Nuestra experiencia con las pezoneras

Como os conté en las entradas sobre nuestro primer mes de lactancia (podéis verlas aquí: primera, segunda, y tercera parte), estamos usando pezoneras para que Biel pueda cogerse bien al pecho, ya que tiene un frenillo tipo 4 que le acorta la lengua, dificultando que pueda alimentarse adecuadamente sin esta ayuda. Por el tipo de frenillo, no nos recomendaron la intervención, que es algo más complicada que el simple corte de la piel bajo la lengua, y eso tampoco nos garantizaba que se solucionase su problema. Nos queda entonces, esperar a que crezca su boca y mejore su agarre por si solo.

Las asesoras de lactancia nos recomendaron seguir con las pezoneras hasta que viésemos que a Biel le sea posible mamar sin ellas, y no tener prisa en sacarlas. A mi me preocupaba en un principio que le diesen algún problema, pero no tiene ningún efecto negativo para su desarrollo. Me quedaba todavía la inquietud de que eso afectase a nuestra lactancia, a la producción de leche y el correcto vaciado del pecho, o que, después de tanto tiempo con pezoneras, Biel no supiese agarrarse sin ellas.

Por lo primero, me quedé tranquila al saber que las pezoneras de ahora, que son de silicona muy fina, no interfieren en la correcta succión. Las de antes (de caucho o látex) eran más gruesas y si que podían causar problemas, pero estas son como un guante para el pezón. Podéis ver lo distintas que son las pezoneras de caucho (izquierda) o las de silicona (derecha). Yo uso esta misma, de Medela, tienen 3 tallas, y es importante elegir las adecuadas para que la lactancia no se vea afectada.

Hay muchas marcas y formas de pezonera, y suelen llevar una parte más achatada que se orienta a la nariz del bebé, para no se ahogue si se dan la vuelta o se despegan, algo que pasa muy a menudo.

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Estaba tranquila entonces con el hecho de poder mantener una buena lactancia de esta manera, pero claro, depender de las pezoneras es un engorro… Tienes que llevarlas siempre encima en su estuche, lavarlas, humedecerlas (porque secas no se enganchan nada a la piel), colocarlas bien haciendo el vacío para que no se caigan…

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Y hecho todo esto, poner al bebé al pecho, que seguramente, te dará un manotazo tirando la pezonera al suelo, y vuelta a empezar… Y si eso nos pilla fuera de casa, y porteando, es una dificultad añadida. Eso hace que tanto la madre como el bebé hambriento, pierdan tiempo y ganen ansiedad…con lo fácil que es sacarse la teta y a comer!! Por no hablar de que varias veces en la toma (o muchas si está cansado o inquieto), se saldrá la pezonera (suele ir llena de leche, mojándolo todo…), y la tendrás que colocar tantas veces como haga falta.

Y es que, claro, el instinto de monete de los bebés hace que se agarren literalmente al pecho, y si hay elementos circundándolos, los cogerán seguro. Muchas veces Biel la coge y cierra el puño bien fuerte, enfadado, y es un drama: llora de hambre porque no tiene dónde agarrarse, y no suelta la pezonera que acaba de quitarme. Otras veces la saca, y la coge con ambas manos y sigue chupando de ahí el pobre, hasta que se da cuenta que aquello no da leche… Y cuando se duerme al pecho (el 80% de las tomas), al dejar caer la cabecita, se suelta la pezonera y se desvela, o le queda a la altura del ojo o algún otro lugar molesto que le despierta. Vamos, que son un buenísimo invento, a nosotros nos han salvado la lactancia, pero tienen sus inconvenientes.

