Colechando bien anchos!

Como os comenté en esta entrada, hemos vuelto a reestructurar la habitación, por cuarta vez desde que tenemos a Biel en casa. Yo soy mucho de mover muebles, es una afición que tengo y que a Mamífero le da mucho miedo, porque lo hago a lo grande. En esta última reubicación, toda la casa ha sufrido cambios, las tres habitaciones, los dos baños y el salón. Es que cuando me da la locura voy muy a fondo, y lo mejor es que me relaja!

Han sido un par de tardes en las que he dicho: Mamífero, tu coge al niño un rato que yo voy a mover cosas (él con cara de: oh, no, otra vez…). Y Mamífera de aquí para allá colocando un sofá así, otro asá, ahora no me gusta, lo vuelvo a cambiar… Paso un mueble para otra habitación, ordeno trastos y porquerías e intento tirar (lo intento, pero Mamífero sufre un diógenes tecnológico que da para muchos posts) cosas a la que no damos uso… Ahora muevo las camas, me quedo atrapada con los colchones y somieres en la habitación pequeña y debo de solucionarlo cual puzzle o pantalla de tetris sorteando el angosto pasillo… Me lo paso muy bien (menos en los momentos de rabia al ver lo desorganizado que es Mamífero con sus tesoros), me da vidilla ver las cosas reordenadas, y me descargo un montón con el esfuerzo físico de mover cosas pesadas (tanto tiempo embarazada, echo de menos hacer el bruto).

Al tema. Primero intentamos colechar modo tradicional, con la cunita pegada a la cama sin barrotes de por medio. Eso no funcionó ni el primer día. Biel se duerme en mi pecho, y no quiere que me separe lo más mínimo, normal. Así que, o le daba teta los dos metidos en la cunita (incómodo para mi), o nos poníamos ambos en la unión entre cuna y colchón (peligroso para Biel), o lo metía en la cama y se acabó el problema (opción correcta). Así que estuvimos un par de semanas así, pero de esa manera, la cuna solamente ocupaba espacio, y en la cama estábamos más estrechos.

¿Como lo hacéis para colechar con cuna? ¿Lo pasáis a la cuna cuando se duerme? Yo me duermo antes, y si intento despegar a Biel cuando está dormido, me lía un pollo…

Optamos por poner la cama en horizontal, para tener más anchura, y la cuna al final para poner nosotros los pies. Eso nos daba más espacio, pero al ser más corta la cuna que la cama de matrimonio, no era del todo cómodo, además de que se acababa separando. Esta opción la seguimos probando durante un tiempo, y le dimos la vuelta por completo a la habitación porque nos era más cómodo dormir en la pared opuesta, que era dónde dormíamos en principio, pero lo tuvimos que cambiar para que cupiese la dichosa cunita de colecho.

De un día para otro, vi que Biel empezaba a dar muchas vueltas en la cama, y empecé a temer que se cayera al suelo. Solución: como los japos, camas al suelo. De hecho así hemos dormido muchos años, y el colchón de látex es más cómodo en el suelo que con somier de láminas. Os dejo fotos para que entendáis el montaje y veáis que súper cama nos hemos currado:

Pero esta vez ya nos lo hemos montado mejor, en los pies de la cama hemos puesto un colchón de 90, y un par de mesitas al final para que no se mueva. Y a mi lado, que es dónde duerme Biel, el colchoncito de la minicuna por si se me derrama el niño por ahí. Así estamos sin peligro, anchos y cómodos todos, gatos incluidos.

Ahora os cuento mis dilemas…

Al principio le metía en un saquito, pero no nos fue práctico para dar pecho, mucha tela de por medio. Así que le tapo con nuestro nórdico, como dicen las recomendaciones, por debajo de las axilas, nunca más arriba para evitar que se ahogue. Pero mi hijo es caluroso, mucho, suda un montón si le meto en la cama con ropa. En casa no hay calefacción, así que no es que tengamos una temperatura demasiado elevada, pero al estar pegaditos, se sobrecalienta… ¿os ha pasado esto a vosotr@s? ¿como los tapáis y qué ropita les ponéis para dormir?

