Embarazo: ¡37 semanas!!

Exactamente estoy hoy de 37+3!! 🙂

Muy ilusionada, gordita, y expectante, pues en cualquier momento Biel puede decidir nacer porque ya es un bebé a término. No me acabo de creer que en cuestión de días lo tendremos aquí, llevamos tantos años esperando y soñando este momento que no me parece real…

Lo siento enorme, sus movimientos y golpes son muy fuertes, y aunque dicen que a estas alturas debería moverse menos, yo lo veo tan animado como siempre. Pero ya me va bien, me tranquiliza que sea así, aunque tenga las costillas echas polvo, prefiero que esté activo. Hace un par de días que siento pinchazos un poco más fuertes de lo normal en el pubis, y he empezado a tener dolorcillos como de regla (aunque mucho más flojos que los que suelo tener), sobre todo cuando estoy un rato de pie, o incluso sentada, pero se me pasan si me estiro. Girarme en la cama es bastante incómodo, así como levantarme, sentarme, y sobre todo agacharme, cuando lo hago parece que se me vaya a partir en dos el hueso púbico.

Ya he llegado a los 61,100 kg, y un contorno de barriga de 101 centímetros, creo que he llegado a mi tope. Tengo las articulaciones muy aflojadas, durante el todo el embarazo lo están, pero ahora lo noto mucho más. A veces parece que se me salga la pierna de sitio y me da un dolor agudo en el culo-espalda-pierna que no me permite estar en ninguna posición de reposo. Entonces, tengo que levantarme y “reiniciarme”, ando un poco (los primeros pasos son dolorosos), basculo la pelvis sacando el culo, me muevo, y entonces vuelve a su lugar y se pasa bastante el dolor.

Siento a Biel muy encajadito, bien abajo, y mi cuerpo se va preparando… Es emocionante, cada día pienso que ojalá sea hoy el día. Aunque se que esto puede alargarse un mes más, pero tal como me siento, a punto de reventar, no me veo un mes más embarazada… pero será lo que tenga que ser.

Los días se hacen largos, me canso, me caigo de sueño, y cada vez se me agotan las pilas antes. No consigo llegar a dormir las 8 horas casi nunca, y me despierto todas las noches a cada hora, o dos como mucho, para ir al baño, cambiar de posición, o porque si, luego me cuesta retomar el sueño, y muchas veces ni lo consigo. Así que durante el día voy medio zombie, con dolor de cabeza, y me tengo que estirar en el sofá a menudo para reponerme.

Parece que los ardores y la acidez me dan tregua, no han desaparecido, pero estoy mucho mejor ahora que semanas atrás. Y las náuseas han vuelto, vienen con el cansancio, o cuando tengo mucho hambre, sobre todo a primera hora del día y por la noche. El otro día llegué incluso a vomitar un poco de la cena por lo cansada que estaba. A parte del agotamiento y lo torpe que me siento, no me puedo quejar de este final de embarazo porque está todo dentro de la normalidad.

El otro día, haciendo la compra en el supermercado, me paró un señor para preguntarme. Se ve que tenía cara de moribunda porque me dijo que me veía cansada y muy avanzada. Me preguntó lo típico, que si era niño o niña, y que que para cuando se le esperaba. Le dije que ya podía nacer cuando quisiera, y que era niño, y me contestó señalando a una niña que debía ser su nieta: muy bien, así ella será una asaltacunas! Vale… ¿me quedo con su teléfono para concertarles una cita? Es surrealista lo que se llega a oír de boca de un extraño xD Pero bueno, el hombre fue muy amable y me deseó un buen parto.

Mamífero me está mimando mucho, es todo un padrazo, nos cuida tantísimo!! En sus días de fiesta es el motor de la casa, animales y nuestro. Además de acompañarme a médicos y hacer la compra, lo deja todo hecho a fondo para que entre semana yo haga mantenimiento, y lo del día a día. Eso me tranquiliza pues en cualquier momento puedo ponerme de parto y prefiero tenerlo todo en orden. Por las mañanas, cuando está en casa, aprovechamos para contemplar los bailoteos de Biel, y saborear estos últimos días solos, e imaginar como será nuestra nueva vida dentro de unos días.

