Aritz

Necesito escribir tu nombre, se me atraganta tenerlo tan callado… Como no tengo ocasión de pronunciarlo tanto como quisiera, escribo sobre ti.

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Bordados por una amiga de mi madre durante sus embarazos 

 

Te echo de menos. Echo de menos no haberte conocido fuera de mi.

Siento tu ausencia en cada detalle. Un vacío inmenso que es tu lugar, uno que nadie puede ocupar.

Tengo otro hijo. Un hijo que al que quiero tanto como a ti, porque una madre no hace distinciones.

No es justo que comparen. No puede competir la muerte con la vida.

No puede medir el amor hacia un hijo en meses. El tiempo no puede definir algo tan grande.

Su presencia no me aleja de ti. Estás más cerca que nunca, aunque algunos pretendan que eres pasado.

Tu hermanito me da la vida. Aquella que se me fue contigo.

Él vino a compensar el daño. Aunque el dolor permanece, amortiguado, y endulzado por su llegada.

Sonrío con su presencia. Seguiré llorando por tu ausencia.

Beso a Biel. Cuando lo hago, vuelvo a besarle para intentar darle todo el amor que me quedo para ti.

Veo crecer a mi bebé. Me pregunto como serías tu ahora.

Huelo su piel. Al hacerlo, me duele no poder recordar tu olor.

Tenemos cientos de imágenes y recuerdos suyos. Todos los que me faltan de ti, duele no poder volver a ver tu cara nunca más…

Miro sus manos, son grandes y fuertes. Siento todavía como eran las tuyas, tan diminutas y frágiles entre mis dedos.

Acaricio su piel, tan delicada. Y mientras lo hago, recuerdo la suavidad de la tuya.

Viste tu ropa, usa tus cosas, tiene tus ojos… Vive por ti, por ambos, lleva tu mirada para que te veamos en vida, y parezca que vives a través de él.

Duerme plácidamente mi hijo pequeño. Recordándome tu rostro de sueño eterno, en paz.

Todos se interesan por él, dicen que es hermoso. No fue así cuando tu naciste, no te nombraron, no preguntaban, no saben que eras tan perfecto como él.

Biel recibe el cariño y las palabras que a ti no te llegaron… Por eso repito una y mil veces cuánto te queremos, que precioso bebé eres.

Él es el centro de las miradas y la atención, mientras que nadie parece recordarte…  y cuando alguien lo hace, fugazmente, pronunciando tu nombre, sonrío, orgullosa de que hablen de mi otro hijo.

Tanto te amo, tanto le quiero… Los dos sois parte de mi, uno crece a mi lado, el otro permanece etéreo, presente.

Parí dos hijos, pero en este plano, vivo con uno.

Al tener un hijo vivo estás más presente que nunca. Soy madre de la vida y madre de la muerte.

Te quise antes de que existieras, y te quiero más allá de tu existencia física.

Contigo aprendí a vivir con la muerte presente, para poder ver la vida en su totalidad.

Las madres cuando engendramos vida y la sostenemos, somos dichosas creadoras y protectoras. Después de ti, entendí que también podemos albergar muerte, y mantenerla presente con el amor infinito de quien ama más allá de lo tangible.

Conocedora de que mis entrañas y mi cuerpo son una jaula, una limitación física que me mantienen al margen de tu existencia; acepto ser madre incompleta en esta vida porque desde tu eternidad me enseñaste que existes en mi, en todo.

Soy feliz a pesar de no vivirte, puedo vivir a tu hermano, y abrazar tu muerte.

Aunque no me entiendan, aunque te tengan menos en cuenta, para mi sois dos caras de la misma moneda.

No hay día que no piense en ti, necesito nombrarte, recordarte, hacerte partícipe de nuestra felicidad.

Sigues recibiendo mi amor en cada gesto que le dedico a Biel, siempre.

Mis dos hijos, cada uno en su camino, iluminando el mío.

Aritz, tu hermano pequeño está aquí por ti, gracias por habernos llevado hasta él.

Os quiero mis niños ❤

 

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Abrazos mamíferos ❤

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Segunda clase de educación maternal, más de lo mismo…

Hoy hemos tenido clase de educación maternal, y esperaba hacer un post con el contenido, pero ha sido un poco flojilla, la verdad. Por no decir que no ha habido contenido directamente… Se han añadido 3 chicas más (¡menos mal!), todas entre 31-33 semanas, o sea, que soy la que salgo primera de cuentas. Hemos seguido con el tema del parto, repitiendo bastante lo que se habló en la primera clase (os lo conté aquí), y poca información nueva nos ha dado, menos que en el primer día de clase. Es que se han pasado algo más de hora y media comentando partos propios y ajenos, de tal o cual conocida, y marujeos varios. Hasta de la vida privada de mi anterior ginecólogo se ha hablado…

Sigo siendo la única que prefiere intentar un parto sin epidural, y contínuamente se repite de lo doloroso que es y lo difícil que es aguantar un parto a pelo. Vamos, que muy empoderante no es… y lo peor, es que mi propia matrona remarca “lo quiere sin epidural y es el primero” (¿hola?), como si fuese una ingenua que no sabe lo que es una contracción y me flipase por el parto natural, como muchas, que según comenta, al final, se rajan… Pues vale, será que mi hijo fue una indigestión y en vez de parirlo se me cayó sin que me enterase…

Además, se escuchan lindezas como: en una cesárea el padre no puede entrar y no podemos dar el bebé a la mamá porque es un quirófano, y ¿como lo va a coger con los brazos en cruz? Entonces, en los hospitales que hacen cesáreas humanizadas, con papá y mamá juntos, y en las que el bebé no se separa de ellos, ¿cómo lo hacen? O que diga que se hace el piel con piel porque los “nuevos” estudios demuestran que es lo mejor, si muy nuevos… Vamos, que el hospital está desactualizado, y encima nos quieren hacer creer que van a la última.

Se ha hablado de lo horrible del parto, y lo dura que es la lactancia y la maternidad (eso las mamás repetidoras), que afirman que no es todo tan ideal como lo pintan, (todo super positivo xD) Y claro, hay que ser realistas, obviamente tiene sus cosas negativas, pero te tienes que plantear si realmente te compensará, hacerte a la idea que la vida te cambiará muchísimo, y que pueden surgir muchos imprevistos. Y si quieres ser madre/padre, deberás apechugar con todo, lo bueno, lo malo, e incluso lo peor. Yo pensaba: si es dura la lactancia, la maternidad y el parto es horroroso… Mejor no  explico como es parir un hijo sin vida, tener los pechos llenos de leche sin nadie a quien amamantar y sentirte madre pero que se considere que como no hay bebé, sigues siendo primeriza.

