésemos sentido diferente hubiese generado dolor, pero por suerte, los dos le queremos tener presente.

No ha perdido las ganas de seguir luchando, y me encanta que nunca haya dudado en seguir adelante, es valiente. Ha tenido que afrontar él solo muchas cosas, al volver al trabajo, todos le preguntaban por mí, y para él ha sido duro dar la cara y responder por los dos. Ha aguantado mucho, volviendo a un trabajo dónde no se siente demasiado a gusto, con la presión de ser el sustento único económico.

Me ha facilitado que me recuperase física y emocionalmente para el embarazo. Gracias a su apoyo, he podido centrarme mucho en mi recuperación, tener que “salir al mundo” estando tan rota y que el tiempo me apremiase a estar bien antes de tiempo. He podido hacer mi duelo sin ésa presión, y éso me ha ayudado a avanzar bastante rápido. Sin su ayuda, ahora no estaría tan centrada, y mi embarazo estaría siendo mucho más estresante.  Le estoy infinitamente agradecida por ser tan paciente y respetuoso.

Cada día es más maduro, más atento en que todo esté en orden y no recaiga en mi toda la responsabilidad. Tuvimos unos años bastante malos, pero ahora apenas discutimos. Hemos aprendido de nuestros errores, estando centrados en qué puede desatar un conflicto. En este último año tan duro, le agradezco la comprensión y la calma que ha aportado en este sentido.

Él me completa en muchos aspectos, por eso se que tiene la capacidad para equilibrar lo que yo desequilibre con mis carencias. De él aprendo mucho, es sabio y tranquilo. Cuando le miro, veo en sus ojos todo lo que hemos vivido, cuánto me ha apoyado…  y por mucho que me haya enfadado en un momento concreto, se me pasa, porque nada es tan importante como saber que tengo al mejor de los hombres a mi lado. Con él puedo reírme, llorar, hablar de lo más íntimo, y dejarme ir en plena confianza. Sabe lo que me duele, lo que me hace feliz, cuáles son mis miedos, mis ilusiones… Me siento segura y protegida a su lado.

Me encanta como compañero de vida, de casa, de familia… aunque a veces me enfade porque deja algo por medio, como todo el mundo, incluida yo misma, me siento muy cómoda con él. Nunca me ha molestado su presencia, todo lo contrario, es muy respetuoso, nada invasivo. Somos muy caseros, disfrutamos estando en nuestro hogar. Disfrutamos con nuestro espacio propio, y también compartimos ratos de juegos de mesa, conversaciones, música…

Tenemos la costumbre de ducharnos juntos, es un momento que me encanta, así como el rato de explicarnos el día cuando llega de trabajar, o las mañanas de cariñitos y café en la cama los días de fiesta. Durante muchos años hemos trabajado juntos y convivido, son muchas horas juntos, pero nunca me he cansado de estar con él. De hecho, pocos días o noches hemos pasado separados desde que empezamos, y cuando lo hemos estado, le he echado mucho de menos.

Y seguiría la infinita lista, pero ya lo haré en privado… Espero que no le avergüence que haya hablado tanto de él…

El 24 de noviembre, hará 8 años que estamos juntos, los 5 últimos conviviendo. Hemos tenido muchos altibajos,épocas muy duras, pero hemos ido superando etapas, aprendiendo, y ahora, es cuando mejor estamos.

Soy muy feliz a su lado, y espero seguir sumando año tras año experiencias con él.

148808_1631627744231_1659445_n

T’estimo més que mai

Per molts anys, feliços i que els passem junts, si vols 😉

 

 

 

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

Mamífero

Me he dado cuenta de que tengo una dificultad cuando menciono a mi pareja, el padre de mis hijos, mi compañero de vida… Mi “pareja”, a la que muchos que me leéis conocéis por su nombre, merece un sobrenombre, ya que no quiero usar el suyo real por respeto a su intimidad (aunque tampoco es algo que escondamos…).