Yo he optado por ponerle un body sin pies finito, más que nada para que no coja frío en el torso, y eso en invierno-primavera… y a veces le sudan la espalda y los pies todavía! En verano, en pelotas, seguro.

Otra cosa que me preocupa es que le gusta dormir boca abajo. Casi siempre duerme de lado, cara a mi, amorrado a la teta, pero a veces, se empeña en girarse. Y como recomiendan que no duerman así (para evitar la muerte súbita), me pongo un poco frenética, le giro y él vuelve a darse la vuelta inmediatamente. Al final le dejo, pero duermo con un ojo medio abierto mientras está así. Se que no debería obsesionarme, de hecho cada vez me preocupa menos, ya que durante generaciones los bebés dormían así por recomendación médica incluso… Creo que si él está cómodo así, no tengo porque impedírselo, debo respetar sus preferencias. Además, el ya sabe girarse solo, o sea, que no se ahogará por no poder cambiar de postura. De hecho, cuando se pone así es cuando más profundamente le veo dormir y más alarga entre toma y toma. Y los días que tiene dolor de barriga, prefiere estar así, por algo será… ¿Que me decís? le dejo, verdad?

En cuanto a mi, estoy encantada de dormir pegadita a mi hijo, y dejaremos que sea él quien decida dormir en otra habitación cuando esté preparado. Duermo muy tranquila teniéndole cerca, no creo que pudiese hacerlo sin sentir su respiración. Y despertarme con él, aunque sean mil veces en la noche, es lo mejor del mundo, lo que más he deseado. Para dar pecho es muy práctico, le dejo las tetis a mano, y al mínimo ruidito la tiene en su boca, facilísimo. Y ahora que las tomas ya son sin pezoneras, es una gozada!! En cuanto la tiene cogida, creo que me duermo antes yo que él xD

El único punto negativo que le encuetro al colecho (son daños colaterales sin importancia) es que no puedo espatarrarme a gusto y siempre tengo que tener los brazos por encima suyo, y destapados, obviamente. Eso hace que a veces me levante bastante oxidadilla por no poder dormirme a pierna suelta, pendiente de no darle un manotazo. Eso si, me estoy acostumbrando, al principio me dolía todo, pero ahora duermo mucho más relajada y le he cogido el truco a la postura.

Eso si, a mi me gustaba dormir en bolas, la ropa me molesta, pero bien tapadita que hace fresco por aquí… Y ahora no me puedo tapar de cintura para arriba, así que tengo que llevar una camiseta para que no se me queden los brazos helados. Eso me incomoda bastante, cada vez menos porque llega el calor y no la necesitaré, pero pienso en el invierno y tiemblo… ¿Vosotras como lo habéis solucionado? ¿Algún truquillo? Supongo que me tengo que resignar a dormir medio vestida mientras que Biel sea muy bebé, pero, más adelante ya le podré tapar un poco más no?

Contadme vuestras aventuras colechantes, ¿estáis a gusto compartiendo cama? ¿o preferís tener vuestro espacio? ¿que problemas o ventajas encontráis colechando?

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Abrazos mamíferos❤

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Bielcornio

Va de pezoneras, again… pero esta vez breve, y en clave humorística.Esta es ya, oficialmente, la semana de las pezoneras en Mamiferizando! Prometo cambiar de tema pronto 😉

Como os conté en nuestra experiencia con las pezoneras, usar este artilugio para dar pecho nos ha ayudado muchísimo, pero también han sido en ocasiones un engorro, y otras, motivo de risa. A menudo nos quedamos ambos dormidos durante las tomas nocturnas, colechamos, y a Biel le gusta estar bien pegado a mi, si puede ser agarrándome un pecho con la mano para tenerlo controlado. Y claro, si hay una pezonera interfiriendo, puede ser que esta acabe en cualquier parte con los movimientos nocturnos.

Después de varias tomas, cuando ambas están sucias, toca ir a lavarlas, pero antes, hay que encontrarlas entre las sábanas… Y muchas veces, me las he encontrado pegadas literalmente a mi hijo… xD

…Porque pone la cara encima, porque se revuelve y van a parar donde sea… y como son de una finísima silicona que se adhiere fácilmente si está húmeda, quedan pegadas allí donde caen.

