Barrigas que pasan a ser bienes de interés turístico

Cuando estás esperando un bebé, la gente conocida, y también completos desconocidos, sienten una necesidad imperiosa de acariciarte la barriga. Existe un magnetismo, una misteriosa atracción hacia las embarazadas, seguramente sea por la ternura que despierta saber que ahí dentro hay un bebé creciendo. Pero sigue siendo la bariga de la mamá lo que tocan…  Si vas con tu barriga a una tienda, a la consulta médica o a cualquier sitio, es probable que la gente se acerque, entable una conversación contigo, e incluso se atrevan a tocarte. Normalmente la conversación es siempre igual: ¿de cuánto estás? ¿es niño o niña? ¿te encuentras bien? ¿es el primero?… Tu respondes correcta y sonriente al interrogatorio, aunque sea la enésima vez que te lo preguntan ese día, aunque no te apetezca hablar, tengas prisa, o pienses que ese o esa desconocid@ no tendría porqué saber tanto de ti. También puede ser que tengas un mal día, de esos que no quieres que te miren, (a mi me pasa a menudo y no precisamente porque me sienta mal, soy así de rarita), y te encuentras siendo el centro de atención de las miradas cuando te gustaría pasar inadvertida… Hasta ahí todo bien, no quiero ser grinch, ya sé que ser un poco antisocial es problema mío, y los demás no tienen la culpa. Además no me puedo quejar, estar embarazada es una bendición, y los que se acercan suelen ser amables, y alegrarse por tu situación. Pero me agobia que deje de ser propiedad privada, para ser algo así como un bien de interés turístico, no me adapto.

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No suelo ser muy receptiva a conversaciones con desconocidos, no me siento cómoda. Pero entiendo que despierte interés estando embarazada e intento ser amable aunque no me apetezca, por pura convención social. Pero no puedo con la gente que se toma demasiadas confianzas: toca, opina, pregunta demasiado y se mete en jardines… Sobre todo, me siento invadida cuando tocan y no son gente de confianza, ya que lo hacen siempre sin pedir permiso.

Normalmente, la gente no va tocando las barrigas o partes del cuerpo a desconocidos, por eso, no entiendo por qué por el hecho de estar embarazada, se creen con ese derecho. Cuando esperas un bebé, estás más sensible, y a mi, que me ponen tensa estas situaciones, no me gusta que mi bebé sienta que estoy incómoda. Cuando me lo han hecho, siento como se queda quiet@, (me pasa siempre como cuando estoy mal), esperando a que me relaje y me siento doblemente mal por hacerle pasar por eso.

A muchas mujeres no les importa lo más mínimo, les gusta que las miren, las toquen e incluso besen su barriga. Se sienten queridas, mimadas, admiradas por los demás y a gusto con las atenciones que despiertan. Pero a algunas mujeres, no nos gusta nada que nos toquen la barriga. A mi no me gusta el contacto físico con personas desconocidas o de poca confianza, de hecho con las de confianza tampoco soy excesivamente tocona ni cariñosa. Acepto que lo hagan las personas de más confianza, pero no los de fuera. Yo lo vivo como una invasión de mi espacio íntimo. Como si, por las buenas, te tocase un pecho, opinase de lo grande o pequeño que es, si te ves bonita o no con él… Me parece innecesario e incluso de mala educación.

Nunca me ha gustado que me miren, me analicen físicamente, me comparen…. Por desgracia, me lo han hecho toda la vida: por ser demasiado delgada, tener bastante pecho, piernas delgadas, manos huesudas… todo eran juicios de valor hacia mi cuerpo. Y ahora que me he reconciliado con él, veo que siguen opinando sobre mi peso, mi culo, mi barriga… No me parece sano para mí misma ni para los demás, opinar sobre el físico, que es como es. Dirán que soy exagerada, que tengo un complejo, que no es para tanto… Pero nadie le va diciendo a un calvo que tiene poco pelo, a una rellenita que tiene michelines, o a alguien alto que ha crecido demasiado (aunque si lo hagan en broma si tienen la confianza, o a las espaldas por criticar).

Por educación, intentamos no meter el dedo en la llaga, así que solamente pido lo mismo. Si, tengo barriga, es obvio, punto. Creo que la sociedad en general, está demasiado centrada en lo que se ve. Es triste que se comente como tienes el pelo, lo bien que te queda ese vestido, que has engordado o adelgazado… Y tan pocas veces, se tenga una conversación profunda.