Llevamos demasiado tiempo juntos como para que me suene raro decir: “mi novio”, en plan adolescente o recién emparejados. No estamos casados, aunque siempre decimos que nos sentimos como si lo estuviésemos, casados en el alma, pero sin papeles. Así que no me siento cómoda llamándole “marido”, ni aunque lo estuviésemos, no me veo como “mujer de”. Así que, cada vez que le menciono, decido usar el termino pareja porque me parece el más adecuado, pero aún así, no me gusta reiterarme en que es “MI” algo, ni creo que por estar juntos seamos un pack-pareja-indivisible. No sé, es darle demasiadas vueltas, pero soy así, me lío sola.

Tampoco, a nivel “literario” (vamos a ponernos en plan “pro”),  me gusta como queda. Prefiero un nombre, sin artículo, una palabra que le describa o le adjudique una personalidad a su “personaje”. Y hoy, pensando en como enfoco la vida, el blog, mis reflexiones, mi paja mental vaya… he pensado, si yo soy Mamífera, él es Mamífero!! Claro, si es que no puede ser más obvio, ¿acaso me puedo reproducir con una ameba?

Mara amamantando

Mara amamantando

Además él es muy mamífero: natural, de instinto y personalidad marcada. Es mi animalillo preferido, al que entiendo con un gruñido y me enamora tal como es, sin pretender ser un humano “tipo”. Además es de las pocas personas que entiende mi rollo mamiferizador, escucha mis divagaciones sobre la humanidad, la alienación del instinto y el acolchamiento mental de sociedad. Y lo mejor es que las aprecia, le gusta que sea tan extrema, conectamos en esos abismos.

El otro día, antes de publicar Mujeres empoderadas = sistema amenazado, dudé, porque no estaba segura de si cuadraba, si debía eliminar algo o añadir, o obviar esa entrada de filosofia barata. Es que yo soy muy punk, y me da por ir demasiado lejos en algunos temas, y me daba miedo ofender a alguien con mis opinones, o que fuese un tema demasiado denso. Además suelo escribir, escribir, escribir…. y divagar mucho, ahondar en temas y saltar a otros, soy muy caótica, porqué escribo tal como me viene a la mente. Acabo con un texto de 5000 palabras, en el que sobran más de la mitad, y la otra, no tiene sentido ni dirección aparente. Así que acabo borrando, resumiendo, reestructurando, y al final, intento quedarme con una idea esencial, o varias, aunque reconozco que se me da bastante mal ir al tema ( ya lo véis).

En esa entrada, tocando temas que suelen resentir, como la crianza, lactancia, apego, etc., en el ego y autoestima de las madres, tan presionadas por el patriarcado… y uniéndolo con mi ideologia, que es bastante antisistema, se me hacía que era quizá demasiado radical y podía resultar incómoda para quien lo viese desde una perspectiva opuesta. Y no era por temer que no gustase, lo que más me preocupaba era no herir a nadie. Porque soy muy punki, pero también soy sensiblona…

Así que, volviendo al redil, se lo pasé a Mamífero, para que me diese su opinión, que siempre me ayuda a decidirme. Es la primera vez que le he dado a leer algo antes de publicar, y eso que he tocado temas delicados. Pero ese día, sentí que estaba dejando demasiado de mi “yo” opinóloga, que era muy parcial, y demasiado personal. Y no es que quiera ser subjetiva, impersonal, o distante, todo lo contrario, no lo puedo evitar. La cosa es que no quería hacer apología de nada, aunque necesitaba expresar mi rabia y mi sentir. Contradicciones de Mamífera Punkífera Emotiva (ese es mi verdadero nombre, el que debería de aparecer en mi DNI).

Mamífero, se lo leyó, atenta y pacientemente, mientras yo esperaba, insegura, su reacción. Su respuesta fue aplastante, dijo que le había encantado, que era el primer post, en el que veía reflejada mi personalidad, que estaba bien estructurado, y que le pareció muy interesante. Incluso me remarcó los puntos y las frases que le gustaban como si fuesen lemas políticos. ¿Y que va a decir mi mamífero? pensé: si él está de acuerdo en todo lo que pienso, si también es un bicho raro! Seguimos hablando sobre el tema, y él me decía cosas todavía más extremas, rozando lo políticamente incorrecto, y se me caía la baba de ver que es tan mamífero como yo, ¡o más!