También se han comentado anécdotas vividas en el hospital (que más bien son negligencias, pero como nadie murió, pues no pasa nada) como que no te hagan caso porque eres primeriza y acabes pariendo en la habitación (me suena…), o que no haya anestesista en el hospital porque se equivocaron cuadrando turnos (muy normal, en caso de urgencia vital, genial…). Nos ha avisado también que no hagamos como algunas, que llegan casi en completa tan panchas habiendo roto aguas, o siendo embarazos pretérmino, que es una irresponsabilidad.

Me muerdo la lengua, one more time… porque yo me pasé desde la semana 17 quejándome de dolores rítmicos (nadie supo ver que eso eran contracciones, y yo claro, no tenía ni voz ni voto porque era novatilla…), que perdía mucha sangre, y que aquello no era normal. Harta de ir a urgencias y que me mandasen para casa con una palmadita en la espalda, diciéndome: es que las primerizas os asustáis en seguida… Entonces claro, una aguanta el dolor porque no sabe de que va la cosa y no quiere ser una blandengue, y se siente mal por haber molestado para nada, cuando todo parece estar bien. Pero resulta que si aguantas como una campeona, y cuando llegas, ya estás dilatada de 6 centímetros como estaba yo, con la bolsa rota (era tal cantidad de sangre la que perdía que nunca supe cuando la rompí), un desprendimiento de placenta, y el bebé fallece por una infección, encima, te tienes que sentir mal por no haber ido antes…

Hemos sentido que perdíamos el tiempo, como si estuviésemos de charla en el bar, no hemos aprendido nada de nada… Hemos salido de allí que Mamífero estaba indignado, dice que pedir el día de fiesta para eso no vale la pena. Si es que hasta él podría dar más datos útiles y consejos sobre el parto sin haber parido. Vale que el chico está bien puesto en materia, pero hombre, la matrona tiene una formación superior, y para hablar del parto de la vecina o de la amiga ya está el resto de la vida, ¿no?

 

Menos mal que tanto en el embarazo de Aritz, como en este, yo ya iba bien informada y preparada para el parto previamente… Porque si me tengo que esperar a las 34 semanas para recibir estas clases, mejor que me vacíen el útero, porque estaría muy perdida… Espero no ponerme de parto demasiado pronto y al menos, hacer alguna clase de cuidados del bebé o lactancia, a ver si me aportan algo nuevo.

Por cierto, me he dado cuenta, y ahora ya empiezo a preocuparme un poco, que tengo poca tripa comparada con las demás… Y hace 3 semanas que apenas cojo peso, y no veo que aumente demasiado la barrigota. Yo me siento grandota, pero veo a las demás que están de menos semanas, y tengo menos panza que ellas… Ya se que cada una es un mundo, pero como ya me han dicho varias personas que no parece que esté de tanto, y como no veo un gran avance, ahora que debería crecer más que nunca, pues me mosqueo. En los controles, igualmente, no me han dicho que vaya mal, así que debo confiar que todo va bien. Menos mal que el viernes tenemos la última ecografía y saldremos de dudas. Espero que Biel esté cogiendo el peso correcto, porque por lo demás, yo me encuentro bastante bien.

Edito y añado: Una pregunta que me hago, ¿dónde están las parejas de las mamás???!! 

Mamífero es el único chico-pareja que viene a las clases, ¿por qué? Y no es que se trate de madres solteras… Me parece muy fuerte que se siga delegando la responsabilidad únicamente en la gestante, la igualdad al traste, la implicación a la porra, los deberes como padres-pareja al margen… Como si no pintasen nada durante el parto, puerperio, lactancia y crianza. Se deja en manos de mamá, y luego ya veremos si la pareja quiere aprender y aportar algo.

Ambos miembros de la pareja tienen el mismo derecho de pedir permiso laboral para ir a las clases, pero seguimos siendo las mujeres las que nos llevamos ese papel. Normal que los empresarios sean reticentes con las mujeres en edad fértil… A todos ellos, les doy las gracias por mantener esa lacra social. ¡Que vergüenza!!!

¿en vuestras clases de educación maternal cuál era el ratio de mamás con pareja? Porque aquí me parece lamentable… El año pasado hubo uno más que vino, al menos eran dos, pero este… 

Cambiando de tema, ayer me dio un venazo, que ya era raro porque en todo el embarazo no he cambiado muebles de sitio y yo soy muy aficionada a eso… y se me ocurrió que poniendo la cama en el lado opuesto a dónde estábamos, nos quedaría más espacio para maniobrar con la cunita. De la otra manera ya cabía, pero quedaba todo muy encajado al milímetro, y a la larga sería un poco agobiante y poco práctico para movernos y limpiar. Sigue quedando todo bastante justito, y eso que la habitación es grande, pero es que con la cama en medio y puertas de armario y balcón a ambos lados, poco espacio queda para muebles sin que molesten. Pues eso, que hoy hemos hecho el cambio cuando hemos vuelto de la clase, y ya está todo en su sitio.

Y, poco más de nuevo por el momento.

El viernes espero tener buenas noticias que contar 🙂

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

Hace un año que te fuiste…

Pocos recuerdan la fecha, pero hoy hace un año que nació y murió nuestro hijo Aritz. Llevo toda la semana pensando en él, echándole de menos, y acariciando a su hermano que es el único que puede recibir todo lo que no le pude dar a él. Hace un año estaba yo pariendo, hace un año que le conocimos y nos tuvimos que despedir de él también.

Han pasado muchas cosas desde entonces, pero para mi parece que fue ayer. Tengo grabada su preciosa cara, tan relajada, en paz. Tenía la boquita de Mamífero, los ojos pequeños y achinados como los de su padre también. Las manos más diminutas que he visto jamás, y la piel más suave que el terciopelo. A nadie le importa, nadie pregunta como era… Por eso lo digo, nuestro hijo era hermoso. Perfecto todo él, un bebé normal, nada parecía indicar que estaba tan enfermo…

Ahora debería estar celebrando un cumpleaños, cuidando y disfrutando a un bebé de un año… Pero hace un año que nació, y ya estoy preparándome para un nuevo nacimiento.  A mi cuerpo no le he dado a penas tiempo de volver a la normalidad, es como si llevase dos años embarazada.. De hecho en este período, he pasado más de doce meses gestando vida. Mucha espera, paciencia y energías invertidas. Y sobre todo, hemos generado mucho amor, que espero poder volcar en Biel.

