Que bien se está, cuando se está bien.

Que buenos son los días buenos!! Como se aprecia sentirse bien después de estar mal, ¿verdad?

Llevo un par de noches durmiendo 8 horas, no del tirón claro, con mis pipís y múltiples despertares nocturnos, pero volviendo a coger el sueño con facilidad. Sin acidez de estómago, ni pesadez, y haciendo un horario de sueño normal: a las doce (ayer incluso antes) a la cama.

Así que hoy me he despertado a las 9, a tope de energía y buen humor, con mucha hambre, y un sol radiante de invierno que invita a despertarse y hacer cosas. He puesto una lavadora con las mantitas de mi abuelito meón Flip, y he recogido la cocina y el nórdico que lavé ayer. Me he hecho un zumo, un bocata, y he desayunado con mucha calma, disfrutando.

Después, me he puesto con la misión principal de hoy: limpiar la campana de la cocina. Ayer, haciendo la cena vi que era muy necesario hacerlo, y sabía que no estaría tranquila si no lo hacía hoy mismo. Así que, previo remojo en agua caliente y vinagre de los filtros, me he arremangado a frotar.

Quiero dejar todo lo que pueda limpio a fondo, y tras la operación: horno, nevera, muebles de cocina, me quedaba la campana por sanear. Es algo que siempre da rabia y cuesta ponerse, pero que se debe hacer y cuanto más lo dejes peor. Pero hoy, he disfrutado limpiándola, ¡quien me lo iba a decir!! Saber que la dejas limpita, y que así cuando llegue Biel no me tendré que preocupar de ella por un tiempo, me ha dado una satisfacción inmensa 🙂

Últimamente soy tan feliz con cosas tan sencillas como esta. Dejarlo todo preparado, limpio y arreglado y pensar: la siguiente vez que lo haga tendré a mi hijo reclamándome, así que, hazlo bien a fondo y dedícale el tiempo que luego no tendrás. Estoy maruja modo-on a tope, pero lo hago con gusto, y si me da el bajón de energía, me puedo permitir dejar las cosas para otro día.

Por hoy, me quedará hacer la comida, la cena, pasar la aspiradora moribunda (ya está a punto de pedir la jubilación y emite un ruido parecido a un tren de vapor), y a lo mejor me animo con una lavadora más, que este sol es para aprovecharlo. Se que después a las 8-9 de la noche estaré cansada como cada día, pero satisfecha. Por la noche, sea como sea, siempre parezco un despojillo humano… Mamífero se ríe de mis caras de sufrimiento cuando me visto después de la ducha, o hago maniobras para moverme en el sofá o la cama… Tengo muchas ganas de recuperar mi agilidad de siempre, pero me lo tomo con humor.

Para acabar de rematar lo bucólico del día, acaba de pasar por mi calle: el afilador!! Si, aquí todavía existe, solo que va en coche y un altavoz anunciándose con su melodía característica de antaño. Me recuerda a cuando era pequeña, que ya era raro verlos, que gracia me ha hecho oírlo 🙂

El miércoles, que estaré de 38 semanas justas, iremos a monitores, y tengo curiosidad por saber como es. ¿Me contáis experiencias? ¿Cuanto rato estás ahí atada?

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

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