Y yo en plan: ” no, pero tenemos que tener en cuenta que esto lo puede leer alguien que piense totalmente lo contrario, y yo quiero ser respetuosa…”

Y Mamífero Radikal, que ese es su apellido, decía que eso era para mi blog, y a quién no le gustase, se fuese a otro…

Y yo: “pero no quiero herir la sensibilidad de las madres, porque siempre se les exige hacer lo correcto, y la culpa es del sistema que las hace vulnerables a los juicios ajenos….”

Y Mamífero, como siempre, supo hacerme ver que yo tenía que escribir para mi, como lo he hecho siempre, y me empoderó, me dio el empujón para que me sintiese orgullosa de como pienso, y lo compartiese.

Como dijo él: “Quizá no le guste ni le sirva a muchos, pero las que opinan como tu, lo valorarán, e incluso, puede que a alguien que lo lea, le abra los ojos en algún sentido.”

Y así nos pasamos un buen rato, mamiferizando, por eso es y será mi Mamífero, hecho a medida de Mamífera.

A tu, que sé que m’estás llegint de bon matí, abans de marxar a la feina, amb el cafetó i la soneta enganxada encara, perquè ets el meu millor fan… T’envio un bon día mamífer! 

Traduzco del catalán:

A ti, que se que me estás leyendo de buena mañana, antes de irte al trabajo, con el cafetito i el sueñecillo todavía enganchado, porqué  eres mi mejor fan… ¡Te envío un buenos días mamífero!

Mamiferizando: Método canguro, apego seguro

Mamiferizando: Método canguro, apego seguro

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

Mujeres empoderadas = sistema amenazado

Leyendo el blog de El pollito mamífero, que recomiendo encarecidamente, me dio por pensar, todavía más, en los mecanismos de control masivo que hacen que percibamos nuestra naturaleza mamífera como algo que debemos obviar.

Siempre he pensado que las mujeres tenemos poder, ese tipo de poder que no genera riqueza material, sino algo mucho más allá.  El patriarcado junto con el capitalismo, velan para que no nos demos cuenta de eso. Al sistema le preocupa que nos empoderemos, que vivamos según nos dicta el instinto y nuestra biología.

Un ejemplo de nuestro poder, es la lactancia materna. Se han empeñado, en convencernos de que lactar es algo antiguo, que podemos hacerlo con leche artificial, sin problema alguno y con muchos beneficios. No me malinterpretéis, para nada, quiero menospreciar a las mamás que deciden dar lactancia artificial, las respeto, cada una es libre de decidir. Solamente, me gustaría reflexionar acerca de como nos han manipulado para que olvidemos que tenemos algo muy valioso a nuestro alcance.

LA FALSA LIBERACIÓN DE LA LACTANCIA ARTIFICIAL, Y LA ESCLAVITUD LABORAL

Se supone que dar biberón libera, ya que la mamá deja de ser la única que puede alimentar a su hij@. Y como libera, fue visto con buenos ojos por sectores “feministas”, ya que podíamos desempeñar nuestra carrera laboral sin estar atadas al hogar. Nos vendieron la equiparación del hombre y la mujer a nivel profesional, cuando todas sabemos que el mundo laboral no es igualitario. Los salarios y las oportunidades distan mucho entre hombres y mujeres, es un hecho. Te das cuenta cuando en una entrevista, siendo mujer, te preguntan si piensas tener hijos, si tienes cargas familiares, si estás dispuesta a flexibilizar y adaptar tu horario laboral por encima de tu vida personal, e incluso, te pueden “obligar” a nivel contractual, a no reproducirte. Primer error: creerse más libres por dejar de ser “esclavas” de nuestros bebés y pasar a serlo de nuestro trabajo.

La verdad, es que impera el interés económico y social, tenernos amarradas a un trabajo, adormecidas y consumiendo. Esto no  va de la independencia económica de las mujeres. Las familias, difícilmente llegamos a fin de mes, así que continuamos dependientes en muchos sentidos. Ya sea de nuestra pareja, de nuestra familia, o de la guardería, necesitamos recursos, cuidadores, pues la conciliación no existe.3580605813_8779e1f294_b

Nos quieren productivas, fuertes y recuperadas del parto, con nuestros hijos en la guardería. De nada sirve que tu instinto te diga que te duele el alma dejando a un bebé lactante lejos de ti 8 o 9 horas, que sabrá nuestro instinto materno, que locas las hormonas…  Debes de ir en contra de eso, y si no puedes, es que estás desequilibrada, depresiva… Muchas madres sienten culpabilidad (incluso los padres la sienten) se sienten juzgadas y obligadas a hacer lo correcto. El sistema quiere que nos sintamos vulnerables, y no nos da medios para conciliar la vida familiar con la laboral. No está en su lista de prioridades buscar una solución colectiva, que compatibilice maternidad e intereses sociales, que sea beneficiosa para todos.

