Semana 21: la vida intrauterina

Hoy lunes, estoy ya de 21+5, así que según mi app. nos quedan, aproximadamente, 128 días de gestación. Ya hemos superado 151, o sea que es pan comido! El bebé debe de medir unos 28 cm de nalgas a coronilla, y ya debe de estar rondando el medio quilo de peso, una mini personita 🙂

Esta tarde tengo cita para la higiene dental, que no me hace ninguna ilusión porque tengo las encías muy sensibles, pero así me lo quito de encima… creo que va a ser como una película gore… y mañana con la comadrona, que ya es más agradable. Así que Mamífero ha compaginado sus días de fiesta para venirse conmigo de ruta médica, como de costumbre…

Cuando me medí esta semana la barrigota, me llevé una grata sorpresa: ¡ha crecido 3 centímetros!! Aunque no he cogido nada de peso, o sea que el que crece es el pequeñín. El ombligo se me está “achinando”, y por la parte de arriba ya está empezando a desaparecer, ¡no hay casi hueco! En este embarazo me está creciendo mucho más la barriga, y a partir de la semana 20, veo que está avanzando muy rápido. Tengo hace un par de semanas, mucha necesidad de comer queso, me lo pide el cuerpo, supongo que está relacionado con el repentino crecimiento del niño.

Había notado que estaba más grande mi barriga, sobre todo por la ropa, que ya no me entran muchos jerséis ni camisetas. Y también porque he empezado a tener la espalda bastante cargadita… Al hacer las cosas cotidianas como fregar platos, cocinar, etc.. me doy cuenta que al tener un espacio (la barriga) de separación que salvar, tengo el centro de gravedad más alejado de la “actividad”. Eso hace que estire más los brazos y adopto posturas que me cargan la espalda por la zona de los omóplatos. Así que tendré que ir vigilando la higiene postural…  Además, estoy un poco torpe, no calculo bien las distancias con mis nuevas dimensiones, y pierdo el equilibrio con facilidad 😦

Hace un par de días tuve un susto, porque bajé una caja del altillo del armario, y al dejarla caer en la cama, rebotó y fue directa hacia mi barriga. No fue un golpe muy grande, pero me quedé un poco preocupada. En el embarazo de Aritz, me saltó mi gata Maru, jugando, encima de la barriga y no le pasó nada al bebé. Y unque sé que están protegidos ahí dentro por su bolsita, y que no fue gran cosa, una se asusta… En principio me tranquilicé porque el bebé se movía, aunque las primeras horas estuve intranquila. Pero no he tenido ningún dolor ni he manchado, así que no ha sido nada.

Esta semana, he notado un gran cambio que me tiene contenta y hace que me pase largos ratos mirándome la barriguita y hablando con él. Ya se notan los movimientos del bebé por fuera de la barriga, se ven bultitos de un lado a otro, cuando está de fiesta ahí dentro. Y le saludo tocándole y hablando, y parece que le gusta que le siga el rollo, debe ser divertido no sentirse tan solo ahí dentro. Normalmente, me da un golpecito allí dónde pongo la mano, pero desde hace un par de días, tenemos un juego nuevo que él ha inventado. Da un golpe donde tengo la mano, y después otro en otra parte, entonces le hablo y toco allí dónde le he sentido. Él me contesta volviendo a tocar, como si confirmase que sabemos “donde estamos”, y da otro golpe en otro sitio… y así repetidamente hasta que se cansa. Y yo me paso el rato disfrutándolo, es algo sencillo que me hace muy feliz, poder interactúar con él.