Maru en nuestro momento mañanero, le encanta ponerse encima de Biel ❤

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Esta semana vimos al anestesista para tener preparado y firmado el consentimiento por si finalmente necesito la epidural. Y la semana que viene empezamos con los monitores, ¡que ganas!! Tenemos casi todo listo por si decide nacer, aunque sigue quedándonos el coche por limpiar, la sillita por instalar, y no hemos podido imprimir el plan de parto todavía… Nos faltan horas y energía los días de fiesta de Mamífero, pero lo conseguiremos!!

Un par de fotos saliendo del hospital 🙂

 

Hemos tenido también la última clase de educación maternal, ¡hemos conseguido hacerlas todas!! Hablamos de los cuidados del bebé, las curas del ombligo, y las cosas necesarias a tener. Poca cosa la verdad, por eso ni me extiendo en contaros. Ya me despedí de mi matrona, quedando en que la avisaría cuando nazca Biel para que me hiciese la visita a domicilio y hacer el seguimiento post-parto con ella. Hay un grupo de mamás para después del embarazo, pero es mas un evento social que para solventar dudas. Yo no soy muy de ir a socializar porque si, así que no creo que vaya a pasar el rato, si tengo cualquier duda iré a la consulta con la matrona.

Cambiando de tema, nos han salido humedades en la habitación de matrimonio y en otra, y no me hace ninguna gracia tenerlas cohabitando con un bebé. También hubo filtraciones de nuestra ducha a la casa del vecino de abajo, por lo que ayer vino un señor a arreglarlo, y aproveché para apretar a la propietaria con lo de las humedades. Ya se lo había dicho hacía días pero no parecía muy por la labor de arreglarlas, se ve que mantener el piso en condiciones (gastar dinero), no le apetecía. Para arreglar el problemilla del vecino antes de que fuese algo grave/caro, se ha movido rápido, pero que su piso se llene de moho le parece algo sin importancia… Le dije que así no lo podía dejar, que con un bebé en casa no era plan de tener la pared verde. Le ha costado entenderlo, para ella son algo normal y no lo ve como un problema para la salud… se ve que es saludable respirar moho.

En estos últimos 2 años y pico hemos cambiado de casa 4 veces, y en todas había humedades (otros problemas a parte). El moho nos persigue, y lo odiamos. De la última casa que nos encantaba, nos fuimos por la cantidad de humedad que había, era exagerada. Me pilló embarazada de Aritz, un verano de lluvia diaria e intensa, poco sol y fresquito montañero (era una masia en alta montaña), terrible… Tuvimos que pasarnos a dormir-vivir al comedor-cocina (en un incómodo sofá cama, muerte para una embarazada) porque en la habitación era insufrible. Llegaba a vomitar del olor a humedad que había en el ambiente, y no era exageración, había mucho. Se nos llegaron a pudrir zapatos, ropa, objetos de todo tipo, muebles, comida… todo se ponía verde. Aguantamos 6 meses allí, hasta que nos mudamos a el piso en el que estamos, en el que no hemos tenido problema alguno hasta ahora. Cambiar de casa 3 veces en poco más de un año ( esta última embarazada y con amenaza de parto prematuro ) es un horror, y lo que hemos llegado a pasar da para unos cuantos posts…

Volviendo al tema: al final cedió, dice que rascarán y pintarán la pared a poder ser, antes de que nazca Biel, o sea, pronto. También me ha soltado que no me preocupe si nace antes, que podemos dormir sin problema con la habitación recién pintada, que ahora las pinturas “no huelen”. A lo que contesté que, huelan más o menos, son tóxicas y no es lo más adecuado respirarlo, cuanto menos, un recién nacido… Es muy buena mujer esta señora, pero tiene unas cosas “old school” que me dejan el culo torcido.