Volviendo al embarazo, muchas, nos sentimos abrumadas por tanto comentario, tanta atención, comparaciones, vatinizaciones… Podemos sentirnos extrañas con nuestro nuevo cuerpo, estamos todavía adaptándonos a los cambios. Y antes de que nos hagamos a la idea, ya estamos recibiendo un montón de comentarios, sin que por nosotras mismas, podamos habernos valorado objetivamente. Para algunas, el aumento de peso, las estrías, los cambios permanentes que se puedan dar… son una preocupación, y centrando las conversaciones en lo físico, les podemos generar más ansiedad. Para otras, como me pasa a mi por lo que he pasado, el embarazo es una situación delicada, no estás tranquila. No te interesa estar hablando de cosas superficiales, tienes otras preocupaciones.

La maternidad es un tema profundo y con mucha chicha si te gusta estar informada como a mi. Pero de lo que te hablan es de la ropa, el cochecito, la habitación del bebé, teta o biberón… Te va a cambiar la vida, amenazan, estarás muy cansada, te advierten, aprovecha ahora que después… Cosas que todos hemos dicho y oído cientos de veces, nada nuevo. Sobran tantas frases hechas y consejos que no has pedido, repetidos hasta la saciedad.  Pocas veces nos preguntan como nos sentimos, o si lo que nos dicen nos hace bien, o nos agobia más. Estamos sensibles, y podemos sentirnos vulnerables e inseguras, así que, si vas a decirle algo a una embarazada, tiene que ser algo que la empodere, que le de seguridad. Mejor guardar opiniones, consejos, valoraciones, comparaciones y experiencias para cuando ella lo pregunte.

No es mi intención que nadie se sienta mal, sino dar mi visión, mi opinión, mi sentir… Aclaro que, este post no va dirigido a ti: si a ti, que me tocas la barriga con ilusión y lo haces con complicidad porque tenemos confianza. Ni tampoco escribo porqué me han molestado tus consejos, experiencias… Lo dejo en el aire, para que sepáis que existen mujeres que podemos sentirnos incómodas o saturadas con ciertas cosas. Ante la duda, no pasa nada por preguntar. Respecto a tocar barrigas ajenas, incluso si crees que tienes la confianza, puede ser que en ese momento no le apetezca, tenga un retortijón, o no quiera y punto. Normalmente, si una quiere que notes a su bebé, te lo dice: toca, que se está moviendo, o ¿te apetece sentirlo? Así que, no hay que abusar, que la barriga sigue siendo parte de nuestro cuerpo.

Dato interesante: en algunos lugares como en Pennsylvania, tocar barrigas de embarazadas, está penado por la ley. No creo que se deba llegar a este extremo, pero es una muestra de lo invasiva que puede llegar a ser la gente, y lo incómodo que es para muchas mujeres. Ahí lo dejo… http://www.ibtimes.com/pregnant-bellies-are-illegal-touch-says-new-pennsylvania-law-1442756

En mis dos embarazos largos, he tenido la suerte de estar más redondita durante los meses de invierno. Eso me ha dado la ventaja, de poder pasar desapercibida entre abrigos y jerséis anchos, y no tener que estar esquivando manos ajenas. Además, la gente ha sido bastante respetuosa por lo general.  No me ha pasado demasiadas veces entonces, pero cuando me han tocado sin avisar, lo he pasado francamente mal. No quieres ser desagradable, pero tampoco debes aguantar y estar incómoda.  Muchas veces he pensado, que de habérmelo dicho amablemente, quizá no me hubiese sentido tan invadida, y hubiese accedido, pero el hecho de que se crean con derecho, me pone nerviosa. Así que, por favor, no cuesta nada preguntar, es de buena educación 🙂

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espero no tener que hacerme una camiseta de estas…

 

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Abrazos mamíferos ❤

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Lo que nunca se debe de decir, pero se dice.

Una de las cosas que nos suele suceder en un período de duelo, es que recibimos consejos, comentarios, y frases hechas con ánimo de ayudarnos. El principal problema, y en el que coincidimos la mayoría, es que nos suelen doler más ciertas palabras que el silencio. Para mí, una regla básica en cuánto a qué decir y que no a alguien que está pasando por un mal momento es: no digas algo que en otra situación no dirías.