A veces, lo coge Mamífero cuando está dormido, y se lo lleva con la pezonera pegada, y si no la vemos, puede caerse en cualquier parte… Eso o que la tiremos sin querer porque son transparentes y ligeras, vamos, que se confunden en seguida… yo ya las he rescatado de la basura un par de veces!

Y para muestra de lo gracioso que es encontrarse a tu bebé con un pezón de plástico pegado, os dejo estas fotos en las que se convirtió en un Bielcornio ❤

 

 

Una bisabuela moderna

Hace un par de semanas fuimos a visitar a la bisabuela de Biel por parte de la familia de Mamífero, es decir, la madre de su padre. Es una supermujer, a sus 95 añazos y con sus achaques, vive sola, se lo hace todo ella (incluso lava la ropa a mano!) tiene el piso inmaculado, y la cabeza mejor puesta que gente mucho más joven. Es una republicana de armas tomar, más indignada que todos los del 15M juntos. Si por ella fuese, mandaba a todos los políticos al paro, o a algún sitio peor… Una mujer con mucho carácter, y muchas vivencias a sus espaldas.

Se puso loca de contenta al conocerle, le hacía mucha ilusión conocer al más peque de la familia. Fue muy emocionante verles juntos, les separan 95 años, pero en seguida conectaron: ella le hacía carantoñas y Biel le reía las gracias. Y hablando con ella, me impactó que comparta nuestro estilo de crianza, mucho más que con personas de generaciones posteriores a la suya, o algunos jóvenes de ahora. Nuestro tipo de crianza choca con el de muchos, y a menudo nuestras generaciones anteriores  lo consideran moderneces o modas pasajeras, y fue bueno comprobar que para ella, eran cosas obvias. Y es que ella viene de una época en que las mujeres lo hacían todo tal como les dictaba el instinto y como lo veían hacer a sus comadres, no como ahora, que estamos desconectadas y aprendemos de libros o artículos.

LA TETA ES LO MEJOR

Fue lo primero que nos dijo, que ella crió a sus 4 hijos así, y que a uno de ellos con sólo leche en uno de los pechos. Explicó que le hicieron unos cortes en el pezón porqué los tenía planos (omg, qué barbaridad!!), y aún con las heridas abiertas, no dejó de amamantar. Nos contó también, que uno de sus hijos cogió el tifus, y que gracias al pecho, únicamente con sus nutrientes y defensas, salió adelante. Todo un ejemplo de como las mujeres creían en su capacidad de lactar o de la calidad de su leche, aún con dificultades, no se cuestionó ni un momento poderlo hacer.

Hoy día, desde que estás embarazada, escuchas cientos de veces: darás pecho “si puedes”, “ojalá” tengas leche, “intenta” darle teta al menos los primeros días/meses, no pasa nada “si no puedes”, si no tienes “suficiente” leche, si tu leche no es “buena” … es tanta la duda por desconocimiento, que siembran la desconfianza en nosotras, y partimos de la base que la lactancia es algo difícil, que no está en nuestras manos, que depende de la suerte. Y claro que existen dificultades, pero lo normal es que se pueda pese a ellas, ya que es muy mínimo el porcentaje de mujeres que de ninguna manera pueden dar el pecho. No hay casi nada que no se pueda solucionar con confianza y con una buena asesora de lactancia. Antes, al no partir de la desconfianza y no tener la facilidad de adquirir leche de fórmula, no fracasaban tantas lactancias como ahora.

Decía orgullosa que ella se sacaba la teta dónde hiciera falta, y que no entiende el pudor y el escándalo que algunos le ven a alimentar a un bebé en público con lactancia materna. Esto es algo que a muchas no nos importa, pero por desgracia existen el pudor y las miradas sucias. Los pechos se tienden a ver más como un objeto sexual que como proveedores de alimento… Se percibe normal llevar un escote sugerente pero para amamantar a tu hijo prefieren que te tapes o escondas.

CHUPETE, ¿PARA QUÉ?.. HABIENDO TETA! 

