15 semanas: movimiento libre y autonomía

Durante este fin de semana pasado, Biel lo ha estado petando con sus logros, no me da la vida para celebrarlos, y contarlos!

Sábado por la noche, habiendo hecho mil intentos y muchos casi-logros de chuparse los pies… Después de llegar un par de veces pero equivocarse chupando la mano que aguantaba el pie… Tras muchos quiero y no puedo acompañados de quejidos, gritos o gruñidos de esfuerzo y hasta llantos de frustración por no llegar… Lo consiguió!!

Y ahí estaba su padre para inmortalizar el momento:

 

Tengo que apuntar el detalle de que solamente llega cuando está sin pañal, ya que tiene más movilidad… Algo que es interesante tener en cuenta para todos los bebés, ya que tanto los pañales, como la ropa les limitan algo el movimiento, las sensaciones… y eso repercute en su capacidad para explorar sus posibilidades. Así que intento que esté siempre con la ropa justita cuando hay buena temperatura, sin calcetines, y un rato al día sin pañal. Momento que aprovecha para chuparse los piecitos 🙂

Y el segundo logro, el del domingo, tiene chicha, así que, antes de explicaros como ha sucedido, quiero contaros que pretendo poner en práctica la metodología del movimiento libre que desarrolló la pediatra Emmi Pickler. Teorías que casan con la línea de crianza con apego, que fomentan la autonomía, el respeto y autoregulación en todos los sentidos. En cuanto a movimiento se refiere, partimos de la base de la no intervención, por tanto, se supone que no debemos colocar al bebé en ninguna postura que no haya alcanzado por si mism@, siendo la posición inicial la de estirado boca arriba. Ni boca abajo si no se gira por si mism@, ni sentado cuando no aguanta por si sol@ la postura, ni enseñarle o inducirle a girarse, andar, gatear… Simplemente, esperar que con el tiempo, y un entorno adecuado, el bebé vaya alcanzando metas por interés y capacidad propi@s. Por estas razones, no usamos sillas de paseo, hamaca, parques cerrados o elementos de este tipo, para no forzar posturas y impedir su libre movimiento. Sus ratos de juego y descubrimiento son a ras de suelo o en la cama, a un palmo de este, para que tenga la posibilidad de moverse cuando desee sin peligro alguno.

Os dejo un par de enlaces por si es de vuestro interés 😉

En el primero, encontraréis una comparativa muy interesante de las fases del desarrollo por meses; en el método de movimiento libre, o en el intervencionista (el que marca el pediatra convencional). Es muy curioso ver la disonancia de fases entre uno y otro, como varían las edades, e incluso, como se altera el ritmo natural de pasar de una postura a otra, siendo la evolución natural: boca arriba, boca abajo, rodar, reptar, gatear, sentarse, de pie y marcha estable. En cambio, cuando intervenimos, se da un desarrollo desfasado: partiendo de que la posición inicial es boca abajo, le siguen muchas posturas antinaturales (se mantiene sentado con apoyo, se mantiene sentado si alguien lo sienta, camina si se le sostiene con ambas manos…). Todos esos logros son intervenidos y propiciados, algo que es innecesario y que puede crear inconvenientes.

Al pasar de boca abajo a boca arriba y no al revés, se obvia la fase de reptar, que es la que, de manera natural (movimiento libre) lleva al gateo, y este, posteriormente, incita a sentarse al bebé. Cuando un bebé se sienta antes de gatear, se da un gateo no harmónico (pueden, por ejemplo, gatear arrastrando el culo) y tardío, o no llegar a gatear si quiera, si seguimos interviniendo para que se pongan en pie. Lo esperable, es que un bebé sienta la necesidad de sentarse cuando tras desplazarse reptando y gateando, quiera parar y explorar ese nuevo lugar o cosa que ha alcanzado, no que parta de la posición sentado para después desplazarse.

Se supone que el proceso debe ser al ritmo del bebé, no de nuestras ganas por verles pasar fases. Ahora bien, está siendo difícil ser purista con todo esto… Cuando Biel está en brazos, pocas veces, excepto tomando pecho, quiere estar estirado boca arriba  (y ya os conté en esta entrada que los primeros meses tuvimos que hacer el lactasutra, forzando posiciones sentado, etc…). Acostumbrado a vel mundo derecho, ya ras un rato de juego boca arriba, él pide verticalidad, estar en nuestro plano, participar de todo, y esto, desde los primeros días. Y como respetar su voluntad también está en mi línea de crianza, aunque se contradice en este punto con el movimiento libre, pues le hemos sentado, recostado, puesto boca abajo…

La primera piedra la encuentras cuando llegas al pediatra los primeros días, con tus convicciones sobre movimiento libre claras, pero lo primero que os recomienda es: pon al bebé boca abajo un rato cada día para que fortalezca la espalda. MEEEC! Error.

Pero claro, lo haces, porque: y si, es tan necesario realmente…? No me lo tomé al pie de la letra, creo que durante muchas semanas enteras ni siquiera le he puesto así… Pero si que lo hacía de vez en cuando, siempre, eso si, que le viese en buena disposición de hacer ejercicio, y si le veía a disgusto, nada. Y al hacerlo, me daba cuenta de que Biel de musculatura de cuello y espalda andaba sobrado (bondades del porteo, y que nació ya con la cabeza muy tiesa).  Así que, hemos prescindido de ese ejercicio, para dejarle hacer, y vaya que si hace.

Sabe darse la vuelta desde las primeras semanas, pasando de boca arriba a boca abajo con más o menos éxito, dependiendo del momento, lo cansado que esté y la motivación que tenga. Sobre todo por las noches le sale muy bien, cuando quiere ponerse a dormir boca abajo, no hay quien le cambie esa postura. E intenta reptar y desplazarse como puede, con bastante éxito desde hace un mes. Supongo que va en su carácter, es muy activo, curioso y necesita moverse, así que va bastante rápido alcanzando metas. Además es muy terco y perseverante, y lo que se propone, lo consigue (esto viene de famíla…).

Y tooodo esto me lleva por fin, a contaros el logro de ayer…

Tras un baño y sesión de juegos que ya degeneraba en tragedia por no poder transportarse hacia sus objetivos por descubrir, me dio una grata sorpresa. Dejé a Biel en la cama (como os conté, en esta entrada tengo los colchones a ras de suelo, así que no hay peligro de caída), boca abajo haciendo sus flexiones del día y con muchas ganas de moverse hacia un extremo de la habitación. Se le nota cuando quiere ir hacia alguna parte porque mira fijamente mientras se abalanza con todo el cuerpo en esa dirección, y se impulsa con las piernas. Y en el caso de ayer, se agarraba de las sábanas con las manos, para ayudarse a avanzar hacia adelante.

Normalmente, después de desplazarse unos centímetros, o dar vueltas sobre su propio eje como un compás, sin éxito de alcanzar lo que desea, se cansa. Normal, es mucho esfuerzo para un monete de 3 meses mantenerse erguido un rato e intentar desplazarse. Entonces, suele hacer acopio de todas las reservas de fuerza que quedan, para lanzarse cual cachalote hacia un lado y volver a la posición inicial de descanso.

Como os decía, le dejé en mitad de su ejercicio matutino, en medio de la cama, mientras aprovechaba para poner en marcha una lavadora. Durante un minuto, se escuchaban sus graznidos de deportista de élite, quejándose del tamaño esfuerzo que realizaba. Luego, el silencio sepulcral. Pensé que se habría cansado y estará boca arriba descansando ya. Dos minutos debí estar fuera de la habitación, y cuando vuelvo, me lo encuentro boca arriba, en el suelo! Había atravesado la cama, otro mini colchón de “seguridad” que tengo a un lado, y había llegado hasta la puerta del balcón. Por el camino se encontró con un pantalón mío, y lo había agarrado, para ir a su gran objetivo: su amada cortina.

La cortina que tenemos en la habitación, que en realidad es una sábana muy chula, le fascina desde que nació. Es de colores cálidos contrastados con tonos claros que dejan pasar la luz del sol en distintos grados. Se pasa ratos largos mirándola, y muchas veces le acerco para que la toque y la vea de cerca. Pues ahí estaba, abrazado a mi pantalón, chupándolo, mientras agarraba la cortina y la movía viendo la luz del sol al otro lado. Su cara de satisfacción y felicidad absoluta por haber llegado solito allí, impagable. Yo flipando de verle así, felicitándole por su hazaña, y él con una sonrisota de oreja a oreja, contento de que me gustase tanto la sorpresa 🙂

Biel y la cortina prometida:

Allí se quedó un buen rato, inspeccionando la tela, la luz y la sombra, tirando de ella, chupando, aprendiendo, disfrutando de su aventura. La primera de muchas en esto del movimiento. Y yo enamoradita de mi peque, que se hace tan grande por momentos, y es tan adorable cuando está satisfecho al conseguir algo nuevo… Cuantas alegrías nos da Biel, que felicidad verle tan despierto, con tanta energía y pasión por la vida!

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

14 semanas: necesito vacaciones!!

La semana pasada fue más complicada durante el día, y más llevaderas las tardes-noches. El boom del parque-gimnasio de muñecos colgantes ha pasado, y ahora no quiere estar más de 5 o 10 minutos otra vez. Quiere dormirse en brazos y teta en boca como siempre, y que no le suelte o cambie de postura. Eso, o porteo mientras pongo orden en casa.

Innové en el gimnasio de muñecos porque se frustraba mucho al no poder coger y llevarse a la boca los muñecos. Siguiendo los consejos de Bollitoalhorno, le puse a los muñecos unas gomas gorditas para que pueda estirar de ellos. Además, los pongo de manera que los pueda descolgar fácilmente, e intento ir cambiándolos para que no se aburra de ver siempre lo mismo. Pues el invento funciona, los descuelga, y tira de la goma, disfruta con el cambio. Eso si, el muñeco lo tira y se queda pillado con las gomas, que al ser la novedad, le llaman más la atención. Así que con lo que más se entretiene es con las gomas y anillas del parque, agarrádolas y tirando de ellas hasta que le llegan a la boca (un día de estos se carga el parque con la fuerza que tiene…).