EDITO: Para enlazaros esta entrada, en la que he añadido y aclarado varios puntos sobre el uso consciente de pezoneras 😉

Yo iba probando a ver si Biel podía cogerse al pecho sin ellas, para que no se olvidase de como hacerlo, pero no, ya no reconocía el pezón. Y pese a saber que no hay ningún problema en seguir la lactancia el tiempo que sea con pezoneras, me daba mucha pena que hubiese olvidado como hacerlo… Hasta hace un par de semanas, que consiguió cogerse tras varios intentos, pero al ver que no succionaba correctamente me avisaba con un par de gruñidos de frustración (que desembocaban en llanto si no le colocaba la pezonera) que aquello no le funcionaba. Seguí ofreciéndole sin pezonera, muy de tanto en tanto para ir viendo su reacción, pero sin insistir ni agobiarle a menudo para que no cogiese aversión, y siempre me decía que no.

Hasta que la semana pasada, que estaba dándole el pecho, y en una de estas, se cae la pezonera y noté algo distinto, cuando miré, estaba enganchado al pezón directamente! 😀 Me emocioné mucho, sobre todo porqué había sido de una manera tan natural, sin pretenderlo, y salió perfecto! Siguió mamando un par de minutos más solamente, pero me esperanzó mucho ver que él solito se había reencontrado con mi pezón. Y para mayor alegría, hace unos días, hizo una toma entera sin pezonera, sin quejarse! Le di a probar a ver si lo cogía, y a la primera. Al ver que él seguía sin rechistar, lo dejé que acabase la toma, y tan a gusto.

Sigue sin cogerse bien del todo, haciendo chasquidos, pero siento que al tener la boca algo más grande, le cuesta mucho menos que antes. No hace tanto esfuerzo como cuando nació, que me machacaba los pezones de lo fuerte que tenía que chupar para que no se le escapase y sacar algo de leche. La toma no fue más larga de lo normal, y quedó saciado, no como en las primeras semanas de lactancia sin pezoneras que podía pasarse el día mamando y quedarse con hambre.

No sabéis la alegría que siento al ver que ha mejorado por si solo, y que seguramente, algún día podremos prescindir de las pezoneras. Para él será una gran mejora, porque con las pezoneras traga mucho aire y lo pasa mal con los gases… Poco a poco, iremos haciendo más tomas sin ellas hasta dejarlas, sin prisa, pero avanzamos!!  Eso me ha dado seguridad, porque al depender de las pezoneras, era un poco agobiante si Biel se ponía intranquilo en cualquier lugar, tener que ponérmelas para consolarlo. Ahora se que en cualquier momento que lo necesite, puedo darle el pecho sin hacerle esperar. Muchas veces solamente quiere un par de chupadas para tranquilizarse o acabar de dormirse, y era un engorro depender de tener siempre una pezonera limpia a mano.

Espero que esta aventurilla pezonil tenga pronto un feliz desenlace, para que ambos estemos más tranquilos y teteando mucho tiempo sin silicona entre ambos 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

8 años mamiferizando contigo…

Ayer, Mamífero y yo cumplimos 8 años juntos 😀

Como nuestra relación está muy asentada en compartir vida, espacio y las cosas del día a día, he hecho una lista de las cosas cotidianas que me hacen feliz de vivir con él. Son cosas simples que me llenan, espero que os guste, y sobre todo, que le guste a Mamífero ❤

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Cuando estás en casa y vienes a despertarme.

Que me beses la barriga para saludar a Biel.

Reírme contigo por cosas absurdas.

Tus gorgojeos palomeros que dicen: te quiero.

Que vayas a hacer algo y pases a darme un beso, y cuando vuelves, repites.

Tu felicidad cuando cocino algo que te gusta, que es casi todo.

Tu ceño fruncido cuando enfocas o te molesta el sol.

Que te tomes tan en serio las reglas de un juego.

Cuando no entiendes una broma o eres demasiado literal.

Las ganas que tienes de hacer cosas con tu hijo y enseñarle juegos.

Que me mandes mensajes cuando sales de trabajar y cuando no tienes mucho trabajo.

Escuchar juntos la música que te has bajado.

La sorpresa de encontrar un colador dentro de una olla porque no sabes donde se guardan los cacharros de cocina.

