Semanas 18 a la 20: veranito intenso!!

Biel ya ha cumplido las 20 semanas, un embarazo y medio con nosotros!! De momento lleva menos tiempo fuera que dentro, pero el tiempo vuela…

Está adorable, que voy a decir yo… es un niño muy activo, risueño y divertido. Estas últimas semanas está muy a tope, en todos los sentidos. No duerme tanto durante el día, juega muchísimo, y también llora bastante, sobre todo por la noche. Sigo echándole la culpa a los dientes, porque necesita morder mucho, y lo hace con ansia… Se le ven surcos blancos en la encía (sobre todo en la inferior), pero no acaban de despuntar. ¿Cuanto tardarán en salir? Contadme vuestras experiencias, porque nosotros llevamos más de un mes esperando verlos y no veo que avance demasiado.

Se pasa el día mordiéndose sus propios dedos también por las molestias con los dientes. Cuando está al pecho, intenta meter los dedos a la vez que mama! Y le ha dado por agarrarme tan fuerte que me hace moratones… Menos mal que me han regalado un collar de lactancia y porteo precioso de Mitetestyle! Le va muy bien para mordisquear, pero también para entretenerse tocándolo (y no arañarme ni retorcerme el pecho, o arrancarme el pelo…) y centrarse a lo que tiene que estar.

Algo que me encanta, como os he ido contando, son los arranques de ternura que tiene… Estos momentos son impagables… ❤ _<3

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Para la inflamación le damos mordedores tanto frío como del tiempo, el collar de lactancia, sus muñecos, telas, nuestros dedos… y cuando rabia mucho, un trozo de mi leche congelada, que parece que le alivia bastante. Cuando llega la noche se pone peor, pero en general, pasa el día irritable y necesita estar haciendo cosas constantemente, supongo que para desviar la atención del dolor.

Hace un par de días, que estoy experimentando con la falsa hamaquita (en realidad es una sillita grupo 0 que no usamos) a ver si logro distraerlo. Ésta se reclina completamente, así que no fuerza la posición sentado, y ya la habíamos intentado “introducir” para dejarlo algún momento, pero no la toleraba en absoluto (igual que el carrito). Como en el coche, que va bien mientras estamos en marcha, pero en cuanto paramos, odia estar atado, es un espíritu libre… Ojo! siempre tened en cuenta que el grupo 0 no debe usarse por períodos superiores a 90-120 minutos, ni en casa, ni en el coche, ni como silla de paseo 😉

Bueno, pues me he dado cuenta de que si le dejo y me ve, llora, sin embargo, si no me ve, se puede estar unos minutos ahí. Entonces, se me ocurrió ponerle de espaldas a mi, en el comedor, delante de la puerta del balcón abierta, para que viese la calle. Y le gusta! Se queda tranquilo mirando el cielo y la calle, tomando un poco el sol en los pies, sintiendo la brisa, los pajarillos… Le dejo su abejita colgando del asa por si quiere jugar, y me  pongo a hacer cosas, o a comer… y vaya invento! Hoy hasta se ha echado una cabezadita!!

Eso si, la probé para ducharme para no tener que montar el percal que os conté el otro día, y fue un drama… que horror estar duchándome y él llorando a gritos 😦

Salí de la ducha, le calmé, y a los 5 minutos probé a volver a dejarle mientras me vestía, esta vez delante del balcón de la habitación… bingo! Lo que le gusta es estar en la calle 😀 Me va genial para dejarle un rato y de mientras comer o hacer algo en casa, pero para ducharme… Aunque le dejo con el arnés atado, no me quedo tranquila dejándolo e irme a duchar sin verle… y eso que está a un par de metros y le oigo si llora. No se, ¿exagero demasiado?

Jugando se lo pasa muy bien, pero aguanta ratos cortos haciendo la misma cosa, así que voy un poco de culo 😛 También es porque es muy bruto e insistente, y se empeña en hacer cosas que todavía son difíciles para él, y se cansa mucho. Así que vamos capeando como podemos sus frustraciones, que son parte importante de su desarrollo también.