Lo que ha funcionado durante toda la historia de la humanidad para cuidar de nuestras crías, nuestro instinto protector, resulta que ahora, es algo que no sirve para nada. Pero no, no debemos ignorarlo, ese es otro de los grandes errores. Ya lo sé, diréis que hay que trabajar, que muchas familias tienen muchas cargas y no se pueden permitir quedarse en casa. Es cierto, lamentablemente, hay que decidir. El dilema no reside en si debes o no quedarte en casa, sino en que, si te quedas, lo haces gratis. Y no es justo.

Para que nadie se lo tome como una crítica personal, aclaro: no estoy en contra del biberón, ni de las guarderias, ni de los padres que así lo deciden. Mi crítica es hacia el carente apoyo por parte del Estado, que nos da bajas de maternidad ridículas, que no considera oportuno poner medios para conciliar. Dar lactancia artificial, es una opción muy respetable, si se toma libremente, y no por obligación o por el poco apoyo a la lactancia materna. 

LA LACTANCIA ES MUCHO MÁS QUE ALIMENTAR, ES UN DERECHO DEL BEBÉ

No se da valor a los cuidados, a la comida casera, al tener una figura (sea padre o madre) paterna en casa, a la vida en familia, el calor del hogar… Todo es sustituible, se puede pagar una cuidadora, guardería, o los abuelos pueden cuidar a los niños. Se puede comer comida procesada, o salir a comer fuera. Existen muchas alternativas, pero siempre dependes de que lo hagan por ti.

Los bebés necesitan lactancia (materna o artificial) exclusiva hasta los 6 meses, a partir de ahí, sigue siendo el pilar de su alimentación, pero se empieza a complementar con otros alimentos. Tienes volver a trabajar cuando su bebé tiene 4 meses, antes de que se afiance ese periodo. Puedes pasarte a la leche en polvo, combinarlo con la lactancia materna, o bien, extraerte tu leche. Para las que quieren seguir con la lactancia materna, la cosa se complica. El sistema las ha boicoteado, y les sale bien la jugada. Muchas optan por el biberón, o bien por la mixta. Si das fórmula, aunque sea combinada con lactancia materna, posiblemente, haya un descenso de producción al no dar de mamar durante buena parte del día y tener a su bebé lejos. Eso implica tener que dar más tomas de fórmula para que el bebé no pase hambre, lo que agravará el problema. También suele ocurrir que el bebé prefiera la tetina y acabe rechazando el pezón, aunque le des tu propia leche en biberón. Otra vez, tiene mucho que ganar la industria de leche en polvo.

La lactancia, sea artificial o materna, es mucho más que alimento, así que, pasando horas separados de nuestras crías, estamos privándoles de mucho. Es un derecho fundamental de los bebés tener a sus padres cerca. El bebé está acostumbrado desde el vientre a sentirse seguro, contenido, y físicamente cerca de su madre. Así que una separación tan prematura, es un sufrimiento muy grande para ellos.

Necesidad de contacto

Necesidad de contacto

No todos los bebés lo manifiestan, (consultad sobre la indefensión aprendida) y parecen adaptarse. No lo hacemos por su bien, aunque muchos conductistas se empeñen en querer hacernos creer que deben aprender a ser “independientes”. Es por el interés en tenernos alienados y emocionalmente distantes del momento tan delicado que es la crianza de un bebé. Debemos de dejar atrás nuestro comportamiento más primitivo, el de proteger a la cría, estar cerca, ocuparnos de su alimentación y todo lo demás en primera persona. Porque seguir nuestro instinto, es ser voluble, no ser racional, y eso asusta, es incontrolable. No queremos ser como los animales, pero somos animales. El sistema nos intenta tener amansados, controlados, adiestrados.

