Las rutinas de los bebés, a demanda.

Muchas veces nos dicen eso de: “tenéis que seguir unos horarios para que el bebé se acostumbre”, “tiene que aprender/acostumbrarse a…” o “las rutinas les van muy bien a los bebés”. Pues ni si, ni no, ni tampoco.

Los bebés son personitas, y lo pongo en diminutivo cariñoso, no porque sean personas de menor rango. Como el resto de personas, existen bebés que necesitan estructurarse el tiempo más que otros para sentirse seguros, y hay otros, que gozan del caos y la improvisación, o simplemente, no se les da bien eso de casar sus necesidades con el reloj.

Yo soy de estas últimas, incapaz de forzarme a comer, dormir o ir al baño porque toca. Siempre he llevado muy mal lo de madrugar para ir a trabajar porque aunque esté cansadísima, me pueden dar las 6 de la mañana y si no estoy por la labor de dormir, me tengo que ir al trabajo de empalmada. Mientras que otros días me caigo de sueño a las 8 de la tarde, lo que dicte mi caprichoso biorritmo. Ni siquiera ahora con un bebé que voy falta de sueño, puedo dormirme sin más para aprovechar que él duerme también.

Si, es un caos, lo sé, pero no me va peor que intentando marcarme una rutina. Sobrevivo igual: cansada, pero sin sentir que fallo en algo por no cumplir un horario. Tampoco creo que quienes son fieles a la rutina puedan pretender llevarla a rajatabla sin que les pete la vena.Vamos, que si es tu hora de comer pero el bebé demanda algo, tu tienes que ceder. O si es la hora del baño, pero el bebé tiene hambre o está molesto, no le vas a hacer pasar un mal rato porque toque, no?

Y en cuanto a los adultos bien estructurados, que los hay, y bastante estrictos (y felices que son), supongo que también flexibilizan. Si no tienen hambre no van a comer a la fuerza, o si? Y si cada día salen, por ejemplo, a hacer gestiones a las 5 de la tarde, pero un día se encuentran mal, o simplemente no les apetece, pues no pasa nada, verdad?

De la misma manera, creo que los bebés, como personitas, tienen sus necesidades y preferencias también, pero no nos las pueden explicar. Y tiene que ser muy incómodo para ellos seguir una rutina impuesta, que no han elegido ellos, ni pueden retocar o negociar, ni saltársela excepto fuerza mayor. Entonces lloran, o están quejicosos, o no se pueden dormir, o comen poco, les sienta mal…

Está claro que si ambos en la pareja trabajan, unos mínimos horarios hay que seguir para cumplir, pero para el bebé, una jornada de estricta puntualidad no es lo óptimo. Los bebés no están programados para seguir horarios, más bien, tienen el don de ser inoportunos, intempestivos y caóticos. Nosotros nos beneficiamos de esas rutinas, no ellos, aunque a algunos bebés, también parece que les da cierta calma y seguridad poder adivinar qué pasará mediante la repetición de rutinas día a día.

No dudo de los beneficios de esto, pero no lo necesito en mi vida, ni tampoco mi hijo, por ahora. Si parto de la base que doy pecho a demanda, la teoría de la rutina se va al garete. Y lo he intentado, siguiendo, claro está,la demanda de mi hijo. He tratado de hacer la “última” toma de la noche en la cama, acostados con la luz de ambiente que es como se duerme. Con tiempo de sobra, horas, para ver si dejándolo así, podíamos cenar. Pues no, no sirve, ni con baño relajante antes, ni habiéndolo cansado previamente ni poco ni demasiado para que no se sobreestimule… No ocurre porque yo lo pretenda, es más, parece que si lo pretendo, siente esa tensión y no puede cumplir mis expectativas.