Como veis, es puro nervio!!

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Como los juguetes que tiene ya están muy vistos y necesita experiencias nuevas, le voy dando objetos para que experimente: tuppers de cocina, tapas, bolsas, moldes de silicona, papel de horno, botellas de plástico, objetos de madera… Le gustan las cosas nuevas, y si hacen ruido mejor, puede estar un buen rato simplemente agitando una bolsa de plástico (lo se, en todas pone que no deben darse a los niños, pero lo hago siempre bajo mi supervisión).

Está muy interesado por la comida, se fija en lo que nos llevamos a la boca y alarga la mano. De hecho, ya le ha robado hojas de lechuga a su padre en varias ocasiones, es un peligro! Con mi no-café de la mañana anda loco por pillarlo. Llora, le dejo tocar el vaso, y luego que lo chupe por fuera (necesita conocer con la boca)…pero el quiere chupar por arriba, dónde yo bebo… tonto no es. Le dejo hacerlo por una parte limpia y con sumo cuidado, pero no le vale… sigue frustrado porque lo que quiere probar es el líquido que hay dentro. Tengo muchas ganas de que reúna las condiciones para empezar la alimentación complementaria! Haremos BLW, y seguro que se lo pasa bomba experimentando ^_^

Bueno, de hecho, ya ha tenido un primer contacto con los sólidos… Es que, cuando salimos de paseo y nos sentamos, le dejamos que explore. Le encanta tocar, arrancar hierba, mirar todas las cosas nuevas que hay en ese suelo distinto al de casa. Y claro, lo que hace inmediatamente después de experimentar con él, es llevarse a la boca todo lo que pilla…

No me preocupa, la verdad, es bueno para formar su sistema inmune estar en contacto con gérmenes (en su justa medida), pero intento que no trague cosas todavía, más que nada porque todavía no tiene madurez para gestionarlo. Así que cuando se lleva la mano llena a la boca, le saco todo lo más que puedo, sin apartarle la mano para no generarle frustración, que pruebe lo justo, evitando que coma quilos de tierra y hojas… Así que después de esos coqueteos gastronómicos con la naturaleza, pasa unos días haciendo caca con hierbajos ^_^

Durante estas semanas hemos descubierto algunos juegos que le hacen reír a carcajadas: los sustos, taparle y destaparle la cara, cuando tengo hipo, y susurrarle cosas al oído… Eso y todo lo que implique acercarte a él, hacer ruidos, caras, o poner voces muy agudas. Y por supuesto, volar por los aires!

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El otro día su padre inventó un parque-tipi de juegos nuevo poniéndole la manta de juegos sobre el gimnasio de muñecos colganderos, y le gusto muchísimo! Cuando no sepa que hacer para entretenerle le llamaré para que me de ideas que cuando tenemos el día tontuno, se me colapsa el procesador y me quedo en blanco…

Aquí tenéis su ocurrencia:

En plena acción:

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Aunque ya se levanta con los brazos completamente estirados, para desplazarse lo hace como los soldados, hincando los antebrazos. Y al hacerlo en las mantas de juegos se encalla… y se frustra. Y en el suelo, va dejando un reguero de babas cual caracolillo y como tenemos un parqué muy liso, resbala… así que no puede avanzar y se cabrea también… Además, como se sale de las mantas (que están en plan decorativo), en el suelo, al hacer la croqueta demasiado alegremente para pasar de boca abajo a boca arriba, se da en la cabeza. No se hace daño, pero el susto del coco se lo lleva, y llora desconsoladamente…

No le gusta nada darse el golpetazo, así que veo que muchas veces sale de la manta con miedito, y cuando se cansa llora para que le rescate porque no quiere darse la vuelta. Si cuando está así le pongo la manta a un lado, se tira encima a descansar, sabe que es blandita y no teme hacerlo ahí. También ha perfeccionado el movimiento para no darse fuerte, girando el tronco lentamente, y después la cabeza, pero a veces se desequilibra, o se deja llevar por la emoción del juego y se lleva el golpe.