Pero el bebé, libre aún del peso de la sociedad, no entiende esa domesticación, lo único que puede aprender de ello, es que debe ser sumiso y dejar de manifestar sus emociones. Eso no es nada positivo para su maduración, por eso deberíamos poder pasar el tiempo necesario a su lado, hasta que pueda entender que no le vamos a abandonar, que estaremos ahí siempre. Es un aprendizaje que empieza con el gateo, cuando el bebé decide empezar a explorar e ir separándose de la seguridad materna o paterna. Y continúa asegurando esa independencia a medida que va logrando metas por si mismo, pero sigue necesitando el referente protector de sus progenitores cerca.

Lo más respetuoso para ellos, sería que se quedasen a cargo de alguien cuando estén preparados, no cuando nos obliga el permiso de maternidad. En cuanto a permisos, deberíamos tomar ejemplo de países como Suecia (480 días a compartir) o Noruega (392 días a compartir). En ambos países, los padres tienen la obligación de tomarse 70 días por obligación, lo que hace que puedan dar soporte a la mujer puérpera, a la vez que disfrutan y se implican con el bebé.

EL MENOSPRECIO A NUESTROS RECURSOS NATURALES

El cuerpo de la mujer se concibe como algo pecaminoso. Se les pide a las mujeres que cubran su torso porque la sociedad, enferma, ve su pecho como un símbolo erótico, no como lo que son: proveedores de alimento. Se han cosificado, se les ha dado un papel ridículo, para que olvidemos su verdadero valor. Se valora tenerlos tersos, bonitos, sin estrías, por encima de que desempeñen su función: dar alimento y consuelo a nuestros bebés.

Tenemos un recurso maravilloso a nuestro alcance, y lo estamos menospreciando. Le robamos la leche a las crías de otros animales, cuando la leche materna humana es la más indicada para nuestra especie. Seguramente, muchos se negarían a consumir productos lácteos de origen humano, lo verían aberrante. Para mí, lo extraño, es que (dejando a los veganos a un lado), veámos normal consumir carne, huevos, y fluídos de otros animales, y anormal ver a un niño de 5 años mamar.

Hace tiempo leí que una doctora había hecho yogur con sus propias bacterias vaginales, que son lactobacilos, como las de los yogures convencionales. La gente se echó las manos a la cabeza, la insultaron, y no aprobaron su experimento, alegando que la vagina contiene otras bacterias y podía llegar a ser perjudicial. Obviamente, de comercializarse ese producto, se realizarían tomando únicamente la parte de la flora bacteriana beneficiosa, pero la idea no cuajó. A mi, me pareció de lo más interesante, e informativo, investigar sobre los recursos naturales de nuestra propia especie.

Sabemos que los animales son maltratados y están en condiciones lamentables en las granjas exhaustivas, hacinados, a tope de antibióticos, sucios, infelices… Pero preferiremos un queso de dudosa calidad, fermentado con microorganismos de origen animal, al que podamos hacer con la leche de una mujer sana y de confianza. Yo lo veo muy contradictorio… No se como lo han hecho para hacernos ver la realidad tan distorsionada.

LA LECHE MATERNA ES UN RECURSO INFINITO QUE PUEDE ABASTECER A MUCHOS

Después de parir a mi hijo, ya fallecido, ya os conté en “Puerperio sin Aritz” que mis pechos se llenaron de leche. No sabéis cuanto me dolió desaprovechar ese recurso, pensar que lo estaba dejando perder… Dolía verla gotear de mi, e ignorarla, dejarla ir, como si fuese algo malo. Mi cuerpo la había preparado, tan valiosa, y nadie podría beneficiarse de ella. No tengo ningún hospital cerca con banco de leche, nadie me hubiese apoyado, tendría que haber comprado un sacaleches, conservarla y desplazarme lejos para donarla. Quizá no la hubiesen aceptado siquiera, o me hubiesen mirado como si estuviese loca por querer ayudar en mi situación. Pero os aseguro que me hubiese beneficiado mucho saber que la leche de mi hijo podía alimentar a otro bebé que la necesitara. Me hubiese liberado del peso de sentir que mi leche estaba allí para nada.