Puede ser que no tenga hambre, o que tenga antes de lo previsto y no tenga sueño… Sus tomas son imprevisibles, pueden espaciarse 3 horas o media. Puede no dormirse, o dormir 5 mintuos, desvelarse, llorar, hacer una caca, volver a la teta, la toma puede durar 2 minutos o una hora y media… pero lo que yo pretendo, que es que se duerma un par de horas (o al menos media para cenar tranquila), eso no sucederá porque yo quiera, o le acostumbre, o le induzca a hacerlo. A veces, sin pretenderlo sucede y punto, y entonces hay que aprovechar, si se puede. No creo que sea sano para ninguno estar planeando las cosas y generar tensiones innecesarias cuando él ya tiene suficiente con entenderse a sí mismo y gestionar sus emociones sin poder verbalizarlas.

A lo mejor funciona tener ciertas rutinas flexibles preestablecidas, sin horarios, pero que sigan un patrón cada día para que lo reconozca el bebé. Seguramente a eso es lo que llaman rutinas… para mi es del todo imposible. Será que no soy capaz, ni conmigo misma, entonces menos con mi hij@. Para mi los días no son ni siquiera parecidos entre ellos. A veces como a las 6 de la tarde o las 8, si es que se le puede llamar comer… mientras que otros días estoy de suerte y como cuando el resto de españoles lo hacen. Hay días que no me cunden lo más mínimo, llega la noche y no he hecho nada. Mientras que otros, por alineación planetaria será, hago limpieza, comidas, lavadoras, escribo un post, alimento, limpio, cuido a mi hijo e interactúo con él, atiendo a los animales, y me sobra tiempo para perderlo mirando las redes sociales o leyendo algo interesante. ¿Como puede ser? Creo que la respuesta es: la vida no es un lugar seguro (como dice el balconero). Por eso opto por no pretender nada, y parece que cuanto menos abarco, más consigo. Los bebés son esponjas de nuestras emociones, y si vas relajada, ellos también lo están, entonces las cosas suelen ir rodadas.

En los demás aspectos, sigo en mi línea de crianza respetuosa: todo, absolutamente todo es a demanda. Si quiere brazos, interactuar, dormir más o menos tiempo, bañarse o no… No soy partidaria de imponer nada, y menos a los bebés, que deben aprender a conocer y manifestar sus necesidades, y tener la seguridad de que serán respetadas y tenidas en cuenta. Si empezamos a sesgarlas desde tan pequeños, como van a saber escucharse y respetarse a si mism@s?

Si yo quiero bañarlo porque me va bien a cierta hora, antes no he podido y después “toca” cenar, por ejemplo, debería tener en cuenta también si a él le va bien ese momento. A lo mejor tiene hambre, dolor de barriga, o simplemente, veo que no le va a sentar bien ese sobreestímulo y después va a llorar lo nunca escrito porque no era su momento. A base de ensayo y error voy viendo si para él es buen momento, mejor esperar, o dejarlo para mañana que total, no tiene que fichar en ningún sitio de punta en blanco.

Seguramente os habrá pasado que tenéis un compromiso a una hora estipulada, y con un bebé, todo es sortear imprevistos para llegar a tiempo, o no muy tarde al menos… Intentas empezar a prepararte y preparar al bebé con horas de antelación: que la bolsa con los indispensables para salir esté lista, preparas un par de mudas por si acaso, lo tienes todo listo para salir. Entonces se dan un número incontable de pruebas que superar:

Tiene hambre, pero no va a comer en 20 minutos como siempre, entonces tardará media hora o más. Entre medias se cabreará y llorará porque un pedete o un eructo le están cortando el rollo para comer del tirón y quedarse a gusto. Paráis, le meneas, cambias la postura, llora, no sale, pruebas todo lo que os funciona normalmente y no, solamente necesita MÁS tiempo. Algo que a ti se te va agotando para llegar puntual. De tanto meneo e incomodidad vomita, no regurgita como normalmente, no, hecha toda la papa quedando empapad@ de arriba abajo, y seguramente pillarás tu también… Toca cambio de ropa, entonces. A esas alturas el bebé ya está de mala leche por todo, es normal, quería comer y todo son problemas, y encima percibe que mamá o papá se están poniendo histéricos por momentos y sabe que él tiene mucho que ver en su estado de ánimo. Como no puede explicar nada, llora, patalea y berrea con toda su alma, haciendo que vestirle sea todavía más difícil y eso implica más tiempo. Le consuelas para poder acabar de meterle ese piezote peleón en el pantalón. Besos, arrumacos, paseíllo por toda la casa con botes y tirabuzones para que se le pase el mal rollo a ritmo del mantra: ya pasó cariño. A lo mejor con todo ese berrinche y los meneos suelta el gas que le molestaba y estáis de suerte. Acabas de vestirle cuando recupera el buen humor, algo que los bebés tienen de sobras, que no todo son cosas malas… Se ríe, le haces carantoñas y pedorretas para que no pierda el buenrollismo mientras acabas de limpiar y vestir a la velocidad del rayo. Cuando lo consigues, vuelves a la carga: sacas la teta, a ver si ahora come a gusto. Parece que todo va bien, tanto, que empieza a adormilarse… Sabes que no ha comido suficiente y que si se duerme, en 15 minutos se despertará poseíd@ por el hambre voraz que olvidó que tenía. Intentas que no se duerma, le tocas, le hablas, te mueves… no hay manera, y a lo peor, lo único que conseguirás es que se cabree, llore y toque calmarle, one more time. Cuando parece que nada puede torcerse más, tu hij@ afloja el intestino… y tendrás suerte si no es una caca explosiva de esas que hacen que lo tengas que cambiar de arriba abajo y que no tengas tú también un cerco color mostaza en tu ropa… y el drama podría seguir, incluso empeorar.

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Y en estas, que tu que has empezado a prepararlo todo dos horas antes de salir, vas a llegar a tu cita una hora tarde, como poco 🙂

Es imposible ser inflexible con un bebé, no se puede prever todo y es estresante para ambos tener que cumplir ciertas expectativas. Lo mejor es tomárselo con filosofía e intentar no contagiarle con nuestra ansiedad. Y siempre que sea posible, no tener compromisos ineludibles o que precisen de puntualidad extrema. Y, oye, si a vosotros os funcionan bien las rutinas, perfecto, seguid con ellas!! Pero a mi no me vendáis humo, que mi hijo no lleva reloj, y dice que hace lo que quiere cuando quiere, y a mi no me importa que así sea 😉

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Abrazos mamíferos ❤

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Creciendo… semanas de la 8 a la 11 (segunda parte)

 

Como os contaba en mi anterior post, Biel está más activo, se mueve con mucha fuerza, sobre todo por la mañana, que se levanta con una energía… Normalmente me despierta con un manotazo en la cara o una patada en la vejiga >:0

Tiene ratos en que se agita mucho, baila pogo y flamenco (zapatea con las piernas bien estiradas y mueve los brazos con mucho arte) y hace el gusanito cuando le levanto el culo en el cambio de pañal (subiendo el culete y arqueando el cuerpo), se sacude como una lubina recién pescada, hace el bicho-palo tieso como una mojama, el puente, y hasta se da la vuelta como un bistec!

Cuando encuentra un tope con los pies, empuja como su madre cuando le parió, con todo el cuerpo y el alma. Cambiarle de ropa o pañal haciendo todo esto ya es otro nivel (no me quiero imaginar como será cuando lo haga a voluntad…), y sostenerlo en brazos mientras se retuerce y tira hacia atrás da miedito y dolor…

Da patadas y manotazos a diestro y siniestro, incluso, se da si mismo en la cara o en la barriga con cara de locatis…Y con las manazas y piezotes que tiene, no son golpecitos, son ostiacas! Después de un rato de gym, cuando ya pensabas que lo había dado todo, empieza a acelerarse más y más… eso significa que está agotado y no puede parar, por inercia, seguiría hasta entrar en llanto horribilis… Antes que esto suceda, es mejor cambiarle el rollo e intentar que coja el sueño.