Creo que es un proceso más que debe aprender, pero le veo muy frustrado por no poder moverse bien y tener que estar pendiente de los cabezazos siendo tan pequeñito… En principio no queríamos usar alfombras ni nada porque hacemos movimiento libre, y creo que es básico que sienta la textura, dureza y el contacto con el suelo tal como es. Pero le veo tan limitado que al final hemos encargado una alfombra grandota a ver como le va… es finita porque no interesa que sea demasiado mullida para no entorpecer su percepción, pero tengo esperanzas de que allí se desplace mejor y no le asuste tanto rodar por el suelo. A ver como nos va con ella! 🙂

Ya os he ido contando que flipa con los gatos, les persigue, pilla todos los pelos que puede… Aquí está croqueteando para alcanzar a Maru que huye de él >:o

 

El otro día, Joy estaba encima del mueble del comedor, y él sollozaba estirándole el brazo (estuvo así 10 minutos). Cuando vio que esa técnica no servía para acercarla, empezó a cantarle: aaah, oooh, uuuh… La gata, decidió cambiar de lugar, Biel la siguió, y se partía el culo viéndola saltar a la mesa. Entonces, empezó a reír y hacerle monerías a la gata para que se acercase como hace con nosotros… es amor! ❤

 

A sus muñecos también les sonríe y les hace monerías. Con un búho que cuelga de su parque, se pone boca abajo mirándole de frente y se ríe con él. Lo hace por la parte de la cara, no por detrás, sabe perfectamente que eso es un rostro, y como es normal orientarlo para mirarse con él.

Este ha sido el resumen de estas últimas semanas, muy intensas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

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Reformas y dudas: cambiador y bañera

Como os dije semanas atrás en esta entrada, hice unas reformas moviendo muebles aquí y allá de la casa, en parte, motivados por la necesidad de montar un nuevo sistema para el cambiador y la bañera. He ido atrasando esta entrada porque no daba con la solución perfecta, y todavía estamos en ello…

Ya con dos meses y medio se le quedó pequeño el cambiador,  y eso que mi hijo es pequeñito! Me sorprende que dure tan poquito. ¿Siempre son tan pequeños?

No pretendía tener un cambiador para siempre, pero veo bastante absurdo tener uno para un par de meses nada más (suerte que no gastamos dinero en él). Todavía cabía con dos meses, pero apenas le quedaban un par de dedos para tocar de largo, y como ya estaba muy movido empezó a ser peligroso. Al patalear, subir los brazos, agarrarse, meter los pies entre las barras, hacer el gusano… era un peligro que se diese un golpe o le quedase atascado un pie.

Teníamos un cambiador-bañera, que consta de unas patas plegables en tijera, con una base sobre la que se pone la bañera. La estructura tiene unos bordes metálicos, y él se agarraba de ellos, con lo que, fácilmente, podía asomarse haciendo fuerza con esos brazotes que tiene, y caer en un momento. También, al empujar con los pies, se gira y los mete en los bordes. Un día, se puso un poco transversal, empujó con los pies, y se quedó encajado con su cabecita en las barras, menudo susto… 😦

La bañera tiene una parte para ponerle mientras es muy pequeño en la que queda encajado, y en el lado opuesto otra para cuando crezca. De largo, no hay problema, pero de ancho ya le empieza a quedar justo siendo delgadito. Esta bañera-cambiador nos la dieron de segunda mano, y nos fue muy bien, sobre todo porque en el cambiador se entretenía mucho, y lo podíamos dejar mientras nos arreglábamos por la mañana o íbamos a hacer pipí (estaba en el baño) y tenerlo vigilado. Algo que ya no podremos hacer… Y tener una bañera alta es muy cómodo para no tener bañarle agachados.