Los ruiditos que haces cuando duermes, ronquidos a parte.

Que tamborilees con los dedos cualquier cosa, incluso a mi.

Cuando pensamos en lo mismo a la vez.

Que me mires con complicidad desde el otro sofá de vez en cuando.

Lo guapo que estás cuando te ríes.

Que seas tan feliz con tan poco.

Tu manía de cerrarme puertas, armarios y luces aunque todavía no haya acabado.

Como te diviertes jugando con los gatetes y cuánto les quieres.

Estar cocinando y que vengas a darme un mimito.

Que me preguntes qué ha hecho Biel hoy.

Tus rutinas, tus costumbres y tus manías.

Que confundas el verde con el gris y el gris con el azul.

Cuando coges cualquier cosa como si fuese una bandeja de bar, y lo próximo será coger así a tu hijo!

Que me preguntes si necesito algo cuando te levantas, que te pida amor y vengas sonriendo a dármelo.

Lo feliz que eres en estando en la naturaleza.

La facilidad que tienes para dormirte en cualquier sitio y posturas imposibles.

Tus abrazos y miradas, tan intensos como el primer día.

Cuando te acuerdas de lo que has soñado y me lo cuentas emocionado.

Que me des un beso cuando te despiertas y vuelvas a darme otro cuando te vas a trabajar.

Lo serio que te pones conduciendo, tan concentrado.

Que tus zapatillas siempre sean una de cada color.

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

 

Mamífero

Me he dado cuenta de que tengo una dificultad cuando menciono a mi pareja, el padre de mis hijos, mi compañero de vida… Mi “pareja”, a la que muchos que me leéis conocéis por su nombre, merece un sobrenombre, ya que no quiero usar el suyo real por respeto a su intimidad (aunque tampoco es algo que escondamos…).

Llevamos demasiado tiempo juntos como para que me suene raro decir: “mi novio”, en plan adolescente o recién emparejados. No estamos casados, aunque siempre decimos que nos sentimos como si lo estuviésemos, casados en el alma, pero sin papeles. Así que no me siento cómoda llamándole “marido”, ni aunque lo estuviésemos, no me veo como “mujer de”. Así que, cada vez que le menciono, decido usar el termino pareja porque me parece el más adecuado, pero aún así, no me gusta reiterarme en que es “MI” algo, ni creo que por estar juntos seamos un pack-pareja-indivisible. No sé, es darle demasiadas vueltas, pero soy así, me lío sola.

Tampoco, a nivel “literario” (vamos a ponernos en plan “pro”),  me gusta como queda. Prefiero un nombre, sin artículo, una palabra que le describa o le adjudique una personalidad a su “personaje”. Y hoy, pensando en como enfoco la vida, el blog, mis reflexiones, mi paja mental vaya… he pensado, si yo soy Mamífera, él es Mamífero!! Claro, si es que no puede ser más obvio, ¿acaso me puedo reproducir con una ameba?

Mara amamantando

Mara amamantando

Además él es muy mamífero: natural, de instinto y personalidad marcada. Es mi animalillo preferido, al que entiendo con un gruñido y me enamora tal como es, sin pretender ser un humano “tipo”. Además es de las pocas personas que entiende mi rollo mamiferizador, escucha mis divagaciones sobre la humanidad, la alienación del instinto y el acolchamiento mental de sociedad. Y lo mejor es que las aprecia, le gusta que sea tan extrema, conectamos en esos abismos.