Le gusta mucho que lo levantemos en el aire y lo movamos arriba, abajo, hacia los lados… Cuánto más alto, rápido y brusco, más se ríe. Le gustan las emociones fuertes,  ya estoy visualizando que hará todo tipo de locuras… Y creo que le encantrarán las atracciones, que a mi no me gustan nada, así que me lo veo con su padre montándose en todos los cacharritos mientras yo aguanto las chaquetas. Mamífero dice que mientras estén en el parque de atracciones yo escribiré posts xD

Se entretiene mucho rascando, tocando, escarbando entre las telas y arañando todo lo que pilla. Hace un movimiento repetitivo como de arañar, luego cierra la mano como si cogiese algo, y se lleva el puño a la boca. Lo hace sobre todo cuando está mamando, supongo que es para estimular, pero también se lo hace a su padre. Parece que le relaja hacerlo, se queda como hipnotizado repitiendo esa secuencia, con la mirada perdida. Lo único malo es que tengo los pechos como la cara de Freddy Krueger…

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Los intentos de hablar son lo más divertido, vocaliza muy bien, intenta imitar lo que decimos nosotros, incluso uniendo un par de sílabas. Lo que más dice es “NGUÉ!”, seguido de EH, UH, AH, OH, AAAI, GGGG, GU… y gritos varios, incluso canta sílabas largas en algún momento. También le habla a las cosas mientras las toca, las mira y les va canturreando con una voz muy dulce. Con su padre, que es más callado, toma la iniciativa cuando quiere hablar, y le llama la atención diciéndole EH! mientras levanta la cabeza y las cejas en plan: oye tu, no me vas a decir nada o que?

Tenemos unas conversaciones muy divertidas y trascendentales, hasta cuando está al pecho se distrae hablándome e intenta hacer las dos cosas a la vez. Está tan atento a todo que a veces no se puede relajar, no se centra en mamar, se va girando contínuamente a mirar si está su padre, la pantalla del ordenador, si hay ruidos, o simplemente, busca cosas que hacer. Parece que el mundo es más interesante que la teta ahora mismo, algo que hasta ahora lo evadía, y esto me huele a principio de la crisis de los tres meses…

Está tan pendiente de todo que a veces se satura y le cuesta dormirse. Si escucha algún ruido lo busca, y está muy pendiente si ve ir o venir a su padre o a mi… También, al ser más consciente de lo que le rodea, se asusta mucho más. Si te acercas de golpe o apareces de imprevisto en su plano de visión, se lleva unos disgustos pobrete… Un día estaba cambiándole el pañal en el sofá y pasó Maru por arriba y se asustó muchísimo, no se sentía nada seguro sabiendo que podían pasar esas cosas sobre su cabeza. Otro día, estábamos teniendo una conversación, y le hice un gruñidito para que se riese… pero le hice llorar 😦

Algo que hace muy bien es levantar las cejas, desde que nació, cualidad que ha heredado de su padre. Pero ahora lo hace a voluntad, él y Mamífero hacen duelos de cejas y es desternillante. Así son sus momentazos:

Él va intentando comunicarse e interactúar de muchas maneras, hasta con el llanto. Llora con pena y haciendo AI, AI o otras sílabas si tiene sueño, o diciendo HUM, HUM si tiene hambre, o NGUÉ, que es la palabra-comodín que más usa para explicar las cosas. Si está aburrido y quiere atención, llora mientras murmura entre lamentos y pucheritos. Cuando llora yo le voy hablando para tranquilizarle, le digo que le entiendo, etc.. y él me contesta. Va chapurreando sílabas largas mientras llora con  cara de pena y a trozos (como bua, ah. ah. aaaah…). Parece un llanto forzado, como si me explicase lo que le pasa, da entre penita y risa. Como está tan pendiente de todo, si lo que le pasa no es muy grave, le puedo distraer fácilmente con un ruido, cambiándole de plano, hablándole en plan divertido… Eso si, como tenga dolor de barriga, lo que suelta son gritos agudos y rítmicos, el típico llanto desquiciante.