Se suele decir cuando pierdes a un bebé, o eres infértil: “Sois muy jóvenes, tenéis tiempo.” ¿Diríamos éso a alguien que acaba de perder a su pareja? Realmente, ¿es un consuelo ser “muy joven”? ¿Es acertado, en el caso de haber perdido una pareja, decirle al viud@, que todavía es joven para buscar otro compañer@?… Nos sonaría fuera de lugar, una falta de respeto. La respuesta es no, no y no. Cuando una pareja se decide a tener un bebé, no consideran que son muy jóvenes, sino que es el momento idóneo. Así que, añadido al duelo de no poder concebir o de que tengan que enfrentar a la muerte de su bebé, se añade el duelo de tener que esperar más tiempo, de posponerlo; ver lo que consideraban presente inmediato como un futuro incierto. Además es un argumento absurdo, ya que la juventud biológica o la fertilidad no se mide en años. Por ejemplo, puedes tener 25 años y tener una reserva ovárica como la de una mujer de 40 o 50 años. El tiempo suele pesarnos mucho emocionalmente, los bebés no se conciben ni se gestan de un día para otro, así que hablar de juventud es hurgar en la herida.

A los padres que han perdido un bebé, lo que más nos dicen es: “no te preocupes ya tendrás otro”. Eso tampoco se lo diríamos a una viuda: “bueno, ya tendrás otro marido”. Como si el hecho de “tener otro” pudiese borrar lo que sentimos.  Es de lo más doloroso que te pueden decir, y es la frase más repetida. Lo que pasa es que los que la dicen, con la mejor de las intenciones, no están en nuestro lugar, no saben cuántas veces lo escuchamos. Ya lo sabemos, y sino ya está todo el mundo para recordárnoslo: el ginecólogo, la vecina, la panadera, tu mejor amigo, tus padres…  Si, seguramente, tendremos otro, eso mismo: otro. Y en ese momento solamente queremos recuperar al que se fue. Hablar de otro, sin que los papás lo mencionen, es pisotear el recuerdo de el que se fue.

Otra variante, es minimizar el hecho doloroso comparando. Por ejemplo: “A mi vecina/amiga/etc… le pasó lo mismo que a ti, después de X tiempo consiguió tener un bebé y ahora es muy feliz”. Volviendo a la premisa de antes, ¿le diríamos éso a alguien que acaba de perder a su pareja o cualquier otro ser querido? Yo no lo haría. Que a alguien le haya pasado algo similar a lo que tu vives, no tiene nada que ver con lo que tu en ese momento vives. Es decir, la misma premisa no da, a ciencia cierta, una consecuencia igual, ni siquiera similar. Cada uno siente de una manera, y todos tenemos un montón de variables que nos influencian. Así que querer comparar o vaticinar de esa manera, es una falacia, y de las grandes. Existe, por ejemplo, la posibilidad real de no poder concebir un hijo, cosa que a tu vecina parece ser que no le pasó. Hay tantas posibilidades, y muchas son tan ajenas a nuestra voluntad, que es altamente improbable que el ejemplo de tu vecina se repita en tu amiga.

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Se tiende a minimizar tu dolor dándo ejemplos de casos peores, como: “Mi vecina perdió a su bebé con X (más que tú) semanas de gestación, eso si que es duro…” Normalmente, quién se atreve con comparativas de este tipo, además de no respetar tu dolor en absoluto, suele no haber pasado por eso en primera persona. Nadie mide el amor a su hijo por semanas, ni mucho menos es mensurable lo que se va a sufrir en relación con eso. Tengo amigas, conocidas, y he visto multitud de casos de mujeres que, habiendo tenido un aborto en el primer trimestre, años después siguen sufriendo por ello. De hecho ninguna olvida nunca, pase el tiempo que pase, que gestó a un/a hij@ que no está. Algunas no se atreven a volverlo a intentar, y están en todo su derecho de sentirse así. Otras, habiendo tenido varias pérdidas en el trimestre que sean, o enfrentándose la muerte neonatal, han seguido adelante buscado un nuevo embarazo. Y no quiere decir que sufran menos, o que sean más fuertes. Cada una lo gestiona como puede, y nadie debe juzgar sus actos, opinar, o comparar su dolor con el de otr@s. Todas tienen mi respeto, todas están luchando por sobrevivir a algo terrible, todas son valientes. A cada una le duele lo suyo y a su manera, así que, respetemos los ritmos y las decisiones de cada persona.

