Embarazo: semanas 29 a la 32

Ya hemos superado las 32 semanas, y a poco de cumplir las 33 ya! 🙂

Esto avanza, da miedo y muchísima ilusión pensar en que ya es muy poquito lo que queda para tenerle en nuestros brazos… Se me hace un nudo en la garganta cuando visualizo ese momento, no puedo creerlo todavía…

Ahora estoy lavando la ropa de la cama, sus toallas, baberos, y toallitas de tela. Poco me queda por hacer, una lavadora más de ropa blanca, lavar la tela de la sillita del coche e instalarla, ordenar cosas, preparar su bolsa y la mía para el hospital, imprimir y enviar mi plan de parto, y comprar algunas cosillas que todavía no tenemos… poca cosa, la verdad.

Pero aunque es poco lo que me queda, veo que pasan los días muy rápido, y que ya la energía me da para poco más que cocinar y mantener un mínimo orden y limpieza en la casa. Suerte que Mamífero me ayuda muchísimo, aunque está trabajando mucho, saca horas y tiempo de sus días de fiesta para hacer lo más pesado de la casa.

Durante estas semanas, como os he ido contando, me vio el ginecólogo, y tenía también una cita con la matrona que ella anuló y pasó a finales de mes. Esta semana conoceremos a mi nueva matrona en el hospital en el que nacerá Biel, y también empezaremos las clases de maternidad, estas con la matrona de siempre.

Tenemos por delante un mes cargadito de pruebas, visitas y clases de maternidad, y me da bastante palo… Tengo ganas de que pase enero, tenerlo todo listo, y simplemente poder esperarle, prepararme para el parto, y relajarme todo lo que pueda.

Así estaba mi barriga a las 31 semanas, ahora es algo más grande, pero no hemos podido hacer más fotos… No se aprecia, pero el ombligo está planito, ha desaparecido xD

 

Estas últimas semanas la barriga ha dado un buen estirón, aunque algunas personas me han dicho que no tengo demasiada. Yo me la veo grande, y cuando me miden la altura uterina, está dentro de la normalidad. Lo que pasa es que se disimula un poco porque la tengo más ancha que prominente hacia fuera. Creo que es porque, según parece, Biel suele estar en posición horizontal, y la cinturita que tenía ha desaparecido para darle espacio al peque.

Ya los movimientos y las patadas son muy fuertes, y a veces incluso dolorosos, y veo bultos de pies y manitas salir de mi barriga! Ahora los giros son más lentos, parece que le cuesta más moverse, pero sigue dando vueltas ahí dentro. El hipo, que tiene muy a menudo desde el segundo trimestre (hasta 3 o 4 veces al día), ha pasado de ser unos leves saltitos, a que me bote la barriga de manera exagerada 🙂

En cuanto a malestar no me puedo quejar, la verdad. Si que este trimestre es físicamente mucho más cansado, ya no aguanto tanto tiempo de pie, ni sentada tampoco, y hasta por la noche tengo que cambiar de postura frecuentemente porque el volumen y el peso extra incomodan.  Pero no tengo ningún síntoma exageradamente molesto, o anormal.

El dolor de espalda es soportable, se me carga con el paso de las horas, lo normal. Habiendo tenido tantos dolores de espalda en mi vida y muchos ataques de ciática, esto no es nada, realmente. De vez en cuando se me resienten un poco los nervios al estar un par de horas sentada, pero se me pasa si me levanto y ando un poco. De vez en cuando tengo alguna rampa en la planta de los pies, o se me montan los gemelos según como muevo las piernas, sobre todo estando en la cama.