Por otro lado, le han dado una buenísima noticia  a Mamífero, le han subido la categoría, ¡por fin!! Después de pasados 5 años en la empresa haciendo de todo y más, con la categoría de ayudante de camarero, ahora, por fin, es camarero!! Eso se traduce en una subidita de sueldo, no para echar cohetes, pero buena y necesaria es, y ya era hora de que su nómina fuese acorde con el trabajo que desempeña.

Así que ha sido una semana positiva, todo se va poniendo en su lugar 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

Más reflexiones, recados y aventuras en una farmacia

Ha sido un día agotador, y aquí sigo, como un ave nocturna… ¡necesito dormir y no puedo!!

La noche pasada dormí apenas 6 horas, poco para recuperar las 48 horas sin apenas dormir, pero me sentaron bastante bien. Eso si, con el pipí mañanero de las 8, he vuelto a retozar a la cama con ánimo de dormir pero sin éxito… Harta de dar vueltas y con la cabeza a tope de cosas pendientes, ideas, ilusiones, miedos, emociones y desvaríos… He llamado a Mamífero, que ya estaba despierto, para que viniese a darme unos achuchones de buenos días.

Eso si que es empezar el día bien, cuando tiene fiesta y no tenemos madrugón hospitalario, lo que más deseo del mundo es despertar y abrazarle encamados un rato largo. Le echo tanto de menos cuando está trabajando, y sé que nos queda tan poco ya de esta tranquilidad de despertarnos con mimitos y solos… Que pausaría esos momentos y me quedaría ahí las semanas que nos quedan hasta que de a luz.

Al hilo de lo que escribí el otro día en esta entrada, hemos estado hablando de que este embarazo ha sido tan difícil emocionalmente hablando, que apenas hemos hecho nada, nos hemos limitado a sobrevivirlo. Y es injusto para nuestro hijo Biel que haya sido una carrera de obstáculos en vez de un paseo entrañable. El embarazo de Aritz fue tan dulce, tan inocente y lo vivimos tan a tope… y en este no hemos sido capaces de estar a la altura. Tampoco hemos estado obsesionados ni amargados, pero no ha sido lo mismo, ni de lejos.

Hemos recordado momentos bonitos del pasado, y nos hemos dado cuenta que desde que Aritz se fue no hemos salido apenas ni planeamos días de disfrute. No ha sido un año fácil en muchos aspectos, y el embarazo nos ha absorbido mucho tiempo y energía. Ni siquiera hemos salido casi a dar un paseo juntos, no hemos ido a celebrar los buenos momentos después de las ecografías, nos ha costado hacernos fotografías… Estábamos en permanente acecho, esperando a pasar las semanas y que saliese todo bien. Dedicando el tiempo libre a médicos, mantener la casa en orden, preparando su llegada y poco más, se nos han ido pasando estos nueve meses, casi como un trámite para llegar al parto.

Ahora me da mucha pena, pero no he sabido hacerlo mejor. En todo momento me he sentido conectada con mi hijo, no he parado de disfrutar sus movimientos, sus avances, he reído con sus pataditas, y le he dicho mil veces al día cuanto le queremos. Pero me ha sido imposible vivirlo a tope.

Mamífero me ha propuesto entonces salir a comer, que nos diera el aire, y darnos ese caprichito. Y hemos comido un plato combinado en una terraza, aprovechando el sol y la buena temperatura. Luego teníamos clase de educación maternal allí al lado, o más bien inmediatamente después porque empieza a las 3, con el sopor digestivo.

Hoy hemos hablado de lactancia, y aunque no ha estado mal, no hemos aprendido nada nuevo. Mamífero se sorprende de como sin haber leído nada al respecto, sabe ya todo lo que explican en las clases. Si, ya se las tragó el año pasado, pero la sensación era la misma entonces. Lo único que no sabía, y le ha hecho gracia ha sido la postura de rugby para dar el pecho.

