Porteo con mei tai

Esto del porteo es droga dura, mucho vicio: placer, y enganche. Cuantos más portabebés (ergonómicos, se entiende) conozco, más ganas tengo de probarlos, y cuantos más pruebo, más me gusta portear!

Confieso que he pecado… nos hemos comprado dos portabebés nuevos: una bandolera de anillas, y un mei tai. Y es que, para una mamá canguro como yo que porteo cada día, ratos largos, cortos, dentro y fuera de casa… Es muy útil tener varios portabebés para distintas ocasiones (cada uno tiene su punto y su momento), para poder combinarlos y que descanse el cuerpo de uno u otro, o simplemente, para tener de repuesto en caso de accidente… De momento, en nuestra familia de portabebés están: el fular elástico (jubilado por el calor y ya con el peso de Biel no nos es cómodo), la Buzzidil (siempre nos será útil al ser evolutiva), una Manduca (reservada por ahora para el invierno que viene que Biel ya se sentará y no pasaremos calor), el mei tai, y una bandolera de anillas (estos dos últimos, los hits del verano!).

En este post me centraré en el mei tai, que es de lo mejorcito que tenemos!!

Desde el embarazo de Aritz, tenía en mente el mei tai, siempre me ha parecido cómodo, sencillo, fresco, y a caballo entre una mochila y un fular, conjugando lo mejor de ambos: la sencillez de una mochila, y en el caso de ser chinado, el ajuste punto por punto de un fular. Pero optamos por la mochila porque pensábamos que era lo más sencillo de ajustar (que lo es), pero a mi gusto, ahora que lo he probado, es mucho más cómodo el mei tai. Puedo afirmar que es mi portabebés preferido de todos los que he podido catar ^.^

El mei tai es un portabebés originario de Asia, consta de un panel (tela cuadrada, y cuatro tiras: dos salen delos cantos de debajo y se atan a la cintura, y las otras dos en las esquinas superiores del cuadrado de tela, suben por los hombros como en una mochila, eso si, en vez de enganches, se cierran con nudos. Hoy día hay múltiples modelos, algunos tienen capuchas, otros son evolutivos con múltiples ajustes, otros sencillitos, unos son acolchados en las tiras y/o panel (asiento preformado de loneta como en las mochilas tipo Manduca), otros puramente de tela…

Yo lo tenía claro, primeramente, lo quería evolutivo (con la opción de poder ajustar la anchura de las corvas para bebés recién nacidos, hasta bebotes de dos años y medio aproximadamente), y que se ajustase bien al cuerpecito.  Lo bueno de los mei tai, es que cuando se queda el panel corto de corvas, se puede “agrandar” algo más para que dure más tiempo, pasando las tiras cruzadas por debajo de las corvas (algo que además le da más soporte). Aunque estoy contentísima con la Buzzidil que es evolutiva y con el panel de fular (se ajusta muy bien para ser mochila, aunque la mejor en cuanto a ajuste, es la Emeibaby), por lo tanto es de las mochilas más fresquitas, buscábamos algo más fresquito para el verano.

Y aquí viene mi otro requisito básico…

Que fuese con las tiras de los hombros chinadas para poder repartir el peso en una superficie mayor de tela. Es una tela muy fina de fular ancha y larguísima (2,20 metros en el nuestro!), en vez de ser acolchada como en las mochilas u otros mei tais, lo que hace que la tela ( y el peso) se despliegue por todo el hombro, incluso baje por este, con lo que no recae en un solo punto cargando las cervicales. Esto para mí es importantísimo, al tener los hombros pequeños, las mochilas como la Buzzidil que tenemos por ejemplo, me cargan demasiado los hombros y me restan movilidad. En la mochila siento como el peso cae recto por las tiras, en cambio, con las tiras chinadas, no siento presión en ningún punto al repartido el peso a todo lo largo y ancho de la tela. Además, al ir cruzadas, el peso se reparte muy bien.

