18 semanas: visita de los 4 meses

En este post me voy a centrar en la visita con pediatra y enfermera de los 4 meses, que ya da bastante de si…

Biel sigue creciendo muchísimo, los pediasaurios alucinan con el desarrollo que lleva. El mes pasado batió un récord con 4’5 centímetros, la enfermera no daba crédito al verlo anotado (hay varias, y la vez pasada nos atendió la otra), y estaba segura de que había un error al medirle… Pues no, le midió, incrédula, y comprobó que no solamente era verdad, sino que este mes, también ha crecido casi 3 centímetros 😀

De peso, estamos ya casi rozando los 6 quilos, y de perímetro craneal, ha aumentado 2 centímetros más también. Estas son sus marcas:

Peso: 5,970 quilos

Talla: 62,3 centímetros

Perímetro craneal: 42 centímetros

La misma mujer que me sentenció (tal como os contaba en esta entrada) el primer mes que mi leche no era buena, puesto que Biel no cogía peso suficiente, me dice ahora que crece tanto porque mi leche es muy buena… Claaaro, todo el mundo sabe que a las vacas también las ordeñan por calidades (ironía modo on): unas son desnatadas, otras enteras, otras semi… y las de marca barata, que tienen menos nutrientes no?

Me quedé con ganas de soltarle: Si, es que antes la tenía fatal, pero me he tomado un batido de esos de la farmacia con multivitaminas y ahora hago leche calidad premium -.-

Esta mujer se cubre de gloria cada vez que abre la boca en sus visitas… tengo más mitos sobre la lactancia que contaros salidos de boca de esta “profesional” sanitaria que consejos de salud válidos. Es lamentable… sigo contándoos sus joyitas…

Como si fuese por elección suya (de hecho lo es, porque las autoridades sanitarias no lo aconsejan), dijo que el mes que viene empezaríamos con la fruta. Pues no señora, mi hijo comerá cuando esté preparado para ello, no cuando usted lo mande. Su estómago todavía estará inmaduro y no es aconsejable introducir sólidos hasta los 6 meses de edad, y siempre y cuando se siente solo, lleve cosas a su boca y muestre interés por los alimentos. Mientras que estos requisitos no se cumplan, mi hijo tomará lactancia materna exclusiva que es lo óptimo y lo que más le alimentará. Que prisas con empezar a comer, si tienen toda la vida para ello y la lactancia le cubre todas sus necesidades alimenticias!!

Otra aberración que me soltó: dale agua ahora que hace calor, que se puede deshidratar. Yo, aguantándome la mandíbula para no parecer maleducada, asentí… aunque seguro que una ceja se me levantó. Ver, oír y callar. Porque con semejante desactualización que me lleva, cualquiera le cuenta (por enésima vez, porque cada visita se lo digo) que hacemos lactancia materna EXCLUSIVA y A DEMANDA. No se qué parte no entiende… Que si hubiese hecho caso a sus indicaciones de lactancia que son: si, a demanda, pero cada 3 horas, que no esté más de 20 minutos por toma (o diez por pecho), y por la noche tiene que alargarlas…

Claro, con semejantes directrices militares si que podría pasar sed mi hijo… Pero es que yo soy una insumisa y no hago caso, mandan mi hijo y mi instinto. De esta manera, él tiene sus necesidades cubiertas, porque tonto no es: si tiene hambre quiere teta, y si tiene sed, también. Así que, toma más a menudo, y no le hace falta agua, que no alimenta y es un engorro. Cuando tiene sed en vez de hambre, él me pide cambiar de pecho (no me lo dice, pero a buena entendedora… solamente hay que observar, ofrecer, y todo cuadra), tomando así, la parte más aguada de cada uno. Fin del problema. Y hasta el mes que viene que me volverá con la cantinela de la fruta, cereales… Cuando le cuente que pasamos de papillas y haremos BLW le va a dar un siroco…

El pediatra lo alzó aire para ver sus reflejos y flipaba de ver como aguantaba bien tieso y miraba a un lado y al otro. Le decía a la enfermera: mira este niño, como aguanta la cabeza y la gira!! Como si fuese algo realmente poco común. El control de la cabeza lo tiene prácticamente desde que nació, siempre la ha aguantado muy tiesa y mira de aquí para allá, y ahora que ya se mantiene boca abajo jugando, puede estar más de media hora sosteniéndola sin descansar. Algunos bebés ya nacen con esa fuerza y interés por verlo todo, pero creo que portearle a menudo desde el primer momento ha ayudado mucho a su musculatura, además de hacerle partícipe de nuestras tareas y que se interese por ver el mundo que le rodea.

