Embarazo: ¡37 semanas!!

Exactamente estoy hoy de 37+3!! 🙂

Muy ilusionada, gordita, y expectante, pues en cualquier momento Biel puede decidir nacer porque ya es un bebé a término. No me acabo de creer que en cuestión de días lo tendremos aquí, llevamos tantos años esperando y soñando este momento que no me parece real…

Lo siento enorme, sus movimientos y golpes son muy fuertes, y aunque dicen que a estas alturas debería moverse menos, yo lo veo tan animado como siempre. Pero ya me va bien, me tranquiliza que sea así, aunque tenga las costillas echas polvo, prefiero que esté activo. Hace un par de días que siento pinchazos un poco más fuertes de lo normal en el pubis, y he empezado a tener dolorcillos como de regla (aunque mucho más flojos que los que suelo tener), sobre todo cuando estoy un rato de pie, o incluso sentada, pero se me pasan si me estiro. Girarme en la cama es bastante incómodo, así como levantarme, sentarme, y sobre todo agacharme, cuando lo hago parece que se me vaya a partir en dos el hueso púbico.

Ya he llegado a los 61,100 kg, y un contorno de barriga de 101 centímetros, creo que he llegado a mi tope. Tengo las articulaciones muy aflojadas, durante el todo el embarazo lo están, pero ahora lo noto mucho más. A veces parece que se me salga la pierna de sitio y me da un dolor agudo en el culo-espalda-pierna que no me permite estar en ninguna posición de reposo. Entonces, tengo que levantarme y “reiniciarme”, ando un poco (los primeros pasos son dolorosos), basculo la pelvis sacando el culo, me muevo, y entonces vuelve a su lugar y se pasa bastante el dolor.

Siento a Biel muy encajadito, bien abajo, y mi cuerpo se va preparando… Es emocionante, cada día pienso que ojalá sea hoy el día. Aunque se que esto puede alargarse un mes más, pero tal como me siento, a punto de reventar, no me veo un mes más embarazada… pero será lo que tenga que ser.

Los días se hacen largos, me canso, me caigo de sueño, y cada vez se me agotan las pilas antes. No consigo llegar a dormir las 8 horas casi nunca, y me despierto todas las noches a cada hora, o dos como mucho, para ir al baño, cambiar de posición, o porque si, luego me cuesta retomar el sueño, y muchas veces ni lo consigo. Así que durante el día voy medio zombie, con dolor de cabeza, y me tengo que estirar en el sofá a menudo para reponerme.

Parece que los ardores y la acidez me dan tregua, no han desaparecido, pero estoy mucho mejor ahora que semanas atrás. Y las náuseas han vuelto, vienen con el cansancio, o cuando tengo mucho hambre, sobre todo a primera hora del día y por la noche. El otro día llegué incluso a vomitar un poco de la cena por lo cansada que estaba. A parte del agotamiento y lo torpe que me siento, no me puedo quejar de este final de embarazo porque está todo dentro de la normalidad.

El otro día, haciendo la compra en el supermercado, me paró un señor para preguntarme. Se ve que tenía cara de moribunda porque me dijo que me veía cansada y muy avanzada. Me preguntó lo típico, que si era niño o niña, y que que para cuando se le esperaba. Le dije que ya podía nacer cuando quisiera, y que era niño, y me contestó señalando a una niña que debía ser su nieta: muy bien, así ella será una asaltacunas! Vale… ¿me quedo con su teléfono para concertarles una cita? Es surrealista lo que se llega a oír de boca de un extraño xD Pero bueno, el hombre fue muy amable y me deseó un buen parto.

Mamífero me está mimando mucho, es todo un padrazo, nos cuida tantísimo!! En sus días de fiesta es el motor de la casa, animales y nuestro. Además de acompañarme a médicos y hacer la compra, lo deja todo hecho a fondo para que entre semana yo haga mantenimiento, y lo del día a día. Eso me tranquiliza pues en cualquier momento puedo ponerme de parto y prefiero tenerlo todo en orden. Por las mañanas, cuando está en casa, aprovechamos para contemplar los bailoteos de Biel, y saborear estos últimos días solos, e imaginar como será nuestra nueva vida dentro de unos días.

Maru en nuestro momento mañanero, le encanta ponerse encima de Biel ❤

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Esta semana vimos al anestesista para tener preparado y firmado el consentimiento por si finalmente necesito la epidural. Y la semana que viene empezamos con los monitores, ¡que ganas!! Tenemos casi todo listo por si decide nacer, aunque sigue quedándonos el coche por limpiar, la sillita por instalar, y no hemos podido imprimir el plan de parto todavía… Nos faltan horas y energía los días de fiesta de Mamífero, pero lo conseguiremos!!