Algunas personas hacen comentarios del tipo: “Al menos no…” o ” Hubiese sido peor si…” Realmente ¿diríamos a alguien que ha perdido a un ser querido que al menos no ha vivido lo suficiente para encariñarnos con él? O que “hubiese sido peor más adelante”… Sonaría insensible, ¿verdad? Entonces no debes decirle nunca a nadie algo así, aunque no comprendas su dolor.

Algo que me han dicho también, intentando hacerme sentir que soy muy fuerte, es: “si me pasa a mi me muero”. Y puedo asegurar, que cuando se te va un hij@, te quieres morir, y lo peor es que no, sigues en esa triste realidad. Y sigues adelante por los demás: tu pareja, familia y amigos. Pero piensas una y mil veces que preferirías que hubiese vivido tu hij@ y morir tu, que sin él o ella, nada tiene sentido. Cuando se ven desde fuera, las desgracias siempre nos hacen pensar que nosotros en ésa situación no lo soportaríamos. Y cuando te tocan a tí, te das cuenta de que no se tiene elección, la realidad te obliga a salir adelante, quieras o no, por ti misma o por los que te rodean. Al final podemos con más de lo que nos imaginamos, y lo mejor, es que además, podemos aprender mucho de los golpes de la vida.

Normalmente, estos comentarios se hacen para quitar hierro al asunto, para animar, para dar una perspectiva positiva. Pero, lo cierto, es que lo que necesita alguien que está triste, con motivos de peso, es que validen su dolor, que le permitan sentirlo. Con ese tipo de comentarios, negamos su emoción actual, y les hacemos sentir incomprendidos. Eso es muy contraproducente, ya que cada etapa del duelo debe ser vivida. Es imposible saltarlas sin consecuencias negativas, y el/la doliente es el/la únic@ que debe decidir tanto en la manera como el tiempo que se dedique a cada etapa. Por la misma razón, es absurdo decir que: “se debe pasar página, que tiene que superarlo, con el tiempo que hace deberías estar bien, ya es hora de olvidar, tienes que ser positiv@, con esa actitud no vas bien…” Cada un@ hace ya todo lo posible por seguir adelante, querer acelerarlo no es lo más acertado.

Algo que ayuda mucho, y es difícil de escuchar es: “Comprendo tu dolor, y te voy a acompañar mientras lo sientes”. Que te hagan saber que puedes contar con esa persona, en tu peor momento, sin pretender estar mejor o sonreír si no puedes. Hay muchas personas dispuestas a llevarte a un lugar más agradable, más cómodo para ellas. Te invitan a salir, a distraerte, a hablar de otras cosas… Pero son muy pocas las que admiten y aceptan que estás destrozad@, y aún así se van a estar contigo sin querer cambiar ni negar tu realidad. Cuando acompañas a alguien en su dolor, es suficiente con ofrecer apoyo, presencia, escucha, un abrazo, un espacio para dejar al/la doliente que exprese su dolor. Cualquiera de éstas opciones es infinitamente de más ayuda que una frase hecha ya que validan las emociones que el/la doliente siente.

Sé que somos much@s los que recibimos comentarios que nos hieren, es una queja que leo a menudo en páginas sobre duelo. Y cuando la mayoría o tus principales apoyos te acribillan, puede ser muy difícil elaborar el duelo en paz. Muchas veces callamos la opinión por no ser descortés, porque aprecias el gesto y la voluntad con la que lo dicen, por no entrar en discusiones o simplemente por olvidar el tema, que duele. Cuantas más experiencias conozco, más me alarma lo que nos llegan a decir, empezando por algunos “profesionales” sanitarios. Así que, quizá escriba más entradas sobre este tema más adelante, ya que da para mucho… No es algo en lo que se eduque, así que se extienden la opinologia y el consejo gratuito.  Me gustaría que opinásemos nosotr@s también. Así que, si queréis comentad qué cosas os han dicho o hecho, que os duelan, y por qué. O bien, lo que sí os ha ayudado o qué os hubiese gustado escuchar, y hablamos sobre ello.

 

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Abrazos mamíferos ❤

Desmintiendo tópicos… El embarazo tras una pérdida gestacional.