En la consulta, fueron muy insistentes con el temita de la vitamina D, que no digo que no sea “importante”… pero, que nos lo digan unas 10 veces cada visita… sin exagerar eh: ya la toma? se la toma bien? te quedan gotas? no os olvidéis! cada día!! es muy importante! peligro de raquitismooooo…

Es todo tan aterrador como las noticias de A3. Todo esto, mientras te hacen una revisión en la que ni te preguntan: como va de desarrollo motriz, si ríe, si responde a las voces… ni siquiera le miraron la boca o las orejitas como han hecho anteriores veces. Pero eso si, hay que tomar vitaminas, que la farmacéutica me lo recomienda (y agradece) y yo soy más comercial que médico…

Que soy consciente de su importancia, pero también de la exageración y el negocio que eso conlleva. Y por eso, tengo mis razones para dárselas y otras muchas para no hacerlo. Como en todo, hay un término medio, un sentido lógico… Esta es mi opinión, como en todo lo que cuento en mi blog, doy mis puntos de vista sin desmerecer las de los demás ni intentar sentar cátedra. Matizo esto por si luego me acribillan por aconsejar a lo loco… cada uno es responsable de tomar sus decisiones informadas.

Estas vitaminas se dan porque X estudio concluyó que la mayoría de la población tiene déficit de vitamina D. Las mamás suelen tenerla baja, y por ende, sus bebés que están creciendo y toman lactancia materna (la leche maternizada ya incluye todas las vitaminas posibles añadidas) podrían no recibir suficiente cantidad. Eso no significa que tu bebé o tu la necesitéis, ya que el déficit de vitamina D tiene mucha relación con el estilo de vida y la alimentación que lleves, es una mera estadística que no computa para todos igual, pero la media dice que carecemos de suficiente vitamina D.

Esto se debe, generalmente (patologías a parte), a la poca exposición a los rayos del sol (triste en un país como el nuestro), ya que trabajamos normalmente en sitios cerrados, a la vida sedentaria y al uso de protectores solares cuando nos exponemos a él. Realmente, con salir a tomar el aire (ni siquiera hace falta que te plantes cual lagarto bajo el sol), incluso en la sombra, y una actividad física moderada (un paseíto a buen ritmo), es suficiente.

Algunos pediatras son más flexibles que otros con esto de la vitamina D, y parecen no ponerse de acuerdo en el tiempo que deben tomarla y lo indispensable de esta. A nosotros, distintos pediatras nos han dicho que durante un año, que solamente 6 meses, que es imprescindible cada día, o que sin obsesionarse, y que durante el verano ni nos preocupemos de darle, menos aún salimos a la calle.

Detrás de la evidencia científica, y la necesidad real de tomar la vitamina, hay también negocio. Como siempre, las farmacéuticas, se frotan las manos cuando pueden indicar algo a todo un sector de la población, más aún, si es algo aparentemente inocuo como una vitamina. Pero nada es inocuo, no nos engañemos, un exceso de vitamina, cualquiera, es tan malo como el déficit de ésta. Han habido casos de bebés con cierre prematuro de fontanelas por hipervitaminosis, y otras patologías iatrogénicas.