Básicamente hemos repasado los beneficios de la lactancia, posturas básicas, correcto agarre, y los problemas que pueden surgir: mastitis, grietas, o ingurgitaciones. Nos ha dicho como actuar ante los problemas, y como lograr una correcta lactancia, producción de leche y extracción. Hemos repasado experiencias de las madres repetidoras y sus angustias ante las dificultades.

Después hemos ido a la capital de comarca a hacer recados, algo que para mi es ya agotador por el hecho de subir y bajar del coche y andar de tienda en tienda. No hemos conseguido hacer todo lo que nos hemos propuesto, pero algo hemos solucionado. Por lo pronto ya tenemos todo lo que nos faltaba para completar las bolsas del hospital: una tarjeta de memoria para la cámara, cargadores para móviles, las cartulinas para la impresión de la placenta, aceite de almendras y jabón para Biel, gasas y alcohol de 70º para las curas del ombligo, y empapadores.

Esto último me ha costado una aventura, y me han salido gratis, porque casi se han negado a vendérmelos, ya que no han entendido para qué los quería… Cosas absurdas de la vida, tu pides algo, y en vez de vendértelo, te hacen un interrogatorio para saber por qué lo quieres (ni que hubiese intentado comprar morfina…). Tu explicas que lo quieres para los posibles derrames de sangre y leche en el postparto para resumir, porqué les voy a dar otros usos también, pero te tratan de tonta primeriza que se le ha ido la olla.

Dicen que para la leche existen discos de lactancia, les digo que los tengo. Obviando detalles de mi vida privada como: oye, ¿y si quiero dormir sin sujetador y dejarlas al aire (ya sea por grietas, comodidad, o por que si) y no quiero que la cama se empape de leche o regurgitaciones del bebé?… Me explican que para la sangre hay braguitas deshechables, les digo que ya, que usaré compresas. Me responden que las compresas van pegadas a las braguitas (mmm si?), y que los empapadores son muy grandes, pensándose, que se yo, que pretendía ponérmelos como un pañal… Les doy más explicaciones, innecesarias, obviando el tema de que a una le puede apetecer dormir en pelotas, que las posibles cicatrices agradecerán el aireo nocturno después de pasar el día compresa va compresa viene… Y razono, que en el caso de escape de sangrado, algo que a todas nos ha pasado con la regla, no quiero manchar la cama cada día.

Parece que mis explicaciones les parecen absurdas. Ya no les explico que también los quiero para llevar un par en el bolso, por si de camino al hospital rompo aguas en el coche y la lio parda. Y ni se me ocurre la opción de decirles que tienen múltiples usos como cuando el cambiador está para lavar o hay un desastre-emergencia de cacota explosiva de bebé. O lo más surrealista, que tengo un gato viejuno con incontinencia urinaria que precisa de una mantita especial para dormir si no quiero que todo huela a su pis, y que cuando vaya de culo con un bebé y tenga sus mantitas sucias, pues un empapador me haría el avío la mar de bien.

Pero no, ellas, dos farmacéuticas-madres experimentadas, contra una mamá primeriza, han ganado la batalla. Y me han sentenciado: mira, un paquete no te lo puedes llevar porque hay muchos y ¡¿qué vas a hacer con ellos?! Pero te voy a dar un par de muestra gratis para que veas lo que son. En sus cabezas la frase terminaba con: Para que veas que eso no lo necesitas para nada, loca!!

Flipando me he quedado con su don de ventas. Superada y saturada, les he dado la razón, mirándome con Mamífero en plan: ¿WTF?!! y hemos salido riéndonos de la situación surrealista. Al final he pensado, bueno, mejor, ya tengo un par gratis para echar en la bolsa del hospital por si hay una emergencia. Si luego veo que realmente no los necesito nada, y sino, los compro por internet que son infinitamente más baratos y no te cosen a preguntas…

Hemos seguido con los recados, he comprado plátanos y mandarinas para mi dieta-plan de absorción de hierro total (por cierto que mal me ha sentado el hierro nuevo y que malo estaba…). Y hemos continuado pateando hasta el otro lado del pueblo para encontrar que el locutorio dónde íbamos a imprimir el plan de parto estaba cerrado. Y hemos vuelto a casa, dejando por hacer para el resto de la semana: la compra, el lavado de coche, la instalación de la silla, el plan de parto sin imprimir, el pienso de los gatos por comprar, un butano por cargar y la casa medio patas arriba.