Lo más molesto podría decir que es el dolor de costillas según la posición que tome Biel, siento una presión muy grande, pero son ratos. Y luego, como males menores, están la acidez, el peso extra  (que apenas he cogido 6 quilos y medio), la poca agilidad, el cansancio, la necesidad de dormir muchas horas para recuperarme, flujo más abundante…. Algo que cada vez siento más, y me angustia, es la sensación de ahogo cuando hago algún esfuerzo, entro en un ambiente muy caldeado, o hablo y hago algo a la vez. Los picores de barriga y espalda solamente los siento días puntuales, y son muy leves, por lo que creo que me está yendo muy bien la manteca de karité.

Algunos días como mucho, y otros apenas me cabe un platito escaso de comida. Y el apetito, lo mismo, algunas veces comería sin parar, y otros como porque toca. Supongo que al tener las digestiones más lentas, hay momentos en los que estoy más vacía, mientras que otras comidas se me solapan con la digestión anterior y por eso no me entran cantidades normales de comida. También debe influir la posición de Biel, ya que en algunos momentos siento el estómago muy oprimido.

Sigo con el hierro, que me sienta bastante mal, pero es muy necesario. Por las noches, sobre todo, se me hace muy pesado en el estómago, y me da muchísima acidez. He descubierto unos cuantos remedios que funcionan bastante bien: comer manzana, zanahoria, almendras, o masticar chicle me calman bastante. Y para los momentos más desesperados: leche. Yo no la tomo, entre otros motivos porque me desagrada mucho el sabor y me sienta mal, así que he tardado en descubrirlo. Lo paso mal tomándola, pero la verdad es que da buen resultado, con un par de dedos de leche, soluciono el problema y puedo dormir.

Hace un par de días me apareció una pequeña almorrana, algo molesta, pero no es dolorosa, ni sangra. Por suerte no tengo problemas para ir al baño que puedan dar lugar a que aparezcan muchas más. Y sigo, claro con las encías sangrando, parece que algo menos, pero siguen mal. Aumenta la presión en la vejiga, por lo que voy al baño más a menudo. No he tenido ninguna contracción, ni siquiera de Braxton Hicks, y si ha habido, ni las noto… Como veis, son síntomas de embarazo muy normales y soportables, estoy contenta 🙂

La semana pasada fuimos a comprar el portabebés, hemos optado para los primeros meses por un fular elástico. Es de algodón, muy suave, y me parece muy cómodo e ideal para hacer piel con piel desde que nazca. Este tipo de fular, al ser elástico, se puede llevar preanudado y colocar después al bebé. Yo quería algo más sencillo para no andar aprendiendo nudos y porque me parecía más sencillo de colocar un mei-tai o una mochila. Me daba bastante apuro el tema de los nudos, pero hablando con Mamífero me animó ya que el se siente muy capaz ( es que es un experto en nudos), decidimos que era lo mejor.

Llegamos a la conclusión después de hablar con varias asesoras de porteo y mamás en los grupos. Estaba ya casi decidida por una mochila que me recomendó una amiga, pero las asesoras me dijeron que no era adecuada para recién nacidos, y que además, los portabebés atados a la cadera hacen sufrir el suelo pélvico. Así que nos decidimos por probar primero el elástico (hasta los 9 quilos) y después, si nos sigue pareciendo la mejor opción, uno tejido (hasta final del porteo). Seguiré investigando si realmente no existe otro portabebés más sencillo de colocar y tenga todas las características que buscamos, sobre todo para cuando sea más grandecito y quiera subir y bajar a menudo.

Este es el fular que hemos comprado, en color naranja para que Biel se relaje como si siguiese dentro del útero, calentito y cómodo. Por cierto, lo compramos en una tienda que se llama La lloba i la lluna, en Vic, la llevan dos chicas muy majas, una de ellas asesora de porteo. Además de portabebés, podéis encontrar ropa artesana preciosa, complementos, y además hacen muchos talleres interesantísimos 😉

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No me disgusta mi cuerpo, me encanta estar redondita, pero no me siento especialmente guapa en este embarazo. Será porque voy vestida como una cebolla al ser invierno, con capas y capas de ropa ancha (de Mamífero sobre todo) por el frío. Tengo cara de cansada casi siempre, y cuesta sentirse atractiva en estas condiciones. Además la abstinencia pasa factura, se hace muy largo y pesado… Menos mal que a Mamífero le gusta mi cuerpo embarazado, y se lo toma con filosofía, como algo temporal.

