Porteando con mochila y fular elástico

Hace un par de semanas que nos ha llegado una mochila, y quiero contaros qué tal la experiencia, aunque ya os adelanto que estamos encantados con ella!!

Para mi cumpleaños, nos visitó mi madre con unas amigas, que nos hicieron varios regalitos y una colecta para el fondo de los pañales de Biel (os estamos muy agradecidos!). Y además, una de ellas nos dio algo más (mil gracias F.!!) para comprar la mochila que necesitábamos para combinar con el fular elástico. Como dice Hobbita, nunca se sabe cuántos portabebés necesitarás, ya que entre cacas explosivas y regurgitaciones, es muy posible que acaben en la lavadora pronto, y hasta que se seca el damnificado, necesitas un recambio.

Hemos optado por la Buzzidil standard, una mochila parecida a la Manduca, la cual nos han recomendado mucho y tuve oportunidad de comprobar que si, es comodísima. Se pueden cruzar las tiras de la espalda, y también usarse como un ombuhimo para no forzar el suelo pélvico, tiene muchos ajustes para comodidad del porteador y acomodarla también al cuerpo del bebé según vaya creciendo. Pero lo que más me gusta de esta mochila (además de sus diseños molones y lo fácil que es de colocar) son estos tres puntos:

  • Está toda hecha con tela de fular (algodón orgánico), por lo que es resistente, cómoda para el bebé, y muy ajustable a su cuerpo.
  • El panel se puede reducir y agrandar para poder llevar al bebé recién nacido siempre en la postura fisiológica de ranita, algo que con Manduca no es posible.
  • El modelo standard sirve desde los 2 meses hasta los 36 aproximadamente, así que tenemos mochila para mucho tiempo!

Existen dos modelos más, una “baby” que se puede usar desde el nacimiento hasta los 18 meses, y una “toddler”para bebés desde 8 meses y hasta los 4 años. Optamos por esta intermedia porque la podemos empezar a usar pronto y durará mucho. De hecho, aunque Biel todavía tiene 7 semanas ya la ha estrenado y va perfectamente cómodo en ella.

Esta mochila modelo “versatile” incluye mejoras como reductores de cinturón y tiras de espalda para tallas pequeñas, que hacen que la mochila se adapte a porteadores grandes o pequeños (de 60 a 120 centímetros de cintura) con rápidos ajustes, y además, vende por separado un extensor para hacerla más grande si hace falta. Estos ajustes también permiten que puedas acercar más la cabeza del bebé cuando se portea a la espalda. También han incluido un enganche que permite convertir la mochila en un “hipseat”, un rápido asiento para cuando los bebés quieren estar en brazos y andar a ratos, o simplemente, llevarla doblada a la cintura. Para los modelos antiguos también venden este enganche para poderla convertir, y como accesorio también tienen una bolsita para llevar cosas pequeñas y colgarla en el cinturón.

La hemos comprado en la página de mibbmemima, que me gustó mucho por lo bien que explica los portabebés que vende con vídeos. Además, ofrece un servicio post-venta por si nos asaltan las dudas en casa. Nos estamos familiarizando con ella, y como tiene múltiples ajustes y posiciones para acomodarse tanto al bebé como al porteador, tenemos que aprender algunos trucos todavía. Tiene una capucha que se puede poner en varias posiciones o doblarla para hacer un refuerzo en el cuello. El bebé se puede llevar delante, atrás o a la cadera, y para dar el pecho, solamente hace falta alargar la tira del lado que quieras, muy fácil!!

De momento, la sensación es muy buena, comodísima, muy fácil y rápida para subir al bebé. Para recados cortos es muy práctica comparada con el fular, si la llevas ya ajustada a tu tamaño, la puedes llevar atada a la cintura y solamente tienes que montar al bebé y subir las tiras de la espalda. Para caminatas largas también he comprobado que es muy cómoda, no se carga la espalda ni se clava por ninguna parte, el reparto del peso es como el de una buena mochila de montaña. Al ser una sola capa de algodón apenas da calor, mucho más fresca comparado con el fular elástico que va pegado al cuerpo.