El año pasado perdimos lo más importante que unos padres pueden perder, pero también hemos ganado. Este año hemos aprendido a sobrevivir esa ausencia. Quizá desde fuera no se valora, pero ser padres sin hijo es una batalla diaria que duele cada día. Pero hemos ganado un hijo eterno, hemos aprendido a amar lo intangible.

Con todo el dolor de mi alma escribo para él como lo he hecho desde su marcha. Soltando, sin apenas rectificar una palabra, para que se vayan las lágrimas, y se quede solamente su esencia. Lo único que importa es recordarle con amor, siempre, y vivir agradecidos por todo lo que nos ha enseñado.

Todavía en duelo, aún puérpera y embarazada a la vez, me siento en paz. Con dolor, si, con miedos, también, y con las emociones a flor de piel, pero feliz. Muchos me llaman fuerte, valiente, luchadora… Otros se dirigen a mi como la de siempre, sin apenas darse cuenta de que estoy, todavía inmersa en algo muy intenso.

No merezco esos adjetivos, cualquiera en mi situación lo llevaría igual, incluso mejor. Si he sido valiente, es porque tocaba, no porque tenga una capacidad superior, y si sigo en pie, luchando, es porque se lo debo a Aritz. A los que pasáis por alto y normalizáis la situación, me gustaría pediros que se respetéis el dolor que todavía atravesamos, que no se haga el silencio ante su recuerdo. Es el mejor regalo, que le recordéis y le nombréis como alguien que vivió y existe para nosotros. Y lo mejor que nos podéis decir, es llamarnos padres, en presente, porque es como nos sentimos.

Con mucho que decir, acabo esta entrada, por hoy, porque es imposible acabar de expresar lo que siento.

Te echamos de menos hijo, t’estimem.

 

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

Cuando los hijos se hacen esperar…

Para muchos, tener hijos es algo que sucede, sea buscado o encontrado. Se supone que es tan sencillo como dejar de poner medios y quererse mucho. Pero para muchas otras personas, es una verdadera odisea, que conlleva mucho sufrimiento, esfuerzo, valor, dedicación, energía… Tanta implicación repercute en nuestro estado anímico y en la salud. Pero no solo eso, también puede afectarnos como pareja, o a nuestra economía, a la vida social y familiar, al trabajo…

Los que no han pasado por ello no nos entienden, para ellos es un regalo de la vida al que no han esperado y desesperado, sufrido por su ausencia, ni luchado para consguirlo, ni perdido cuando pensaban tenerlo, ni llorado cuando lo imaginaban… Nosotros si, durante años quizá, y duele cada día, cada ciclo perdido, cada aborto, cada problema que se cruza en nuestro camino.

Nos sentimos solos, incomprendidos, nadie parece querer escuchar tu dolor, tu duelo, tu pena… Pocos preguntan, y muchos opinan. Te dicen que eres joven, que no te preocupes, que cuando menos te lo esperes lo conseguirás… o peor, te dicen que con esa actitud no lo haces bien, y te sientes culpable, impotente, no puedes tomártelo bien.

Solamente tú y tu pareja sabéis por lo que estáis pasando, todo empezó con alegría y optimismo, como todas las parejas, ¿que habéis hecho mal? Ya lo habéis probado todo,  y nunca llega. ¿Porque nosotros? Te repites esa pregunta mil veces, y no hay respuesta.

Tus amigas, hermanas, cuñadas, compañeras de trabajo, vecinas, la clienta a la que atiendes, conocidas y desconocidas van quedando embarazadas. Todo a tu alrededor rebosa vida, y tu tan vací@. Te duele en el alma sentirte así, pero no lo puedes evitar. No puedes compartir el dolor que sientes al verles, no lo entenderán, te juzgarán.

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Nadie entiende porque no puedes sonreír, te lo recriminan, y te sientes egoísta por no estar a la altura. Eres tu quien actúa distinto, te sientes fuera de lugar, y te lo hacen saber: estás mal, lo haces mal, no te queremos ver así, cambia la cara, no te lo tomes así, no es para tanto, peor sería si… O simplemente no dicen nada, te ignoran a ti y a tu realidad. Quieren que seas la persona que eras antes, ahora no les sirves.

A tu alrededor ves familias con hijos, algunos no parecen felices, otros se quejan… Que dura es la maternidad, que cansad@ estoy, mi vida no es lo que era, a ver cuando empieza el cole y desconectamos, no tengo tiempo para nada, mis hijos me agotan… Y tu piensas lo injusta que es la vida.

Lo deseas demasiado, quizá no sea el momento, ser madre no es lo único en el mundo, se puede ser feliz sin hijos, si no te relajas no lo conseguirás, no pasa nada por adoptar, tómate un respiro, no puedes tomártelo tan a pecho, no es tan grave, ya está bien de darle vueltas al tema, no te lo tomes así, cuando seas madre/padre ya te enterarás de lo que es sufrir, no pasa nada, hay muchos avances en tratamientos de fertilidad, fulanita no podía tener hijos y ya va por el cuarto, menganita lo consiguió relajándose y yendo de vacaciones, cuando menos te lo esperes ocurrirá, ya está bien con ese tema, piensa en otras cosas …

Tantas tonterías te dicen, tan fáciles de pronunciar desde el otro lado, tan vacías de sentido, consuelo y empatia…

Y tan pocas veces escucharás: te comprendo, tienes derecho a sufrir, lo estás haciendo muy bien, lo que sientes es normal, te apoyaré en lo que necesites, me importa lo que estás sintiendo, respeto tu sentir, entiendo que esto os afecte, es muy injusto lo que os pasa, es humano derrumbarse, respeto tu dolor, es lógico que te duela ver niños/bebés/embarazadas, la situación es muy difícil pero sois capaces de superarlo, admiro vuestra determinación, estáis haciendo lo correcto, si lo necesitas hablamos de ello, ¿como lo lleváis?

Vas al médico y te pregunta si tienes hijos y te parte el alma la respuesta que le tienes que dar. Ves un bebé y sientes que tu estómago se encoge de dolor. Te cruzas con una embarazada o una pareja con un bebé y sientes que eso nunca os pasará a vosotr@s. En las noticias hablan de un bebé abandonado y quieres matar por él. Ves a un padre/madre gritar, ignorar o despreciar a su hijo y te dan ganas de partirle la cara. Llega la menstruación y te duele como si perdieses un hij@… Realmente lo has perdido, todas las esperanzas puestas en ese óvulo se van cañerías abajo.