No se pueden tomar a la ligera ni siquiera las vitaminas, y considero, que teniendo un estilo de vida y alimentación saludables, no las necesitamos. Si a mi hijo no le han encontrado un déficit, las fontanelas van cerrándole a un ritmo normal y crece, considero que no son necesarias. Durante los 2 primeros meses se la daba, no demasiado regularmente, pero como era invierno, y después de no haber salido demasiado el verano pasado por el embarazo, consideré que quizá si tuviese cierta carencia. Pero me fui dando cuenta de que cuando las tomaba, además de regurgitarlas a menudo, Biel se encontraba peor, con molestias digestivas. Durante estos últimos meses no se las he dado, y Biel no se ha encontrado mal, además de haber crecido muchísimo sin tomarla… Así que me declaro insumisa en esto también :p

Otra cosa en la que insisten es que cuidado con el sol, que no le de en la cabeza, que es muy peligroso porque tiene la fontanela abierta, que ahora con la calor se rifan las insolaciones… Que jamás salga con la cabeza descubierta (cuando era invierno lo mismo pero por el frío)… Vale gracias, no es que sea una madre hiperprotectora, pero tampoco una descuidada, tengo sentido común y esas cosas las tengo en cuenta, aunque si exagerar… Los bebés son frágiles, pero son seres humanos. Así que si yo tengo frío o calor, es probable que mi bebé también, y no se me ocurrirá ponerle a tomar el sol, menos aún sin gorro.

Y algo que me dicen en cada consulta, todas, sin exagerar, es: le pones crema (hidratante)? no? Pónle crema!!! Le digo: En todo caso si lo necesita un poco de aceite, pero normalmente no porque tiene la piel perfecta. Pues no, erre que erre: tienes que ponerle crema. Con la del culito igual… que pesadez extrema oye… que ganas de echar potingues gratuitamente!!

Además, me pilló el primer mes de Biel (yo de ánimos bajos con los problemas de lactancia) con la ingle un pelín rojita (de haberle dado con una toallita un poco más fuerte de lo debido) y me echo la santa bronca de que por eso lloraba, que eso les duele muchísimo… Luego vimos que lloraba de hambre, pero de primeras me cargó la culpa. Después de ese incidente, me reiteraba que si le ponía X crema (por la marca, las otras marcas u opciones para ella no existen) y cuando le decía que no, me repetía que le tenía que poner. Y ya lo hizo extensivo a todo el cuerpo: hay que hidratarlos bien!!

Yo pacientemente le contesto caaada vez que no usamos cremas, que tiene una piel estupenda, y que en caso de rojez de culo o lo que sea (no ha necesitado en el cuerpo nunca, pero bueno…), un poco de aceite de oliva o almendras, y punto. Y me pregunto quien es ella para entrar a juzgar qué cosmética usamos…Yo no uso cremas, nos lavamos con jabón natural que no desequilibra la flora de la piel, y la tenemos estupenda sin necesidad de nada… para que?

No le han salido granitos, ni siquiera con el calor (y eso que suda muchísimo), el culete lo tiene bien excepto momentos puntuales (que lo solucionamos con una gota de aceite de oliva), no tiene descamaciones, ni irritación por roce… Qué intervencionismo tan innecesario!! La piel, si la dejas respirar (cosa que las cremas y jabones comerciales impiden) no necesita cuidados especiales… Pero esa mujer me lo dice como si tuviese a mi hijo descuidado por no darle cremita todo los días -.-

Como vacunas no ponemos, ahí se acaba nuestra visita… no sin antes invitarme a firmar un papel conforme no las autorizo. Algo que firmé por no buscar problemas (ya somos bastante rarunos a sus ojos), pero no lo debería haber hecho, puesto que no estoy obligada ni a vacunar, ni a firmar. Ese papel, me dijo, si luego decidimos vacunar se rompe y no ha pasado nada… así que poca validez tiene. Simplemente un mecanismo más de control y coacción más sobre las familias que nos salimos del redil.

Llamadme antisistema si queréis, lo soy. Me siento vigilada, y no me gusta. Esto de ir al pediatra a hacer el paripé, que nos den pautas obsoletas y que encima me miren torcido, no me parece necesario. Es una revisión del niño sano, ya de por si, innecesaria, pero voy como acto festivo, de celebración, más que nada para que me pesen y midan al cachorro porque me hace ilusión saberlo… Pero a veces me dan ganas de hacerlo por mi cuenta y olvidarme del sistema sanitario hasta que lo necesitemos. Mejor tomármelo con humor, en parte seguimos yendo por las risas que nos echamos Mamífero y yo al salir de la consulta. Si no puedes con el enemigo, ríete de él xD

Lo importante es que nuestro hijo está creciendo y sanísimo, con la lactancia materna exclusiva que luchamos y ahora disfrutamos, y no gracias a l@s sanitari@s desactualizad@s.