Así quedan las tiras chinadas ala espalda:

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Al ser chinadas, dan lugar a hacer múltiples acabados anudando como con el fular (estoy en prácticas con los acabados, pero ya hablaré más adelante de cuáles me parecen más cómodos). Además, por esa misma característica, se puede hacer un ajuste punto por punto, algo que es importantísimo para nuestra comodidad, y sobre todo, para la estabilidad en la espalda de nuestros bebés. Me encantan los fulares tejidos por el confort que da la tela, su versatilidad y lo óptimo de su ajuste. Además de lo suaves y bonitos que son… El día que caiga uno en mis manos, estaré perdida anudando como una loca muahahaha!!

Por todo lo que os he ido explicando, sigo siendo fiel a los portabebés íntegros de tela de fular para bebés pequeños. Prefiero el tejido de algodón transpirable, y con los mínimos acolchados posibles. Huyo de los asientos preformados (sobre todo para menores de 6 meses, que no son recomendables) por su poca capacidad para adaptarse al cuerpo del bebé. Además, las lonetas y los acolchados en cinturones son la parte que más calor da en los portabebés, y buscaba como os he dicho, tener una opción de porteo fresquita.

Miré distintas marcas de mei tais evolutivos y con estas características, y de entre unos pocos, siempre me acababa convenciendo el Hop Tye de Hoppediz. Calidad-precio es el más equilibrado, el más barato de entre todas las marcas que miré y tiene todos los must que buscaba. Tiene posibilidad de ajustar en corvas, cuello, tiras chinadas, es finito (genial para los calores veraniegos)… Y la capucha se puede usar como refuerzo para el cuello como muchas mochilas, pero en porteo a la espalda además, se puede llevar preenganchada para solamente tener que tirar de ella si la queremos subir o bajar.Además, el diseño del modelo que tenemos me tenía ya enamorada desde hace años (Los Ángeles Kiwi)!

Os dejo foto con las medidas por si os interesa 😉

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De la misma marca, han sacado unos mei tai Conversion, todavía más adaptables al cuerpo de recién nacidos. Pero con Biel ya de casi 5 meses, opté por la versión clásica (más económica), que ya está muy bien. Y no me ha decepcionado, todo lo contrario, me ha encandilado más todavía!

Os dejo las características del Hop Tye Conversion:

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El mei tai es suave, la tela amorosa, ligera, fresca, no se clava en ninguna parte… los colores preciosos, y cómodo en todos los sentidos. Algo que me encanta es el cinturón, es de un finísimo acolchado, nada rígido como el de las mochilas. Además, es muy estrecho (9 centímetros), algo que en los cinturones de las mochilas que he probado siempre me ha molestado, se me acababan clavando, los sentía demasiado anchos y duros, y no se me acababan de ajustar bien (cuestión de fisionomía supongo, al ser un cinturón para diversos tipos de porteador). Al ser tan fino, no da nada de calor, y lo mismo pasa con las tiras chinadas, que son del fular más fino de la marca Hoppediz y no son nada agobiantes aunque son anchas. En resumen: comodísimo y muy fresco!! Altamente recomendable ^.^

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En el porteo ventral (delante), es lo mejor, no se nota nada el peso y no se mueve el bebé para nada. Pero en la espalda no me acabo de sentir cómoda, siento que no va bien ajustado y se me va bajando. Supongo que es un tema de ajuste, al no tener práctica con este portabebé, no he conseguido todavía ir bien del todo. Si que voy cómoda, pero comparando con la Buzzidil a la espalda, ésta es más sencilla de colocar y ajustar con las tiras de mochila, con lo que se consigue que el bebé no se mueva, y sea más confortable el porteo. Además, no consigo poner a Biel tan arriba en el mei tai como en la mochila, algo que hace que se cargue un poco la zona lumbar. Supongo que con poco más de práctica lograré que el porteo a la espalda sea óptimo. De momento, hace una semana que lo tenemos, y no me dan ganas de cojer la Buzzi con este calor! Prefiero portear delante, que con lo fresquito que es el mei tai y lo bien repartido que va el peso, no me agobia como la mochila delante.

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Solamente me falta perfeccionar los acabados, lograr un mejor ajuste a la espalda, y probarlo a la cadera (que hasta los 6 meses mejor que no, aunque tampoco me llama mucho el porteo asimétrico) para sacarle jugo del todo. Cuantas más opciones tengo (y en esto el mei tai es más versátil que una mochila), más me animo a portear e ir experimentando.