Volver a empezar cada ciclo, cada tratamiento es esperar una eternidad, quizá para nada. Cada día parece tener el triple de horas. Mes a mes te desgarra la realidad de sentir que estáis siempre en el mismo punto. Cada pérdida sientes que has perdido un trozo de ti mism@ que no recuperarás. La candidez y la inocencia se han ido, hay huecos que debes reparar para continuar y se te agotan los recursos.

Un test de embarazo negativo os fulmina, un test de embarazo positivo os da miedo. No dais nada por seguro. La desconfianza y el miedo a volver a tener una decepción os corta las alas y solo podéis esperar con el corazón en un puño, desde la distancia para que duela menos. Pero si duele, y no por más acostumbrarse duele menos.

No quieres cumplir años, eso lo hace más difícil, más lejano. Las fechas señaladas son otro contador más del tiempo que ha pasado. Cuesta seguir viviendo mientras tanto, y nadie te lo pone más fácil porque no te pasa nada.

El mundo se empeña en convencerte de que no es tan grave y tu solo necesitas algo de empatia, reconocimiento, saber que no estas loc@. Te dicen que no tienes motivos para llorar, que eres débil, exageras, que debes seguir adelante, no te puedes hundir. Y eso te hunde más y más.

Te preguntas si volverá a ser como antes, y sabes que no, que esta experiencia os ha cambiado. ¿Merece la pena? Si, claro que si. Seguiremos persiguiendo nuestro sueño hasta que podamos.

A tod@s mis compañer@s con problemas de infertilidad, esterilidad, pérdidas a sus espaldas, o que carecen de medios, pareja o posibilidades para concebir un hijo; que llevan tanto luchado, tanto perdido y tan poco valorado:

Os admiro, sois más fuertes y valientes que la mayoría, que no os digan lo contrario. Los que hemos pasado por esto sabemos lo que vale un/a hij@, lo que somos capaces de soportar, lo buenos padres y madres que somos aunque no tengamos a nuestros hij@s aquí.

Somos madres y padres invisibles en esta sociedad, pero lo somos.

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

 

 

 

Diada de Petits amb Llum 2015

Hoy, en Barcelona, la Asociación Petits amb Llum, junto con las familias, han celebrado una diada en memoria de nuestros hij@s en el Parque jardins de les infantes. Con suelta de globos, manifiesto, inflables para los niños, bar, mesa de información…

Seguro que ha sido muy bonito y emotivo poder compartir el recuerdo de nuestros hijos con todas esas familias a la vez. Nosotros no hemos podido ir, a ninguna de las concentraciones, por distancia y porque mi pareja trabaja. Pero me hubiese encantado poder participar.

Una chica, majísima, que administra el grupo de apoyo en facebook Grup de Dol gestacional i neonatal Catalunya, y que gestiona la página Maternidad Arcoiris, ha hecho posible que participemos en la diada sin estar presentes. Me mandó un mensaje preguntándome si quería que hiciese una estrellita de recuerdo para nuestro hijo Aritz, y así poder soltarla con otras en uno de los globos. Con ese cariño, de mamá arcoiris hacia otra semejante, se acordó de nosotros, y nos ofreció este bonito gesto.

Éstas han sido algunas de las fotos que me ha mandado y quiero compartir con vosotr@s:

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Nos ha hecho muy felices saber que ha habido un lugar en ese homenaje para nuestro hijo, te estamos infinitamente agradecidos ❤ Ha sido muy atenta y cariñosa, ofreciéndonos apoyo, preguntando como llevo el embarazo, y enviándome muy buena energia.

Su pareja, me contactó hace unas semanas, para ofrecernos unas sesiones de hipnoparto, para que afrontemos el embarazo y parto con más calma. Me pareció un detallazo, y estoy deseando poder conocerle y hacerlas. De momento no hemos podido ir por trabajo y distancia también, pero lo tenemos muy presente para cuando mi pareja esté más tranquilo laboralmente. Os comparto su página por si os interesa contactar con él, creo que es un valioso recurso, además de ser una gran persona:

http://www.coachingpersonalbarcelona.com/es/noticias-detalle/Sesiones-gratuitas-de-HipnoParto-para-mamas-que-esperan-Arco-Iris/

Gràcies a tots dos!!! Espero que no us molesti que parli de vosaltres per aquí 😉

Petons i abraçades multicolors ❤

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¡¡Vuela alto hijo!!

 

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Abrazos mamíferos ❤

Eventos de Octubre, mes internacional de la conmemoración y toma de conciencia de las pérdidas gestacionales, perinatales e infantiles

Octubre es el mes de la concienciación por la muerte gestacional, perinatal e infantil, un mes especial en el que podemos aprovechar para visibilizar nuestro dolor, y de paso honrar a nuestr@s hij@s. Por eso, como algun@s habréis visto, he cambiado mi fotografía de perfil en facebook y twitter, por una de cuando estaba embarazada de Aritz. Usando la app. que encontraréis en twibbon.com, la he coloreado de azul y rosa, con el hastag: #goPINKandBLUE. Una bonita campaña en la que podéis participar si os apetece. Así es como han quedado mis fotografías:

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Uma manita, cada año concentra a las familias en Madrid, y hacen diversos actos en conmemoración a nuestros hijos.  Este año, el Día del recuerdo 2015 (en este enlace encontraréis toda la información) es el 3 de Octubre en el parque Juan Carlos I a las 17:00h. Este año, están tramitando poder plantar un árbol, y además como en años anteriores, habrá camisetas y bolsas (puedes registrarte en el link para tener tu pack de bienvenida), corazones y estrellas para dejar como recuerdo, chapas…  y las familias podrán llevar o hacer su banderín personalizado en memoria de su/s hij@/s, entre otras actividades.
En Catalunya, la organización Petits amb llum (aquí encontraréis la información), realizarán la Diada el sábado 17 de Octubre, de 10 a 14h. Habrá juegos inflables para los pequeños, venta de manualidades, bar y la mesa de Información de la Asociación. A las 13:30h. leerán el Manifiesto y se hará la suelta de globos. Disfrutad de la jornada, a la que tampoco podré asistir!
También tienen programados los distintos GAM (grupos de ayuda mutua) de este mes. Los grupos se reúnen en Barcelona:
* 3 de Octubre a las 11AM: GAM nuevos embarazos en el Centro Cívico Can Deu.
* 14 de Octubre a las 7PM: GAM Duelo en el Centro Cívico Guinardó.
* 31 de Octubre a las 11AM: GAM Duelo en el Centro Cívico Can Deu.
Cada mes los van haciendo, y para  participar en ellos debéis enviar un email a la organizadora de cada grupo, podéis consultar los detalles en su facebook.
Se realizarán también encuentros en otras localidades como Lleida, Teruel, o Zaragoza. Para consultar información al respecto, podéis visitar la página de Materinidad Arcoíris. Si no podéis asistir, en esta página hay un email de contacto, por si queréis enviar un mensaje para vuestr@ hij@ o bien hacer una pequeña cartulina para que la suelten en un globo.
Otra iniciativa que me ha parecido preciosa y por eso os lo quiero contar, es el evento de Ola mundial de luz 2015, anunciado en facebook por la revista online Mirar al cielo (sitio muy interesante dónde se habla sobre la infertilidad, pérdidas en el embarazo y muerte perinatal). El 15 de octubre es el día mundial de la concienciación sobre la muerte gestacional y perinatal. Su propuesta es sencilla y muy simbólica, se trata de encender una vela en memoria de nuestros bebés, todos a la vez, desde distintos países, a las 7 de la tarde, y que compartamos ese momento (#octubremesdehablar #rompeelsilencio #habloporqueimporta#oladeluzmundial).
¿Qué os parece, os apetece? Yo que soy muy de poner velitas ya me he unido al evento 🙂
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No se si me he dejado algún evento, si alguien sabe de alguno más, sean en España o fuera ( ya que me leéis desde muchos países ), os agradeceré que me lo hagáis saber y lo añadiré a la entrada. El objetivo de éste post es que estas actividades lleguen al máximo de familias posible, así que me ha parecido buena idea recopilar la información. He ido un poco justa de tiempo, ya que algunos son dentro de pocos días, así que no he podido avisar de que voy a mencionar vuestras páginas o grupos. Espero que os parezca bien la idea, y por supuesto si he cometido algún error o no os parece bien que os incluya, podéis hacérmelo saber y modificaré lo que haga falta.
Os deseo un feliz Octubre enviando mucho amor a nuestros pequeños. ❤
L@s que podáis asistir a algún encuentro (yo no puedo), espero que lo disfrutéis, encontréis apoyo, y soltéis mucho. Y si os apetece, compartid por aquí como ha ido la jornada 😉

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Abrazos mamíferos ❤

Lo que nunca se debe de decir, pero se dice.

Una de las cosas que nos suele suceder en un período de duelo, es que recibimos consejos, comentarios, y frases hechas con ánimo de ayudarnos. El principal problema, y en el que coincidimos la mayoría, es que nos suelen doler más ciertas palabras que el silencio. Para mí, una regla básica en cuánto a qué decir y que no a alguien que está pasando por un mal momento es: no digas algo que en otra situación no dirías.

Se suele decir cuando pierdes a un bebé, o eres infértil: “Sois muy jóvenes, tenéis tiempo.” ¿Diríamos éso a alguien que acaba de perder a su pareja? Realmente, ¿es un consuelo ser “muy joven”? ¿Es acertado, en el caso de haber perdido una pareja, decirle al viud@, que todavía es joven para buscar otro compañer@?… Nos sonaría fuera de lugar, una falta de respeto. La respuesta es no, no y no. Cuando una pareja se decide a tener un bebé, no consideran que son muy jóvenes, sino que es el momento idóneo. Así que, añadido al duelo de no poder concebir o de que tengan que enfrentar a la muerte de su bebé, se añade el duelo de tener que esperar más tiempo, de posponerlo; ver lo que consideraban presente inmediato como un futuro incierto. Además es un argumento absurdo, ya que la juventud biológica o la fertilidad no se mide en años. Por ejemplo, puedes tener 25 años y tener una reserva ovárica como la de una mujer de 40 o 50 años. El tiempo suele pesarnos mucho emocionalmente, los bebés no se conciben ni se gestan de un día para otro, así que hablar de juventud es hurgar en la herida.

A los padres que han perdido un bebé, lo que más nos dicen es: “no te preocupes ya tendrás otro”. Eso tampoco se lo diríamos a una viuda: “bueno, ya tendrás otro marido”. Como si el hecho de “tener otro” pudiese borrar lo que sentimos.  Es de lo más doloroso que te pueden decir, y es la frase más repetida. Lo que pasa es que los que la dicen, con la mejor de las intenciones, no están en nuestro lugar, no saben cuántas veces lo escuchamos. Ya lo sabemos, y sino ya está todo el mundo para recordárnoslo: el ginecólogo, la vecina, la panadera, tu mejor amigo, tus padres…  Si, seguramente, tendremos otro, eso mismo: otro. Y en ese momento solamente queremos recuperar al que se fue. Hablar de otro, sin que los papás lo mencionen, es pisotear el recuerdo de el que se fue.

Otra variante, es minimizar el hecho doloroso comparando. Por ejemplo: “A mi vecina/amiga/etc… le pasó lo mismo que a ti, después de X tiempo consiguió tener un bebé y ahora es muy feliz”. Volviendo a la premisa de antes, ¿le diríamos éso a alguien que acaba de perder a su pareja o cualquier otro ser querido? Yo no lo haría. Que a alguien le haya pasado algo similar a lo que tu vives, no tiene nada que ver con lo que tu en ese momento vives. Es decir, la misma premisa no da, a ciencia cierta, una consecuencia igual, ni siquiera similar. Cada uno siente de una manera, y todos tenemos un montón de variables que nos influencian. Así que querer comparar o vaticinar de esa manera, es una falacia, y de las grandes. Existe, por ejemplo, la posibilidad real de no poder concebir un hijo, cosa que a tu vecina parece ser que no le pasó. Hay tantas posibilidades, y muchas son tan ajenas a nuestra voluntad, que es altamente improbable que el ejemplo de tu vecina se repita en tu amiga.