Después de la consulta, nos fuimos a dar un paseíto para reponer vitamina D 😉

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

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Primer mes de lactancia II

(Podéis leer la primera parte aquí)

Yo sabía que no hay leches malas, ni aguadas, ni relojes en las tetadas, ni cuentos de vieja… Pero me sentí fatal por no haber “engordado” a mi hijo y haberle hecho pasar hambre, aunque yo lo tenía colgado al pecho todo el día… Así de fácil y gratuito es desempoderar a una madre y hacerle dudar de la calidad de su leche.  Según Pediasauria, ella sabía que en los cursos de lactancia enseñan e insisten (y por algo será) que no existen leches malas, pero, según su gran experiencia, ha encontrado mamás que no logran engordar a sus hijos, y algunas, además, insisten, las muy inconscientes (ironía modo on)  en seguir con la lactancia… O sea, que la mujer se había actualizado yendo a cursos, pero en vez de aprender, y delegar los casos que se le escapaban del entendimiento a alguien con suficiente formación, se pasaba lo aprendido por el forro…

Insistí en que a lo mejor era un problema de agarre, frenillo, intolerancias alimentarias… Pero ella fue tajante y dijo que lo primero era que cogiese un peso correcto, que después ya valoraríamos otras cosas. En ese momento me desmoroné y lloré delante suyo. Puse todo mi empeño por seguir con la lactancia pese al dolor, y parecía no servir de nada… Sabía que si empezábamos a suplementar con biberón, la lactancia estaría vendida. Pero como era realmente urgente que aumentase de peso, fuimos corriendo a comprar leche de fórmula y biberón.

No pudimos optar a comprar una buena leche, ecológica, porque era mediodía y debíamos empezar ya. La única que había disponible era de una gran marca que no mencionaré, a la que boicoteo todo lo que puedo, que tiene cualquier cantidad de guarrerías añadidas e ingredientes de la peor calidad. Mamífero se puso a leer los componentes y al segundo le pedí que parase… Se me partía el alma de saber que le iba a dar todo eso a nuestro hijo, cosas que ni yo no tomaría…

El único biberón que había en el supermercado era de bebé “grande”, hasta entonces, no sabía que habían “tallas” de biberón… no estaba informada ni preparada mentalmente para usar eso, incluso tuve que buscar información de como se prepara o esteriliza un biberón. Respeto a las familias que dan biberón plenamente informadas y por voluntad propia, pero yo, en ese momento, sabía que no era necesario y odiaba tener que dárselo. Ni siquiera quise prepararlo, y me morí de rabia al ver como Biel se tomó 30 ml. después del pecho, con hambre, y que, además después quedó saciado y tranquilo (aunque ese primer biberón lo echó entero poco después), durmiendo durante 3 horas, algo que no había sucedido antes. 

Esa misma tarde mandé a Mamífero a comprar un biberón que según dicen, emula al pezón materno, para que no se malacostumbrase, aunque claro, no es teta… Quería hacerlo con la técnica del dedo y la jeringa, pero me agobiaba no saber como medirlo (debía apuntar cuánto tomaba), si podía o debía esterilizarla… me saturé. Y escribí a Laia (no os perdáis su blog mdemamma!) a ver que me aconsejaba ella hacer en las siguientes tomas. Estuvimos hablando por teléfono, y me desahogué mucho, me sentí comprendida, sostenida, y con fuerzas para luchar por nuestra lactancia. Según ella, seguramente Biel tenía tomas poco productivas debido a un frenillo, y podríamos solucionarlo, al margen de la poca ayuda de la pediasauria. Me dio esperanzas, y me aseguró que no pasaba nada por un par de biberones, que seguro que era algo temporal, eso me tranquilizó mucho.