Pero también tiene inconvenientes, el principal es el material de la base (bordes metálicos peligrosos), que ocupa mucho espacio, y que es imposible usar la bañera y luego el cambiador estado sol@. La bañera es enorme y llena pesa lo suyo, por lo que es imposible cogerla con una sola mano. Así que, cuando sacas al bebé del agua, no puedes dejarlo en el cambiador para vestirle si alguien no te saca la bañera. Así que, cuando estoy sola, o lo lavo en el lavamanos (que se le queda pequeño también) o nos duchamos o bañamos juntos directamente.

Hasta ahora, pañales, duchas y cambios de ropa los hemos hecho en el baño que al ser pequeño se calienta en un momento. Así que como os contaba al principio, tuve una idea para poder seguir haciéndolo en el baño, pero sin usar ese cambiador.

Teníamos una mesa que Mamífero tenía en su estudio, pero que no le estaba dando más uso que para acumular trastos porque no se ponía a hacer música. Es una mesa de Ikea que me compré para mi pisito de soltera hace muchísimo, y nos ha ido acompañando en distintas casas siendo de mucha utilidad. Tiene como característica que se pliega en dos alas, desplegada es una mesa enorme, y cerrada, ocupa un un palmo de ancho, además, lleva tres cajones a cada lado muy apañados. Así que, desmontamos el no-estudio, y llevamos la mesa al baño, dejándola cerrada, y cuando baño a Biel, abro una de las alas. En ese trozo de mesa hay suficiente espacio para poner la dinobañera/bañerasauria gigante, y otro para vestir y desvestir a Biel.

Eso si, continuaban habiendo problemas, porque quedaba el espacio muy reducido para pasar, y la dinobañera es bastante armatoste… Hay que ponerle mucha agua para llenar un palmo, y pesa bastante, con lo que, maniobrar en el baño con todo ese despliegue de mesa y un bebote juguetón encima es un panorama… Además, Biel ya empezaba a chapotear, y al estar insertado en ese trozo de plástico para retenerle, tenía poca movilidad, se daba golpes, y no es muy divertido.

Así que, aprovechando que teníamos un regalo que podíamos descambiar (regalad siempre con el tíquet regalo, nunca sabes si acertarás con el regalo, así que mejor que se pueda cambiar!), fuimos a la city a buscar una bañerita para Biel. Pensé que una hinchable sería una buena opción, por ser blandita, pesar menos, ocupar mucho menos espacio que la dinobañera y tener la doble utilidad de poder llevarla al río (o playa) y llenarle unos palmos de agua a Biel para que se caliente al sol 🙂

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Esta bañera es más ligera, ocupa menos espacio, y al ser blandita, Biel puede dar todas las patadas que quiera sin peligro. Nos va genial, aunque no es demasiado grande (estirado ya toca con los pies), supongo que cuando se mantenga sentado la podrá seguir usando. El único inconveniente es que resbala un poco si lo pones sentado, y estirado, pues no puedes llenarla más de dos deditos, y al girar la cabeza tragaría agua. La posición ideal, ahora que es pequeñito, sería estirado pero con algo de inclinación, pero esta no lleva ningún adaptador como otras, y no tenemos hamaquita de baño. Se me ocurrió entonces, hacer un apaño casero con una bolsa de agua caliente (de esas para cuando te duelen los riñones). Es de una goma que no se desliza sobre la bañera, del mismo ancho que esta, y sirve perfectamente como cojín para mantenerle la cabeza algo elevada sin peligro de que se mueva y trague agua.