Hablando con mi pareja sobre esto, me ha dicho, que es curioso que nos paguen por donar óvulos o esperma, pero nadie compre leche materna, siendo algo tan valioso. El culpable, como siempre, es el poderoso caballero y patriarca mayor, don dinero. Con nuestras células reproductivas se puede hacer negocio, se pueden “vender” hijos a parejas con problemas de infertilidad. Genera beneficios, por tanto, pagan por ello.

Puedes donar tu leche, es un acto de generosidad, precioso, poder compartir algo tan valioso e insustituible. Pero es un bien tan escaso, que una mamá que la necesite no podrá ir a comprarla o a pedirla sin más, se da en casos extremos. Si todas donásemos, todos los bebés podrían beneficiarse de la leche materna. Pero tener bancos de leche bien abastecidos, implicaría dejar de consumir leche artificial, así que, no es buen negocio.

Dar el pecho, es un acto antisistema, es autoabastecer a tu cría, e incluso a otras, es estar al margen del consumo.

Virgo lactans

Virgo lactans

Tenemos en nuestras manos el poder de autogestionar la alimentación de nuestros hijos, el tiempo que deseemos, somos peligrosas para la industria. Muchas mujeres creen que la producción de leche es limitada, o que va decreciendo con el tiempo, e incluso deja de ser nutritiva. Errores que nos hacen interiorizar. En algunas culturas, es normal ver a niños de avanzada edad mamar. Es un recurso valioso y gratuito que se puede mantener hasta que ambos (madre e hij@) lo deseen. 

Podemos abastecer a muchos, pero nadie se lo plantea como algo deseable. Darnos ese poder, es incompatible con la estructura económica de la industria alimentaria, por eso, nos han convencido de que es mejor una alternativa láctea, que nuestra propia leche. Sería peligroso sabernos tan necesarias para la sociedad. No nos lo pueden permitir, arruinaríamos a muchos empresarios, y sacaríamos pecho, nunca mejor dicho. Nos sentiríamos como lo que somos, algo valioso para nuestra especie. Quizá demandásemos derechos, compensaciones por hacerlo, como una baja maternal digna. La mujer empoderada es un peligro para el sistema. 

4158099049_66b89fd3e9

Preciosa fotografía de lactancia en tándem

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤

Dientes, dientes…

La entrada de hoy la dedicaré a soltar mi rabia contra mis problemas odontológicos.

Como buena mamífera, estoy hasta los ovarios de que me toquen las encías. No nos gusta, cuando nos acercan una mano con cacharros amenazantes a la boca, mordemos.

Relación con mis dientes: los cuido, los lavo, y les agradezco su función.

Todas hemos escuchado eso de que los embarazos son muy malos para la dentadura, y que hay que cuidarse mucho porqué le puede afectar al bebé una infección fuerte… Más miedos innecesarios, más preocupaciones y más cosas a tener en cuenta. Hay mujeres con muchos hijos y con una dentadura estupenda, y otras como yo, hagamos lo que hagamos, tenemos mala dentadura.

De pequeña, tuve muchas caries. Era ciudadana de este mundo occidental, donde rebosan las harinas refinadas, los zumos con extra de azúcar, refrescos, la bollería industrial como pilar de los desayunos y meriendas, las chuches, el chocolate… Aunque nunca fui golosa ni comilona, una dieta de base ácida, no ayuda a cuidar el esmalte. Andaba siempre con mi cepillo arriba y abajo, mis pastas y enjuagues cargados de flúor (grave error)… y una paranoia constante de que si no lo hacía bien, tendría que volver a vérmelas con ese maldito aparato que hace un ruido tan desagradable. De recuerdo, tengo unos cuantos empastes, feos y nocivos (mercurio), de amalgama, que algún día tendré que retirar.