Pero al menos, las bolsas del hospital tienen lo indispensable para salir en caso de emergencia, y eso me da mucha tranquilidad 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

Semana 35: analítica, clase, y síntomas

Ayer fuimos al hospital a hacerme la última (por fin!) analítica de sangre del embarazo, justo el día en el que cumplí 35 semanas. Llegamos al hospital un poco antes de las 8, hora en la que empiezan las extracciones, ya que íbamos sobre aviso de que si llegábamos algo más tarde, tendríamos que esperar bastante. Nada más llegar, ya había bastante gente esperando desde antes pusieran los números de turno. Me tocó el 24, y la verdad es que fue bastante rapido, en menos de media hora ya estábamos desayunando.

Esa noche, como muchas últimamente apenas dormí. Cada vez me cuesta más, entre acidez de estómago, visitas al baño y desvelos, creo que dormí una hora seguida… Así que cuando llegamos a casa me volví a la cama hasta la hora de comer. Así voy pasando los días, entre sueño y sueño como, voy al baño. Descanso a trompicones, ya no recuerdo cuando fue la última vez que pude dormir una noche del tirón. Pero creo que es perfectamente normal y que nos pasa a muchas, este último mes es así, y tiene sentido, ya que cuando tengamos al bebé, tendremos que hacer eso mismo, dormir y comer cuando podamos.

Después de la comida fuimos a la clase de educación maternal. Seguimos con el parto, siempre centradas en el dolor (como echo de menos que se hable de fisiologia del parto, con lo maravilloso que es el proceso!). aunque esta vez fue algo más provechosa la hora y media. Vimos un vídeo de partos en hospital, hicimos respiraciones, hablamos de las posiciones que podemos adoptar para pasar mejor las contracciones, practicamos masajes para aliviar el dolor, y nos dio unas fotocopias sobre el masaje perineal. Algo que ya debería haber empezado, pero todavía no he hecho porque me falta el aceite… Podría empezar con aceite de oliva, pero no me he animado a probar porque después de la ducha toca hacer la cena, ya estoy con la batería baja, y no me ha apetecido ningún día…

Después de la clase fuimos a comprar un poco de comida para acabar de pasar el mes (que largo se hace enero!), y cuando volví a casa, merendé, y seguía cansada. Así que me puse a dormir un rato más hasta casi las 8 de la noche. Menos mal que me lo puedo permitir, porque sino estaría echa polvo!

Biel sigue muy movidito, y disfruto mucho con sus fiestas uterinas, aunque a veces, parece que se me vaya a salir el estómago. A veces, cuando me suenan las tripas o hay algún ruido fuerte e inesperado, siento como pega un bote, como asustado, y si estaba dormido se despierta. Estas últimas semanas, se mueve más cuando estoy de pie, cosa que antes no hacía tanto (era más de moverse cuando estaba en reposo), parece que al estar sentada tiene menos espacio para hacerlo, y cuando me levanto aprovecha el momento para cambiar de posición y dar vueltas. Durante este mes he cogido un quilo y medio más o menos, llegando ya a los 60,600, y de contorno de barriga 101 centímetros! 😀

No tengo ningún síntoma nuevo, pero los que ya tenía se hacen más pesados. El cansancio y dolor de espalda aparecen antes, paso del insomnio al sueño extremo, el ardor de estómago y las digestiones pesadas más todavía… Para eso siempre tengo las almendras crudas a mano, y tomo un vasito de leche antes de dormir. Las almorranas van y vienen (y cuando aparecen paso un par de días que estar sentada  agacharme es mortal), y un leve dolorcillo pélvico muy leve del peso extra. A veces me crujen un poquito los huesos del pubis y las caderas, pero no es doloroso. Y las encías que durante una semana parecían haber mejorado, están peor, sangrando a la mínima y profusamente.