Igualmente, seguíamos teniendo poco espacio en el baño para pasar con la mesa abierta, por lo que no era demasiado cómodo en realidad… Así que el invento de la mesa he dejado de usarlo y me he pasado, directamente a poner la bañera en el suelo del baño (dentro de la misma bañera no me parece cómodo) o en el plato de ducha del otro aseo. Así puedo llenarla con el teléfono de la ducha, sin tener que moverla llena y dejarme la espalda (además de arriesgarme a que se rompa, caiga agua…). Yo me siento en una mini sillita que tenemos que es comodísima para hacer cosas a ras de suelo (la hemos usado hasta ahora para la chimenea), y para vestirle, una vez seco, lo hago en la cama.

No se hasta cuando lo haremos así, supongo que esto será una evolución contínua hasta que le dejemos en la bañera grande directamente…

¿vosotr@s como os lo montáis para bañar y cambiar a los bebés?

¿Qué tipo de bañera o cambiador creéis que es más práctico?

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

15 semanas: movimiento libre y autonomía

Durante este fin de semana pasado, Biel lo ha estado petando con sus logros, no me da la vida para celebrarlos, y contarlos!

Sábado por la noche, habiendo hecho mil intentos y muchos casi-logros de chuparse los pies… Después de llegar un par de veces pero equivocarse chupando la mano que aguantaba el pie… Tras muchos quiero y no puedo acompañados de quejidos, gritos o gruñidos de esfuerzo y hasta llantos de frustración por no llegar… Lo consiguió!!

Y ahí estaba su padre para inmortalizar el momento:

 

Tengo que apuntar el detalle de que solamente llega cuando está sin pañal, ya que tiene más movilidad… Algo que es interesante tener en cuenta para todos los bebés, ya que tanto los pañales, como la ropa les limitan algo el movimiento, las sensaciones… y eso repercute en su capacidad para explorar sus posibilidades. Así que intento que esté siempre con la ropa justita cuando hay buena temperatura, sin calcetines, y un rato al día sin pañal. Momento que aprovecha para chuparse los piecitos 🙂

Y el segundo logro, el del domingo, tiene chicha, así que, antes de explicaros como ha sucedido, quiero contaros que pretendo poner en práctica la metodología del movimiento libre que desarrolló la pediatra Emmi Pickler. Teorías que casan con la línea de crianza con apego, que fomentan la autonomía, el respeto y autoregulación en todos los sentidos. En cuanto a movimiento se refiere, partimos de la base de la no intervención, por tanto, se supone que no debemos colocar al bebé en ninguna postura que no haya alcanzado por si mism@, siendo la posición inicial la de estirado boca arriba. Ni boca abajo si no se gira por si mism@, ni sentado cuando no aguanta por si sol@ la postura, ni enseñarle o inducirle a girarse, andar, gatear… Simplemente, esperar que con el tiempo, y un entorno adecuado, el bebé vaya alcanzando metas por interés y capacidad propi@s. Por estas razones, no usamos sillas de paseo, hamaca, parques cerrados o elementos de este tipo, para no forzar posturas y impedir su libre movimiento. Sus ratos de juego y descubrimiento son a ras de suelo o en la cama, a un palmo de este, para que tenga la posibilidad de moverse cuando desee sin peligro alguno.

Os dejo un par de enlaces por si es de vuestro interés 😉

En el primero, encontraréis una comparativa muy interesante de las fases del desarrollo por meses; en el método de movimiento libre, o en el intervencionista (el que marca el pediatra convencional). Es muy curioso ver la disonancia de fases entre uno y otro, como varían las edades, e incluso, como se altera el ritmo natural de pasar de una postura a otra, siendo la evolución natural: boca arriba, boca abajo, rodar, reptar, gatear, sentarse, de pie y marcha estable. En cambio, cuando intervenimos, se da un desarrollo desfasado: partiendo de que la posición inicial es boca abajo, le siguen muchas posturas antinaturales (se mantiene sentado con apoyo, se mantiene sentado si alguien lo sienta, camina si se le sostiene con ambas manos…). Todos esos logros son intervenidos y propiciados, algo que es innecesario y que puede crear inconvenientes.