Además de unos dientes de calidad “marca blanca” caducada, y desordenados, según mis dentistas, tenía la boca diminuta y el paladar como una cueva de liliputienses. Si no “arreglaban” pronto esa desgracia de la naturaleza ( drama forzado ), mis dientes sucumbirían al caos, empezarían a hacer castillos, como buenos catalanes, y acabaría con una mordida como la de alien, pero en formato daliniano.

alien_mouth

Antes de que me hiciese mayor, tuve que hacer una carrera contrareloj para domar a mis quijadas. Llevé un aparato para ensanchar mis encías que hacía que hablase como una borracha. Me impedía comer y beber, y me dejaba la boca seca como una mojama. Después llegaron uno, dos, no se cuántos aparatos para alinear y dibujar una dentadura que no ofendiese a quien viese mi sonrisa. Matizo: no era tan grave, pero me voy a dejar llevar por el drama facilón, ya que los dentistas eran tan exagerados. Parecía que si no tenía una sonrisa de anuncio, no sería capaz de comer y moriría de inanición. Oh, este incisivo no esta del todo bien, hay que encarrilarlo…

Luego llegamos a la fase: Ah! que dientes tan grandes para una boca tan pequeña, ahí no te va a caber una dentadura completa… Y yo pensaba: Pues póngame media oiga… Es lo que tiene la dentición adulta, que sale en tu boca cuando todavía eres una niña y la desproporción es notable. Mi odontóloga, había dado con una mina. Empezó extraerme piezas, primero las de leche para controlar bien la aparición de las siguientes. Luego se cebó con las definitivas, de las que si un día te fallan, te quedas sin. Y eso no se hace, no lo digo yo, lo han dicho los dentistas que me han visto más tarde.

Me robaron mis colmillos. Si, no tengo. Si quiero comer una presa cual leona, no puedo, mejor me la pones picadita y me hago una hamburguesa. Tenían que sacarlos porqué no cabían, por eso no me salían. Entonces, existía el enooorme peligro de que asomasen por donde les diera la gana, y destruyeran esa sagrada familia dental que me estaban construyendo. Me hicieron una “pequeña intervención”, así te lo venden, en la que abrieron mi paladar, y sacaron los colmillos de allí, enteritos, antes de nacer. Limaron mis premolares para que el efecto visual fuese que sí que tenía caninos. Y me da rabia, porque nadie sabia a ciencia cierta que eso iba a pasar, y si pasaba, podía no ser tan grave. Me he quedado sin mis colmillos de reserva, y nunca se sabe si en un futuro, desdentada, hecho de menos tener un par de piezas de reserva.

Cuando más o menos tenía una boca decente, llegaron los braquets. Con 15 años, una bonita época para sentirse más fea todavía. Ya harta de ser la cobaya de los odontólogos, que veían en mi un mundo de posibilidades, como si fuese un ático antiguo a reformar. Después de no poder morder, y del dolor de cuando te los aprietan ( que pasas una semana a base de sopas y paracetamol para el dolor de cabeza). Se me quitaron las ganas de volver a pasar por eso cada mes. Y yo, que era muy independiente y tenía que ir de una punta a otra ( un autobus, un tren, y una línea de metro entera me tenía que comer), para hacerme la revisión mensual, empecé a no ir… Iba un poco cuando quería y otro poco cuando mi madre, harta de que no fuese, me metía la santa bronca-charla de lo que habíamos sufrido con mi boca, de todo el dinero invertido, que no lo podía dejar ahora…

Tres años con ese amasijo metálico intentando hacer de mi boca algo decente. Cada vez que aparecía por la consulta, los odontólogos se echaban las manos a la cabeza: ¡pero si llevas X meses sin venir! y me daban la charla también. Entonces, se les ocurrió que tenía que llevar unas gomitas, desde los dientes de arriba a los de abajo. Lo probé, yo soy muy bien mandada. Pero entonces, estaba trabajando de camarera, y era, además de incómodo, díficil para vocalizar y parecer “agradable” a la clientela. Y dije: hasta aquí.

Asqueada, pregunté: ¿va a durar mucho más? con la ceja levantada. Tenía los dientes rectos, ordenaditos, ¿qué más querían? La odontóloga que ya me conocía, y sabía que no íbamos a avanzar mucho más, me dijo: bueno, en la próxima visita te los quitamos. No sabéis la liberación que eso supuso para mí… A la siguiente cita no falté. Peeero, todavía quedaba algo por hacer. Radiografía, ya que las muelas del juicio no habían aparecido, y debíamos localizarlas, no sea que un día aparezcan en una oreja… También una limpieza, algún empaste, por supuesto, y revisiones bianuales, ¡como mínimo!