La semana que viene conoceremos a la nueva ginecóloga, que seguro que es muy maja, y tendremos los resultados de la analítica. Espero haber recuperado las reservas de hierro… También al llegar a las 36 semanas podré dejar la aspirina, y supongo que me harán la prueba del estreptococo, algo que también tengo ganas de saber, ya que si me toca tomar el antibiótico durante el parto, me plantearé hacer una toma de probióticos antes o después del parto, según salga el resultado. Ojalá salga negativo, menos problemas, y mejor microbiota tendré para pasarle a Biel.

Esta semana una amiga nos ha mandado una cámara para grabar el parto (mil millones de gracias guapa!), le acoplaremos un trípode, así nos podremos olvidar de grabar y disfrutar el momento. Todavía tenemos pendiente preparar la música que quiero escuchar durante el parto y dilatación, imprimir el plan de parto, instalar la sillita (se nos olvida cada día…), hacerle una buena limpieza a fondo al coche, y practicar con el fular… y alguna cosilla de menor importancia más queda. Aunque lo básico lo tenemos ya preparado o medio controlado por lo que pueda pasar en cualquier momento.

Poco más tengo que contaros, estoy aprovechando estos días para reservar energías, o más bien ir recuperándolas a ratos y no llegar a estar al límite de agotamiento. Hago horarios caóticos, escuchando lo que me pide el cuerpo. Espero que así, cuando me ponga de parto me pille con las pilas más o menos cargadas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

Embarazo: semanas 25 a la 28, ¡empieza el tercer trimestre!!

Ya he llegado a la semana 28, empieza el tercer trimestre, y no me lo puedo creer! 😀

Como os dije, tenemos ya la cunita de colecho montada, y un mueble para la ropita de Biel, que nos regalaron mi madre y mi tía.  Así que ya tenemos lo esencial preparado 🙂

Solamente queda encargar el mei tai y los pañales de tela, que ya los tengo escogidos, nos los hará una artesana que es encantadora, y una artistaza.  Pronto haré un post para enseñaros las preciosas telas que hemos escogido, y las maravillas que hace esta mujer con sus manos.

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Estas cuatro semanas he empezado a sentirme mucho más cansada y pesada. Como os dije en esta entrada, tuve cita con el ginecólogo, y me dio los resultados tanto del o’sullivan, como del hemograma y cultivo de orina, y me salió baja la hemoglobina. Por lo que estoy tomando hierro desde entonces, y debido a esa carencia me siento bastante agotada. La espalda también se me carga más, sobre todo cuando estoy de pie un rato, y la barriga me pesa, pero si me estiro y descanso se me pasa. Estoy bastante bien para lo que he pasado en mi vida con la espalda, contando que tengo unos quilos de más y que no estoy haciendo ejercicio, no me puedo quejar demasiado de dolor.

 

En la ecografia, como os dije también, el cuello del útero sigue larguito, así que por eso estoy tranquila, sin embargo, la placenta sigue baja… Y Biel estaba en podálica, por lo que ya me insinuó una cesárea, pero todavía es muy pronto para hablar de eso… Yo espero que se gire, si no lo ha hecho ya, porque ya no siento que me patee la vejiga, y que la placenta suba, para poder tener un parto natural.

He tenido el sueño muy trastocado últimamente… Tuve bastante insomnio, lo que me hizo llegar a dormir de día y estar despierta toda la noche, mañana y hasta mediodía. Esta última semana, he regulado el horario, y he pasado a tener mucho sueño por las noches, antes de cenar, ya me estoy durmiendo. Es increíble el cansancio que tengo al final del día.

Sigo desvelándome con facilidad, cuando Mamífero se va a trabajar, hay días que no me puedo volver a dormir, y me quedo corta de horas de sueño. Por lo que al día siguiente de que me pase esto, recupero sueño, y soy capaz de dormir más de doce horas. Cuando duermo tanto me despierto fresquísima y me siento con mucha energía, pero igualmente por la noche acabo rendida.