Al pasar de boca abajo a boca arriba y no al revés, se obvia la fase de reptar, que es la que, de manera natural (movimiento libre) lleva al gateo, y este, posteriormente, incita a sentarse al bebé. Cuando un bebé se sienta antes de gatear, se da un gateo no harmónico (pueden, por ejemplo, gatear arrastrando el culo) y tardío, o no llegar a gatear si quiera, si seguimos interviniendo para que se pongan en pie. Lo esperable, es que un bebé sienta la necesidad de sentarse cuando tras desplazarse reptando y gateando, quiera parar y explorar ese nuevo lugar o cosa que ha alcanzado, no que parta de la posición sentado para después desplazarse.

Se supone que el proceso debe ser al ritmo del bebé, no de nuestras ganas por verles pasar fases. Ahora bien, está siendo difícil ser purista con todo esto… Cuando Biel está en brazos, pocas veces, excepto tomando pecho, quiere estar estirado boca arriba  (y ya os conté en esta entrada que los primeros meses tuvimos que hacer el lactasutra, forzando posiciones sentado, etc…). Acostumbrado a vel mundo derecho, ya ras un rato de juego boca arriba, él pide verticalidad, estar en nuestro plano, participar de todo, y esto, desde los primeros días. Y como respetar su voluntad también está en mi línea de crianza, aunque se contradice en este punto con el movimiento libre, pues le hemos sentado, recostado, puesto boca abajo…

La primera piedra la encuentras cuando llegas al pediatra los primeros días, con tus convicciones sobre movimiento libre claras, pero lo primero que os recomienda es: pon al bebé boca abajo un rato cada día para que fortalezca la espalda. MEEEC! Error.

Pero claro, lo haces, porque: y si, es tan necesario realmente…? No me lo tomé al pie de la letra, creo que durante muchas semanas enteras ni siquiera le he puesto así… Pero si que lo hacía de vez en cuando, siempre, eso si, que le viese en buena disposición de hacer ejercicio, y si le veía a disgusto, nada. Y al hacerlo, me daba cuenta de que Biel de musculatura de cuello y espalda andaba sobrado (bondades del porteo, y que nació ya con la cabeza muy tiesa).  Así que, hemos prescindido de ese ejercicio, para dejarle hacer, y vaya que si hace.

Sabe darse la vuelta desde las primeras semanas, pasando de boca arriba a boca abajo con más o menos éxito, dependiendo del momento, lo cansado que esté y la motivación que tenga. Sobre todo por las noches le sale muy bien, cuando quiere ponerse a dormir boca abajo, no hay quien le cambie esa postura. E intenta reptar y desplazarse como puede, con bastante éxito desde hace un mes. Supongo que va en su carácter, es muy activo, curioso y necesita moverse, así que va bastante rápido alcanzando metas. Además es muy terco y perseverante, y lo que se propone, lo consigue (esto viene de famíla…).

Y tooodo esto me lleva por fin, a contaros el logro de ayer…

Tras un baño y sesión de juegos que ya degeneraba en tragedia por no poder transportarse hacia sus objetivos por descubrir, me dio una grata sorpresa. Dejé a Biel en la cama (como os conté, en esta entrada tengo los colchones a ras de suelo, así que no hay peligro de caída), boca abajo haciendo sus flexiones del día y con muchas ganas de moverse hacia un extremo de la habitación. Se le nota cuando quiere ir hacia alguna parte porque mira fijamente mientras se abalanza con todo el cuerpo en esa dirección, y se impulsa con las piernas. Y en el caso de ayer, se agarraba de las sábanas con las manos, para ayudarse a avanzar hacia adelante.

Normalmente, después de desplazarse unos centímetros, o dar vueltas sobre su propio eje como un compás, sin éxito de alcanzar lo que desea, se cansa. Normal, es mucho esfuerzo para un monete de 3 meses mantenerse erguido un rato e intentar desplazarse. Entonces, suele hacer acopio de todas las reservas de fuerza que quedan, para lanzarse cual cachalote hacia un lado y volver a la posición inicial de descanso.