Anímicamente estoy bastante mal, no por el embarazo, porque siento que todo marcha estupendamente. Tengo problemas con alguien muy cercano, he dedicado mucho tiempo y energías estas semanas intentando hacerle ver lo absurda e innecesaria que está siendo la situación, y no ha servido de nada porque se empeña en complicarlo más y más. He evitado el conflicto mucho tiempo, callándome para no entrar en discusiones. Es algo que he sobrellevado durante toda la vida como he podido, y empeora con el paso de los años.

Mamífero y Biel me dan fuerzas para no hundirme, y el consejo que más escucho de quienes conocen esta situación, es que debo tomar distancia, no solo física, sino emocional. Me está afectando demasiado, y siento que afecta a mi-nuestra salud… Es una pena que tenga que pasar el final del embarazo con estas preocupaciones, ansiedad y nervios. Ahora que debería estar más relajada que nunca, preparando y esperando la llegada de un hijo tan deseado… 😦

Me he planteado incluso dejar este blog, ni ganas de escribir tengo… No he hablado apenas sobre esta persona, precisamente por no herirla, e igualmente, se ha ofendido. Pero este es mi refugio virtual, y no lo voy a dejar de momento, porque necesito el desahogo, y me aporta muy buenas sinergias que compensan con creces. Aunque me censure, y me ahorre muchos detalles por no molestar a nadie, me reservo el derecho a tener mi espacio. Y a quien le moleste, que no lea, y menos si es para sacar conclusiones de algo que le han contado, sin saber realmente lo que está pasando.

Esto último no tiene que ver con el embarazo en si mismo, pero si que me afecta emocionalmente. Lo cuento porque no puedo decir que esté estupenda cuando estoy en un momento muy triste. Si no fuese por ese conflicto, creo que me sentiría muy animada porque, por fin, empiezo a creerme que todo irá bien. Tengo las emociones a flor de piel como toda embarazada, estoy agotada, y con los nervios propios de tener el parto tan cercano. Por suerte, apenas tengo miedos, a parte de los grandes (que le pase algo a Biel…). Creo que estoy muy preparada para enfrentarme al nacimiento de nuestro hijo, me siento capaz y fuerte.

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

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Semana 21: la vida intrauterina

Hoy lunes, estoy ya de 21+5, así que según mi app. nos quedan, aproximadamente, 128 días de gestación. Ya hemos superado 151, o sea que es pan comido! El bebé debe de medir unos 28 cm de nalgas a coronilla, y ya debe de estar rondando el medio quilo de peso, una mini personita 🙂

Esta tarde tengo cita para la higiene dental, que no me hace ninguna ilusión porque tengo las encías muy sensibles, pero así me lo quito de encima… creo que va a ser como una película gore… y mañana con la comadrona, que ya es más agradable. Así que Mamífero ha compaginado sus días de fiesta para venirse conmigo de ruta médica, como de costumbre…

Cuando me medí esta semana la barrigota, me llevé una grata sorpresa: ¡ha crecido 3 centímetros!! Aunque no he cogido nada de peso, o sea que el que crece es el pequeñín. El ombligo se me está “achinando”, y por la parte de arriba ya está empezando a desaparecer, ¡no hay casi hueco! En este embarazo me está creciendo mucho más la barriga, y a partir de la semana 20, veo que está avanzando muy rápido. Tengo hace un par de semanas, mucha necesidad de comer queso, me lo pide el cuerpo, supongo que está relacionado con el repentino crecimiento del niño.