Cuando ve o escucha algo que llama su atención, o simplemente le hablas o haces sonidos, abre los ojos como platos con cara de loquer, y yo me desorino de la risa! Le atraen mucho las pantallas, algo que no me gusta demasiado… Se atrapa mirando la tele, ordenador, móvil… y si se lo apartas o lo giras, se vuelve a buscarlo. Y cuando le apago la tele para que no la mire, le dice EH!, que es su manera habitual de llamar la atención xD

A quienes no hace demasiado caso es a los gatos, parece que no los acaba de ver, o no los encuentra atractivos todavía… y ellos van bastante a su rollo también. Lo huelen de vez e cuando y se mantienen a una distancia prudencial, sobre todo Flip (podéis conocerle aquí), y si se mueve o llora se asustan. Joy no le tiene miedo ya que es la única que ha convivido con un bebé anteriormente (os hablé de ella aquí) y es más maternal con él. Cuando Biel tenía un par de semanas siguió a Maru (si queréis saber más sobre ella) con la mirada porque le pasó por encima de su cabeza, pero de ahí no pasa. Aunque supongo que con unas semanas más le llamarán más la atención.

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Teteando con Maru y Flip

Como está tan entretenido, y tan pendiente de todo el mundo a su alrededor, ya se queda más ratitos a su rollo mirando cosas. Puede estar (si está a gusto, bien comido etc..) hasta 10 minutos estirado viendo cositas sin reclamarme. Cada semana que pasa, aguanta un par de minutos más, en los que puedo aprovechar para hacer alguna cosilla rápida como poner una lavadora o prepararme un café. Igualmente, necesita escucharme, así que le voy hablando, y él me contesta, si no voy respondiendo grita cada vez más, hasta que llora. Cuando me tiene a la vista (no más de un par de metros), alarga un poco más estos ratos, aunque procuro ir cambiándole la perspectiva y acercarme a menudo a decirle algo para que no se llegue a aburrir.

Las risitas son lo que más salen de él, es risueño y muy agradecido, todo le parece divertidísimo, y se nos cae la baba con sus risotadas. Tan alegre es, que a veces no sabe si reír o llorar, y decide hacerlo todo a la vez. Incluso cuando regurgita lo hace riéndose. Hace un par de semanas, cuando nos poníamos delante del espejo, me miraba (a la madre repetida del espejo), me sonreía, y se giraba a mirarme y sonreírme a mi. Y la semana pasada, empezó a fijarse también en el bebé reflejado, primero intrigado, y después, empezó a sonreírle también, y al ver que éste se devolvía, se han hecho buenos amigos 😀

Hasta aquí lo bueno, ahora os cuento el “lado oscuro”, que no es tan tétrico como su nombre indica, pero no todo son risas y jolgorio con un bebé.

Yo estoy bastante bien, mucho  mejor que semanas atrás. Voy cansada, pero aguanto bien, a todo se hace el cuerpo. Lo que peor llevo y eso si que me desgasta es el hambre, más que el sueño. Si, paso hambre, porque cuando quiero comer él quiere también, o quiere brazos, o toca cambio de pañal, o berrinche, o estamos la mar de a gusto hablando y haciendo monerías… Y voy retrasando mi hora de comer. Dar el pecho consume mucho, y el cuerpo me pide calorías, a saco. Intento dejarme algo hecho ya el día anterior, o comida que no requiera mucha preparación, pero con un bebé es difícil organizarse cuando él marca el ritmo. Estoy pensando seriamente en ahorrar para comprar un congelador (el que tenemos es miniatura) y empezar a cocinar en cantidades industriales para tener siempre comida para calentar y listo.

Aprovecho sus ratos de sueño para hacer cosas en casa mientras le llevo en la mochila, pero cuando tengo la comida lista, parece que tiene un detector de comida preparada, y se despierta al momento. La mayoría de días acabo comiendo a la hora de merendar o se me junta con la cena y me da igual, porque si a la hora toca cenar, me la zampo tan a gusto para recuperar fuerzas. Como a trompicones con una mano mientras le doy teta, casi siempre mal y frío. Además le gusta dormir en movimiento, así que muchas veces acabo comiendo de pie mientras lo meneo, algo que no es muy cómodo, pero cuando no hay más remedio, toca hacerlo así.