Biel sigue con sus descubrimientos, los pies siguen siendo su nueva distracción, los coge y tira de ellos, y no parará hasta que logre llevárselos a la boca. Aguanta muchísimo rato boca abajo con la cabeza y cuello bien derechos, mirando de un lado a otro.  Estando boca abajo, para darse la vuelta se impulsa con los brazos y se tira como las ballenas cuando juegan a saltar (es muuuy bruto). Y ya empieza a levantar solo la cabeza estando estirado, cuando le cojo las manitas, intentando levantarse. Veo que quiere moverse ya, se enfada mucho al ver que no puede y lo intenta con todas sus fuerzas, es muy cabezón y tiene mucha prisa por crecer!!

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Está aprendiendo a gritar muy fuerte, y el otro día se escuchó con eco en un baño público al que fuimos, y se lo pasó teta. Cuando hace sus giros croquetiles, sobre todo cuando pasa de boca arriba a boca abajo (que es lo que más le cuesta), se hincha de orgullo y pega un grito-suspiro de alegría rollo gañán. Seguimos con las risotadas, añadiendo chillidos agudísimos cuando algo le hace mucha gracia, o me ve de lejos y se ríe para que le diga cosas y morimos de amor ❤

Le veo taaan grande!! Parece mentira como crece… Sobre todo, cuando le veo en brazos de otra persona, me doy cuenta de que ya no es esa miniatura que era hace un par de meses.

La novedad, esta semana, es que hemos cambiado de bañera, y tengo un post pendiente para contaros por qué. Hicimos una excursión a la ciudad esta semana para cambiar un regalo (un conjunto de ropa muy bonito, pero es que tenemos tanta hasta el año…) por la bañera, y varias cosas más que nos hacían falta. Y escogimos una hinchable, porque Biel es una fiera y en el agua una pescadilla saltarina, y se daba unos golpes que temía por él… En esta bañera ya no tiene esos topes para estar retenido, y se lo pasa tan bien chapoteando!!

Hoy nos hemos despertado literalmente, rebozados en caquita radioactiva hasta el cogote… Normalmente se despierta él primero y va hablando solo, se entretiene croqueteando… Y yo voy aprovechando para dormir un par de minutos con el ojo medio abierto controlando que hace. Cuando ya se aburre me grita o empieza a hacer: GGGGG… Y al ver que me despierto me dedica la sonrisa más bonita del universo, esa que te da fuerzas para lo que haga falta. En este punto, normalmente lo encuentro a un metro de mi, y en cualquier postura menos en la que le dejé. Esta mañana, estaba con la cabeza donde debían estar sus pies, había ido girando hasta ponerse del revés. Y cuando me he dado cuenta, he visto que en una manga tenía una mancha mostaza… Uuuy, que ha pasado? Suele pasar que cuando hace caca por la mañana, como está tumbado boca arriba con las piernas en el aire, se le escapa algo por el escote de la espalda del pañal… Pero hoy ha sido un drama… al ir girando sobre si mismo, ha ido dejando un rastro, y ha terminado con la cabeza en el epicentro del tsunami de caca!! Así que nos hemos ido de cabeza a la bañera xD

Como os conté en el de la semana pasada, estoy respetando su necesidad de expresar la frustración a lo largo del día, y nos funciona!! Cuando le da por llorar y he comprobado previamente que tiene todas las necesidades cubiertas, le dejo. Acompañándole con mucha ternura, empatizando con su estado de ánimo, acariciándole, diciendo que le comprendo, y dejándole sentir. No le distraigo con juguetes, ni moviéndole de aquí para allá, o haciéndole carantoñas ni tonterías. Necesita llorar, no dejar esa emoción aparcada hasta que la vuelva a encontrar.

Esto se ha traducido en que no ha vuelto a tener berrinches nocturnos porque si, si llora es por: hambre, sueño, incomodidad, aburrimiento… y cuando se soluciona, se acabó el drama. Hemos pasado de que llorase media hora seguida cada noche y se durmiese a las 3 de la madrugada, a llantos sostenidos durante 5 o 10 minutos durante el día. Y normalmente, se duerme antes de que cenemos (oh!milagro…) en brazos de su padre o a la teta, y podemos cenar sin serenata de fondo 🙂

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En este sentido, estamos genial, pero yo estoy flaqueando… Por las noches sigue pidiendo teta cada hora y media o dos horas. Son solamente un par de chupaditas para volver a quedarse dormido, y yo se las doy con mucho gusto, porque es lo que necesita y le entiendo. Pero entre eso, y que es un nervio, duermo tan poquito… Se mueve muchísimo, igualito que su padre, cada 5 minutos se sacude, cambia de postura, me da un manotazo… y como estoy entre medio de los dos, pillo por ambos lados xD

Cuando está despierto, prefiere estar conmigo hablando y riéndose que descubriendo mundo o tocando cosas como os conté que hacía la semana anterior. Así que, con mucho gusto, le hago compañía y pallasadas. Es genial, disfruto y me río mucho, pero es agotador!! Esta semana he estado muy, muy cansada. No se si es que volver a estar menstruando me resta energías, o si es que el cansancio acumulado hace mella. Es pesado tener que estar 24 horas de buen humor, atenta, y sin bajar la guardia. Y es que no se puede estar mal o desganada ni un ratito porque sino él nota mi humor y se contagia. Pero bueno, como los bebotes están diseñados para hacernos sonreír, no me cuesta, aunque si que es agotador al final del día.

Le he llegado a decir a Mamífero que me gustaría cambiar los roles e irme yo a trabajar algún día, dormir del tirón aunque sea una noche, tener un principio y un fin de la jornada, un rato para comer, estar sola… Realmente, no, no quiero eso. Me iría bien el descanso, si, pero no es lo que quiero, que mi hijo me tenga presente todo el día es lo que deseo darle. Así que llego a desesperar por no tener ese respiro, pero poder disfrutar de mi hijo, no lo cambio por nada!! Aunque a veces se me agríe el carácter y me duela todo, normalmente, cuando me doy una buena ducha y le dejo un rato con su padre, se me cargan las baterías y hasta le echo de menos!

Eso si, doy gracias por la salud que tengo y lo bien que está respondiendo mi cuerpo desde el minuto uno después del parto. Desde que parí no he vuelto a tener esos dolores horribles de lumbares, ni me ha vuelto la ciática que me ha amargado media vida. Parece que mi cuerpo se ha reiniciado. Claro, se nota el peso del peque todo el día encima (que además soy muy burra y me pongo a limpiar y mover muebles con el mono colgando), pero esos dolores terribles que he tenido toda la vida, han desaparecido. Otra prueba que me da la vida de que la salud y las emociones están intrínsecamente conectadas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

Dudas: Rinitis del recién nacido

Como soy muy novata en esto de cuidar de un bebé, me asaltan dudas… así que, otra sección que abro! A este paso me monto un blog nuevo :p

Como se que much@s de los que me leéis sois madres y padres experimentados, compartiré mis quebraderos de cabeza de mamífera primeriza, a ver si vosotr@s me ayudáis a resolverlas 😉

Aviso de antemano que la mayoría son bastante absurders, los grandes dilemas ya los resuelvo en serio, no son cosas que me preocupen. Pero me quedan mil preguntas tontas que me hago o que no se si son cosas dentro de la normalidad o rarezas sin importancia.

Desde que nació, Biel estornuda frecuentemente, hasta 5 veces seguidas, y en el hospital nos dijeron que era normal. No tiene mucosidad excesiva, ni otros síntomas de resfriado, así que lo tomamos como algo normal.

También, suena al respirar a veces, cuando coge aire al llorar hace ruido de cerdito, y su nariz hace la trompetilla cuando duerme. Algo que de entrada la Pediasauria nos advirtió que suele pasar y no es ningún problema, dijo: los bebés hacen ruidos al respirar, no os preocupéis.

Algunas veces saca algo de moco con los estornudos, pero no es continuo, Vale, no vamos a alarmarnos entonces, tiene mocos, señal de que su cuerpo funciona, expulsa fluidos, bien. Además los echa con facilidad, no está tapado, respira perfectamente, sin problemas.

Obviamente, aunque iba sobreaviso de que no me alarmase por eso, a una le gusta informarse, y busqué. Rinitis del recién nacido o del lactante le llaman. Suena mal, pero es algo común, no es patológico, y no da mayor problema que algunos ruiditos o taponamientos puntuales.

Estuvo un par de días más cargado de mocos de lo normal, le costaba algo mamar, sobre todo por la mañana, después de toda la noche estirado. Cuando le pasaba esto, le ponía unas gotitas de suero, que le encanta como os conté en esta entrada, y al rato sacaba algún moquete y se quedaba tan a gusto. Pero esos días, no terminábamos de sacar los mocos, y fuimos a la consulta de Pediasauria sonando más que de costumbre…

Pediasauria, con su habitual tacto dijo: este niño no puede respirar!! como si tuviese algo grave… Y nos insistió varias veces que debíamos ponerle suero, mucho, mucho suero, a tope, que no falte! Sin embargo, según he leído, con unas gotitas basta, simplemente para humedecer un poco los conductos y ayudarle si tiene que expulsar algún moquete. Según dice un pediatra on-line, un exceso de suero puede ser contraproducente, incluso puede derivar en otitis. Y yo por mi parte, soy reacia a aspiradores nasales porque son muy invasivos.

Seguimos con el goteo en momentos puntuales, y pasó. Y parece que los ruidos, mocos y taponamientos van cediendo, ahora son casi inexistentes. Así que dejamos los chutes masivos de suero para cuando haya un taponamiento real por un constipado o algo mayor, que mientras que no sea eso, Biel no tiene nada más que dar un par de estornudos y el moquete molestón aparece a saludarnos. Y él, feliz de que le hagamos fiestas cada vez que lo echa, o sopla por la nariz, y colaborando a tope en el proceso de limpieza.