Me preguntó si le daba chupete, y al contestarle que no, que lo calmaba con el pecho, me dijo que hacía muy bien. Hablamos de como les consuela la teta, de que sirve de mucho más que de alimento, lo beneficioso que es el calorcito y la seguridad que les da el contacto con el cuerpo de mamá. Me dijo: dale toda la teta que quieras, y mímalo mucho! Que esté a gustito ahora que puede, que en la vida ya se sufre mucho.

Lo típico es es que te recomienden las bondades del chupete, ese gran invento, lo tranquilos que se quedan ellos y los padres a su vez. Pero lo mismo consigue la teta, con el beneficio añadido de vincular ese efecto de calma a su madre, en vez del auto-consuelo. A esto, muchos dirían que eso les hace dependientes, que mimar y consentir a los bebés es un error… Nada más lejos de la realidad, está demostrado que debemos atender sus necesidades emocionales ya que ellos no tienen la madurez para autogestionarlas. Mimad a vuestros hij@s, que ya tendrán años por delante de independencia y tenerse que buscar la vida. Aprovechad ahora, que luego echareis de menos que os necesiten tanto! 😉

INSTINTO, CRIANZA CON APEGO Y RESPETO A LAS NECESIDADES DEL BEBÉ

Al ver que lo llevaba en la mochila me dijo: qué a gusto van ahí dentro!! No vaticinó como hace casi todo el mundo, que me dolería la espalda, que cuando pese más ya veré, que el carrito es mucho más práctico, que si puede ser malo ir ahí tantas horas, que se malacostumbrará a los brazos… Ella vio en seguida el lado positivo, y sin haberse informado previamente de los múltiples beneficios del porteo (no me extenderé ahora pues dan para otro post), se centró en que era lo mejor para el bebé.

La bisabuela de Biel entiende perfectamente que esa necesidad de contacto tan pasional que tienen los bebés es sana, normal y necesaria. En ningún momento vio raro que colechemos, que lo portee, y que estemos disponibles para él en todo momento. Para los bebés, el cuerpo de su madre es su lugar seguro, es una cuestión de supervivencia, están programados para eso. Instintivamente saben que sin el calor, la protección y el alimento cerca, morirían. Si no se sienten seguros (aunque no lloren pueden sentir desamparo) segregan cortisol, algo que les hace vulnerables a enfermar y puede marcarles de por vida.

OPINÓLOGOS, NO GRACIAS.

Cuando estás embarazada o eres madre primeriza recibes consejos, sin pedirlos, por todas partes, y además, se pone en tela de juicio como vas a hacer ciertas cosas. Te repiten tanto las cosas (normalmente son siempre los mismos temas) que si no te informas por tu cuenta, o dejas a tu instinto tomar las riendas, puedes acabar haciendo las cosas por inercia y luego arrepentirte de no haber tomado tú las decisiones. Te dicen: si lo coges en brazos siempre te tomará el pelo, si duerme en vuestra cama no lo sacarás nunca, no pasa nada por dar chupete/biberón/papillas… Obviamente no pasa nada, pero se trata de que lo hagas tomando la decisión, no por falta de apoyo o recursos.

Los padres primerizos no necesitan tantos egos con más experiencia que tu, sino creer en ellos mismos y confiar en que hacen las cosas bien. Para eso: menos hablar y más escuchar sus puntos de vista, apoyo, y respeto a su forma de criar. Las frases tipo: todos los bebés son de tal manera, o lo mejor es tal, o lo que le pasa al bebé es que tiene sueño/hambre/dolor de barriga… son erróneas. Nadie conoce mejor a su hij@ que su madre o su padre, es algo que me dijo la bisabuela cuando Biel lloró. Muchas veces, cuando ven a un bebé llorar, no pueden evitar hacer una porra: seguro que tiene sueño, dale teta a ver, tendrá frío que lleva muy poca ropa (esto te lo dicen sin que lleguen a llorar, es la frase comodín), será que le duele la tripa…

Cuando su bisabuela lo tenia en brazos y se le puso a llorar, me lo pasó y dijo: mira a ver tu que lo conoces mejor que nadie, sin más. Es de agradecer, porque aunque una sabe que conoce a su hijo, es bastante agobiante que empiecen a hacer suposiciones sobre qué le pasa, como si tu sola no pudieses “arreglarlo”. Supongo que te vas impermeabilizando a los comentarios, pero cuando estrenas maternidad, generan ansiedad e inseguridades. Además quienes dicen esas cosas, suelen ser madres experimentadísimas, por lo que te pueden hacer dudar de tu instinto cuando tienes que estar conectada a él más que nunca. Quienes hablan sin tener en cuenta lo vulnerable que estás, es porque no se acuerdan ya de como lo pasaron cuando estaban en tu situación, es triste que se olviden…