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Cuando te vuelves a quedar embarazada después de perder un hij@, todo son buenas esperanzas, alegría e ilusión. Y aunque así lo vivas la mayor parte del tiempo, y te sientas afortunada y feliz, un embarazo no pone fin a un duelo. Así que no siempre estás en esa nube. Te das cuenta de que por lo general, sólo por estar esperando un bebé, se suele dar por hecho, que estás mejor, que lo has superado, ya que ahora tienes una nueva alegría y las penas deben quedarse atrás. Y en parte es verdad, seguramente una nueva alegría, ya sea un hijo o cualquier proyecto que te ilusione, te hace los días más llevaderos. Pero que los días pasen más livianos, no implica que el vacío no siga existiendo, y que tengas días en los que la tristeza haga sombra a la felicidad. Un sentimiento no sustituye al otro, ya que un hij@ es insustituible, y lo que le pasa a una familia en ésta situación es que tiene el corazón dividido. Por una parte vives el momento, lo disfrutas y agradeces, pero por la otra, sigues echando de menos al que te falta. Precisamente ahora que estoy embarazada, es cuando más le hecho de menos, es inevitable. No puedo no pensar que éste nuevo ser, tiene un hermanito, que no es mi primer hij@.  Aunque pase el tiempo, el dolor se revive cada vez que lo recuerdas. Aunque aprendas a sobrellevarlo, llores menos, o pienses menos, el amor que sientes siempre será el mismo, así como su vacío. Lo que se ve por fuera, no refleja todo lo que sentimos. Que yo hoy sonría, solamente implica que he transformado mi llanto en algo distinto, o que ahora no necesito manifestarlo de ésa manera. Pero tampoco significa que no le vaya a llorar más. Por eso, pensar que alguien que rehace su vida, olvida, supera, o deja atrás el dolor, es una mala premisa. Ya que lo que estamos haciendo es, precisamente, lidiar con ése vacío lo mejor que podemos,  pero éso no implica que no tengamos presente la ausencia de nuestro hij@.

Además, ocurre que, la mayoría no vuelven a preguntar cómo lo llevas, o nunca más mencionan al hij@ que se fué. Y aunque muchos no lo hacen precisamente para no revolver las heridas, duele más que eviten nombrarlo. Se queda en el olvido ése ser al que tu nunca olvidarás, y que llevas cada día en tu mente como parte inseparable de tí mism@. Y es bonito que te recuerden que creaste un ser único e irrepetible, que ya no está, pero que los que te quieren también le tienen presente. Te quedas sol@ en el proceso de duelo porqué se supone que estás en un momento mejor, y si, quizá estás mejor, pero nunca se acaba ése proceso, pueden haber altibajos y el apoyo siempre viene bien.

Ante la noticia de un nuevo embarazo, lo más probable que te digan es algo como: “Éste embarazo si que irá bien.”, “No tiene por qué volver a pasar.”,  y en general, se anima a la familia como si se tuviese la seguridad de conocer el futuro. Aunque obviamente tengan la intención de ofrecernos seguridad y buenas esperanzas, nos puede incomodar, al menos, a mí me pasa. Y es que, a veces dudas, te hundes, y te preparas para lo peor, nada más que “por si acaso”, no nos lo vayamos a creer del todo.

No hay nadie más realista que una madre que ha sufrido una pérdida, y si son varias como en mi caso, sabes que nunca hay nada seguro. Siempre dudas, y cuando escuchas una afirmación así, piensas: no, nadie lo sabe. Aunque la intención sea buena, es solamente un buen deseo. Y claro que soy positiva, ser realista no me quita la esperanza ni las ganas de pensar que sí, puede ir bien ésta vez. Pero me lo tomo como una posibilidad, no como un hecho, ya que duele demasiado dar por sentado algo tan delicado para mí. Agradezco infinitamente a tod@s los que creéis que va a ir bien y así me lo decís, de verdad que sé que es un bonito gesto. Pero para mí, creerlo o no, no cambia las cosas, yo creí que mi hijo sobreviviría hasta el último momento, y te das cuenta que al final, lo que tiene que ser, es. Así que prefiero ni siquiera plantearme si va a salir adelante este bebé o no, solamente disfruto y vivo el momento. Así que, creo, que en cualquier caso, es siempre mejor escuchar y preguntar cómo lo vives, cual es el enfoque de la persona en particular, antes de hacer frases hechas, por muy buena intención que lleven.