Un par de fotos saliendo del hospital 🙂

 

Hemos tenido también la última clase de educación maternal, ¡hemos conseguido hacerlas todas!! Hablamos de los cuidados del bebé, las curas del ombligo, y las cosas necesarias a tener. Poca cosa la verdad, por eso ni me extiendo en contaros. Ya me despedí de mi matrona, quedando en que la avisaría cuando nazca Biel para que me hiciese la visita a domicilio y hacer el seguimiento post-parto con ella. Hay un grupo de mamás para después del embarazo, pero es mas un evento social que para solventar dudas. Yo no soy muy de ir a socializar porque si, así que no creo que vaya a pasar el rato, si tengo cualquier duda iré a la consulta con la matrona.

Cambiando de tema, nos han salido humedades en la habitación de matrimonio y en otra, y no me hace ninguna gracia tenerlas cohabitando con un bebé. También hubo filtraciones de nuestra ducha a la casa del vecino de abajo, por lo que ayer vino un señor a arreglarlo, y aproveché para apretar a la propietaria con lo de las humedades. Ya se lo había dicho hacía días pero no parecía muy por la labor de arreglarlas, se ve que mantener el piso en condiciones (gastar dinero), no le apetecía. Para arreglar el problemilla del vecino antes de que fuese algo grave/caro, se ha movido rápido, pero que su piso se llene de moho le parece algo sin importancia… Le dije que así no lo podía dejar, que con un bebé en casa no era plan de tener la pared verde. Le ha costado entenderlo, para ella son algo normal y no lo ve como un problema para la salud… se ve que es saludable respirar moho.

En estos últimos 2 años y pico hemos cambiado de casa 4 veces, y en todas había humedades (otros problemas a parte). El moho nos persigue, y lo odiamos. De la última casa que nos encantaba, nos fuimos por la cantidad de humedad que había, era exagerada. Me pilló embarazada de Aritz, un verano de lluvia diaria e intensa, poco sol y fresquito montañero (era una masia en alta montaña), terrible… Tuvimos que pasarnos a dormir-vivir al comedor-cocina (en un incómodo sofá cama, muerte para una embarazada) porque en la habitación era insufrible. Llegaba a vomitar del olor a humedad que había en el ambiente, y no era exageración, había mucho. Se nos llegaron a pudrir zapatos, ropa, objetos de todo tipo, muebles, comida… todo se ponía verde. Aguantamos 6 meses allí, hasta que nos mudamos a el piso en el que estamos, en el que no hemos tenido problema alguno hasta ahora. Cambiar de casa 3 veces en poco más de un año ( esta última embarazada y con amenaza de parto prematuro ) es un horror, y lo que hemos llegado a pasar da para unos cuantos posts…

Volviendo al tema: al final cedió, dice que rascarán y pintarán la pared a poder ser, antes de que nazca Biel, o sea, pronto. También me ha soltado que no me preocupe si nace antes, que podemos dormir sin problema con la habitación recién pintada, que ahora las pinturas “no huelen”. A lo que contesté que, huelan más o menos, son tóxicas y no es lo más adecuado respirarlo, cuanto menos, un recién nacido… Es muy buena mujer esta señora, pero tiene unas cosas “old school” que me dejan el culo torcido.

Por otro lado, le han dado una buenísima noticia  a Mamífero, le han subido la categoría, ¡por fin!! Después de pasados 5 años en la empresa haciendo de todo y más, con la categoría de ayudante de camarero, ahora, por fin, es camarero!! Eso se traduce en una subidita de sueldo, no para echar cohetes, pero buena y necesaria es, y ya era hora de que su nómina fuese acorde con el trabajo que desempeña.

Así que ha sido una semana positiva, todo se va poniendo en su lugar 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

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Semana 35: analítica, clase, y síntomas

Ayer fuimos al hospital a hacerme la última (por fin!) analítica de sangre del embarazo, justo el día en el que cumplí 35 semanas. Llegamos al hospital un poco antes de las 8, hora en la que empiezan las extracciones, ya que íbamos sobre aviso de que si llegábamos algo más tarde, tendríamos que esperar bastante. Nada más llegar, ya había bastante gente esperando desde antes pusieran los números de turno. Me tocó el 24, y la verdad es que fue bastante rapido, en menos de media hora ya estábamos desayunando.