Después de tantos años buscando la perfección, no consiguieron que tuviese una boca normal. Es aceptable estéticamente, pero no es del todo funcional: no puedo morder. Mis dientes no se juntan por la parte de delante al cerrar la boca. Así que algo tan simple como comer una alita de pollo, para mi es imposible. Pero no me quita el sueño.

Me rasparon los restos de pegamento de los dientes, y el drama, otra vez: tienes que sacarte esas muelas. Dos intervenciones más, 4 piezas menos, by the face. Bueno no, pagando, como todo. Dije: Vale, ya pediré hora. Salí corriendo de allí, y nunca más supieron de mi. Así que, desde los 18 hasta los 29, no he pisado la consulta de un dentista. No los quiero ni ver, con todo mi cariño y respeto a la profesión…

Consecuencias negativas: cero. Mis muelas del juicio residen felices en mí, 3 están perfectamente colocadas donde les toca, sin daños colaterales. La otra dice que aún no se siente preparada, pero ahí tiene su hueco perfecto donde nacer cuando quiera.

Para prevenir problemas en el embarazo, me hice una limpieza y revisión. Fui a la consulta preguntando por la composición de los empastes, ya que los que son a base de resina suelen contener bisfenol A. Y no me convencía por ser disruptor endocrino ya que sufría hipermenorrea y sangrados entre ciclos. Así que le expliqué mi postura al dentista, que alucinaba al ver que iba tan informada. Acordamos que me empastaría lo necesario, y con buena higiene y limpiezas mantendría a ralla lo que quedase.

Tenía 4 caries, una de ellas más profunda. Me arreglé esa, y empecé a cuidar mucho más mi alimentación: sin azúcar, café, harinas ni cereales refinados, reduciendo carbohidratos… consumiendo como base alimentos prebióticos, y con el primer embarazo, dejé de fumar.

En la revisión del embarazo de Aritz, se había obrado un milagro. Desaparecieron las caries. No es que pretenda que los dentistas se las inventan, me quejo de que no te dan ciertas pautas básicas para prevenir. La medicina convencional se centra en intervenir y arreglar algo concreto, y deja de lado el equilibrio general del cuerpo.

Mi actual problema, desde el embarazo de Aritz, es la inflamación y sangrado de las encías. Después del embarazo me tuve que hacer un raspado completo porque tenía periodontitis. Me pautaron higiene extrema con cepillo tradicional e interdental, enjuagues con clorhexidina, y después, otro para prevenir la inflamación. Esperando mejorar tras el dispendio en el tratamiento, me lo tomé muy en serio.

Pero no mejoro… Una amiga me aconsejó el oil-pulling, que consiste en hacer enjuagues diarios de 20 minutos con aceite vegetal. Lo he hecho, pero no noto ningún cambio. Creo que es puramente hormonal, y que haga lo que haga, persistirá mientras dure el embarazo. Me han aconsejado irrigadores, pastas de dientes ayurvédicas, enjuagues con aceite esencial de pomelo… Tengo una lista de remedios naturales para probar, pero tenemos una economía humilde, así que no puedo estar gastando dinero.

Ya hice un gasto en enjuagues y pasta de la marca “amiga” de mi dentista… Y me da rabia porque sé que esos productos son muy agresivos, y creo que se están cargando las bacterias beneficiosas de mi boca. No me hace ninguna gracia usarlos… Además de que son sospechosos de producir cáncer oral a la larga. Me consuelo pensando que sólo lo voy a usar durante el embarazo, y lo hago sólo por miedo a sufrir un parto prematuro o cualquier otra complicación a causa de una infección.

Espero mejorar cuando me hagan la limpieza… aunque ya me dijeron que la inflamación no se debía al sarro, ya que hace muy poco que me hice el raspado. A lo mejor pruebo algún otro remedio…Ya os iré contando mi odisea dental…

PD, dirigida a mi madre: Se que lo hiciste por mi bien, y te estoy agradecida de que invirtieses tiempo, dinero y esfuerzo en mi dentadura. Sólo escribo por la indignación que me produce estar esforzándome en cuidarme y no conseguir nada.

 

Si te ha gustado lo que has leído, no dudes en compartir, comentar, darle a me gusta y seguir mi blog! Gracias por leerme 🙂

Abrazos mamíferos ❤