Ya está tan grandecito que empiezo a notarlo por encima del ombligo y en ambos extremos de la barriga a la vez. A veces me sobresalto porque le estoy sintiendo en un lado, y de golpe me da un golpe en el opuesto, y no me lo espero. A veces, me da tan fuerte que me parece que es algo que me ha tocado por fuera, pero es él, que llama mi atención 🙂

Me he dado cuenta de que es un niño muy nocturno, como su madre. Aunque ahí dentro no haya horarios que seguir, si que tiene unas pautas muy marcadas de actividad. Cuando me despierto, está un rato activo mientras estoy “vagueando” en la cama un poco más, pero en cuanto me levanto, se queda tranquilito. Por el día, mientras que hago cosas en casa sigue bastante quieto, y ya  por la tarde noche (normalmente coincide cuando estoy preparando la cena), le empiezo a notar más animadillo, pero a ratos, se calma. Después de cenar, se vuelve a activar, y está un buen rato mientras reposo la cena, jugando. A partir de ahí, empieza la fiesta, y su clímax de actividad es de madrugada, a partir de las 4-5 de la mañana, ¡mi barriga parece un palomitero! Es una pasada la energía que tiene a esas horas, y yo que ya soy de desvelarme, no puedo dormir, tengo que ver que hace… Se puede pasar hasta las 7 de la mañana dando botes y girando casi ininterrumpidamente, ¡que energía!

Me encanta imaginar qué estará haciendo y sintiendo dentro de mí, y me parece que lo pasa genial. Puedo sentir como va de un lado a otro, gira, pega brincos… Y con el espacio que tiene todavía, debe ser un hogar estupendo: calentito, mullido y sin ninguna necesidad por cubrir. Tiene que ser una etapa de la vida realmente feliz estar en el útero… Por eso los bebés se tranquilizan tanto estando en brazos de la madre, con su calor, su corazón, el balanceo continuo, y cerquita del pecho para no sentir hambre. La vida para ellos pasa, de golpe, de tenerlo todo cubierto a empezar a sentir sensaciones desagradables como: frío, hambre, ruido, luces, gravedad, olores, desprotección… Y una vez fuera deben sentir el mundo como un lugar inmenso, inseguro.

Todavía le quedan unos meses de disfrute dentro de mí, y espero darle lo mejor, ahora y después. Lo que nos queda por delante serán unas semanas llenas de alegrías, y complicidad. Ya siento que nos vamos conociendo más, día a día. Estoy disfrutándole mucho, es precioso sentirle tan conectado a mi, y tan vital.

Hace tiempo, vi unas imágenes espectaculares de a la vida en el vientre materno que me dejaron impactada. El autor era el fotógrafo científico sueco Lennart Nilsson (aquí su web) que ya en 1965 logró mediante un endoscopio fotografiar un feto humano intraútero. Las imágenes son preciosas, os dejo este reportaje por si queréis ver más. Además de trabajos sobre naturaleza, cuerpo humano y fondo marino, hizo valiosos estudios con la fotografía microscópica, mostrando virus como el del SIDA o células cancerígenas.

Os dejo con esta preciosa fotografía de un feto a las 18 semanas de gestación, espero que os guste 🙂

 

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Abrazos mamíferos ❤

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¡Primera patadita para papá!

Estamos muy contentos, ayer 27 de septiembre, (semana 17+5) mi pareja sintió a nuestro bebé moverse por primera vez. Ya hacía días que cuando se movía le avisaba, pero no teníamos suerte, dejaba de patear. Y por más rato que esperásemos no había manera de pillarlo. Además, todavía es tan pequeñit@ que según para dónde se mueva, solamente lo noto yo. Pero, por fin, ayer por la mañana le llamé porqué estaba muy juguetón/a, y lo ha podido notar muy bien. Me ha emocionado poderlo compartir con él, que pueda sentir también a su hij@, y sé que a él también le ha hecho mucha ilusión . Aunque yo le cuento todo lo que siento, tiene que ser un poco frustrante no poder sentirlo en primera persona. No es lo mismo llevarlo dentro e ir notándolo a lo largo del día, que por fuera un, pero es la única opción que tiene, y me encanta que pueda interactuar con su hij@ también.

Los movimientos del bebé, para mí son la sensación más bonita y mágica del embarazo. La tranquilidad que da sentirlo, y esa sensación de conexión tan íntima… es una experiencia única. Doy las gracias por empezar a notar sus movimientos tan pronto, porque me da mucha seguridad.

Es una entrada un poco escueta, pero nada más quería escribirlo para tener un recuerdo, y compartirlo con tod@s vosotr@s.

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Abrazos mamíferos ❤