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Se tiende a minimizar tu dolor dándo ejemplos de casos peores, como: “Mi vecina perdió a su bebé con X (más que tú) semanas de gestación, eso si que es duro…” Normalmente, quién se atreve con comparativas de este tipo, además de no respetar tu dolor en absoluto, suele no haber pasado por eso en primera persona. Nadie mide el amor a su hijo por semanas, ni mucho menos es mensurable lo que se va a sufrir en relación con eso. Tengo amigas, conocidas, y he visto multitud de casos de mujeres que, habiendo tenido un aborto en el primer trimestre, años después siguen sufriendo por ello. De hecho ninguna olvida nunca, pase el tiempo que pase, que gestó a un/a hij@ que no está. Algunas no se atreven a volverlo a intentar, y están en todo su derecho de sentirse así. Otras, habiendo tenido varias pérdidas en el trimestre que sean, o enfrentándose la muerte neonatal, han seguido adelante buscado un nuevo embarazo. Y no quiere decir que sufran menos, o que sean más fuertes. Cada una lo gestiona como puede, y nadie debe juzgar sus actos, opinar, o comparar su dolor con el de otr@s. Todas tienen mi respeto, todas están luchando por sobrevivir a algo terrible, todas son valientes. A cada una le duele lo suyo y a su manera, así que, respetemos los ritmos y las decisiones de cada persona.

Algunas personas hacen comentarios del tipo: “Al menos no…” o ” Hubiese sido peor si…” Realmente ¿diríamos a alguien que ha perdido a un ser querido que al menos no ha vivido lo suficiente para encariñarnos con él? O que “hubiese sido peor más adelante”… Sonaría insensible, ¿verdad? Entonces no debes decirle nunca a nadie algo así, aunque no comprendas su dolor.

Algo que me han dicho también, intentando hacerme sentir que soy muy fuerte, es: “si me pasa a mi me muero”. Y puedo asegurar, que cuando se te va un hij@, te quieres morir, y lo peor es que no, sigues en esa triste realidad. Y sigues adelante por los demás: tu pareja, familia y amigos. Pero piensas una y mil veces que preferirías que hubiese vivido tu hij@ y morir tu, que sin él o ella, nada tiene sentido. Cuando se ven desde fuera, las desgracias siempre nos hacen pensar que nosotros en ésa situación no lo soportaríamos. Y cuando te tocan a tí, te das cuenta de que no se tiene elección, la realidad te obliga a salir adelante, quieras o no, por ti misma o por los que te rodean. Al final podemos con más de lo que nos imaginamos, y lo mejor, es que además, podemos aprender mucho de los golpes de la vida.

Normalmente, estos comentarios se hacen para quitar hierro al asunto, para animar, para dar una perspectiva positiva. Pero, lo cierto, es que lo que necesita alguien que está triste, con motivos de peso, es que validen su dolor, que le permitan sentirlo. Con ese tipo de comentarios, negamos su emoción actual, y les hacemos sentir incomprendidos. Eso es muy contraproducente, ya que cada etapa del duelo debe ser vivida. Es imposible saltarlas sin consecuencias negativas, y el/la doliente es el/la únic@ que debe decidir tanto en la manera como el tiempo que se dedique a cada etapa. Por la misma razón, es absurdo decir que: “se debe pasar página, que tiene que superarlo, con el tiempo que hace deberías estar bien, ya es hora de olvidar, tienes que ser positiv@, con esa actitud no vas bien…” Cada un@ hace ya todo lo posible por seguir adelante, querer acelerarlo no es lo más acertado.

Algo que ayuda mucho, y es difícil de escuchar es: “Comprendo tu dolor, y te voy a acompañar mientras lo sientes”. Que te hagan saber que puedes contar con esa persona, en tu peor momento, sin pretender estar mejor o sonreír si no puedes. Hay muchas personas dispuestas a llevarte a un lugar más agradable, más cómodo para ellas. Te invitan a salir, a distraerte, a hablar de otras cosas… Pero son muy pocas las que admiten y aceptan que estás destrozad@, y aún así se van a estar contigo sin querer cambiar ni negar tu realidad. Cuando acompañas a alguien en su dolor, es suficiente con ofrecer apoyo, presencia, escucha, un abrazo, un espacio para dejar al/la doliente que exprese su dolor. Cualquiera de éstas opciones es infinitamente de más ayuda que una frase hecha ya que validan las emociones que el/la doliente siente.

Sé que somos much@s los que recibimos comentarios que nos hieren, es una queja que leo a menudo en páginas sobre duelo. Y cuando la mayoría o tus principales apoyos te acribillan, puede ser muy difícil elaborar el duelo en paz. Muchas veces callamos la opinión por no ser descortés, porque aprecias el gesto y la voluntad con la que lo dicen, por no entrar en discusiones o simplemente por olvidar el tema, que duele. Cuantas más experiencias conozco, más me alarma lo que nos llegan a decir, empezando por algunos “profesionales” sanitarios. Así que, quizá escriba más entradas sobre este tema más adelante, ya que da para mucho… No es algo en lo que se eduque, así que se extienden la opinologia y el consejo gratuito.  Me gustaría que opinásemos nosotr@s también. Así que, si queréis comentad qué cosas os han dicho o hecho, que os duelan, y por qué. O bien, lo que sí os ha ayudado o qué os hubiese gustado escuchar, y hablamos sobre ello.

 

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Abrazos mamíferos ❤

Desmintiendo tópicos… El embarazo tras una pérdida gestacional.

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Cuando te vuelves a quedar embarazada después de perder un hij@, todo son buenas esperanzas, alegría e ilusión. Y aunque así lo vivas la mayor parte del tiempo, y te sientas afortunada y feliz, un embarazo no pone fin a un duelo. Así que no siempre estás en esa nube. Te das cuenta de que por lo general, sólo por estar esperando un bebé, se suele dar por hecho, que estás mejor, que lo has superado, ya que ahora tienes una nueva alegría y las penas deben quedarse atrás. Y en parte es verdad, seguramente una nueva alegría, ya sea un hijo o cualquier proyecto que te ilusione, te hace los días más llevaderos. Pero que los días pasen más livianos, no implica que el vacío no siga existiendo, y que tengas días en los que la tristeza haga sombra a la felicidad. Un sentimiento no sustituye al otro, ya que un hij@ es insustituible, y lo que le pasa a una familia en ésta situación es que tiene el corazón dividido. Por una parte vives el momento, lo disfrutas y agradeces, pero por la otra, sigues echando de menos al que te falta. Precisamente ahora que estoy embarazada, es cuando más le hecho de menos, es inevitable. No puedo no pensar que éste nuevo ser, tiene un hermanito, que no es mi primer hij@.  Aunque pase el tiempo, el dolor se revive cada vez que lo recuerdas. Aunque aprendas a sobrellevarlo, llores menos, o pienses menos, el amor que sientes siempre será el mismo, así como su vacío. Lo que se ve por fuera, no refleja todo lo que sentimos. Que yo hoy sonría, solamente implica que he transformado mi llanto en algo distinto, o que ahora no necesito manifestarlo de ésa manera. Pero tampoco significa que no le vaya a llorar más. Por eso, pensar que alguien que rehace su vida, olvida, supera, o deja atrás el dolor, es una mala premisa. Ya que lo que estamos haciendo es, precisamente, lidiar con ése vacío lo mejor que podemos,  pero éso no implica que no tengamos presente la ausencia de nuestro hij@.