Me animó a darle el suplemento con la técnica dedo-jeringa ya que me preocupaba mucho que perdiese el instinto de succión al no estar establecida del todo la lactancia. Y no quería confundirlo más: primero con las pezoneras, luego biberón.. Yo ya veía que mi hijo no encontraría los pezones nunca más… Así que empecé a darle el suplemento de fórmula con esa técnica. Se trata de introducir un dedo y al lado la punta de una jeringa, y cuando succione, ir inyectándole leche poco a poco. Biel lo aceptó muy bien,  y al día siguiente ya había ganado 30g., pero nos hizo volver un par de días más adelante para seguir controlándole, e ir apuntando cuánto tomaba de suplemento.

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El primer día tomó entre unos 20 y 30 mililitros, según la toma, y en los días posteriores, fue disminuyendo, a veces 20, otras 10, y en algunas ni siquiera quería nada después de mamar. Eso era buena señal, significaba que mamaba mejor gracias a las pezoneras, se quedaba saciado, y el suplemento llegaría a ser prescindible. Como en esos días la pediatra vio la mejora que quería, le dije que quería suplementar con mi leche, que así sabríamos si realmente mi leche era “la culpable”, y le pareció correcto, aunque ella seguía sospechando de mi “mala leche”…

Tuvimos que ir muy seguido, cada pocos días a pesarlo, por lo que no se veía mucho aumento de peso, pero si que iba subiendo. Yo estaba segura de estar haciendo lo correcto al insistir con el pecho, en ningún momento hice caso de la pauta de restricción de tomas o tiempo que me dijo Pediasauria. El pecho siempre a demanda, y cuando no quería más le ofrecía suplemento con la jeringa, que normalmente casi ni lo probaba. Aún así, yo me ponía de los nervios en cada visita, porque se ponía en cuestión mi capacidad de alimentar a mi hijo. Y aunque no dejé de creer en mi leche, seguía temiendo que Biel no cogiese peso, que tuviese algún otro problema y no lo detectasen por estar culpando a la lactancia…

Solamente nos hicieron llevar una muestra de orina una semana más tarde para descartar que no tuviese una infección. Eso fue otra aventura, porqué coger la muestra a un bebé es complicado… Te dan unas bolsitas (varias por si acaso) con una ranura que va pegada a la piel de alrededor del pene/vagina, esa es la parte sencilla… Se la pegas, le pones el pañal y esperas a que haga pipí, algo que no les suele gustar teniendo una bolsa  (lo incómodo que tiene que ser tener una bolsa de plástico apretujada en el pañal…). La dificultad es que no se puede contaminar la bolsita para que no salga el resultado alterado, por lo que no debe estar demasiado tiempo (si no hace hay que ir cambiándola), y si se hace caca, algo normal, no sirve la muestra. Otra problema añadido es que no se salga la orina de la bolsita y la acabe absorbiendo el pañal… Nos pasaron todas las opciones hasta que conseguimos una mini-muestra, menos mal que con un poquito ya sirve. En cuanto la conseguimos, debíamos meterla en un botecito con la misma bolsa y guardarla en la nevera hasta la visita. El resultado nos lo dieron al momento con una tira de orina en el CAP, que por suerte fue negativo.

Seguiré contándoos nuestra aventura mamífera en la siguiente entrada! 😉

 

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Abrazos mamíferos ❤

Primer mes de lactancia I

 

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Empezamos la lactancia muy bien, o eso pensaba yo, cogido a la teta en su primer minuto de vida. En esa primera toma, me salió un morado en la areola, debajo del pezón derecho. Allí mismo, la enfermera que estuvo durante el parto se dio cuenta, me lo puso bien y se cercioró de que estuviese bien cogido. Dolía, si, y bastante, pero todos me decían que era lo normal, que hasta que se acostumbra el pezón, duele. Yo sabía por lo que había leído que no es buena señal sentir dolor, significa que algo falla.