Como os decía, le dejé en mitad de su ejercicio matutino, en medio de la cama, mientras aprovechaba para poner en marcha una lavadora. Durante un minuto, se escuchaban sus graznidos de deportista de élite, quejándose del tamaño esfuerzo que realizaba. Luego, el silencio sepulcral. Pensé que se habría cansado y estará boca arriba descansando ya. Dos minutos debí estar fuera de la habitación, y cuando vuelvo, me lo encuentro boca arriba, en el suelo! Había atravesado la cama, otro mini colchón de “seguridad” que tengo a un lado, y había llegado hasta la puerta del balcón. Por el camino se encontró con un pantalón mío, y lo había agarrado, para ir a su gran objetivo: su amada cortina.

La cortina que tenemos en la habitación, que en realidad es una sábana muy chula, le fascina desde que nació. Es de colores cálidos contrastados con tonos claros que dejan pasar la luz del sol en distintos grados. Se pasa ratos largos mirándola, y muchas veces le acerco para que la toque y la vea de cerca. Pues ahí estaba, abrazado a mi pantalón, chupándolo, mientras agarraba la cortina y la movía viendo la luz del sol al otro lado. Su cara de satisfacción y felicidad absoluta por haber llegado solito allí, impagable. Yo flipando de verle así, felicitándole por su hazaña, y él con una sonrisota de oreja a oreja, contento de que me gustase tanto la sorpresa 🙂

Biel y la cortina prometida:

Allí se quedó un buen rato, inspeccionando la tela, la luz y la sombra, tirando de ella, chupando, aprendiendo, disfrutando de su aventura. La primera de muchas en esto del movimiento. Y yo enamoradita de mi peque, que se hace tan grande por momentos, y es tan adorable cuando está satisfecho al conseguir algo nuevo… Cuantas alegrías nos da Biel, que felicidad verle tan despierto, con tanta energía y pasión por la vida!

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

El primer diente!

Ayer Biel entro en su semana 15 de vida, pero esta entrada en realidad es para añadir cosas que olvidé contaros en la entrada de la semana 14. Como adivináis por el título de la entrada, hoy nos hemos despertado con un dientecito despuntando!! 😀

Estas dos últimas semanas me lo olía, y aunque me dijesen que es demasiado pronto, tenía claro que iba a ocurrir un día de estos… Se poco de bebés y no he vivido de cerca como es esto de la salida de los dientes, pero por lo que he ido escuchando y leyendo, los síntomas me cuadraban a la perfección.

Empezó babeando muchísimo, hasta el punto de quedársele la ropa empapada al caerle goterones de la boca constantemente… Y la costumbre de chuparse los puños, pasó a ser obsesión por hacerlo con mucha ansia, extendiéndose a nuestras manos, ropa, o cualquier cosa que pudiera llevarse a la boca. Hasta ahí normal, son cosas que cualquier bebé de tres meses suele hacer en mayor o menor medida.

Luego en vez de chupar y babear, mordía con las encías lo que se llevase a la boca con mucha fuerza (lo notaba al hacerlo en mis dedos), y cuánto más duro fuese lo que pillase, más le gustaba. Y en estas dos últimas semanas ha estado nervioso, irritable, ansioso y llorando bastante como os dije en esta entrada. Normal, eso tiene que doler mucho, y más molesto debe ser si no sabes lo que te pasa… En una de sus llanteras nocturnas, probando todo lo que se me ocurría sin éxito, me di cuenta que si le metía los dedos en la boca, él apretaba y se calmaba. Ahí pensé, esto son los diente seguro. Y saqué un mordedor que nos habían regalado, y ahí estuvo un rato royéndolo… además, lo hacía por el mango que es duro, si se lo mete por la parte blandita pone cara de asco xD