Hop Tye a la espalda:

 

A Biel, por cierto, también le ha gustado el Hop Tye! Aunque está muy poco colaborador… es tan nerviosillo que esto de que esté probando nudos, deshaciendo, y comprobando todo le pone histérico. Tengo que ir meneándome, distrayéndolo, y andando mientras ajusto, algo que hace que sea compicadillo no perder tensión al anudar. Además, quiere tocarlo y mirar todo, y se abalanza hacia los lados, abajo, se retuerce, saca los brazos, hace el patapalo, empuja para separarse de mi… total, que a veces me sale un churro porque él está en posturas imposibles, sobre todo cuando le intento poner a la espalda. Pero, persistiré, como buena obstinada que soy, hasta conseguir el ajuste perfecto!

Otro día os cuento nuestras aventuras con la bandolera de anillas, que también son un mundo… Por cierto, ambos se los encargamos a Carmen de Mibbmemima, a quien ya le compramos la Buzzi en su día. Su tienda me encanta, siempre intenta que sus productos sean de lo mejor, además, sostenibles y de comercio justo. Además te asesora pre y post venta  y el servicio de paqueteria es estupendo y rápido!

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Abrazos mamíferos ❤

 

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Porteo a la espalda

Me hace mucha ilusión contaros que estoy experimentando el porteo a la espalda con la Buzzidil, y me encanta!!

Ya hacía tiempo que quería probarlo, porque para hacer cosas en casa, comer con él en la mochila, y con la temperatura veraniega, empezaba a ser molesto. Vientre con vientre se suda más puesto que es la parte más caliente del cuerpo, y aunque corra el aire, no tienes la sensación de refrescarte con él, y Biel acababa empapado. En cambio, a la espalda, apenas sudó, y era una delicia sentir el aire en el pecho otra vez!! Esta mochila, además, tiene la particularidad de poderse llevar como un onbuhimo, simplemente, desabrochando el cinturón. Algo que va muy bien si no quieres forzar el suelo pélvico, estás embarazada o te molesta la barriga por algún otro motivo, y es más fresquito al no llevar atado el cinturón que es muy grueso.

El porteo a la espalda es casi obligado cuando empiezan a pesar y abultar. Además de ser molesto el peso adelante, limita bastante la visión y el equilibrio llevar a un bebé grandote barriga con barriga.Yo soy pequeñita, y bastante torpe, así que cuando porteo adelante, siento que me falta perspectiva, y me siento algo insegura por tropezar con Biel encima. Además, al sentarme con la mochila, se me clavaba un poco el cinturón, y me llegaba su cabeza a  la barbilla. Algo que es muy incómodo para comer, y peligroso cuando Biel se despierta de buenas a primeras dando saltitos para que te muevas o le liberes.

El porteo a la espalda se puede hacer con el portabebés adecuado desde el momento en que te sientas segur@ para ello, siempre que el bebé tenga buen tono muscular y cierto control cefálico (que pueda ladear la cabeza a voluntad y aguantarla derecha mínimamente). Biel está fortote, y levanta la cabeza desde que nació. Eso, sumado a que le hemos porteado siempre, ha ayudado a que Biel tenga buen tono muscular en cuello y espalda. Así que lo podríamos haber porteado desde el primer mes, pero claro, primeriza, y siendo novata en esto de portear, da respeto… Igualmente, las primeras semanas es muy beneficioso el porteo ventral, el recién nacido agradece tener cerca el latido de tu corazón 😉

La otra condición para empezar a hacerlo, es que sea sin prisas, sin miedo, y sobre todo, conociendo bien tu sistema de porteo y sabiendo colocarlo con soltura. Y las primeras veces, recomiendo hacerlo con alguien que te ayude, que mire como va el bebé, y te lo sostenga por si acaso. También es muy práctico hacerlo delante del espejo hasta que lo tengas por la mano, y si estàs sol@, con una cama cerca, mucho mejor!