Había notado que estaba más grande mi barriga, sobre todo por la ropa, que ya no me entran muchos jerséis ni camisetas. Y también porque he empezado a tener la espalda bastante cargadita… Al hacer las cosas cotidianas como fregar platos, cocinar, etc.. me doy cuenta que al tener un espacio (la barriga) de separación que salvar, tengo el centro de gravedad más alejado de la “actividad”. Eso hace que estire más los brazos y adopto posturas que me cargan la espalda por la zona de los omóplatos. Así que tendré que ir vigilando la higiene postural…  Además, estoy un poco torpe, no calculo bien las distancias con mis nuevas dimensiones, y pierdo el equilibrio con facilidad 😦

Hace un par de días tuve un susto, porque bajé una caja del altillo del armario, y al dejarla caer en la cama, rebotó y fue directa hacia mi barriga. No fue un golpe muy grande, pero me quedé un poco preocupada. En el embarazo de Aritz, me saltó mi gata Maru, jugando, encima de la barriga y no le pasó nada al bebé. Y unque sé que están protegidos ahí dentro por su bolsita, y que no fue gran cosa, una se asusta… En principio me tranquilicé porque el bebé se movía, aunque las primeras horas estuve intranquila. Pero no he tenido ningún dolor ni he manchado, así que no ha sido nada.

Esta semana, he notado un gran cambio que me tiene contenta y hace que me pase largos ratos mirándome la barriguita y hablando con él. Ya se notan los movimientos del bebé por fuera de la barriga, se ven bultitos de un lado a otro, cuando está de fiesta ahí dentro. Y le saludo tocándole y hablando, y parece que le gusta que le siga el rollo, debe ser divertido no sentirse tan solo ahí dentro. Normalmente, me da un golpecito allí dónde pongo la mano, pero desde hace un par de días, tenemos un juego nuevo que él ha inventado. Da un golpe donde tengo la mano, y después otro en otra parte, entonces le hablo y toco allí dónde le he sentido. Él me contesta volviendo a tocar, como si confirmase que sabemos “donde estamos”, y da otro golpe en otro sitio… y así repetidamente hasta que se cansa. Y yo me paso el rato disfrutándolo, es algo sencillo que me hace muy feliz, poder interactúar con él.

Ya está tan grandecito que empiezo a notarlo por encima del ombligo y en ambos extremos de la barriga a la vez. A veces me sobresalto porque le estoy sintiendo en un lado, y de golpe me da un golpe en el opuesto, y no me lo espero. A veces, me da tan fuerte que me parece que es algo que me ha tocado por fuera, pero es él, que llama mi atención 🙂

Me he dado cuenta de que es un niño muy nocturno, como su madre. Aunque ahí dentro no haya horarios que seguir, si que tiene unas pautas muy marcadas de actividad. Cuando me despierto, está un rato activo mientras estoy “vagueando” en la cama un poco más, pero en cuanto me levanto, se queda tranquilito. Por el día, mientras que hago cosas en casa sigue bastante quieto, y ya  por la tarde noche (normalmente coincide cuando estoy preparando la cena), le empiezo a notar más animadillo, pero a ratos, se calma. Después de cenar, se vuelve a activar, y está un buen rato mientras reposo la cena, jugando. A partir de ahí, empieza la fiesta, y su clímax de actividad es de madrugada, a partir de las 4-5 de la mañana, ¡mi barriga parece un palomitero! Es una pasada la energía que tiene a esas horas, y yo que ya soy de desvelarme, no puedo dormir, tengo que ver que hace… Se puede pasar hasta las 7 de la mañana dando botes y girando casi ininterrumpidamente, ¡que energía!