Además esta pasada semana ha estado muy mimoso y necesitado de brazos y teta, no me he podido separar apenas de él. Sobre todo por las noches, estas dos últimas semanas han sido despertares continuos (y él de normal ya se despierta mucho), primero a cada hora, y esta última semana, estaba unos pocos minutos durmiendo (a veces 5, otras 15…). Se revolvía constantemente en la cama, y quería tener la teta en la boca siempre para calmarse. Pasa las noches inquieto, se le nota el malestar, ya no llora tanto como días atrás, pero le cuesta coger el sueño, duerme intranquilo, se despierta muchas veces sollozando, se desvela…

Por lo demás, a parte de estos malos ratos nocturnos, de día está bien, alegre, juguetón y risueño. Solamente ayer, lo noté un pelín caliente, y un poco más tontorrón (se quejaba en la mochila, en brazos, aguantaba muy poco en el parque…). Como hacía bastante calor y no estaba chafado ni tenía otros síntomas preocupantes, le puse más fresquito y no le di más importancia. Pero esta mañana me ha cuadrado todo al verlo… Se ha puesto a llorar mucho cogiéndose la oreja derecha, llevándose las manos a la boca, y muy inquieto. Le he puesto un dedo en la boca, y en seguida he notado que me dirigía hacia un lado concreto de la encía dónde apretaba más: el lateral derecho inferior. Ahí he notado algo duro, que cuando he mirado, he visto que era un puntito blanco. Justo en ese lugar, se toca con la lengua constantemente, porque nota que tiene algo extraño.

Ahí lo tenemos, asomándose: hola primer dientecito!!!

No se si esto durará mucho, si tardará en salir o no…experiencias??

Por lo que vamos viendo, Biel va con prisa en esto de crecer, todo lo ha empezado a hacer muy pronto, y ahora dientes… Hace ilusión, pero me sabe mal que empiece a sufrir por esto tan pronto, es tan pequeñito!! Ahora que estábamos saliendo de la crisis de los tres meses… Aunque aún da sus coletazos, y a ratos está muy distraído o tan concentrado en las tomas que me pellizca y retuerce el pezón llegando a hacerme morados.

Como en las anteriores crisis, esta ha traído un montón de cambios positivos como os conté en la entrada de las 13 semanas. Sobre todo, está mucho más receptivo, se entretiene con muchas cosas, y le llaman mucho la atención las luces, los colores, las texturas, los sonidos… Incluso habla y juega con cosas aparentemente invisibles, a las que da manotazos y sigue con la mirada o girando la cabeza (¿alguien lo entiende???). Y por fin, ha descubierto a ls gatos!! Un día me desperté y estaba tocando (o más bien tirado de su pelo) a Maru, que estaba durmiendo a su lado. Desde entonces, les sigue con la mirada, y cuando le acercamos a ellos, les coge del pelo y se emociona mucho con ellos ❤

La crisis nos ha traído muchas cosas, pero también se ha llevado una: el reflejo del moro!! Es un espasmo que tienen los bebés desde el nacimiento, estiran los brazos hacia arriba y parece que sienten que van a caerse. Sobre todo les pasa cuando los mueves, o cuando están muy relajados, por lo que, se despiertan muchas veces estando dormidos al hacer un leve movimiento, y es muy molesto. Los cambios han sido mejoras en general, exceptuando los malestares temporales y la dichosa manía de lanzarse al vacío… Arquear la espalda e intentar tirarse de nuestros brazos lo hace desde siempre, pero ahora se agrava al tener más fuerza, y al ver cosas que llaman su atención y querer alcanzarlas.

Hasta aquí, la versión extendida de la semana 14 de Biel, espero no haber olvidado más detalles… seguiré contándoos como evoluciona. Contadme vosotr@s vuestras experiencias con los dientes que voy muy perdida!! 😉

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