Hasta aquí os he contado lo que hemos vivido nosotros con los moquetes, pero me pregunto como son vuestras experiencias… Contadme!!

¿Cómo lo hacéis vosotr@s?

¿Esto le pasa a todos los bebés (creo que no), o es que Biel tiene esta tendencia?

¿Hasta cuando le sonará la nariz?

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

Semana 13, tengo un bebé independiente!!

Aunque no se con que frecuencia podré publicarlos, voy  ir haciendo posts con los logros más significativos de la/s semanas y algunas cosas que nos pasan, para que no se nos olviden sus momentazos. Durante la semana 13, Biel ha hecho algunos descubrimientos importantes, como tocar sus propios pies 😀

Ya os comenté que había aprendido a decir la G hace un par de semanas, y después del exitazo del “NGUÉ”, el GGGG pasó a ser su sonido preferido. Pues ahora hace sus pinitos con la P, lo que se traduce en una pedorreta con chirimiri de babas de regalo 😀 Y va intercalando: GGG, OOOH, PFFF, EH!, GGGG, AAAI, UHUH!… Algunos los transcribo con exclamación porque literalmente los grita cual pastorcillo, sobre todo después de estornudar o hacer cacota con mucho esfuerzo.

Otra monada que hace nuestro hijo, esto desde siempre, es reciclar las regurgitaciones… Tal como llegan a su boca, se las vuelve a tragar, que eso de tirar la comida está muy mal y nos ha salido muy ecologista como su madre. Pues bien, ahora ha combinado la G con la regurgitación y le salen unas gárgaras la mar de graciosas xD Usa su vómito de colutorio y le hace una gracia el sonido que emite!! Espero que no le de por combinarlo con la P…

Algo que hace desde las primeras semanas, es hacer un ruido agudo, como si se ahogase (de hecho es el mismo que hace cuando se atraganta con la leche) para llamar mi atención (humor negro…). Ahora lo ha combinado con poner cara de loco: ojos muy abiertos, boca apretada, muy serio, y l barbilla pegada al pecho, marcando papada. Todo eso, mientras que estira los brazos. Eso significa: mami ven a mi!! Cuando lo hace y me acerco se ríe y me abraza con los brazos acercándome a él, adorable!!!

Las sonrisas y risotadas son lo mejor, y las regala a destajo, es más majo!! Ahora se transforman ya en carcajadas acompañadas de gritos de loker y se hace muy contagioso… Sobre todo cuando me acerco a él, le hago cosquillas, le doy besos o le digo tonterías, se nos mea de la risa el tío!

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Como os he ido contando, le dan venazos de independencia, algunos días, o ratos largos en que se queda a su rollo. Mirando a la nada, jugando con sus muñequitos colgados de la manta de juegos, hablando con cualquier cosa, rascando el sofá… Se entretiene, y puedo hacer cosas!!! Incluso, ha llegado en un par de ocasiones a dormirse solo: deja la teta, se gira y se queda mirando a la nada hasta que se duerme. Conmigo al lado, claro, pero es un logro que no tenga que estar amorrado a la teta o en movimiento para relajarse 🙂

Creo que esos ratos que se pasa tan a gusto se deben a que tiene mejor rango de visión, y que comprende mucho mejor lo que pasa a su alrededor, y sabe que estoy siempre cerca, entonces confía. Se pasa largos ratos observándolo todo, al detalle, ve perfectamente a distancias medias. Si estando un poco lejos (hasta dos o tres metros) le sonrío, me devuelve la sonrisa. Ahora cuando tiene hambre, deja de llorar si ve que me saco la teta, aunque todavía no le tenga en brazos, sabe lo que sucederá después de eso. Ahora, cuando ve la teta, cambia el llanto por un HE, HE, HE nervioso, abriendo la boca y con las manos estiradas, listas para agarrar mi pecho en cuanto me acerque.

Hay muchos días en que todo sale redondo, él está tranquilo, entretenido, no llora, no le da por hacer caca 3 veces seguidas cuando se cae de sueño… Y el día transcurre con normalidad: teta, juego, teta, se duerme, teta, juego, teta, se entretiene solo… Entonces, en esos intervalos en los que entre tetadas se entretiene o se duerme, su madre aprovecha para comer, hacer cosas en casa, cocinar, escribir un post… y voy ampliando el listado de tareas a medida que él está más sueltecito.

La manta de juegos ha sido un gran descubrimiento, yo no pensaba usar nada de este estilo, pero nos está siendo muy útil!!

Mirad que fotos más chulas le hizo su padre jugando:

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Una de mis “normas” era: nada hiperestimulante. Es decir, ni cosas colgantes de colores, ni con sonidos estridentes. Por eso, pensaba que este tipo de gimnasios para bebés no entrarían en casa por reunir esas condiciones, además de por la postura que toman en él. Pero una amiga nos dio el suyo y dije: bueno, vamos a probar ratos cortos, ya que no tiene ningún juguete ni se entretiene con nada…

El primer día que le pusimos pasó un par de minutos bien, tratando de alcanzar los muñecos, y después: llanto horribilis. Esperamos unos días, y lo mismo, no quería ni ver esos muñecos que volaban sobre su cabeza, los miraba como si no entendiese que p… gracia tiene que te miren desde ahí arriba esos animalitos de tela. Un par de semanas más tarde, empezó a tolerarlos 5 minutos, luego 10… Al principio dándolo todo, muy animado, pero siempre llegaba a un tope de saturación y se quedaba bastante hiperestimulado con el juego. Parece que se cansaba de moverse tanto y acababa llorando y mirándolos mal.

Ahora, hemos llegado al punto en que casi, tengo que sacarle yo del gimnasio porque se pasaría más de una hora. Por supuesto, ahora ya ha normalizado el juego, y en vez de ir a tope, se lo toma con más calma. Tiene sus momentos de darle caña a los muñecos con pies y manos, pero lo que más hace es cogerlos con ambas manos y observarlos detenidamente, moverlos, acariciarlos, hablarles… y va rodando para ir saludando a todos y verlos en distintos ángulos. Cuando se cansa de mirar para arriba, se gira y mira cualquier otra cosa tranquilamente. No se hasta cuanto durará esta etapa, a lo mejor la semana que viene ya le parece aburrido, no? Que experiencias habéis tenido vosotr@s con este tipo de parques de juegos?

No se cuando debo añadirle más “chicha” y ofrecerle más juguetes, creo que todavía es pronto, pero por otra parte le veo tan interesado en coger, tocar, llevarse a la boca y saber que son las cosas… Mi idea es prepararle una panera de tesoros con objetos de diferentes materiales, peso, tacto, sonidos… Pero creo que debemos esperar a que se siente solito, verdad? Y mientras tanto, no hay que ofrecerles nada? Yo le voy enseñando y le dejo coger las cosas por las que muestra interés, siempre que no sean peligrosas y con supervisión. Veo que necesita saber, muchas veces, llora y tira la cabeza hacia un lado porque quiere ver algo y no deja de llorar hasta que le acerco y lo toca. Es muy pequeño, pero comunica muy bien lo que quiere, y tiene mucho genio cuando no consigue alcanzar algo o no le entendemos.

Está muy fuerte, rueda con bastante soltura, se levanta boca abajo con los brazos y el cuello muy estirados y se tira boca arriba. Se impulsa con las piernas para avanzar, repta, usa las cosas de apoyo para moverse o me coge y hace fuerza o tira de mi para girarse… Y cuando hace esas cosas, se motiva mucho viendo que tiene muchas posibilidades para ver, tocar, alcanzar cosas y desplazarse. Es un bebé muy activo y nervioso, le va la caña, el jaleo, la gente, los movimientos… Tenemos que vigilar porque se activa demasiado si hacemos horarios distintos o estamos con gente, deja de dormir durante el día para estar pendiente de todo y acaba agotado. Creo que no tardará mucho en moverse, sentarse, y empezar a liarla…

La crisis de los tres meses tuvo un pico de locura, y ahora se va calmando poco a poco. Todavía está muy distraído y tiene ratos de tirar del pezón, parar y continuar, etc.. pero son ratos al día y es mucho más leve que los primeros días (bien!). A esta crisis, como hemos ido viendo, le han seguido un montón de cambios en el desarrollo de Biel, así que no hay mal que por bien no venga!

Con la lactancia, seguimos a pelo, sin pezoneras, como os he ido contando, no hay problemas, ni dolor, y ya apenas escucho chasquidos cuando mama. Con esto de no usar pezoneras, me he despertado ya varias veces que Biel se había enganchado solito a la teta sin despertarme. Como las tiene cerca y destapadas, él se sirve a modo de buffet libre y si no me he movido ni me despierta, se autogestiona solito! Dar teta y colechar son la combinación perfecta para descansar bien con un bebé aunque sea hiperdemandante como Biel 😀

Ayer, gracias a los avances de mi hijo, he conseguí un gran logro: ducharme estando sola con él! Aprovechando lo bien que nos está yendo el parque (cuánto te lo agradezco L.!), lo he trasladado al baño, y me he dado una ducha tranquilamente. Nos teníamos ambos a la vista, y le iba hablando. He temido tener que salir a media ducha como otras veces a consolarle, pero no. Hasta me ha dado tiempo de vestirme, peinarme, recoger el baño, y empezar a prepararme la comida tranquilamente. Poder ducharme es un gran hito, porque si tengo que esperar a hacerlo cuando llega Mamífero, me dan las mil y vamos de culo… A él le había dado el baño antes de ducharme yo,  así que otra cosa menos por hacer por la noche. Normalmente a esas horas Biel tiene mamitis y si desaparezco un rato, monta un pollo… Llega a las 8, y tenemos que sincronizar las duchas de ambos con las tetadas y cenar, por lo que en seguida se nos hace tarde, y Mamífero se cae de sueño porque se levanta a las 6 😦

Después, comí mientras le daba teta, a las 3, (una hora la mar de decente comparada con las de días anteriores) y durmió un poquito. Al despertarse, quería seguir jugando, así que le “aparqué” e hice la cena de hoy y de mañana, recogí la cocina y fregué los platos, barrí todo el piso y fregué la cocina, preparé la cafetera para hoy (que las mañanas las carga el diablo y como no me lo ponga fácil…), y hasta me dio tiempo a merendar después de todo!!… Como cunde el tiempo cuando tienes las manos libres para hacer las cosas, y cuando es sin portear ya, es otro nivel… Es como el entrenamiento de Goku con el caparazón de tortuga, cuando vas sin bebé encima, has ganado skill!!

