Esperanzada…

Hoy he cumplido 29 semanas. Me parece un sueño estar a estas alturas del embarazo!!

Ayer tuve visita con mi comadrona, y todo genial. Altura uterina, peso, tensión… todo correcto. También nos dijo que en enero empezaríamos el grupo de educación maternal. Ya estaré de 33 semanas, así que espero que Biel no se adelante demasiado y poder acabarlo.

Biel, como siempre, estuvo pateándole el doppler a la pobre mujer! Se ve que no le gusta nada que le escuchen el corazón, porque es estirarme en la camilla, y empieza a revolverse. Tuvo que buscarlo un buen rato mientras lo veíamos escurrirse para todos los lados, parecía que se escondía del aparato! XD

Lleva unas semanas que está muy, muy movidito, tanto que me duelen las costillas y siento el abdomen cansado de tanto jaleo. Ayer, no paró en todo el día, y me pregunto: ¿Cuándo duerme? ¿no se cansa?! Pero no me quejo, me encanta, disfruto sintiendo lo grande y fuerte que se está haciendo día a día. Además, cada día tiene hipo durante un buen rato, y es muy gracioso. Por las patadas que me da, y el hipo, imagino más o menos como está colocado, y es cada día, o a cada rato de una manera distinta.

Volviendo a la visita de ayer, por fin hablamos del parto, y creo que no le hizo demasiada gracia que no quiera parir en su hospital… Me dijo que tenía que ponerme yo en contacto con el otro hospital, que ella no me podía derivar, pero que seguro que no me ponían ningún problema. Y que debía de ir pronto, que lo mejor era que ya las últimas visitas con el ginecólogo, pruebas y ecografías me las hiciesen allí. Que ella puede seguir llevándome, pero que el tema obstétrico mejor que lo siga allí.

Comprobamos que tuviese todos los informes y analíticas impresos para llevarlos, y me recomendó que cogiese cita lo antes posible para ir conociendo a mi nuevo ginecólogo. Según ella debía de haberlo hecho antes, y hubiese sido mejor que me llevasen el control obstétrico allí… Pero la comadrona que me atendió el primer trimestre (la substituía durante las vacaciones), me dijo que no había ningún problema (yo lo primero que hice fue preguntarle dónde me tenían que llevar si quería el parto en otro centro), y que solamente debía de llevar los informes al otro hospital, por lo que estaba tranquila.

Así que ayer mismo llamé al nuevo hospital, me abrieron historia por teléfono, y pedí cita. Pero me daban para mediados de enero, demasiado tarde, así que me dijeron que volviese a llamar hoy por la mañana y hablase con una comadrona para ver que podían hacer. Hoy he hablado con una comadrona, muy amable, que me ha dicho que ahora tienen pocas horas libres de cara a las fiestas. Pero me ha dicho que no hay prisa, que sin ningún problema podía seguir los controles en mi hospital. Le he dicho que me quedaría más tranquila si al menos agilizábamos algo antes de fiestas, llevarles mi historia, conocer el centro… Ya que si en cualquier momento tengo una urgencia o lo que sea, me sentiría más tranquila acudiendo allí y que tuviesen mi historia.

Y sin ningún problema, me ha dicho que el lunes la llame por la mañana a ver como van de trabajo, y que si están tranquilos, esa misma tarde no veríamos. Que le llevase todos los informes, e intentaría agilizar las citas, programarme las ecografías allí, y que nos enseñará el hospital. Así que estoy satisfecha, ilusionada, y tranquila.

Tengo muy buenas referencias de este hospital, y he leído partos preciosos y empoderantes. Al personal lo describen como muy respetuoso, y de trato delicado y cálido, algo muy necesario para no descentrarte durante el parto. Y algunos, trabajan en un equipos de atención al parto en casa, por lo que, confío en encontrarme con profesionales que entiendan nuestras necesidades. Tienen protocolo de atención al parto natural, unas instalaciones muy nuevas, bañera de partos… Y además apoyan la lactancia natural y el colecho. Comparado con el hospital en el que parí a Aritz, ¡me parece un viaje al futuro!

Así que me estoy animando mucho, al ver que aunque no pueda parir en mi casa, lo podré hacer en un entorno respetuoso y sin tener que pelear demasiado. Es pensar en todo esto, e imaginar las instalaciones (que ya os contaré como son cuando las visite), y me dan ganas de parir. Debo de ser de las pocas embarazadas que piensan en el parto con ilusión, pero es así, tengo ganas. Si, quiero que llegue, me apetece. No me da miedo el dolor, no me angustia el momento, solamente me importa que Biel esté sanito y nos respeten. Es un día que quiero vivir intensamente, disfrutarlo, y tener un grato recuerdo. Parir es un acto de amor, y me apetece muchísimo tener una buena experiencia y sacarme la espinita de mi anterior parto.

Se que pueden pasar muchas cosas, que es un momento delicado en el que todo puede salir perfecto o torcerse, pero confío en que todo irá bien. Y sobre todo confío en mi capacidad, en el apoyo de Mamífero, en que Biel lo hará todo lo mejor que pueda… Y si además puedo depositar mi confianza en ese centro y su personal, la seguridad que obtendremos será un gran condicionante para tener una grata experiencia.

Así estoy, a apenas 11 semanas del parto, aproximadamente, y soñándolo, esperándolo, imaginándolo y deseando que llegue. El adjetivo que me define ahora mismo es: esperanzada.

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Abrazos mamíferos ❤