Además, ocurre que, la mayoría no vuelven a preguntar cómo lo llevas, o nunca más mencionan al hij@ que se fué. Y aunque muchos no lo hacen precisamente para no revolver las heridas, duele más que eviten nombrarlo. Se queda en el olvido ése ser al que tu nunca olvidarás, y que llevas cada día en tu mente como parte inseparable de tí mism@. Y es bonito que te recuerden que creaste un ser único e irrepetible, que ya no está, pero que los que te quieren también le tienen presente. Te quedas sol@ en el proceso de duelo porqué se supone que estás en un momento mejor, y si, quizá estás mejor, pero nunca se acaba ése proceso, pueden haber altibajos y el apoyo siempre viene bien.

Ante la noticia de un nuevo embarazo, lo más probable que te digan es algo como: “Éste embarazo si que irá bien.”, “No tiene por qué volver a pasar.”,  y en general, se anima a la familia como si se tuviese la seguridad de conocer el futuro. Aunque obviamente tengan la intención de ofrecernos seguridad y buenas esperanzas, nos puede incomodar, al menos, a mí me pasa. Y es que, a veces dudas, te hundes, y te preparas para lo peor, nada más que “por si acaso”, no nos lo vayamos a creer del todo.

No hay nadie más realista que una madre que ha sufrido una pérdida, y si son varias como en mi caso, sabes que nunca hay nada seguro. Siempre dudas, y cuando escuchas una afirmación así, piensas: no, nadie lo sabe. Aunque la intención sea buena, es solamente un buen deseo. Y claro que soy positiva, ser realista no me quita la esperanza ni las ganas de pensar que sí, puede ir bien ésta vez. Pero me lo tomo como una posibilidad, no como un hecho, ya que duele demasiado dar por sentado algo tan delicado para mí. Agradezco infinitamente a tod@s los que creéis que va a ir bien y así me lo decís, de verdad que sé que es un bonito gesto. Pero para mí, creerlo o no, no cambia las cosas, yo creí que mi hijo sobreviviría hasta el último momento, y te das cuenta que al final, lo que tiene que ser, es. Así que prefiero ni siquiera plantearme si va a salir adelante este bebé o no, solamente disfruto y vivo el momento. Así que, creo, que en cualquier caso, es siempre mejor escuchar y preguntar cómo lo vives, cual es el enfoque de la persona en particular, antes de hacer frases hechas, por muy buena intención que lleven.

Otro tópico que encuentro a menudo, es el de que un hijo que no está no ocupa un lugar al mismo nivel que los que viven.Este nuevo hij@, aunque lleve más semanas de gestación, aunque viva una larga vida a nuestro lado, no es más hijo que el que perdimos. Normalmente los que no han perdido un hij@, no lo ven así. Pero para muchas familias, el que se fue, siempre tiene un lugar. Al igual que entre hermanos los padres no hacen distinción, una familia en duelo quiere y tiene presentes a todos sus hijos. Cuando unos papás esperan el nacimiento de un hij@, ya le han dado un nombre, han imaginado su vida con él o ella, le han dado un lugar en sus vidas, y tantas cosas más, que ése hueco es imborrable e insustituible. Comparar a un hijo con vida con uno que no puede volver a hacer todo lo que el vivo hará, duele, y es injusto. Por eso no podemos quererle menos por lo que no pudo ser, sino que le queremos sólo porqué existió y nos dejó su huella. Es difícil de entender desde fuera, por no decir imposible, ya que sólo los padres saben la implicación que tenían con su bebé y lo presente que lo tienen. Evidentemente hay personas que deciden gestionarlo de distinta manera, y para algunas, es más práctico intentar olvidar, o minimizar la pérdida y eso también es respetable.

Algo que suele pasar, es que acostumbran a no considerarte madre simplemente por no tener un hijo vivo. La mayoría no te ven así, y siguen esperando que el embarazo acabe en final feliz para hacerte merecer ése título.  Suelen dar la enhorabuena cuando pares un hijo vivo, y al estar esperando un bebé, se dice que vas a ser mamá, en un futuro.  Yo, personalmente, llevo muy mal que no se entienda que una cambia en cuanto gesta una vida, incluso antes, cuando te planteas buscar un embarazo, tu perspectiva y tus prioridades se ven drásticamente modificadas por ése deseo. Para mí, el día de la madre, fue muy doloroso vivirlo sin mi hijo, y todavía lo agudizó más el hecho de que nadie me felicitó… Nadie pensó en mi como madre, excepto mi pareja, que sabe lo doloroso que es, y me mandó un precioso mensaje felicitándome por ser la mamá de nuestro hijo y de los que quedan por venir. Obviamente no tengo ciertas experiencias maternales como cuidar a mi bebé, pero tengo las mías, que desgraciadamente son otras, y me han cambiado la vida por completo. Debemos abrir la mente y dejar de entender el papel de madre, únicamente como lo percibimos en la amplia mayoría de la población, hay muchas maneras de vivir la maternidad. El duelo por muerte perinatal, es una experiencia que es inherente al hecho de ser, de sentirse madre y amar a un hijo, así que es innegable que, una es madre con o sin hijos vivos.

Al haber pasado por una pérdida, te insisten mucho en que debes vivirlo con alegría, calma, paz… y no sucumbir a los miedos por el bien de tu bebé. Y es muy negativo sentir la obligación de tener que estar tranquila porqué no quieres que tu bebé sufra por tu culpa. Sobre todo, porqué es imposible estar siempre bien, y te sientes muy culpable y angustiada cuando te asaltan los fantasmas, que son incontrolables. Así que es importante no presionar diciendo cómo debería sentirse a la mamá embarazada, que una ya se autoexige mucho. El duelo transcurre con altibajos y es sano y normal sentir inseguridad y expresarlo, que nadie te frene.