Y hoy, también está siendo productivo!! Biel se ha despertado sobre las 12, y yo me he levantado y he desayunado tranquilamente. DESAYUNAR!! Eso no lo hacía desde que estaba embarazada!! Me he PEINADO y ARREGLADO como las personas normales, al despertarme por la mañana, en el baño, sin correr, sin un bebé llorando… Y como Biel seguía en la cama entretenido hablando con un cojín, he seguido recogiendo y doblando la ropa tendida, recogiendo la cocina, he barrido todo el piso… Si, hay que hacerlo cada día porque tenemos un parquet preciosísimo que recomiendo mucho para verlo de visita, pero no para vivirlo a diario… Es color marrón oscuro y brillante, así que cualquier cosa se ve a leguas, y habitamos 3 gatos, dos adultos peludos y un bebé babeante que va dejando lamparones :p

Bien, una de las veces que he ido a ver como estaba, se había quedado dormido solo!!! Así que, me he sentado a su lado a escribir, un lujazo!!! En días como este podríamos salir a pasear ya que tenemos todo hecho, lástima que estamos de tormentas y no tenemos paraguas (prefiero chaqueta impermeable, pero no tengo una para portear todavía). Después comeré e intentaré ducharme con él en el parque como ayer, deseadnos suerte 😀

Espero que sigamos en esta línea, porque la verdad, es que estos días están siendo una gozada…  Él se lo pasa muy bien, puedo comer y hacer cosas… la verdad es que en semanas como esta se me hace bastante fácil tener un hijo. Tenemos mucha suerte de que Biel esté tan sano porque cuando están malitos lo pasan muy mal…Tal como fueron los primeros meses con la lactancia, las primeras crisis, los dolores de barriga… y hasta ahora que ha estado más demandante, imaginaba que todo iba a ser cada vez más duro, pero es al revés, al menos por ahora… Parece que me lo imaginaba más complicado de lo que realmente esta siendo, o que al no tener por la mano las cosas, se me hacía un mundo. Ya veremos como me apaño cuando gatee, ande, y haga trastadas xD

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Abrazos mamíferos ❤

 

3 meses, se hace mayor… y ¿ya se ha acabado mi puerperio?

Son las 2 de la mañana del 24 de mayo, a las 3:50 Biel cumplirá su tercer mes de vida extrauterina. Se nos hace grande, y se nota. Ha empezado a dar pasos de gigante en todos los aspectos, además de estar poniéndose cada día más redondito, grande y fuerte, además de gracioso. Ya no es un recién nacido dormilón, que no percibe apenas lo que pasa. Es un bebote atento a todo, vacilón, con muchas ganas de guasa, de interactuar constantemente y aprender muchas cosas.

Han pasado 3 lunas desde que nació. Había luna llena cuando empecé con contracciones, dos días antes de su nacimiento, tal como vaticinamos Mamífero y yo que me pondría de parto. Mis ciclos siempre han ido muy ligados a la luna, casi siempre me ha venido la regla cuando está llena ya que tengo ciclos de 28 días. Y en este ciclo, el sábado pasado que hubo luna llena, mi cuerpo ha decidió empezar a menstruar de nuevo. No esperaba que fuese tan pronto haciendo lactancia materna exclusiva, pero no me he librado…

Antes de que me viniese la regla, llevaba un par de días sintiéndome un poco más cansada y extraña. Pero ha sido una regla bastante suave y corta, como las que tuve ya después del embarazo de Aritz. Comparadas con mis reglas de antes, que eran abundantes, destroyers, dolorosísimas y de 7 días… esto es gloria! Apenas un leve sangrado de 3 días, un dolor lumbar suavecito y algo más de sueño y cansancio.

Dicen que el puerperio se acaba cuando tu cuerpo vuelve a ser el de antes… entonces, ¿se ha acabado ya mi puerperio?… Yo me encuentro estupendamente, pero, de todas formas, ni mi cuerpo, ni mi mente, ni nuestra vida es la misma de antes, en ningún sentido.

Volviendo a los avances de mi monete… esta mañana a las 8, se ha despertado a comer y se ha desvelado como de costumbre, un par de horitas en las que jugamos un ratito, y luego, si hay suerte, volvemos a dormir un par de horas más. Mientras jugábamos, se ha encontrado un pie, un gran momento en su vida!! De su cuerpo, hasta ahora solamente tocaba, jugueteaba y se miraba sus propias manos, y hoy se ha tocado su propio pie 😀

Cuando ha tocado ir a dormir otra vez, no estaba por la labor, el mundo es demasiado emocionante y excitante para él… Así que hemos probado con su amiga la teta, a la que ha dado toda la conversación que ha podido, por lo que no se ha relajado en absoluto. Como seguía sin vistas de dormirse, he probado relajándome yo (fácil, porque estaba medio dormida), estirada a su lado, usando un combo de dos técnicas: la respiración lenta y profunda (y haciendo mucho ruido), acompañada por el ruido blanco de fondo (podéis encontrar vídeos en youtube si queréis probar 😉 )

Se ha quedado muy calmado, mirando la pantalla del ordenador, de espaldas a mi, hasta que se le han caído los ojos. Él solito!!! Sin teta, sin acunarlo, sin paseos, ni mochila, caricias, o interminables intentos de despegarme de él sin que lo note. He alucinado, ha sido un gran logro que se durmiese sin estar enganchado a mi. En el par de horas que hemos estado cabeceando, ha ido despertándose cada 30 minutos para tomar teta, y luego, se giraba a mirar el ruido blanco, y se dormía.

Me encanta que estemos tan apegados y que se duerma tan a gusto a mi lado, pero también me alegra que pueda coger el sueño sin estar tan literalmente encima mío.Claro que todavía me necesitará mucho más, es muy pequeñito, pero si en ocasiones puntuales puede relajarse solito, ya es mucho!!

Después, por la tarde, se me ha dormido en brazos tomando teta, he estado un rato con él encima, y pretendía colgármelo en la mochila para hacer limpieza en casa como hacemos cada día. Lo he dejado un momento en el sofá para ponerme la mochila rápido, porque normalmente cuando nota que le dejo, llora. Pero no, se ha quedado plácidamente dormido. Me ha sorprendido mucho, y me he quedado unos minutos sopesando, pensando que poco duraría ese estado… Hasta que un (maldito) anuncio en el vídeo del ruido blanco (que gracia poner un vídeo para dormir a un bebé que te lo despierte porque entre medias hay publicidad…) le ha despertado. Como estaba a su lado, le he tocado diciéndole que no pasaba nada, y me ha mirado, ha sonreído, y se le han caído las persianas todavía con la sonrisa en la boca ❤

Le he dejado bien rodeado y con cojines para que estuviese seguro a la par que contenido, y he decidido aprovechar y ponerme a limpiar. Algo que me daba bastante pereza hacer con la mochila por el dolor de riñones que tenía, pero sin él encima, ha sido todo mucho más rápido y ágil. Ha estado casi una hora durmiendo, he podido barrer y fregar toda la casa, organizar cosas y poner una lavadora.

Cuando se ha despertado, plácidamente y de buen humor, sin sentirse extrañado por estar solito, en seguida me he acercado a darle besitos. Se ha puesto muy contento de verme, y ha seguido tranquilito, estirado durante 45 minutos… Tocando las flores dibujadas del sofá, hablándoles, cogiendo y chupando la manta, su sonajero de gatito y el elefante gritón-ahogado (se supone que pita cuando lo aplastas, pero lo metí en la lavadora y ahora suena a mojado…). Mientras tanto, he ido fregando los platos y limpiando la cocina, contestándole cuando hablaba, y asomándome a menudo para que viese que estaba allí. Él me miraba contento de saberme cerca, pero seguía a lo suyo, muy independiente, tan mayor!!

Un rato después, lo he dejado en su mantita de actividades con muñecos colgando, y se ha pasado también un buen rato entretenido dándoles golpes con manos y pies, cogiéndolos, y diciéndoles cositas. Más tarde, también ha estado estirado en mis brazos tranquilamente una hora mientras yo estaba con el portátil. Dando un par de chupadas a la teta, mirando un paquete de pañales e intentando agarrarlo, agarrando cualquier cosa con ambas manos y llevándoselo a la boca para probar que es… sin quejarse por nada. Y mientras cenábamos (si cenando los dos a la vez!!) se ha quedado a mi lado en el sofá con sus muñecos y abrazando a su amada manta (le gusta tanto que la coge diciendo AAAI se la lleva a la boca, la mira, le sonríe, la chupa… tiene una relación muy especial con su mantita lila ❤ ).

Después de cenar, y mientras me duchaba, se ha dormido en brazos de Mamífero, lo ha dejado en la cama, y allí se ha quedado. Hasta que se ha despertado y ha estirado los brazos y la cabeza haciendo una flexión (estaba boca abajo), y ha mirado a ambos lados de la cama para ver dónde estábamos. Me he acercado, y se pone tan contento de verme que me derrito… Obviamente, se no iba a durar mucho dormido porque querría teta, pero hemos vuelto a comprobar que se queda muy relajado, y que aunque nota que le dejamos, no salta la alarma de: no me abandonéis!! ni se despierta enfadado o asustado al verse solo. Seguramente, esto no sea así todas las veces, es normal que necesite nuestra presencia, pero es un gran avance que no siempre llore si nos alejamos un poco.