Lo más duro que he pasado de momento, fue un constipado que cogí hace un par de semanas. Fueron apenas un par de días de moquetes, dolor de cabeza y unas décimas de fiebre, nada grave. Pero en esos dos días dormí apenas dos horas a ratitos espaciados, porque parece que Biel me notaba en baja forma y estaba más intranquilo de lo normal. Le costaba mucho dormirse, y claro, al estar estornudando y sonándome le despertaba cada dos por tres. Lloraba a grito pelado, enfadado por tanta interrupción y parecía que la cabeza me iba a estallar…Y cuando se dormía, yo no podía conciliar el sueño del dolor de cabeza, la moquera y cansancio acumulado que llevaba encima.

A parte de eso, lo demás es fantástico, duro, si, pero a mi me va la caña. Y con muuucha paciencia y buen humor intento no atrancarme en los baches.

Me encanta ser madre en prácticas, disfruto mucho con mi cachorrillo, nos reímos partimos el ojal con sus monerías y estamos tan a gusto los tres… No concibo la vida sin este monete enganchado a mi todo el día, aunque eso implique no tener tiempo ni de ir al baño 🙂

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Cuánto le hemos esperado, que afortunados somos de tenerle con nosotros!!

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Abrazos mamíferos ❤

Creciendo… semanas de la 8 a la 11 (primera parte)

Por fin:¡habemus vacaciones pediasaurias!

Después del agobio inicial por el escaso engorde como os conté (cual animalillo de granja…) de Biel, no tenemos que volver al centro de salud hasta que cumpla los tres meses 😀

Que tranquilidad verle crecer en paz, sin cumplir expectativas! Cierto es que no teníamos ninguna obligación de ir cada semana a pesarle, pero la primera semana sembró la inseguridad en mi, y me daba miedo que no cogiese bien el peso…

A estas alturas tengo bastante claro que si mi hijo no se alimenta adecuadamente o enferma, lo veremos en seguida, mejor aún que un médico… Ya que cuando dije la primera semana que Biel lloraba mucho, lo achacaron a los cólicos (diagnostico comodín…), y se preocuparon más de que le diésemos algo para eso, que ver si, efectivamente, tenía un problema de succión.

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Hasta ahora todo eran dudas e inseguridad, pero este segundo mes se podría llamar: te conozco como si te hubiese parido. Ah, espera, es que si que te he parido! Claro que todavía dudo de muchas cosas, pero siento que llevo mucho más por la mano esto de cuidar un bebé. Se interpretar lo que le pasa con verle la expresión, nos conocemos mucho más y puedo hasta adivinar lo que necesita antes de que lo manifieste. Pasamos todo el día juntos, y eso hace que estemos muy conectados, para lo bueno y para lo malo. Cuando me agoto o me saturo, se le pega el malestar, y es necesario que nos despeguemos un rato para cargar las pilas, y si no es posible, toca cambiar el chip y tomármelo con calma para no contagiarle.

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Biel crece por momentos, es increíble como en un par de semanas se ha espabilado, y como han cambiado tantas cosas. Algo que he notado mucho, como os he ido comentando en mis entradas sobre pezoneras, es que mama mucho mejor y muchas tomas (de día casi todas) sin pezoneras! Hace tomas muy efectivas, tiene más práctica, más boca, mejor succión, y eso traduce en tomas más cortas. Mientras que antes eran interminables, ahora en 15, incluso 10 minutos ya ha acabado. A veces se está más rato por disfrute, para dormirse a gustito, pero no por hambre.

Últimamente, el patrón de sueño de Biel ha cambiado un poquito, no demasiado, pero se nota una ligera evolución. Desde la última toma de la madrugada ( que suele ser alrededor de las 3 ) hasta la siguiente, de vez en cuando alarga un poquitito más, llegando hasta 4 gloriosas un par de días (aunque la media siguen siendo 2 horas y media, máximo 3). Ese sueñecito largo es de agradecer después de dos meses durmiendo a intervalos de dos horas, incluso menos. Eso si, después de eso, las tomas vuelven a ser cada dos horas más o menos.