12366732_10208000671365731_1526864348_nYa empiezo a sentir el estómago apretadito… El desayuno me entra a la perfección y lo agradezco porque me despierto con muchísimo hambre, pero ya la comida, y la cena, sobre todo, siento que no tienen espacio… Querría comer más pero no me cabe! Estoy todo el día con la sensación de haberme empachado, y siento literalmente la digestión en mi esófago. He pasado también muy malas noches por la acidez, y las digestiones lentas. Pero bueno, son típicos problemas de embarazada, y todavía me quedan un par de meses, y con menos espacio todavía…

Entre las malas digestiones y el hierro, tengo la mayoría del tiempo malestar en el estómago. El hierro debo de tomarlo dos veces al día, antes de las comidas, y me sienta como una patada. También procuro tomar zumo de naranja natural para absorberlo mejor, pero solamente me sienta bien a primera hora de la mañana. Además, ya hay muchas cosas como los embutidos y el tomate que no puedo comer porque me dan mucha acidez, así que he ido modificando mis comidas. He optado por tomar el hierro con un zumo de naranja por la mañana, comer algo ligero, y desayunar más tarde algo suave (fruta, frutos secos, yogur natural, bebida de avena, tortitas de arroz, queso…). Y por la noche, directamente lo tomo después de cenar, porque si lo tomo antes, me sienta fatal la cena y paso mala noche.

12386654_10208000675005822_1611504087_nDesde la semana 24, el contorno de la barriga no me ha aumentado demasiado, de 94 a 95’5 cm, y de peso de los 57,400 kg a 58,200. No es demasiado, sin embargo, si que me siento mucho más grande y pesada. Ya empiezo a tener pipí más a menudo y siento la presión que ejerce el peso de la barrigota. Mi ropa apenas me cabe ya, así que he empezado a “robarle” pantalones y jerséis a Mamífero! Es un alivio llevar ropa que no me apriete y me tape bien la barriga y los riñones, porque con la mía iba ya con el ombligo al aire… XD

Biel se mueve muchísimo, y disfruto sintiéndole ❤ . Por la noche tenemos problemillas para adaptarnos en la cama, ya que prefiero dormir recostada en mi lado izquierdo para mejorar tanto la digestión como la circulación, y él también prefiere ese lado. Y al estar así, debo de restarle espacio o molestarle en su postura, porque me pega unos pateos que me tengo que girar para que podamos dormir.

Como os dije en la última entrada esta semana ha hecho un año que Aritz nos dejó, así que he estado sensiblona. El día 7, día de su aniversario, nada más abrir los ojos, me toqué la barriga para saludar a Biel, como cada mañana, y no se movía. Estuve un buen rato llamándole, cambiando de postura, y molestándolo para que diese señal de vida, y muy preocupada… Al final dio un par de golpecitos y pude respirar, pero lo pasé muy mal, no me había pasado ningún día, y justo ese día si… Luego Biel esuvo moviéndose con normalidad, así que simplemente estaba muy dormidito, y por eso no reaccionaba.

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Lo importante ya os lo fui avanzando en pasadas entradas, así que pocas novedades tengo que contar sobre este mes. Además he estado tan cansada, que poco he hecho… Lo mínimo en casa, y las salidas imprescindibles a hacer la compra. Pensaba hacer mucho más, pero he ido frenando el síndrome del nido y las ganas de tenerlo todo limpio y ordenado, porque no quiero cansarme demasiado.

 

Tengo también el plan de parto a medio hacer, aunque en un ratito más que me ponga ya lo tendré listo. Y espero hablar este mes con mi comadrona para la derivación de hospital y quedarme tranquila en ese sentido. Espero que no me pongan problemas, porque no tengo demasiada energía…

Estas semanas no hemos hecho demasiadas fotos, las que os comparto son de hoy mismo, y ayer por la noche, estando de 28 semanas y un par de días.

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Abrazos mamíferos ❤