Los únicos contras que le he encontrado es que las tiras son bastante anchas, al menos para personas pequeñas como yo, y no se aguantan  bien hasta que cierras la tira del esternón. Aunque no molestan nada porque son cómodas, ni se caen al cerrar el enganche que las une. LLevando las tiras cruzadas es un poco incómodo sentarse ya que al apoyarte sobre la espalda te clavas alguna cosilla, pero está pensada para andar, y si vas a usarla sentada es mejor llevarlas sin cruzar como una mochila y sin problemas. Solamente puede molestar el enganche del esternón si lo llevas bajito, pero llevándolo alto no. Si me siento lo abro y luego lo vuelvo a cerrar, algo que cuesta un poco según la altura a la que lo lleves, pero eso pasa con todas las mochilas de este tipo. Nos falta probarla a la espalda y cadera, así que de momento no os puedo contar qué tal funciona así.

El paseo que hemos hecho esta semana 🙂

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Por otro lado, seguí practicando con el fular, y pude hacer la cruz envolvente con Biel a cuestas!! Os conté ( aquí ) que con el preanudado básico no me encontraba cómoda del todo, y Hobbita ( podéis leer sus experiencias con el porteo en su blog )me animó a probar este. Al principio no me atrevía por miedo a no saber sujetar a Biel y hacer el nudo a la vez (el preanudado se anuda antes, como indica su nombre, y después metes al bebé). Y me gustó mucho el resultado, es un nudo cómodo para la espalda, y más fresquito. El ajuste es mucho mejor, y Biel fue mucho más cómodo, ya que no va tan tapado por arriba. Además, conseguí sacarme a Biel y volverlo a meter sin deshacer el nudo. No se como, pero conseguí convertirlo en un preanudado, aunque forzando bastante la tela, claro, y supongo que cuando Biel crezca ya no será posible esta opción. Al final, le voy a coger el gusto a esto de los nudos, y ya le voy perdiendo el miedo a hacerlo con Biel encima y sola. Os dejo un par de fotos del nudo (orgullosa que estoy!), veréis que está demasiado bajo, pero lo rectifiqué después 😉

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

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Porteo con fular elástico

Tengo de momento muy poquita experiencia porteando, pero de momento, ha sido muy positiva. El concepto llevar al monete (así es como le llamamos con amor papá y mamá mamíferos) pegadito a nuestro cuerpo, relajado y tener las manos libres nos encanta. Como os dije, tenemos un fular elástico, que es muy cómodo, suave y amoroso. Me gusta mucho y no me arrepiento de la elección, sin embargo, hemos encontrado algunas lagunas en este sistema de porteo y algunas dificultades que esperamos mejorar.  Así que voy a contaros lo que nosotros le vemos de positivo y lo que no nos gusta tanto del fular elástico. Son puntos que a nosotros en concreto nos convencen o no, pero cada familia y cada bebé tienen unas necesidades distintas por lo que esto es muy subjetivo.

THUMBS UP!!

  •  Nudos: permite una gran variedad de nudos que se adapten a las necesidades del porteador o del bebé, por eso los fulares son los portabebés más versátiles.
  • El fular, tanto elástico como semielástico o tejido, es el sistema de porteo que mejor se ajusta al tamaño del bebé. Ofrece un ajuste perfecto a su cuerpo, por lo que es completamente respetuoso con la postura fisiológica de ranita y la curvatura correcta de la espalda que necesita un recién nacido.
  • El algodón elástico es muy suave y cómodo tanto para el bebé como para el porteador al no tener costuras ni nada rígido que se clave.
  • Se puede dar el pecho perfectamente, yo lo he hecho de momento en la posición de ranita (preanudado en cruz) y en la de cuna con el mismo nudo. Dar el pecho sin manos, de pie y poder hacer cosas mientras tanto es una gozada.
  • Va muy calentito al estar en contacto con el porteador y envuelto en varias capas de tela.
  • El vaivén y el suave rebote que da la tela elástica al estar en movimiento le relaja muchísimo, debe recordarle a cuando estaba en mi barriga. Si se pone nervios@, basta con andar un poco, balancearnos, o si estamos sentad@s mover un poco los ombros y en seguida se relajará.
  • Es fácil que se duerma en segundos y aguante ahí una buena y larga siesta. Cuando coge el sueño ahí dentro, es difícil que se despierte y coja un berrinche si no tiene una razón de peso.
  • Es muy cómodo para llevarlo en casa y hacer cosas mientras tanto.
  • Para pasear fuera de casa es también muy práctico, e incluso para comer con él colgado en un restaurante.
  • Si la postura del porteador y la del bebé son óptimas (hay que conseguir que la tensión sea la adecuada), la espalda no sufre, el peso va bien repartido y puedes estar horas con él sin molestias.