Por las noches tenemos un dilema con los pañales de madrugada y de primera hora de la mañana. Tiene hambre, mama, pero cuando lo hace, le entran ganas de hacer caca y no está cómodo. Pero parece que si no sigue mamando, no la hace nunca, o va a plazos… así que hace la toma parándose, con quejas, revolviéndose…Hasta que al final, acaba haciéndola, y se queda tan a gusto que se duerme. Entonces, toca cambiarle, pero cuando lo hago, lo despierto y se enfada, lógico. Y toca volver a ponérmelo al pecho para dormirle, pero eso, a veces hace que le vuelvan a a entrar ganas de hacer caquita… Así nos podemos pasar horas liados entre las 2 y las 4 de la madrugada y de 7 a 10 de la mañana normalmente, con el bucle: teta-pañal-teta-dormir-pañal-teta….

Llega un punto en que normal, se empacha, y no quiere teta, no puede dormir, y no sabemos lo que necesita. Cuando me pasa eso tengo dos opciones, la primera es intentar que se duerma en brazos, meciéndolo, poniéndole encima mío mientras me meneo estirada en la cama, caricias, hablarle suave, muchos mimos, tranquilidad… y esperar que se duerma para poder dormir yo otro ratito. Si el rollo zen no funciona, toca desperezarse, me lo cuelgo en la mochila y a hacer cosas y andar por casa hasta que se duerme. Esta opción es la más efectiva, no suele tardar más de 5 o 1o minutos en caer, pero claro, yo no descanso más.

Ya por la mañana se despierta muy seguido, incluso cada hora desde las 7-8, por incomodidad, ya que suele tener ganas de hacer caca. Va mamando, tirándose pedetes y echando sueñecitos cortos hasta que no quiere dormir más. Acostumbra a despertarse hacia las 10, haciéndome monerías, riendo y hablándome para que no me vuelva a dormir mientras mama. Entonces, pasamos una horita de risas en la cama, mirando cosas y haciendo ruiditos. Para mi, que siempre me ha costado mucho levantarme de buen humor, es un placer hacerlo así, el mejor momento del día! Aunque hayamos pasado mala noche y me falten muchas horas de sueño, me despierto contentísima a su lado.

Está creciendo un montón, sobre todo de largo, y con los pies tan grandes que tiene, los pantaloncitos y pijamas con pie se le quedan pequeños semana a semana. Ya he empezado a apartar las cosas más pequeñitas y quiero clasificar las prendas que más nos gustan y nos quedaremos para el próximo bebé, lo demás irá para las amigas que lo necesiten. Da mucha pena empezar a jubilar ropa, que poco dura… y eso que a Biel cuando nació todo le iba grande, así que la ha amortizado bastante. Algunas cosas apenas las ha llevado un par de veces, menos mal que no compramos nada de ropa nueva… Con dos meses ya le estamos poniendo ropita de 3 meses, y eso que es un bebé pequeño. Me pregunto que hubiésemos hecho con tanta ropa tallas 0 a la 3 si hubiese salido grandote. Por suerte, ropa no nos falta, tenemos de todo y de más, hasta que cumpla el primer año de vida 🙂

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También se le ha quedado pequeño el cambiador (ya os contaré en otra entrada como lo hemos solucionado) y la parte pequeñita de la bañera ya le queda bien justita. Estoy deseando que se siente para poderlo poner en la grande, y que empiece a jugar un poquito con el agua, que de momento no le hace demasiado caso.

Ha empezado a intentar moverse estando boca abajo (aguantándose con los brazos e impulsándose con los pies) y a rodar. Antes se daba la vuelta, pasaba de boca arriba a boca abajo con gran esfuerzo (por la noche me lo encuentro boca abajo un montón de veces), pero ahora se gira con mucha agilidad, tanta, que hemos puesto los colchones en el suelo para evitar que se caiga. En otra entrada ya contaré más detalles de como hemos reestructurado la habitación para hacer colecho modo japo 😉

En estas últimas semanas ha estado avanzando muchísimo física y verbalmente.Coge cosas con las manos, toca, chupa… está muy gracioso!  Me agarra el brazo con las dos manos para chuparme la mano, y cuando le acerco la cara o cualquier cosa abre la boca y saca la lengua porque quiere probar para saber que es. Está babeando un montón, si lo tienes en brazos, seguramente acabarás con una roncha de babas en el brazo o la espalda.