Esa noche, como muchas últimamente apenas dormí. Cada vez me cuesta más, entre acidez de estómago, visitas al baño y desvelos, creo que dormí una hora seguida… Así que cuando llegamos a casa me volví a la cama hasta la hora de comer. Así voy pasando los días, entre sueño y sueño como, voy al baño. Descanso a trompicones, ya no recuerdo cuando fue la última vez que pude dormir una noche del tirón. Pero creo que es perfectamente normal y que nos pasa a muchas, este último mes es así, y tiene sentido, ya que cuando tengamos al bebé, tendremos que hacer eso mismo, dormir y comer cuando podamos.

Después de la comida fuimos a la clase de educación maternal. Seguimos con el parto, siempre centradas en el dolor (como echo de menos que se hable de fisiologia del parto, con lo maravilloso que es el proceso!). aunque esta vez fue algo más provechosa la hora y media. Vimos un vídeo de partos en hospital, hicimos respiraciones, hablamos de las posiciones que podemos adoptar para pasar mejor las contracciones, practicamos masajes para aliviar el dolor, y nos dio unas fotocopias sobre el masaje perineal. Algo que ya debería haber empezado, pero todavía no he hecho porque me falta el aceite… Podría empezar con aceite de oliva, pero no me he animado a probar porque después de la ducha toca hacer la cena, ya estoy con la batería baja, y no me ha apetecido ningún día…

Después de la clase fuimos a comprar un poco de comida para acabar de pasar el mes (que largo se hace enero!), y cuando volví a casa, merendé, y seguía cansada. Así que me puse a dormir un rato más hasta casi las 8 de la noche. Menos mal que me lo puedo permitir, porque sino estaría echa polvo!

Biel sigue muy movidito, y disfruto mucho con sus fiestas uterinas, aunque a veces, parece que se me vaya a salir el estómago. A veces, cuando me suenan las tripas o hay algún ruido fuerte e inesperado, siento como pega un bote, como asustado, y si estaba dormido se despierta. Estas últimas semanas, se mueve más cuando estoy de pie, cosa que antes no hacía tanto (era más de moverse cuando estaba en reposo), parece que al estar sentada tiene menos espacio para hacerlo, y cuando me levanto aprovecha el momento para cambiar de posición y dar vueltas. Durante este mes he cogido un quilo y medio más o menos, llegando ya a los 60,600, y de contorno de barriga 101 centímetros! 😀

No tengo ningún síntoma nuevo, pero los que ya tenía se hacen más pesados. El cansancio y dolor de espalda aparecen antes, paso del insomnio al sueño extremo, el ardor de estómago y las digestiones pesadas más todavía… Para eso siempre tengo las almendras crudas a mano, y tomo un vasito de leche antes de dormir. Las almorranas van y vienen (y cuando aparecen paso un par de días que estar sentada  agacharme es mortal), y un leve dolorcillo pélvico muy leve del peso extra. A veces me crujen un poquito los huesos del pubis y las caderas, pero no es doloroso. Y las encías que durante una semana parecían haber mejorado, están peor, sangrando a la mínima y profusamente.

La semana que viene conoceremos a la nueva ginecóloga, que seguro que es muy maja, y tendremos los resultados de la analítica. Espero haber recuperado las reservas de hierro… También al llegar a las 36 semanas podré dejar la aspirina, y supongo que me harán la prueba del estreptococo, algo que también tengo ganas de saber, ya que si me toca tomar el antibiótico durante el parto, me plantearé hacer una toma de probióticos antes o después del parto, según salga el resultado. Ojalá salga negativo, menos problemas, y mejor microbiota tendré para pasarle a Biel.

Esta semana una amiga nos ha mandado una cámara para grabar el parto (mil millones de gracias guapa!), le acoplaremos un trípode, así nos podremos olvidar de grabar y disfrutar el momento. Todavía tenemos pendiente preparar la música que quiero escuchar durante el parto y dilatación, imprimir el plan de parto, instalar la sillita (se nos olvida cada día…), hacerle una buena limpieza a fondo al coche, y practicar con el fular… y alguna cosilla de menor importancia más queda. Aunque lo básico lo tenemos ya preparado o medio controlado por lo que pueda pasar en cualquier momento.

Poco más tengo que contaros, estoy aprovechando estos días para reservar energías, o más bien ir recuperándolas a ratos y no llegar a estar al límite de agotamiento. Hago horarios caóticos, escuchando lo que me pide el cuerpo. Espero que así, cuando me ponga de parto me pille con las pilas más o menos cargadas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