 

THUMBS DOWN…

  • Nudos: hay que aprender, y practicar mucho. De momento solamente dominamos el preanudado, y a veces no conseguimos la tensión adecuada para que no quede ni demasiado bajo ni apretujado… Es cuestión de rodaje, así que este punto espero poder anularlo en breve 😉
  • Si tienes que ponerte o quitarte el fular lo arrastrarás por el suelo, eso no mola.
  • Ponerse el fular requiere de ambas manos y destreza, todo esto con un bebé en brazos que todavía no sostiene la cabeza… Por todo esto, no me parece un sistema de porteo adecuado para ir con prisas y colgar/descolgar al bebé yendo sola, al menos de momento que no tengo práctica y que Biel no se sostiene solo. Por esto mismo, no me atrevo todavía con nudos sin preanudar, mucho menos aún estando fuera de casa sin ver los tutoriales.
  • Temperatura: el fular da calor, tanto al bebé como al/la que portea. Eso es un punto a favor cuando hace frío, claro, pero en verano lo imagino un poco agobiante, al menos con este elástico (algunos tejidos son de telas más fresquitas) y con el preanudado (otros nudos son más fresquitos). Ahora todavía hace fresco y he pasado calor casi cada vez que he porteado. Estando en casa es fácil, vamos con poquita ropa, o directamente piel con piel (perfecto para dar el pecho) y es comodísimo. Para ir a pasear y estar al aire libre también es perfecto yendo con las capas de ropa adecuadas. Pero fuera de casa, el dilema es que si te abrigas demasiado (lo mismo pasa con el bebé), cuando entres en un sitio con calefacción (aquí la diferencia de temperatura es considerable) tendrás calor, y tendrás que bajar al bebé, quitarte el fular, ropa sobrante, volver a anudar el fular y subir al bebé, y cuando salgas, repetir la acción a la inversa, además, dependes de que alguien te sostenga al bebé mientras tanto… Este punto no tendría importancia estando en otro clima o estaciones menos extremas, o simplemente con ropa de porteo (abrigos, cobertores…). Yo de momento no tengo, pero me estoy planteando que será necesario de cara al invierno que viene tener al menos un abrigo, e incluso currarme un polar para entretiempo como ha hecho Hobbita (os lo muestra en esta entrada).
  • Poco práctico también para hacer varios recados en coche, ya que se pierde mucho tiempo entre meter y sacar al bebé de la sillita y del fular. Prefiero portear ratos largos sobre todo para no molestar al bebé.
  • Meter ahí dentro al bebé cuando está modo cabreo-on es sumamente complicado y estresante, sobre todo para él. Si está dormidito o relajado, sin problemas, pero si te lo metes cuando ya no sabes que hacerle porqué está tontorrón, el cabreo que coge se multiplica al sentir que le limitas los movimientos, además de darle un sofocón con el calor de tu cuerpo y el berrinche. Si metes al bebé nervioso es difícil (al menos para mi de momento) saber si le estás colocando la pelvis bien, si las piernas están alineadas y a la altura adecuada… ya que está tenso y moviéndose constantemente. Si intentas ponerle las capas que le sujetan la cabecita, le harás incrementar el cabreo, luchará por liberarse de la tela echando la cabeza atrás, y tendrás que estar muy atent@ mientras acabas de colocarlo para que no se desnuque… además de que no ladeará la cabeza como tiene que llevarla hasta que se relaje, así que tendrás que sujetar su cabecita hasta que entre en modo zen. Biel, se pone rojo como una bombilla y lucha contra todo, hasta que no botas durante unos eternos minutos, entonces si, se calma.

Parece que sean muchos inconvenientes, pero creo que son solventables, y en general, la experiencia es muy positiva. Pesan mucho más los puntos a favor, y creo que es un sistema de porteo muy adecuado para recién nacidos (hasta los 8kg como recomiendan, ya que entonces rebotan demasiado por el peso). En las situaciones en las que portear con fular elástico es cómodo y para ratos largos, es realmente un gran sistema, no lo cambiaría. Eso si, complementaria con una mochila, que creo sería más práctica para otras situaciones.

¿Cual es vuestra experiencia porteando?

¿Alguna idea para solventar nuestros inconvenientes?

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Abrazos mamíferos ❤