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Así leha dejado Mamífero en la cama ❤ 

Creo que ha sido el día que menos nos ha reclamado, y más rato ha estado por su cuenta, mucho más que nunca hasta ahora. Y lo importante es que ha estado a su rollo, pero a gusto, y no por necesidad nuestra, sino porque le apetecía. No ha llorado en todo el día, no se ha asustado por encontrarse solo, y se le ve feliz descubriendo cosas y consciente de que aunque no nos vea por un momento, estamos cerca.

Qué paz!! Viéndole dormir solo, me he he acordado de todas las veces que en estos tres meses, he aguantado a su lado incómoda, con hambre, sed, ganas de ir al baño… solamente porque sabía que me necesitaba a su lado un rato más hasta coger el sueño, y sentirse acompañado y seguro. Me he sentido muy bien de haberle dado lo que necesitaba, y seguiré haciéndolo, para que a su ritmo, pueda prescindir de mi presencia para relajarse. Creo que va entendiendo que estamos siempre, que no le abandonaremos y le daremos la compañía siempre que lo requiera.

Oh! ha decidido despertarse a las 3:50, que casualidad!! felicidades hijo 😀

Me lo pongo al pecho recordando la madrugada en que nació y al instante estaba chupando del mismo pecho, en la misma posición… Tres meses, se nos hace mayor este bebé… no me puedo creer todo lo que hemos vivido juntos ya, y lo que nos queda!!

Gracias por habernos elegido como padres hijo ❤

Así de apegados nos hemos despertado esta mañana, como buenos mamíferos altriciales, con Maru ronroneando encima de la cabecita de Biel ^_^

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Abrazos mamíferos ❤

Las rutinas de los bebés, a demanda.

Muchas veces nos dicen eso de: “tenéis que seguir unos horarios para que el bebé se acostumbre”, “tiene que aprender/acostumbrarse a…” o “las rutinas les van muy bien a los bebés”. Pues ni si, ni no, ni tampoco.

Los bebés son personitas, y lo pongo en diminutivo cariñoso, no porque sean personas de menor rango. Como el resto de personas, existen bebés que necesitan estructurarse el tiempo más que otros para sentirse seguros, y hay otros, que gozan del caos y la improvisación, o simplemente, no se les da bien eso de casar sus necesidades con el reloj.

Yo soy de estas últimas, incapaz de forzarme a comer, dormir o ir al baño porque toca. Siempre he llevado muy mal lo de madrugar para ir a trabajar porque aunque esté cansadísima, me pueden dar las 6 de la mañana y si no estoy por la labor de dormir, me tengo que ir al trabajo de empalmada. Mientras que otros días me caigo de sueño a las 8 de la tarde, lo que dicte mi caprichoso biorritmo. Ni siquiera ahora con un bebé que voy falta de sueño, puedo dormirme sin más para aprovechar que él duerme también.

Si, es un caos, lo sé, pero no me va peor que intentando marcarme una rutina. Sobrevivo igual: cansada, pero sin sentir que fallo en algo por no cumplir un horario. Tampoco creo que quienes son fieles a la rutina puedan pretender llevarla a rajatabla sin que les pete la vena.Vamos, que si es tu hora de comer pero el bebé demanda algo, tu tienes que ceder. O si es la hora del baño, pero el bebé tiene hambre o está molesto, no le vas a hacer pasar un mal rato porque toque, no?

Y en cuanto a los adultos bien estructurados, que los hay, y bastante estrictos (y felices que son), supongo que también flexibilizan. Si no tienen hambre no van a comer a la fuerza, o si? Y si cada día salen, por ejemplo, a hacer gestiones a las 5 de la tarde, pero un día se encuentran mal, o simplemente no les apetece, pues no pasa nada, verdad?

De la misma manera, creo que los bebés, como personitas, tienen sus necesidades y preferencias también, pero no nos las pueden explicar. Y tiene que ser muy incómodo para ellos seguir una rutina impuesta, que no han elegido ellos, ni pueden retocar o negociar, ni saltársela excepto fuerza mayor. Entonces lloran, o están quejicosos, o no se pueden dormir, o comen poco, les sienta mal…

Está claro que si ambos en la pareja trabajan, unos mínimos horarios hay que seguir para cumplir, pero para el bebé, una jornada de estricta puntualidad no es lo óptimo. Los bebés no están programados para seguir horarios, más bien, tienen el don de ser inoportunos, intempestivos y caóticos. Nosotros nos beneficiamos de esas rutinas, no ellos, aunque a algunos bebés, también parece que les da cierta calma y seguridad poder adivinar qué pasará mediante la repetición de rutinas día a día.

No dudo de los beneficios de esto, pero no lo necesito en mi vida, ni tampoco mi hijo, por ahora. Si parto de la base que doy pecho a demanda, la teoría de la rutina se va al garete. Y lo he intentado, siguiendo, claro está,la demanda de mi hijo. He tratado de hacer la “última” toma de la noche en la cama, acostados con la luz de ambiente que es como se duerme. Con tiempo de sobra, horas, para ver si dejándolo así, podíamos cenar. Pues no, no sirve, ni con baño relajante antes, ni habiéndolo cansado previamente ni poco ni demasiado para que no se sobreestimule… No ocurre porque yo lo pretenda, es más, parece que si lo pretendo, siente esa tensión y no puede cumplir mis expectativas.

Puede ser que no tenga hambre, o que tenga antes de lo previsto y no tenga sueño… Sus tomas son imprevisibles, pueden espaciarse 3 horas o media. Puede no dormirse, o dormir 5 mintuos, desvelarse, llorar, hacer una caca, volver a la teta, la toma puede durar 2 minutos o una hora y media… pero lo que yo pretendo, que es que se duerma un par de horas (o al menos media para cenar tranquila), eso no sucederá porque yo quiera, o le acostumbre, o le induzca a hacerlo. A veces, sin pretenderlo sucede y punto, y entonces hay que aprovechar, si se puede. No creo que sea sano para ninguno estar planeando las cosas y generar tensiones innecesarias cuando él ya tiene suficiente con entenderse a sí mismo y gestionar sus emociones sin poder verbalizarlas.

A lo mejor funciona tener ciertas rutinas flexibles preestablecidas, sin horarios, pero que sigan un patrón cada día para que lo reconozca el bebé. Seguramente a eso es lo que llaman rutinas… para mi es del todo imposible. Será que no soy capaz, ni conmigo misma, entonces menos con mi hij@. Para mi los días no son ni siquiera parecidos entre ellos. A veces como a las 6 de la tarde o las 8, si es que se le puede llamar comer… mientras que otros días estoy de suerte y como cuando el resto de españoles lo hacen. Hay días que no me cunden lo más mínimo, llega la noche y no he hecho nada. Mientras que otros, por alineación planetaria será, hago limpieza, comidas, lavadoras, escribo un post, alimento, limpio, cuido a mi hijo e interactúo con él, atiendo a los animales, y me sobra tiempo para perderlo mirando las redes sociales o leyendo algo interesante. ¿Como puede ser? Creo que la respuesta es: la vida no es un lugar seguro (como dice el balconero). Por eso opto por no pretender nada, y parece que cuanto menos abarco, más consigo. Los bebés son esponjas de nuestras emociones, y si vas relajada, ellos también lo están, entonces las cosas suelen ir rodadas.

En los demás aspectos, sigo en mi línea de crianza respetuosa: todo, absolutamente todo es a demanda. Si quiere brazos, interactuar, dormir más o menos tiempo, bañarse o no… No soy partidaria de imponer nada, y menos a los bebés, que deben aprender a conocer y manifestar sus necesidades, y tener la seguridad de que serán respetadas y tenidas en cuenta. Si empezamos a sesgarlas desde tan pequeños, como van a saber escucharse y respetarse a si mism@s?

Si yo quiero bañarlo porque me va bien a cierta hora, antes no he podido y después “toca” cenar, por ejemplo, debería tener en cuenta también si a él le va bien ese momento. A lo mejor tiene hambre, dolor de barriga, o simplemente, veo que no le va a sentar bien ese sobreestímulo y después va a llorar lo nunca escrito porque no era su momento. A base de ensayo y error voy viendo si para él es buen momento, mejor esperar, o dejarlo para mañana que total, no tiene que fichar en ningún sitio de punta en blanco.

Seguramente os habrá pasado que tenéis un compromiso a una hora estipulada, y con un bebé, todo es sortear imprevistos para llegar a tiempo, o no muy tarde al menos… Intentas empezar a prepararte y preparar al bebé con horas de antelación: que la bolsa con los indispensables para salir esté lista, preparas un par de mudas por si acaso, lo tienes todo listo para salir. Entonces se dan un número incontable de pruebas que superar:

Tiene hambre, pero no va a comer en 20 minutos como siempre, entonces tardará media hora o más. Entre medias se cabreará y llorará porque un pedete o un eructo le están cortando el rollo para comer del tirón y quedarse a gusto. Paráis, le meneas, cambias la postura, llora, no sale, pruebas todo lo que os funciona normalmente y no, solamente necesita MÁS tiempo. Algo que a ti se te va agotando para llegar puntual. De tanto meneo e incomodidad vomita, no regurgita como normalmente, no, hecha toda la papa quedando empapad@ de arriba abajo, y seguramente pillarás tu también… Toca cambio de ropa, entonces. A esas alturas el bebé ya está de mala leche por todo, es normal, quería comer y todo son problemas, y encima percibe que mamá o papá se están poniendo histéricos por momentos y sabe que él tiene mucho que ver en su estado de ánimo. Como no puede explicar nada, llora, patalea y berrea con toda su alma, haciendo que vestirle sea todavía más difícil y eso implica más tiempo. Le consuelas para poder acabar de meterle ese piezote peleón en el pantalón. Besos, arrumacos, paseíllo por toda la casa con botes y tirabuzones para que se le pase el mal rollo a ritmo del mantra: ya pasó cariño. A lo mejor con todo ese berrinche y los meneos suelta el gas que le molestaba y estáis de suerte. Acabas de vestirle cuando recupera el buen humor, algo que los bebés tienen de sobras, que no todo son cosas malas… Se ríe, le haces carantoñas y pedorretas para que no pierda el buenrollismo mientras acabas de limpiar y vestir a la velocidad del rayo. Cuando lo consigues, vuelves a la carga: sacas la teta, a ver si ahora come a gusto. Parece que todo va bien, tanto, que empieza a adormilarse… Sabes que no ha comido suficiente y que si se duerme, en 15 minutos se despertará poseíd@ por el hambre voraz que olvidó que tenía. Intentas que no se duerma, le tocas, le hablas, te mueves… no hay manera, y a lo peor, lo único que conseguirás es que se cabree, llore y toque calmarle, one more time. Cuando parece que nada puede torcerse más, tu hij@ afloja el intestino… y tendrás suerte si no es una caca explosiva de esas que hacen que lo tengas que cambiar de arriba abajo y que no tengas tú también un cerco color mostaza en tu ropa… y el drama podría seguir, incluso empeorar.