Creo que a todos nos da respeto colocar al bebé a la espalda por primera vez, es algo más complicado y peligroso. Así pues, necesitaba probarlo, pero no me atrevía a hacerlo sola la primera vez. Me lo colgué con ayuda de Mamífero, y no fue nada complicado, más fácil de como lo había imaginado! Así de bien colocado nos quedó:

Desde el primer momento la sensación fue liberadora, tener el peso atrás, el pecho libre, Biel tan a gusto viendo el mundo… Ya no vuelvo a portear delante si no es necesario. Recuperé la soltura al andar, el peso no molestaba nada, el calor tampoco, y a Biel le encantó el cambio de perspectiva 😀

Pasamos una tarde estupenda, nos sentamos en un parque a comer unos bocadillos, y Biel se quedó (oh, milagro, yo sentada y Biel en la mochila despierto, y sin liarla!) viéndolo todo desde la mochila. Después, obviamente, le sacamos para que explorase la hierba, tomase teta, y jugase con nosotros. Tengo que hacer un post con fotos cuquis del momento 😉

Al día siguiente, en casa, estaba muy necesitado de bracitos porque el día anterior fue muy intenso (después del parque, hicimos una compra, y luego una visita a unos amigos, por lo que apenas durmió un rato en el coche) y estaba cansado. Yo tenía muuuchas cosas que hacer en casa, y tocaba mochileo para que Biel tuviese su necesidad de brazos cubierta mientras yo aprovechaba para poner orden.

No me lo pensé, quería llevarle a la espalda. Y en un par de minutos, delante del espejo, me lo coloqué a la cadera, pelvis basculada, piernas correctamente, subí el panel, y le giré un poco agachándome un poco para que el peso fuese hacia mi. Subí una de las tiras (la del lado contrario a la cadera en la que melo coloqué) mientras con la otra le aguantaba, y ya pude ponerle ponerle en la espalda del todo y subir la otra tira. Entonces, se ajustan todas las tiras, cogiendo el peso del culete para que suba un poco y no cueste ajustar, y listo!

Biel se lo pasó pipa viéndose en el espejo y mirando como yo tiraba de aquí y de allá mientras le contaba lo que hacíamos. Fue fácil, sobre todo porque estaba de buen humor y colaborador, todo hay que decirlo… porque al día siguiente estaba empeñado en tirarse al suelo (casi tenemos un susto!) y tocar el espejo y no pude hacerlo sola (suerte que entonces llegó Mamífero).

En 5 minutos estaba frito, tardó un poco más que de costumbre porque esto de ir a caballito le da mucho rango de visión y estaba flipándolo. Y yo, ligera como una pluma!! No hay color entre agacharse para poner una lavadora, por ejemplo, con el peso y bulto adelante, o a la espalda. Lo mismo para barrer, cocinar, fregar los platos, tender… y mucho más seguro, dónde va a parar! Todo se hace más fácilmente, sin obtáculos, y sin tener que calcular constantemente por si le das con el mango de la escoba al bebé 😉

Yo confieso estar enganchada, se me van los ojos cuando veo la variedad de sistemas de porteo que existen, cada uno con sus ventajas particulares… Espero ir probando más, poco a poco, y cuando el presupuesto acompañe, claro. Tengo en mente adquirir una bandolera de agua para estar más fresquitos en momentos de puntuales de porteo, y sobre todo, poder ducharnos juntos y agilizar el tiempo.

Y mis objetivos a largo plazo son: un mei-tai evolutivo con las tiras chinadas porque creo que me irán mejor que las gruesas tipo mochila (por movilidad de mis minihombros, además de ser más frescas). Y un fular tejido, ya que tengo la espinita del fular elástico, con el que Biel no me permitió probar más que dos nudos porque no le gustaba ir tan apretadito. No se si por la calor del elástico, el tejido, o que era demasiado peque y todavía andaba muy bicho-palo cuando porteábamos (ahora no se pone tenso, si tiene ganas de mochila, casi siempre colabora). Así que tengo la esperanza de que con un tejido, ahora que sabe que el porteo es cosa buena, y yo estoy más segura, se nos de mejor… Que veo cada preciosidad de fular por ahí… además de la variedad de nudos que hay, y ando loca por experimentar!!

Lo dicho, yo me paso al porteo a la espalda desde ya. Y os lo recomiendo si no lo habéis probado, os cambiará la vida!! El porteo en general ya te cambia los esquemas, te libera los brazos, y te une a tu bebé todavía más… Es un estilo de vida!! ❤

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