El día y la noche que pasamos en el hospital recibí mucha ayuda de las matronas y enfermeras que estaban por allí. Siempre que pasaba alguna por la habitación preguntaban como iba la lactancia y se quedaban el rato que hiciese falta para ayudarnos, pero fue muy poco tiempo el que estuvimos allí. Rectificamos posturas, puse atención al agarre, ya sabéis, intentando que Biel pusiese la boquita de pez bien abierta para coger el máximo posible de areola. Un par de días más tarde, volvimos al hospital para hacer la prueba del talón, me lo puse al pecho para que estuviese tranquilo, y la matrona aprovechó para darme algunos consejos para perfeccionar la postura.

En casa, seguí todas las pautas, pero seguía doliendo, tanto el momento del agarre como el resto de la toma, sobre todo el pezón izquierdo. Además, nos costaba mucho que Biel se cogiese bien, hacíamos muchos y dolorosos intentos antes de que pudiese empezar la toma. Aunque intentaba ofrecerle el pecho antes de que estuviese hambriento, tanto repetir el agarre le impacientaba mucho, a mi me agobiaba, y al final, cuando se cogía mamaba con mucha ansiedad.

Días después, me di cuenta que aquello que dolía tanto en mi pecho izquierdo era una grieta. Cada toma con ese pecho era una pesadilla, pero aguantaba, él necesitaba comer y no me podía arriesgar a dejar de darle ese pecho. En la visita post-parto a domicilio con mi matrona del CAP, de la que ya os he hablado, le comenté que tenía una grieta y dificultades con el agarre. Intentamos con ella delante probar la posición de rugby, no nos salió, pero ella no insistió… No me dijo nada nuevo, ni se implicó demasiado, y eso que es la profesional sanitaria que debe asesorar en estos temas…

Le dije también que veía a Biel muy ansioso, que quería pecho a todas horas (luego supe que además del problema de agarre, estábamos pasando el primer brote de crecimiento), y no se quedaba satisfecho nunca. Y me contestó, alegremente, que probase a darle un chupete a ver si se calmaba… Que a veces solamente necesitan succionar y que estaríamos mas tranquilos así. Es cierto que a veces solamente quieren pecho para calmarse, pero yo hablaba de ansiedad real, no de chupar un rato para dormir tan ricamente.

En serio, no hagáis caso de estos consejos, son muy peligrosos, y más con un recién nacido de menos de un mes. Además de ser una interferencia a la correcta succión cuando todavía se está instaurando la lactancia, puede tener más consecuencias.  Para mi no era una opción porque prefiero calmarle con el pecho y creo que es crearle un hábito para nuestra comodidad que después deberemos forzarles a dejar, y no va con mi estilo de crianza. Si queréis darle chupete a vuestro bebé para que se calme, está bien, pero no lo hagáis para tapar un problema, sobre todo, si vuestro instinto (como lo hacía el mío), os dice que algo pasa. En nuestro caso, como veréis si seguís leyendo, si hubiese calmado a mi hijo con un chupete saltándome tomas, podría haber sido muy grave…

Aguanté un par de semanas viendo las estrellas, con el pezón al aire casi todo el día para que se curase, poniéndome aceite de oliva, vigilando la postura… Por supuesto, con el apoyo e implicación de Mamífero que me ayudaba a colocarlo bien y le aguantaba las manitas para que no me arrancase mis maltrechos pezones. Por las noches a veces me saltaba alguna toma de ese pecho porque intentar que se cogiese bien nos llevaba mucho tiempo, pero abusar del otro pecho hizo que el otro pezón empezase a doler también… Llegaba a llorar de dolor, el agua caliente en la ducha me ardía, el roce con la ropa era como tener cristales clavados, y temía las tomas. Me dolía mucho físicamente, pero lo que más temía era que no lograse establecer la lactancia y acabar dejándola.

Biel podía estar una hora al pecho, vaciarlo, y seguir con el otro, para continuar pidiendo como si estuviese muerto de hambre, continuamente, todo el día y la noche. Además lloraba mucho, desde las 7 de la tarde, hasta la madrugada muchos días. Primero pensamos que eran cólicos como os conté en esta entrada , y si, tenía gases porqué al mamar tragaba demasiado aire. Cuando encontramos la manera de que expulsase los gases, caí en que era una crisis de crecimiento y por eso demandaba tanto pecho. Cuando ya casi llevábamos un par de semanas así, estaba claro que algo más pasaba, y me empecé a preocupar en serio.