Otro tópico que encuentro a menudo, es el de que un hijo que no está no ocupa un lugar al mismo nivel que los que viven.Este nuevo hij@, aunque lleve más semanas de gestación, aunque viva una larga vida a nuestro lado, no es más hijo que el que perdimos. Normalmente los que no han perdido un hij@, no lo ven así. Pero para muchas familias, el que se fue, siempre tiene un lugar. Al igual que entre hermanos los padres no hacen distinción, una familia en duelo quiere y tiene presentes a todos sus hijos. Cuando unos papás esperan el nacimiento de un hij@, ya le han dado un nombre, han imaginado su vida con él o ella, le han dado un lugar en sus vidas, y tantas cosas más, que ése hueco es imborrable e insustituible. Comparar a un hijo con vida con uno que no puede volver a hacer todo lo que el vivo hará, duele, y es injusto. Por eso no podemos quererle menos por lo que no pudo ser, sino que le queremos sólo porqué existió y nos dejó su huella. Es difícil de entender desde fuera, por no decir imposible, ya que sólo los padres saben la implicación que tenían con su bebé y lo presente que lo tienen. Evidentemente hay personas que deciden gestionarlo de distinta manera, y para algunas, es más práctico intentar olvidar, o minimizar la pérdida y eso también es respetable.

Algo que suele pasar, es que acostumbran a no considerarte madre simplemente por no tener un hijo vivo. La mayoría no te ven así, y siguen esperando que el embarazo acabe en final feliz para hacerte merecer ése título.  Suelen dar la enhorabuena cuando pares un hijo vivo, y al estar esperando un bebé, se dice que vas a ser mamá, en un futuro.  Yo, personalmente, llevo muy mal que no se entienda que una cambia en cuanto gesta una vida, incluso antes, cuando te planteas buscar un embarazo, tu perspectiva y tus prioridades se ven drásticamente modificadas por ése deseo. Para mí, el día de la madre, fue muy doloroso vivirlo sin mi hijo, y todavía lo agudizó más el hecho de que nadie me felicitó… Nadie pensó en mi como madre, excepto mi pareja, que sabe lo doloroso que es, y me mandó un precioso mensaje felicitándome por ser la mamá de nuestro hijo y de los que quedan por venir. Obviamente no tengo ciertas experiencias maternales como cuidar a mi bebé, pero tengo las mías, que desgraciadamente son otras, y me han cambiado la vida por completo. Debemos abrir la mente y dejar de entender el papel de madre, únicamente como lo percibimos en la amplia mayoría de la población, hay muchas maneras de vivir la maternidad. El duelo por muerte perinatal, es una experiencia que es inherente al hecho de ser, de sentirse madre y amar a un hijo, así que es innegable que, una es madre con o sin hijos vivos.

Al haber pasado por una pérdida, te insisten mucho en que debes vivirlo con alegría, calma, paz… y no sucumbir a los miedos por el bien de tu bebé. Y es muy negativo sentir la obligación de tener que estar tranquila porqué no quieres que tu bebé sufra por tu culpa. Sobre todo, porqué es imposible estar siempre bien, y te sientes muy culpable y angustiada cuando te asaltan los fantasmas, que son incontrolables. Así que es importante no presionar diciendo cómo debería sentirse a la mamá embarazada, que una ya se autoexige mucho. El duelo transcurre con altibajos y es sano y normal sentir inseguridad y expresarlo, que nadie te frene.

A todas las que estamos en ésta situación me gustaría darles mi apoyo, y el consejo de que no se juzguen, que se permitan sentir y soltar, que no se sientan obligadas a estar en una nube por esperar otro bebé. Si nos quedamos las cosas dentro acabarán doliendo y pueden salir en el peor de los momentos, como en el puerperio. Es mejor llorar si lo necesitas, que reprimirlo, ya que tu hijo va a saber igualmente que a mamá le preocupa algo. Los nuevos embarazos siempre remueven cosas, y después de una pérdida, todavía más. Así que si nos vuelven los miedos, no pensemos que hemos vuelto atrás, simplemente prestemos atención a lo que nos quieren decir, ya que, creo que son una buena oportunidad para trabajarlos más a fondo.

 

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