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Y en estas, que tu que has empezado a prepararlo todo dos horas antes de salir, vas a llegar a tu cita una hora tarde, como poco 🙂

Es imposible ser inflexible con un bebé, no se puede prever todo y es estresante para ambos tener que cumplir ciertas expectativas. Lo mejor es tomárselo con filosofía e intentar no contagiarle con nuestra ansiedad. Y siempre que sea posible, no tener compromisos ineludibles o que precisen de puntualidad extrema. Y, oye, si a vosotros os funcionan bien las rutinas, perfecto, seguid con ellas!! Pero a mi no me vendáis humo, que mi hijo no lleva reloj, y dice que hace lo que quiere cuando quiere, y a mi no me importa que así sea 😉

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Abrazos mamíferos ❤

Creciendo… semanas de la 8 a la 11 (segunda parte)

 

Como os contaba en mi anterior post, Biel está más activo, se mueve con mucha fuerza, sobre todo por la mañana, que se levanta con una energía… Normalmente me despierta con un manotazo en la cara o una patada en la vejiga >:0

Tiene ratos en que se agita mucho, baila pogo y flamenco (zapatea con las piernas bien estiradas y mueve los brazos con mucho arte) y hace el gusanito cuando le levanto el culo en el cambio de pañal (subiendo el culete y arqueando el cuerpo), se sacude como una lubina recién pescada, hace el bicho-palo tieso como una mojama, el puente, y hasta se da la vuelta como un bistec!

Cuando encuentra un tope con los pies, empuja como su madre cuando le parió, con todo el cuerpo y el alma. Cambiarle de ropa o pañal haciendo todo esto ya es otro nivel (no me quiero imaginar como será cuando lo haga a voluntad…), y sostenerlo en brazos mientras se retuerce y tira hacia atrás da miedito y dolor…

Da patadas y manotazos a diestro y siniestro, incluso, se da si mismo en la cara o en la barriga con cara de locatis…Y con las manazas y piezotes que tiene, no son golpecitos, son ostiacas! Después de un rato de gym, cuando ya pensabas que lo había dado todo, empieza a acelerarse más y más… eso significa que está agotado y no puede parar, por inercia, seguiría hasta entrar en llanto horribilis… Antes que esto suceda, es mejor cambiarle el rollo e intentar que coja el sueño.

Le gusta mucho que lo levantemos en el aire y lo movamos arriba, abajo, hacia los lados… Cuánto más alto, rápido y brusco, más se ríe. Le gustan las emociones fuertes,  ya estoy visualizando que hará todo tipo de locuras… Y creo que le encantrarán las atracciones, que a mi no me gustan nada, así que me lo veo con su padre montándose en todos los cacharritos mientras yo aguanto las chaquetas. Mamífero dice que mientras estén en el parque de atracciones yo escribiré posts xD

Se entretiene mucho rascando, tocando, escarbando entre las telas y arañando todo lo que pilla. Hace un movimiento repetitivo como de arañar, luego cierra la mano como si cogiese algo, y se lleva el puño a la boca. Lo hace sobre todo cuando está mamando, supongo que es para estimular, pero también se lo hace a su padre. Parece que le relaja hacerlo, se queda como hipnotizado repitiendo esa secuencia, con la mirada perdida. Lo único malo es que tengo los pechos como la cara de Freddy Krueger…

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Los intentos de hablar son lo más divertido, vocaliza muy bien, intenta imitar lo que decimos nosotros, incluso uniendo un par de sílabas. Lo que más dice es “NGUÉ!”, seguido de EH, UH, AH, OH, AAAI, GGGG, GU… y gritos varios, incluso canta sílabas largas en algún momento. También le habla a las cosas mientras las toca, las mira y les va canturreando con una voz muy dulce. Con su padre, que es más callado, toma la iniciativa cuando quiere hablar, y le llama la atención diciéndole EH! mientras levanta la cabeza y las cejas en plan: oye tu, no me vas a decir nada o que?

Tenemos unas conversaciones muy divertidas y trascendentales, hasta cuando está al pecho se distrae hablándome e intenta hacer las dos cosas a la vez. Está tan atento a todo que a veces no se puede relajar, no se centra en mamar, se va girando contínuamente a mirar si está su padre, la pantalla del ordenador, si hay ruidos, o simplemente, busca cosas que hacer. Parece que el mundo es más interesante que la teta ahora mismo, algo que hasta ahora lo evadía, y esto me huele a principio de la crisis de los tres meses…

Está tan pendiente de todo que a veces se satura y le cuesta dormirse. Si escucha algún ruido lo busca, y está muy pendiente si ve ir o venir a su padre o a mi… También, al ser más consciente de lo que le rodea, se asusta mucho más. Si te acercas de golpe o apareces de imprevisto en su plano de visión, se lleva unos disgustos pobrete… Un día estaba cambiándole el pañal en el sofá y pasó Maru por arriba y se asustó muchísimo, no se sentía nada seguro sabiendo que podían pasar esas cosas sobre su cabeza. Otro día, estábamos teniendo una conversación, y le hice un gruñidito para que se riese… pero le hice llorar 😦

Algo que hace muy bien es levantar las cejas, desde que nació, cualidad que ha heredado de su padre. Pero ahora lo hace a voluntad, él y Mamífero hacen duelos de cejas y es desternillante. Así son sus momentazos:

Él va intentando comunicarse e interactúar de muchas maneras, hasta con el llanto. Llora con pena y haciendo AI, AI o otras sílabas si tiene sueño, o diciendo HUM, HUM si tiene hambre, o NGUÉ, que es la palabra-comodín que más usa para explicar las cosas. Si está aburrido y quiere atención, llora mientras murmura entre lamentos y pucheritos. Cuando llora yo le voy hablando para tranquilizarle, le digo que le entiendo, etc.. y él me contesta. Va chapurreando sílabas largas mientras llora con  cara de pena y a trozos (como bua, ah. ah. aaaah…). Parece un llanto forzado, como si me explicase lo que le pasa, da entre penita y risa. Como está tan pendiente de todo, si lo que le pasa no es muy grave, le puedo distraer fácilmente con un ruido, cambiándole de plano, hablándole en plan divertido… Eso si, como tenga dolor de barriga, lo que suelta son gritos agudos y rítmicos, el típico llanto desquiciante.

Cuando ve o escucha algo que llama su atención, o simplemente le hablas o haces sonidos, abre los ojos como platos con cara de loquer, y yo me desorino de la risa! Le atraen mucho las pantallas, algo que no me gusta demasiado… Se atrapa mirando la tele, ordenador, móvil… y si se lo apartas o lo giras, se vuelve a buscarlo. Y cuando le apago la tele para que no la mire, le dice EH!, que es su manera habitual de llamar la atención xD

A quienes no hace demasiado caso es a los gatos, parece que no los acaba de ver, o no los encuentra atractivos todavía… y ellos van bastante a su rollo también. Lo huelen de vez e cuando y se mantienen a una distancia prudencial, sobre todo Flip (podéis conocerle aquí), y si se mueve o llora se asustan. Joy no le tiene miedo ya que es la única que ha convivido con un bebé anteriormente (os hablé de ella aquí) y es más maternal con él. Cuando Biel tenía un par de semanas siguió a Maru (si queréis saber más sobre ella) con la mirada porque le pasó por encima de su cabeza, pero de ahí no pasa. Aunque supongo que con unas semanas más le llamarán más la atención.

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Teteando con Maru y Flip

Como está tan entretenido, y tan pendiente de todo el mundo a su alrededor, ya se queda más ratitos a su rollo mirando cosas. Puede estar (si está a gusto, bien comido etc..) hasta 10 minutos estirado viendo cositas sin reclamarme. Cada semana que pasa, aguanta un par de minutos más, en los que puedo aprovechar para hacer alguna cosilla rápida como poner una lavadora o prepararme un café. Igualmente, necesita escucharme, así que le voy hablando, y él me contesta, si no voy respondiendo grita cada vez más, hasta que llora. Cuando me tiene a la vista (no más de un par de metros), alarga un poco más estos ratos, aunque procuro ir cambiándole la perspectiva y acercarme a menudo a decirle algo para que no se llegue a aburrir.

Las risitas son lo que más salen de él, es risueño y muy agradecido, todo le parece divertidísimo, y se nos cae la baba con sus risotadas. Tan alegre es, que a veces no sabe si reír o llorar, y decide hacerlo todo a la vez. Incluso cuando regurgita lo hace riéndose. Hace un par de semanas, cuando nos poníamos delante del espejo, me miraba (a la madre repetida del espejo), me sonreía, y se giraba a mirarme y sonreírme a mi. Y la semana pasada, empezó a fijarse también en el bebé reflejado, primero intrigado, y después, empezó a sonreírle también, y al ver que éste se devolvía, se han hecho buenos amigos 😀

Hasta aquí lo bueno, ahora os cuento el “lado oscuro”, que no es tan tétrico como su nombre indica, pero no todo son risas y jolgorio con un bebé.