Entonces recibí un mensaje de una mamá bloguera, Laia (mdemamma) asesora de lactancia y porteo, que me ofrecía su ayuda si necesitaba algo. Le estuve contando las dificultades que teníamos, cuánto le costaba cogerse, y que además, al mamar hacía chasquidos. Biel no hacía bien el vacío, por eso tragaba más aire y se le escapaba mucha cantidad de leche de la boca.

Íbamos hablando casi a diario, se preocupó mucho por nosotros y le estaremos eternamente agradecidos por ello. Me pasó muchísima información, al no poder desplazarnos nosotros, se encargó de hablar con su profesora y entre las dos, asesorarnos a distancia. Me aconsejó probar posturas nuevas, sobre todo el agarre espontáneo, a caballito y rugby, a ver si notábamos mejoras. Me costó mucho experimentar ya que rabiaba de dolor y Biel se ponía ansioso a buscar el pezón ya dolorido, dándole golpes, agarrando con las manos… Pero cuando lo conseguíamos, si que noté que se cogía mejor en esas posturas.

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A caballito

Pero seguía doliendo, y mucho. Así que un día no aguanté más y fuimos en busca de unas pezoneras. No me las puse antes porqué temía que después no supiese agarrarse al pezón, pero no podía seguir así, estaba empezando a cogerle aversión a la lactancia… Y la primera toma que hicimos con pezoneras fue… tan agradable!! Era la primera vez que daba el pecho sin sentir dolor, y eso que todavía tenía los pezones agrietados. Por fin empezaba a disfrutar con esa mirada tan tierna de mi hijo mamando… que se alargasen en tiempo que hiciese falta y cuantas veces quisiera! Eso me dio mucha esperanza para seguir con la lactancia, perfeccionar las posturas, y cuando se curasen los pezones, retirarlas.

A Biel le gustó mucho la experiencia también, no le costó nada cogerse, no tuvo que buscar como con el pezón. Y solamente emitió un quejido (uhm!) cuando vio que debía chupar un par de veces para que saliese la leche ya que estaba acostumbrado a que fuese instantánea. Además, me di cuenta de que al ser más grande que el mismo pezón, abría mejor la boca y parecía sujetarlo mejor, succionaba con más profundidad, sin apenas chasquidos y no se le escapaba de la boca.

Esa misma semana tuvimos visita con la pediatra (la llamaremos Pediasauria a partir de ahora), para hacer el control de peso. Yo iba tranquila sabiendo que, aunque teníamos dificultades, Biel mamaba a demanda, mucho, y yo tenía muchísima leche, por lo que esperaba que hubiese ganado peso correctamente. Pero no, esa semana Biel no ganó nada, 30g… Pediasauria se alarmó, nos dio órdenes de suplementar después de cada toma de pecho con biberón y volver a pesarlo al día siguiente.

Según ella, hay madres que no tienen buena leche… mamás, si oís esto huíd, no hagáis caso!! Además, como le comenté que lloraba mucho, dijo con muy poco tacto: claro, es que estaba pasando hambre… Como si le estuviese negando el alimento! Y cuando le dije que le daba pecho tantas veces como él quisiera (a demanda), y que se podía pasar una hora mamando, puso el grito en el cielo. Dijo que por eso me salían grietas (claaaro…), que máximo 20 minutos al pecho y nada de querer mamar cada hora, cargándose así el principio de lactancia a demanda. Además de la incongruencia que es negarle el pecho a un bebé que no gana suficiente peso WTF!!! Me mordí la lengua y le dije únicamente: es que yo le doy a demanda… Escucho las necesidades de mi hijo y confío en su capacidad para autorregular su alimentación.

En la siguiente entrada os seguiré contando como siguió la historia…

 

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Abrazos mamíferos ❤