A todas las que estamos en ésta situación me gustaría darles mi apoyo, y el consejo de que no se juzguen, que se permitan sentir y soltar, que no se sientan obligadas a estar en una nube por esperar otro bebé. Si nos quedamos las cosas dentro acabarán doliendo y pueden salir en el peor de los momentos, como en el puerperio. Es mejor llorar si lo necesitas, que reprimirlo, ya que tu hijo va a saber igualmente que a mamá le preocupa algo. Los nuevos embarazos siempre remueven cosas, y después de una pérdida, todavía más. Así que si nos vuelven los miedos, no pensemos que hemos vuelto atrás, simplemente prestemos atención a lo que nos quieren decir, ya que, creo que son una buena oportunidad para trabajarlos más a fondo.

 

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Abrazos mamíferos ❤

Por qué escribo sobre duelo, muerte perinatal e infertilidad.

Quiero hablar de la maternidad en un amplio espectro, y eso incluye, ser padres en duelo (la infertilidad también requiere un proceso de duelo). Cuando una familia pierde un hijo o la posibilidad de engendrarlo, la razón tiene pocos argumentos y consejos que sirvan para transitar ése duelo. Más allá de nuestra cultura occidental en la que la muerte (sobre todo de si es de un bebé) y el sufrimiento son un tabú, hay una emoción ancestral que compartimos con los demás mamíferos. Hablaré mucho de nuestra condición de mamíferos, de la parte más instintiva, para indagar en nuestro comportamiento más “animal”, ya que al fin y al cabo somos animales-mamíferos de especie humana.

Ése dolor, ésa pena, enfadarse, recordar… no son piedras en el camino, no nos hacen volver atrás, sino que nos ayudan a avanzar y gestionar la pérdida. Ésas pulsiones que nos invaden por más racionales que seamos, tienen que recobrar su lugar y la importancia que merecen. No me refiero a anclarse en el dolor, sino a dejarlo salir, darle espacio, y poderlo expresar. Si dolemos es porque amamos, incluso a los hijos que no hemos podido concebir los amamos antes de que existan físicamente. Por eso es sano permitirnos sentir libremente y durante el tiempo que necesitemos.

No son temas agradables, quizá sería más fácil o entretenido para mi y para quien me lea, ir a parar a un blog con un toque más humorístico, ameno y alegre. Pero hay de todo en éste mundo, y las pérdidas perinatales existen, así como el duelo y la infertilidad, y con ello, la necesidad tanto de leer como de escribir sobre ello. Y éstas son las principales razones por las que he decidido hablar ello:

  • Mi necesidad: Cada persona tiene una manera que le funciona para “dejar ir”, la mía siempre ha sido escribir, aunque siempre lo hacía para mi. Normalmente gestiono mis conflictos personales poniendo mis ideas en orden en un texto, reflexionando, y según que casos, hablando con un amig@ en confianza. Pero en el momento en que decidí formar una familia y las cosas se torcieron tanto, he ido acumulando vivencias que pesan demasiado si me las quedo para mí. Las he ido escribiendo conforme han pasado o tiempo después, y me ha aliviado muchísimo soltarlo. Por ejemplo, voy a ir compartiendo el macro-relato de el parto de mi hijo Aritz por partes, y veréis que es muy extenso y con muchos detalles. No sé si puede ser interesante, pesado de leer o sin sentido para los demás, pero yo quiero compartirlo. Ése día marcó un antes y un después en mi vida. Pasé los primeros meses reviviendo día y noche detalles dolorosos, todavía de vez en cuando tengo pesadillas y recuerdos que asaltan mi mente involuntariamente. Hasta que decidí empezar a escribir todo lo que recordaba. Tardé más de un mes en acabar de ponerle palabras a ésas horas, y fue un proceso doloroso pero sanador. A medida que fui expresándolo, dejé de revivirlo tan a menudo. Necesitaba inconscientemente recordarme ciertas cosas, para que no me olvidase que hacen daño y han marcado mi vida. Al haberle prestado la atención que merecían, la intensidad, y el tiempo de gestión, he conseguido poder recordar más a menudo y mejor los detalles bonitos como la cara de mi hijo.
  • Ayudar a quién esté pasando por lo mismo: No a todo el mundo le va bien sumergirse en ésto, pero hay muchas familias que sí lo necesitan. He encontrado muchos grupos y foros de ayuda dónde la gente acudía tanto para expresar cómo para leer y sentirse menos solos en éstas situaciones. A mi misma me ayudaron muchísimo los relatos de otr@s, porque te sientes identificada, y puedes encontrar en los demás puntos de vista y maneras distintas de gestionarlo que te pueden ayudar. Además, cuando te ves en éstas situaciones buscas muchas respuestas, información… Puedes necesitar saber exáctamente cosas como: que pasa durante y después de sufrir un aborto, a que te enfrentas cuando te diagnostican infertilidad, qué derechos tienes cuando tu hijo fallece… Si mis experiencias pueden servirle a alguien, aunque sea una sola persona, me doy por satisfecha.
  • Visibilizar e informar: Si cuento experiencias tan íntimas no es porque me guste airearlas, es porqué falta mucha información y quiero poner mi granito de arena. Éstos temas no son tratados abiertamente y por eso, tenemos pocos recursos para hablar de ellos. Siempre se repite el consejo que no es aplicable: pasa página, relájate, no te hundas, tienes que superarlo… No se aborda el tema en su profundidad, muchas veces porque no se sabe como manejarlo, y las demás porque no queremos que nuestros allegados sufran, y les queremos dar ánimos. Pero es que, los duelos se transitan, no se superan, se convive con ello. Y no son finitos, no llega el día en que dices: ¡ya está!. Y día a día no hay un espacio para el proceso, para recordar, poner sobre la mesa e ir dándole forma a todo lo que sentimos. No hay un intercambio natural de información como lo hay en otros procesos de la vida. Se tiende a evitar temas dolorosos por no remover al que los vive, por no saber que decir, o porque a uno mismo le incomodan. Pero estaría bien poder hablar con naturalidad, y preguntar al doliente si le apetece, si lo necesita o está cómodo hablando de ello en ese momento. Necesitamos visibilizarlo, dar información, que haya cierta “cultura” emocional para poder abordarlo. Cuando alguien está en un proceso de éste tipo, se reciben muchas opinones y consejos, pero poca información relevante, por éso quiero tratar éstos temas. Además, nunca se sabe que puedes encontrarte en el camino, y creo que está bien tener conocimientos y saber de antemano ciertas cosas que nunca te habías planteado.
Memorial del niño no nacido, de Martin Hudáček

Memorial del niño no nacido, de Martin Hudáček

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