Yo estoy bastante bien, mucho  mejor que semanas atrás. Voy cansada, pero aguanto bien, a todo se hace el cuerpo. Lo que peor llevo y eso si que me desgasta es el hambre, más que el sueño. Si, paso hambre, porque cuando quiero comer él quiere también, o quiere brazos, o toca cambio de pañal, o berrinche, o estamos la mar de a gusto hablando y haciendo monerías… Y voy retrasando mi hora de comer. Dar el pecho consume mucho, y el cuerpo me pide calorías, a saco. Intento dejarme algo hecho ya el día anterior, o comida que no requiera mucha preparación, pero con un bebé es difícil organizarse cuando él marca el ritmo. Estoy pensando seriamente en ahorrar para comprar un congelador (el que tenemos es miniatura) y empezar a cocinar en cantidades industriales para tener siempre comida para calentar y listo.

Aprovecho sus ratos de sueño para hacer cosas en casa mientras le llevo en la mochila, pero cuando tengo la comida lista, parece que tiene un detector de comida preparada, y se despierta al momento. La mayoría de días acabo comiendo a la hora de merendar o se me junta con la cena y me da igual, porque si a la hora toca cenar, me la zampo tan a gusto para recuperar fuerzas. Como a trompicones con una mano mientras le doy teta, casi siempre mal y frío. Además le gusta dormir en movimiento, así que muchas veces acabo comiendo de pie mientras lo meneo, algo que no es muy cómodo, pero cuando no hay más remedio, toca hacerlo así.

Lo más duro que he pasado de momento, fue un constipado que cogí hace un par de semanas. Fueron apenas un par de días de moquetes, dolor de cabeza y unas décimas de fiebre, nada grave. Pero en esos dos días dormí apenas dos horas a ratitos espaciados, porque parece que Biel me notaba en baja forma y estaba más intranquilo de lo normal. Le costaba mucho dormirse, y claro, al estar estornudando y sonándome le despertaba cada dos por tres. Lloraba a grito pelado, enfadado por tanta interrupción y parecía que la cabeza me iba a estallar…Y cuando se dormía, yo no podía conciliar el sueño del dolor de cabeza, la moquera y cansancio acumulado que llevaba encima.

A parte de eso, lo demás es fantástico, duro, si, pero a mi me va la caña. Y con muuucha paciencia y buen humor intento no atrancarme en los baches.

Me encanta ser madre en prácticas, disfruto mucho con mi cachorrillo, nos reímos partimos el ojal con sus monerías y estamos tan a gusto los tres… No concibo la vida sin este monete enganchado a mi todo el día, aunque eso implique no tener tiempo ni de ir al baño 🙂

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Cuánto le hemos esperado, que afortunados somos de tenerle con nosotros!!

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Abrazos mamíferos ❤

Creciendo… semanas de la 8 a la 11 (primera parte)

Por fin:¡habemus vacaciones pediasaurias!

Después del agobio inicial por el escaso engorde como os conté (cual animalillo de granja…) de Biel, no tenemos que volver al centro de salud hasta que cumpla los tres meses 😀

Que tranquilidad verle crecer en paz, sin cumplir expectativas! Cierto es que no teníamos ninguna obligación de ir cada semana a pesarle, pero la primera semana sembró la inseguridad en mi, y me daba miedo que no cogiese bien el peso…

A estas alturas tengo bastante claro que si mi hijo no se alimenta adecuadamente o enferma, lo veremos en seguida, mejor aún que un médico… Ya que cuando dije la primera semana que Biel lloraba mucho, lo achacaron a los cólicos (diagnostico comodín…), y se preocuparon más de que le diésemos algo para eso, que ver si, efectivamente, tenía un problema de succión.

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Hasta ahora todo eran dudas e inseguridad, pero este segundo mes se podría llamar: te conozco como si te hubiese parido. Ah, espera, es que si que te he parido! Claro que todavía dudo de muchas cosas, pero siento que llevo mucho más por la mano esto de cuidar un bebé. Se interpretar lo que le pasa con verle la expresión, nos conocemos mucho más y puedo hasta adivinar lo que necesita antes de que lo manifieste. Pasamos todo el día juntos, y eso hace que estemos muy conectados, para lo bueno y para lo malo. Cuando me agoto o me saturo, se le pega el malestar, y es necesario que nos despeguemos un rato para cargar las pilas, y si no es posible, toca cambiar el chip y tomármelo con calma para no contagiarle.

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Biel crece por momentos, es increíble como en un par de semanas se ha espabilado, y como han cambiado tantas cosas. Algo que he notado mucho, como os he ido comentando en mis entradas sobre pezoneras, es que mama mucho mejor y muchas tomas (de día casi todas) sin pezoneras! Hace tomas muy efectivas, tiene más práctica, más boca, mejor succión, y eso traduce en tomas más cortas. Mientras que antes eran interminables, ahora en 15, incluso 10 minutos ya ha acabado. A veces se está más rato por disfrute, para dormirse a gustito, pero no por hambre.

Últimamente, el patrón de sueño de Biel ha cambiado un poquito, no demasiado, pero se nota una ligera evolución. Desde la última toma de la madrugada ( que suele ser alrededor de las 3 ) hasta la siguiente, de vez en cuando alarga un poquitito más, llegando hasta 4 gloriosas un par de días (aunque la media siguen siendo 2 horas y media, máximo 3). Ese sueñecito largo es de agradecer después de dos meses durmiendo a intervalos de dos horas, incluso menos. Eso si, después de eso, las tomas vuelven a ser cada dos horas más o menos.

Por las noches tenemos un dilema con los pañales de madrugada y de primera hora de la mañana. Tiene hambre, mama, pero cuando lo hace, le entran ganas de hacer caca y no está cómodo. Pero parece que si no sigue mamando, no la hace nunca, o va a plazos… así que hace la toma parándose, con quejas, revolviéndose…Hasta que al final, acaba haciéndola, y se queda tan a gusto que se duerme. Entonces, toca cambiarle, pero cuando lo hago, lo despierto y se enfada, lógico. Y toca volver a ponérmelo al pecho para dormirle, pero eso, a veces hace que le vuelvan a a entrar ganas de hacer caquita… Así nos podemos pasar horas liados entre las 2 y las 4 de la madrugada y de 7 a 10 de la mañana normalmente, con el bucle: teta-pañal-teta-dormir-pañal-teta….

Llega un punto en que normal, se empacha, y no quiere teta, no puede dormir, y no sabemos lo que necesita. Cuando me pasa eso tengo dos opciones, la primera es intentar que se duerma en brazos, meciéndolo, poniéndole encima mío mientras me meneo estirada en la cama, caricias, hablarle suave, muchos mimos, tranquilidad… y esperar que se duerma para poder dormir yo otro ratito. Si el rollo zen no funciona, toca desperezarse, me lo cuelgo en la mochila y a hacer cosas y andar por casa hasta que se duerme. Esta opción es la más efectiva, no suele tardar más de 5 o 1o minutos en caer, pero claro, yo no descanso más.

Ya por la mañana se despierta muy seguido, incluso cada hora desde las 7-8, por incomodidad, ya que suele tener ganas de hacer caca. Va mamando, tirándose pedetes y echando sueñecitos cortos hasta que no quiere dormir más. Acostumbra a despertarse hacia las 10, haciéndome monerías, riendo y hablándome para que no me vuelva a dormir mientras mama. Entonces, pasamos una horita de risas en la cama, mirando cosas y haciendo ruiditos. Para mi, que siempre me ha costado mucho levantarme de buen humor, es un placer hacerlo así, el mejor momento del día! Aunque hayamos pasado mala noche y me falten muchas horas de sueño, me despierto contentísima a su lado.

Está creciendo un montón, sobre todo de largo, y con los pies tan grandes que tiene, los pantaloncitos y pijamas con pie se le quedan pequeños semana a semana. Ya he empezado a apartar las cosas más pequeñitas y quiero clasificar las prendas que más nos gustan y nos quedaremos para el próximo bebé, lo demás irá para las amigas que lo necesiten. Da mucha pena empezar a jubilar ropa, que poco dura… y eso que a Biel cuando nació todo le iba grande, así que la ha amortizado bastante. Algunas cosas apenas las ha llevado un par de veces, menos mal que no compramos nada de ropa nueva… Con dos meses ya le estamos poniendo ropita de 3 meses, y eso que es un bebé pequeño. Me pregunto que hubiésemos hecho con tanta ropa tallas 0 a la 3 si hubiese salido grandote. Por suerte, ropa no nos falta, tenemos de todo y de más, hasta que cumpla el primer año de vida 🙂

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También se le ha quedado pequeño el cambiador (ya os contaré en otra entrada como lo hemos solucionado) y la parte pequeñita de la bañera ya le queda bien justita. Estoy deseando que se siente para poderlo poner en la grande, y que empiece a jugar un poquito con el agua, que de momento no le hace demasiado caso.

Ha empezado a intentar moverse estando boca abajo (aguantándose con los brazos e impulsándose con los pies) y a rodar. Antes se daba la vuelta, pasaba de boca arriba a boca abajo con gran esfuerzo (por la noche me lo encuentro boca abajo un montón de veces), pero ahora se gira con mucha agilidad, tanta, que hemos puesto los colchones en el suelo para evitar que se caiga. En otra entrada ya contaré más detalles de como hemos reestructurado la habitación para hacer colecho modo japo 😉

En estas últimas semanas ha estado avanzando muchísimo física y verbalmente.Coge cosas con las manos, toca, chupa… está muy gracioso!  Me agarra el brazo con las dos manos para chuparme la mano, y cuando le acerco la cara o cualquier cosa abre la boca y saca la lengua porque quiere probar para saber que es. Está babeando un montón, si lo tienes en brazos, seguramente acabarás con una roncha de babas en el brazo o la espalda.