Me encanta imaginar qué estará haciendo y sintiendo dentro de mí, y me parece que lo pasa genial. Puedo sentir como va de un lado a otro, gira, pega brincos… Y con el espacio que tiene todavía, debe ser un hogar estupendo: calentito, mullido y sin ninguna necesidad por cubrir. Tiene que ser una etapa de la vida realmente feliz estar en el útero… Por eso los bebés se tranquilizan tanto estando en brazos de la madre, con su calor, su corazón, el balanceo continuo, y cerquita del pecho para no sentir hambre. La vida para ellos pasa, de golpe, de tenerlo todo cubierto a empezar a sentir sensaciones desagradables como: frío, hambre, ruido, luces, gravedad, olores, desprotección… Y una vez fuera deben sentir el mundo como un lugar inmenso, inseguro.

Todavía le quedan unos meses de disfrute dentro de mí, y espero darle lo mejor, ahora y después. Lo que nos queda por delante serán unas semanas llenas de alegrías, y complicidad. Ya siento que nos vamos conociendo más, día a día. Estoy disfrutándole mucho, es precioso sentirle tan conectado a mi, y tan vital.

Hace tiempo, vi unas imágenes espectaculares de a la vida en el vientre materno que me dejaron impactada. El autor era el fotógrafo científico sueco Lennart Nilsson (aquí su web) que ya en 1965 logró mediante un endoscopio fotografiar un feto humano intraútero. Las imágenes son preciosas, os dejo este reportaje por si queréis ver más. Además de trabajos sobre naturaleza, cuerpo humano y fondo marino, hizo valiosos estudios con la fotografía microscópica, mostrando virus como el del SIDA o células cancerígenas.

Os dejo con esta preciosa fotografía de un feto a las 18 semanas de gestación, espero que os guste 🙂

 

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Abrazos mamíferos ❤

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Embarazo de Aritz: la parte positiva

El embarazo de Aritz, aunque tuvo momentos muy complicados, fue feliz, muy feliz. Llegó a alegrarnos la vida, después de dos años buscando, con abortos, con problemas de salud y muchos disgutos, y ya a las puertas de ir a inseminación artificial. Fueron 6 meses de felicidad infinita, siempre le estaremos agradecidos de que nos eligiese como padres.

Como ya os conté en la entrada: Las pruebas de infertilidad y los milagros que ocurren , estábamos bastante seguros de haber acertado el día de su concepción, la madrugada del 6 de Junio de 2014. El primer síntoma que me hizo sospechar estar embarazada, fue que me encontraba muy bien. Normalmente, una semana antes de que llegase mi período me pesaba todo, estaba muy sensible, con dolor y malestar general. Mis reglas eran muy duras, empezaban molestando una semana antes, y se extendían a una semana de sangrado muy abundante y doloroso, en total, medio mes hecha polvo.

Pero esa vez, estaba como una rosa, así que los días 12 y 13 por la mañana me hice los test de embarazo. Dieron un positivo muy suave, difícil de ver, pero era real, no nos lo creíamos… Esperé hasta el día 17 para repetir el test, confirmar que la línea se marcaba con más fuerza y acabar de creerlo. Ese día nos emocionamos y nos llenamos de felicidad, nos lo empezábamos a creer. Fuimos a comer para celebrarlo, en secreto, tan secreto que no tenemos ni fotos. Igualmente, por si acaso, esperamos al día 25, repetimos test, y reconfirmándolo, nos atrevimos ya a llamar a la familia y dar la noticia. Todos se alegraron muchísimo, llevábamos muy mala racha en muchos aspectos, y dar una noticia así fue un respiro, parecía que empezaba una buena etapa.

Estaba embarazada, por fin, y evolucionaba favorablemente, así que inocente de mí, pensaba que habíamos superado lo más difícil. Todo me era nuevo, y maravilloso, cada síntoma, cada semana… Aunque era mi primer embarazo, nunca tuve miedo excesivo, confiaba en mi cuerpo, en nosotros. El parto no me angustiaba, ya que llevaba años informándome, estaba (y estoy) convencida de que lo podía afrontar, incluso disfrutarlo. Todo lo que teníamos que hacer era empezar a contar las semanas que faltaban para que llegase nuestro mayor deseo.