En cuanto a las otras afirmaciones, las consecuencias del tipo de crianza solamente os incumben a ti y a tu pareja. No se trata de quien está en lo correcto, sino de que cada familia haga las cosas a su manera, sin coartarles con opiniones o experiencias.  Creo que todas las madres y padres intentan hacerlo lo mejor posible. Está en su mano informarse o pedir consejo, pero si no lo piden, demos por hecho que son adultos y saben lo que hacen. Si no compartimos, respetemos igualmente, y si no entendemos, podemos preguntar, que seguro tienen motivos de peso para hacer lo que hacen. La maternidad es un continuo aprendizaje y cada familia debe encontrar su camino por si misma, las experiencias de unos no tienen porqué servirles a otros.

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Abrazos mamíferos ❤

Primeros dias con Biel

Saco la cabecita por aquí un momento, el tiempo que el peque me conceda para poder escribir algo (en realidad han pasado días desde que empecé este post hasta que he podido publicarlo… ) sobre estos primeros días de pa/maternidad terrenal. Somos inexpertos, sabemos poco de bebés y nos ha cambiado la vida en todos los aspectos, pero creo que lo llevamos bastante bien.

Biel nació la madrugada del día 24 de febrero, a las 3:50, con 3,020 kg de peso y 47 centímetros, un bebé pequeñito pero bien proporcionado. Al salir del hospital se quedó en 2,800 kg y con nueve días de vida, lo llevamos a la enfermera y ya había subido a 3,070 kg, y había crecido 2 centímetros 🙂

Lo primero que hizo al llegar a esta realidad fue llorar y patear enfadado, lo normal cuando sales a un ambiente tan hostil comparado con la tranquilidad uterina. En su caso, la salida fue especialmente brusca, (algo que ya explicaré más detenidamente cuando pueda ponerme a escribir sobre el parto), pero aún así, el test de APGAR fue 9-10-10.

Me lo pusieron en seguida encima, calentito, húmedo y desprendiendo ese olor tan dulce y especial que me emociona tanto al recordarlo… Estaba espabilado, mirándonos, y moviéndose con energía, y nosotros muriendo de amor… Inmediatamente después, se hizo el apacible silencio cuando se cogió al pecho, que instintivo, y con qué fuerza mamaba… Tenemos un vídeo de ese primer momento, espero poder colgarlo y compartirlo con vosotr@s.

Mientras mamaba me iban cosiendo, y una de las chicas que me asistió en el parto nos fue corrigiendo la postura, nos fue de gran ayuda empezar la lactancia tan pronto y bien asesorados. Luego, nos dejaron solos a los tres un par de horas, en la penumbra, conociéndonos, piel con piel, oliéndonos y enamorándonos de nuestro cachorrito. No nos lo creíamos, él estaba con nosotros, era real, y estaba todo perfecto. La revisión se la hicieron después, sin prisas y sin separarnos, Mamífero le puso su ropita, todo le quedaba grande… y a las 7 de la mañana nos fuimos a la habitación a empezar el primer día de nuestra nueva vida.

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Primera toma en la sala de partos

El primer día en el hospital, tardamos una eternidad en cambiar un pañal entre los dos, y menos mal que estaba mi madre en ese momento, que le lavó el culete en el baño porque no sabíamos por dónde coger esa plasta de meconio. Los primeros cambios de ropa y pañal fueron en equipo, vestir a este monete que se retuerce mientras tanto nos parecía tan difícil… Uno le levanta las patitas y el otro coloca el pañal, uno limpia y el otro lo aguanta para que no meta los pies en la caquita… Pero con las veces que hay que hacerlo al día, al segundo día cogimos velocidad, práctica, y seguridad, así que nos atrevimos a quedarnos a solas con el cachorro y enfrentarnos a sus cacas explosivas, los pipís sorpresa, vómitos y lloros mientras tanto.