Durante estas semanas, le han crecido bastante los pelillos de las cejas, en las fotos no se percibe, pero ya empieza a ensombrecer el vello. Las pestañas las tiene mucho más largas, apunta maneras a que las tendrá como yo 🙂 Lo que no le crece demasiado es el pelo de la cabeza, solamente tiene muy larguito el pelo del medio de la cabeza. Eso hace que le quede una cresta muy graciosa nada más secándole el pelo hacia atrás con la toalla, queda más guapetón mi pequeño mohicano!! Me acuerdo que durante el parto, cuando coroné, me decían las matronas: uy, que pelo más largo, tiene mucho pelo!! Y me lo tocaba y si, tenía un buen mechón, pero cuando nació vimos que solamente por arriba, por los lados lo tiene muy cortito.

Aquí lo tenéis chupándose los puñotes después del baño con su crestita ❤

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Pasa mucho tiempo moviendo los brazos, mirando la sombra que hace (como en la foto de arriba), intentando tocar o coger cosas… Y se fija mucho en las cosas que están lejos, pero como no las puede tocar se acaba frustrando mucho. Le encanta esta tela que tenemos en el sofá con florecitas dibujadas, y con otras similares de dibujitos también, las intenta coger y se pasa un buen rato entretenido en ello. Mirad que carita de concentración…

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También le gusta tocar estos elefantes (regalo de L. ❤ ), que tienen una campanita que suena cuando se mueven. Desde que llegó a casa los mira encandilado por los colores que tienen, y ahora que puede coordinarse y darles con la manita, los disfruta más 🙂

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Os seguiré contando en otra entrada, que cuando me pongo a pensar todo lo que va pasando, me colapso de tantas cosas que querría escribir y no me da la vida… Mi hijo tiene el radar de “madre tecleando” encendido y va a sonar la alarma…hasta la próxima! 😉

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

Bielcornio

Va de pezoneras, again… pero esta vez breve, y en clave humorística.Esta es ya, oficialmente, la semana de las pezoneras en Mamiferizando! Prometo cambiar de tema pronto 😉

Como os conté en nuestra experiencia con las pezoneras, usar este artilugio para dar pecho nos ha ayudado muchísimo, pero también han sido en ocasiones un engorro, y otras, motivo de risa. A menudo nos quedamos ambos dormidos durante las tomas nocturnas, colechamos, y a Biel le gusta estar bien pegado a mi, si puede ser agarrándome un pecho con la mano para tenerlo controlado. Y claro, si hay una pezonera interfiriendo, puede ser que esta acabe en cualquier parte con los movimientos nocturnos.

Después de varias tomas, cuando ambas están sucias, toca ir a lavarlas, pero antes, hay que encontrarlas entre las sábanas… Y muchas veces, me las he encontrado pegadas literalmente a mi hijo… xD

…Porque pone la cara encima, porque se revuelve y van a parar donde sea… y como son de una finísima silicona que se adhiere fácilmente si está húmeda, quedan pegadas allí donde caen.

A veces, lo coge Mamífero cuando está dormido, y se lo lleva con la pezonera pegada, y si no la vemos, puede caerse en cualquier parte… Eso o que la tiremos sin querer porque son transparentes y ligeras, vamos, que se confunden en seguida… yo ya las he rescatado de la basura un par de veces!

Y para muestra de lo gracioso que es encontrarse a tu bebé con un pezón de plástico pegado, os dejo estas fotos en las que se convirtió en un Bielcornio ❤

 

 

Nuestra experiencia con las pezoneras

Como os conté en las entradas sobre nuestro primer mes de lactancia (podéis verlas aquí: primera, segunda, y tercera parte), estamos usando pezoneras para que Biel pueda cogerse bien al pecho, ya que tiene un frenillo tipo 4 que le acorta la lengua, dificultando que pueda alimentarse adecuadamente sin esta ayuda. Por el tipo de frenillo, no nos recomendaron la intervención, que es algo más complicada que el simple corte de la piel bajo la lengua, y eso tampoco nos garantizaba que se solucionase su problema. Nos queda entonces, esperar a que crezca su boca y mejore su agarre por si solo.

Las asesoras de lactancia nos recomendaron seguir con las pezoneras hasta que viésemos que a Biel le sea posible mamar sin ellas, y no tener prisa en sacarlas. A mi me preocupaba en un principio que le diesen algún problema, pero no tiene ningún efecto negativo para su desarrollo. Me quedaba todavía la inquietud de que eso afectase a nuestra lactancia, a la producción de leche y el correcto vaciado del pecho, o que, después de tanto tiempo con pezoneras, Biel no supiese agarrarse sin ellas.

Por lo primero, me quedé tranquila al saber que las pezoneras de ahora, que son de silicona muy fina, no interfieren en la correcta succión. Las de antes (de caucho o látex) eran más gruesas y si que podían causar problemas, pero estas son como un guante para el pezón. Podéis ver lo distintas que son las pezoneras de caucho (izquierda) o las de silicona (derecha). Yo uso esta misma, de Medela, tienen 3 tallas, y es importante elegir las adecuadas para que la lactancia no se vea afectada.

Hay muchas marcas y formas de pezonera, y suelen llevar una parte más achatada que se orienta a la nariz del bebé, para no se ahogue si se dan la vuelta o se despegan, algo que pasa muy a menudo.

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Estaba tranquila entonces con el hecho de poder mantener una buena lactancia de esta manera, pero claro, depender de las pezoneras es un engorro… Tienes que llevarlas siempre encima en su estuche, lavarlas, humedecerlas (porque secas no se enganchan nada a la piel), colocarlas bien haciendo el vacío para que no se caigan…

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Y hecho todo esto, poner al bebé al pecho, que seguramente, te dará un manotazo tirando la pezonera al suelo, y vuelta a empezar… Y si eso nos pilla fuera de casa, y porteando, es una dificultad añadida. Eso hace que tanto la madre como el bebé hambriento, pierdan tiempo y ganen ansiedad…con lo fácil que es sacarse la teta y a comer!! Por no hablar de que varias veces en la toma (o muchas si está cansado o inquieto), se saldrá la pezonera (suele ir llena de leche, mojándolo todo…), y la tendrás que colocar tantas veces como haga falta.

Y es que, claro, el instinto de monete de los bebés hace que se agarren literalmente al pecho, y si hay elementos circundándolos, los cogerán seguro. Muchas veces Biel la coge y cierra el puño bien fuerte, enfadado, y es un drama: llora de hambre porque no tiene dónde agarrarse, y no suelta la pezonera que acaba de quitarme. Otras veces la saca, y la coge con ambas manos y sigue chupando de ahí el pobre, hasta que se da cuenta que aquello no da leche… Y cuando se duerme al pecho (el 80% de las tomas), al dejar caer la cabecita, se suelta la pezonera y se desvela, o le queda a la altura del ojo o algún otro lugar molesto que le despierta. Vamos, que son un buenísimo invento, a nosotros nos han salvado la lactancia, pero tienen sus inconvenientes.

EDITO: Para enlazaros esta entrada, en la que he añadido y aclarado varios puntos sobre el uso consciente de pezoneras 😉

Yo iba probando a ver si Biel podía cogerse al pecho sin ellas, para que no se olvidase de como hacerlo, pero no, ya no reconocía el pezón. Y pese a saber que no hay ningún problema en seguir la lactancia el tiempo que sea con pezoneras, me daba mucha pena que hubiese olvidado como hacerlo… Hasta hace un par de semanas, que consiguió cogerse tras varios intentos, pero al ver que no succionaba correctamente me avisaba con un par de gruñidos de frustración (que desembocaban en llanto si no le colocaba la pezonera) que aquello no le funcionaba. Seguí ofreciéndole sin pezonera, muy de tanto en tanto para ir viendo su reacción, pero sin insistir ni agobiarle a menudo para que no cogiese aversión, y siempre me decía que no.

Hasta que la semana pasada, que estaba dándole el pecho, y en una de estas, se cae la pezonera y noté algo distinto, cuando miré, estaba enganchado al pezón directamente! 😀 Me emocioné mucho, sobre todo porqué había sido de una manera tan natural, sin pretenderlo, y salió perfecto! Siguió mamando un par de minutos más solamente, pero me esperanzó mucho ver que él solito se había reencontrado con mi pezón. Y para mayor alegría, hace unos días, hizo una toma entera sin pezonera, sin quejarse! Le di a probar a ver si lo cogía, y a la primera. Al ver que él seguía sin rechistar, lo dejé que acabase la toma, y tan a gusto.

Sigue sin cogerse bien del todo, haciendo chasquidos, pero siento que al tener la boca algo más grande, le cuesta mucho menos que antes. No hace tanto esfuerzo como cuando nació, que me machacaba los pezones de lo fuerte que tenía que chupar para que no se le escapase y sacar algo de leche. La toma no fue más larga de lo normal, y quedó saciado, no como en las primeras semanas de lactancia sin pezoneras que podía pasarse el día mamando y quedarse con hambre.

No sabéis la alegría que siento al ver que ha mejorado por si solo, y que seguramente, algún día podremos prescindir de las pezoneras. Para él será una gran mejora, porque con las pezoneras traga mucho aire y lo pasa mal con los gases… Poco a poco, iremos haciendo más tomas sin ellas hasta dejarlas, sin prisa, pero avanzamos!!  Eso me ha dado seguridad, porque al depender de las pezoneras, era un poco agobiante si Biel se ponía intranquilo en cualquier lugar, tener que ponérmelas para consolarlo. Ahora se que en cualquier momento que lo necesite, puedo darle el pecho sin hacerle esperar. Muchas veces solamente quiere un par de chupadas para tranquilizarse o acabar de dormirse, y era un engorro depender de tener siempre una pezonera limpia a mano.

Espero que esta aventurilla pezonil tenga pronto un feliz desenlace, para que ambos estemos más tranquilos y teteando mucho tiempo sin silicona entre ambos 🙂

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Abrazos mamíferos ❤