Era verano, y estábamos viviendo en una casita, en plena montaña, con un jardín estupendo. Recuerdo con mucho cariño que cada mañana salíamos a desayunar y tomar el sol, mi pareja, los gatos, el camaleón y la tortuga. Poníamos unos altavoces con música, y allí nos pasábamos la mañana hasta que llegaba la hora de comer.

Desayunando en el jardín

Desayunando en el jardín

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Con mi gato Flip y la perrita del vecino en el jardín

Con mi gato Flip y la perrita del vecino en el jardín

Todo iba estupendo, lo único que me encontraron fue infección de orina ya a las 5 semanas, con lo que tuve que tomar antibiótico. A partir de ahí, empecé a tener candidiasis, que no se me iba por más cremas, pastillas y óvulos que me recetaron. Las tuve molestando todo el embarazo, y es que, a ningún médico se le ocurrió recomendarme tomar probióticos y una dieta prebiótica. Después de parir, los tomé y cuidé la alimentación, y se han ido, sin tomar nada más.

El primer trimestre, exceptuando los vómitos, fue muy bonito y tranquilo. Me hicieron una ecografía a las 6 semanas, para confirmar que había anidado bien. Le vimos, y escuchamos su corazón por primera vez, que emocionante… Recuerdo que mi pareja quería, desde ese día, tatuarse las ondas de su corazón latiendo, los del primer día. Después, llegó la ecografia de las 12 semanas, a la que pudo acompañarnos mi madre que se emocionó también mucho. Ese día, mi pareja puso la grabadora del móvil para tener el sonido de su corazón, y en alguna otra visita con la comadrona, también lo grabó.

Primera ecografia, a las 6 semanas

Primera ecografia, a las 6 semanas, con el latido de su corazón debajo

Estaba muy delgada, empecé el embarazo en 42kg, y en el primer trimestre, aunque vomitaba mucho, gané casi 5 kg. Tenía muchísimo hambre, cada dos horas comía, y por las noches, me despertaba con hambre y tenía que reponer combustible. Mi cuerpo me lo pedía, necesitaba reservas. Así que en seis meses de embarazo, engordé 12kg, que me vinieron muy bien. En toda mi vida no había conseguido subir de peso, así que estaba (estoy) muy contenta con mi nuevo cuerpo. La barriga en seguida se me empezó a notar, al ser tan poca cosa, sólo se me veía barriga. Hicimos fotografías cada semana para ver su evolución, queríamos tener muchos recuerdos del embarazo.

Un bonito día en la playa

Un bonito día en la playa

Me compré un libro sobre la evolución del embarazo muy detallado, día a día. Disfrutaba mucho leyendo cada semana su evolución, qué se había formado, el tamaño que tenía, y mirando las ilustraciones que me hacían visualizarlo. Empecé a leerme un libro de Carlos González, (Comer, Amar, Mamar), que lo tenía pendiente de años atrás, pero nunca me atrevía a leer, ya que no estaba convencida de poder tener un hijo. También empecé un diario en el que quería ir explicándole a mi hijo como era su embarazo, para regalárselo cuando fuese mayor. El diario no pude escribirlo más que las primeras semanas, ya que, primero con los vómitos y el cansancio del primer trimestre, lo fui dejando, y más adelante, empezaron los problemas.

No nos iban las cosas muy bien en el aspecto económico, pero toda la familia hizo lo posible para ayudarnos y empezar a pensar en lo que nos haría falta. Mi tía, empezó a tejer ropita preciosa, mi madre empezó a comprar cositas, la madre de mi pareja también nos regaló ropa y un juego completo de ropa de cuna. ¡Hasta nos llegaron regalos de amigas de mi madre! La hermana mayor de mi pareja, además de regalarnos unas bambas, consiguió de sus amigas un montón de bolsas de ropa de 0 a 9 meses, una bañera, sillita para el coche, zapatos, un carrito, parque de juegos… Vamos, que no tuvimos que comprar nada, estaba casi todo preparado. Solamente nos dimos el capricho de comprarle un gorrito y unas manoplas muy bonitas.