Nuestros días ahora transcurren en esa rutina: mamar, cambiar pañal y volver a empezar. Y aprovechar cuando duerme para hacer todo lo demás, amoldándonos a su ritmo. Biel mama cada 2-3 horas, a veces alarga algo más (no muchas veces) y otras menos, y es casi continuo. La primera noche en el hospital apenas dormí una hora, pero me sentó de maravilla. Me despertaba a cada movimiento o ruidito suyo, y me costaba volver a coger el sueño de lo feliz que era teniéndole al lado… Y aunque estaba recién parida y llevaba tres días sin dormir, estaba fresca y me sentía con fuerzas (¡benditas hormonas!).

Colechamos desde el primer momento, y aunque teníamos la cuna de colecho adosada a la cama, Biel necesita contacto contínuo, por lo que duerme en nuestra cama. Es muy cómodo tenerle al lado y no tener ni que moverme para comprobar que está bien o calmarle si se despierta. Le doy el pecho estirada por lo que descanso bastante entre tomas, y muchas veces nos dormimos los dos mientras mama. Hoy hemos decidido darle la vuelta al colchón, dejándolo horizontal, y hemos anexado la cuna a los pies de la cama. Con esto, hemos conseguido tener una cama de colecho de 1’80 para estar los tres bien anchos 🙂

La lactancia como veis, nos va estupendamente, en el hospital nos dieron muchos consejos y ayuda. He ido perfeccionando la postura y con eso, ha mejorado el agarre, con el pecho derecho nos cuesta algo más, por alguna razón no se coge tan bien como con el otro y tengo una pequeña grieta. Algo que nos aconsejaron es no dejar que llegue a tener hambre, ya que cuando llega a ese punto se desespera, le cuesta encontrar el pezón, y succiona demasiado fuerte. Estando pendientes de sus señales nos anticipamos al llanto y todo es más fácil.

Por lo general, se queda muy satisfecho después de cada toma y duerme apaciblemente, solamente tiene un ratito al día (entre la hora de la cena y la de dormir) en el que le llora inconsolable, suponemos que es porque al final del día acumula gases y le duele la barriguita. Cuando se desespera da mucha penita e impotencia, la leche me gotea de los pechos y me da por llorar a mi de verle sufrir y no poder aydarle… Es desesperante y te sientes tan mal cuando no puedes calmarle 😦

La peor de noche fue su segundo día de vida, creemos que fue por la subida de la leche y el cambio que supone digerir más cantidad. Para que no pase ese mal rato estoy tomando infusiones de manzanilla con anís (para evitar los gases), e intentamos que vaya sacándolos a cada toma, le masajeamos la barriguita, le ayudamos subiéndole las piernas a que se tire pedetes o haga caca, le cogemos por la barriguita boca abajo… Parece que algo mejora, ayer, además le dimos un baño antes de la cena, y apenas se quejó, pero si que le costó dormirse. Se ha despertado cada hora quejoso, y de madrugada ha hecho una caca explosiva que ha rebasado el pañal.

Somos afortunados, Biel es un niño tranquilo y sano, y aunque si que estamos mucho más cansados, no es tan grave. Realmente, es mejor de lo que esperaba, pensaba que estaría más superada por todo, y no, me siento con fuerzas y buen ánimo para seguir así los años que haga falta. Únicamente me dan bajones cuando no puedo calmarle, y es porque se me junta con mi cansancio al final del día, la falta de sueño contínua y el dolorcillo de los puntos y los achaques del puerperio. Por suerte, Mamífero es un padre genial, se le da muy bien calmarle, y él siempre está ahí para lo que haga falta.

Lo pasamos muy bien con él, reímos con sus caras, nos emocionamos con él, y se nos cae la baba… Mamífero no para de hacerle fotos, y yo aunque me pase la mitad del día con él pegado a la teta, lo disfruto. Mirarle me llena de paz y no me puedo quitar la sonrisa de la cara, puedo pasarme horas mirándole, acariciándole y agradeciéndole que haya llegado a nuestras vidas.

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Antes de salir del hospital al día siguiente de nacer

 

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Abrazos mamíferos ❤