El otro día, antes de publicar Mujeres empoderadas = sistema amenazado, dudé, porque no estaba segura de si cuadraba, si debía eliminar algo o añadir, o obviar esa entrada de filosofia barata. Es que yo soy muy punk, y me da por ir demasiado lejos en algunos temas, y me daba miedo ofender a alguien con mis opinones, o que fuese un tema demasiado denso. Además suelo escribir, escribir, escribir…. y divagar mucho, ahondar en temas y saltar a otros, soy muy caótica, porqué escribo tal como me viene a la mente. Acabo con un texto de 5000 palabras, en el que sobran más de la mitad, y la otra, no tiene sentido ni dirección aparente. Así que acabo borrando, resumiendo, reestructurando, y al final, intento quedarme con una idea esencial, o varias, aunque reconozco que se me da bastante mal ir al tema ( ya lo véis).

En esa entrada, tocando temas que suelen resentir, como la crianza, lactancia, apego, etc., en el ego y autoestima de las madres, tan presionadas por el patriarcado… y uniéndolo con mi ideologia, que es bastante antisistema, se me hacía que era quizá demasiado radical y podía resultar incómoda para quien lo viese desde una perspectiva opuesta. Y no era por temer que no gustase, lo que más me preocupaba era no herir a nadie. Porque soy muy punki, pero también soy sensiblona…

Así que, volviendo al redil, se lo pasé a Mamífero, para que me diese su opinión, que siempre me ayuda a decidirme. Es la primera vez que le he dado a leer algo antes de publicar, y eso que he tocado temas delicados. Pero ese día, sentí que estaba dejando demasiado de mi “yo” opinóloga, que era muy parcial, y demasiado personal. Y no es que quiera ser subjetiva, impersonal, o distante, todo lo contrario, no lo puedo evitar. La cosa es que no quería hacer apología de nada, aunque necesitaba expresar mi rabia y mi sentir. Contradicciones de Mamífera Punkífera Emotiva (ese es mi verdadero nombre, el que debería de aparecer en mi DNI).

Mamífero, se lo leyó, atenta y pacientemente, mientras yo esperaba, insegura, su reacción. Su respuesta fue aplastante, dijo que le había encantado, que era el primer post, en el que veía reflejada mi personalidad, que estaba bien estructurado, y que le pareció muy interesante. Incluso me remarcó los puntos y las frases que le gustaban como si fuesen lemas políticos. ¿Y que va a decir mi mamífero? pensé: si él está de acuerdo en todo lo que pienso, si también es un bicho raro! Seguimos hablando sobre el tema, y él me decía cosas todavía más extremas, rozando lo políticamente incorrecto, y se me caía la baba de ver que es tan mamífero como yo, ¡o más!

Y yo en plan: ” no, pero tenemos que tener en cuenta que esto lo puede leer alguien que piense totalmente lo contrario, y yo quiero ser respetuosa…”

Y Mamífero Radikal, que ese es su apellido, decía que eso era para mi blog, y a quién no le gustase, se fuese a otro…

Y yo: “pero no quiero herir la sensibilidad de las madres, porque siempre se les exige hacer lo correcto, y la culpa es del sistema que las hace vulnerables a los juicios ajenos….”

Y Mamífero, como siempre, supo hacerme ver que yo tenía que escribir para mi, como lo he hecho siempre, y me empoderó, me dio el empujón para que me sintiese orgullosa de como pienso, y lo compartiese.

Como dijo él: “Quizá no le guste ni le sirva a muchos, pero las que opinan como tu, lo valorarán, e incluso, puede que a alguien que lo lea, le abra los ojos en algún sentido.”

Y así nos pasamos un buen rato, mamiferizando, por eso es y será mi Mamífero, hecho a medida de Mamífera.

A tu, que sé que m’estás llegint de bon matí, abans de marxar a la feina, amb el cafetó i la soneta enganxada encara, perquè ets el meu millor fan… T’envio un bon día mamífer! 

Traduzco del catalán:

A ti, que se que me estás leyendo de buena mañana, antes de irte al trabajo, con el cafetito i el sueñecillo todavía enganchado, porqué  eres mi mejor fan… ¡Te envío un buenos días mamífero!

Mamiferizando: Método canguro, apego seguro

Mamiferizando: Método canguro, apego seguro

 

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Abrazos mamíferos ❤