A las 16 semanas, antes de irme a dormir, estirada boca arriba en la cama, noté a mi hijo por primera vez. Eran unas burbujitas muy leves, en un principio pensé que era otra cosa. Pero me di cuenta que si ponía la mano en mi tripa, él me contestaba, y siempre lo sentía por la noche. Le dije a mi pareja que creía que lo había sentido, pero que no estaba segura porqué era muy pronto, y cada noche fui comprobando que el patrón se repetía. Se lo comenté a mi madre, y a mi prima, y las dos me dijeron que, esa sensación que tuve, era mi hijo con toda seguridad. Y lo era, cada día fue notándose más claro y fuerte ese burbujeo, hasta que a las 19 semanas, ya eran movimientos inconfundibles.

Tomando el sol en el río

Tomando el sol en el río

De los movimientos de Aritz en mi barriga tengo recuerdos muy bonitos, estábamos muy conectados. Una tarde, estaba tumbada en el sofá, con mi gato Flip pegado a la barriga, y Aritz le dio una patada tan fuerte que se despertó, me miró indignado, y se fue. Nos reímos mucho. Las dos gatas (Maru y Joy), estaban muy cariñosas, siempre encima de mí, sobre todo Maru, que era la “bebé” de la casa con meses entonces. Se dormía encima de mi cabeza por las noches, y como buena mamífera, intentaba siempre estar en contacto físico conmigo (su mamá adoptiva). Otro día, poco antes del parto, me llené la bañera, pues ya estaba con contracciones y quise ver si me aliviaba el agua caliente (se lo comenté a mi comadrona y me dijo que, ningún problema, pero ahora pienso que no debería haberlo hecho). Aritz estaba juguetón, era un bebé con mucha energía, y se movía tan fuerte, que generaba ondas de agua en la bañera. Aunque estaba con mucho dolor, me hizo reír mucho.

Hasta en los peores momentos, disfrutamos del embrazo, no dejó de hacerme sonreír sentirle tan vivo dentro de mí. En la siguiente entrada, os contaré los recuerdos más oscuros del embarazo de Aritz. Sin duda, los que prevalecen en mi mente son los que os he contado aquí, los bonitos.

 

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Abrazos mamíferos ❤

¡Primera patadita para papá!

Estamos muy contentos, ayer 27 de septiembre, (semana 17+5) mi pareja sintió a nuestro bebé moverse por primera vez. Ya hacía días que cuando se movía le avisaba, pero no teníamos suerte, dejaba de patear. Y por más rato que esperásemos no había manera de pillarlo. Además, todavía es tan pequeñit@ que según para dónde se mueva, solamente lo noto yo. Pero, por fin, ayer por la mañana le llamé porqué estaba muy juguetón/a, y lo ha podido notar muy bien. Me ha emocionado poderlo compartir con él, que pueda sentir también a su hij@, y sé que a él también le ha hecho mucha ilusión . Aunque yo le cuento todo lo que siento, tiene que ser un poco frustrante no poder sentirlo en primera persona. No es lo mismo llevarlo dentro e ir notándolo a lo largo del día, que por fuera un, pero es la única opción que tiene, y me encanta que pueda interactuar con su hij@ también.

Los movimientos del bebé, para mí son la sensación más bonita y mágica del embarazo. La tranquilidad que da sentirlo, y esa sensación de conexión tan íntima… es una experiencia única. Doy las gracias por empezar a notar sus movimientos tan pronto, porque me da mucha seguridad.

Es una entrada un poco escueta, pero nada más quería escribirlo para tener un recuerdo, y compartirlo con tod@s vosotr@s.

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Abrazos mamíferos ❤