Durante estas semanas, le han crecido bastante los pelillos de las cejas, en las fotos no se percibe, pero ya empieza a ensombrecer el vello. Las pestañas las tiene mucho más largas, apunta maneras a que las tendrá como yo 🙂 Lo que no le crece demasiado es el pelo de la cabeza, solamente tiene muy larguito el pelo del medio de la cabeza. Eso hace que le quede una cresta muy graciosa nada más secándole el pelo hacia atrás con la toalla, queda más guapetón mi pequeño mohicano!! Me acuerdo que durante el parto, cuando coroné, me decían las matronas: uy, que pelo más largo, tiene mucho pelo!! Y me lo tocaba y si, tenía un buen mechón, pero cuando nació vimos que solamente por arriba, por los lados lo tiene muy cortito.

Aquí lo tenéis chupándose los puñotes después del baño con su crestita ❤

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Pasa mucho tiempo moviendo los brazos, mirando la sombra que hace (como en la foto de arriba), intentando tocar o coger cosas… Y se fija mucho en las cosas que están lejos, pero como no las puede tocar se acaba frustrando mucho. Le encanta esta tela que tenemos en el sofá con florecitas dibujadas, y con otras similares de dibujitos también, las intenta coger y se pasa un buen rato entretenido en ello. Mirad que carita de concentración…

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También le gusta tocar estos elefantes (regalo de L. ❤ ), que tienen una campanita que suena cuando se mueven. Desde que llegó a casa los mira encandilado por los colores que tienen, y ahora que puede coordinarse y darles con la manita, los disfruta más 🙂

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Os seguiré contando en otra entrada, que cuando me pongo a pensar todo lo que va pasando, me colapso de tantas cosas que querría escribir y no me da la vida… Mi hijo tiene el radar de “madre tecleando” encendido y va a sonar la alarma…hasta la próxima! 😉

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

 

 

Cositas divertidas de las 4 a las 8 semanas II

Si no leíste la primera parte, la encontrarás aquí 😉

Biel ha pegado un buen estirón, en estas últimas semanas ha crecido 2,5 centímetros, y en el último més ha subido en total un quilo. La ropita más pequeñita ya se ha jubilado, y algunos bodies que todavía son de su talla, le quedan justos por arriba, porque se ha ensanchado de pecho, aunque de piernas está flaquito. Le han salido unos mofletotes que dan ganas de comérselo, y también una papada hermosota. De un día para otro, los pañales de talla 1 le quedaron pequeños, y eso que es un bebé de poco peso. Así que pasamos unos días de transición hasta comprar los de talla 2, en la que cada caca, era un cambio de ropa entera, a veces también la mía o lo que pillase cerca… Así que ensuciaba tantos conjuntos de ropa como pañales al día… Menos mal que esas manchas de color mostaza salen de la ropa más fácilmente de lo que pensaba 😉

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luciendo papada ❤ 

Hablando de pañales, cada vez tengo más ganas de que nos lleguen los pañales de tela y pasar de los deshechables… Cambiamos una media de 7 pañales diarios, que a veces son más. Un paquete de 40 pañales nos dura menos de una semana, y aunque son caros, lo que más me duele en el alma es lo que ensuciamos… Llenamos una bolsa de basura grande cada semana solamente de pañales, es una verdadera barbaridad!! Nosotros los compramos de materiales ecológicos y biodegradables, pero igualmente, es un despropósito esto de usar y tirar 😦

Alguna vez hemos usado de una marca comercial conocidísima (a la que boicoteo por sistema por su falta de ética) porque nos los regalaron, y se nota mucho como reacciona la piel con los materiales del pañal. En 24 horas de usarlos, y cambiándolos al momento con cada pipí o caquita, Biel ya tenía la piel irritada… Con los pañales ecológicos no le ponemos cremita de pañal más que cuando hace falta, muy puntualmente porque tiene la piel estupenda. Solamente le ponemos un poquito de aceite de almendras cuando lo bañamos y la crema de baño de caléndula (no usamos cremas ni ningún otro cosmético), y le dejamos sin pañal un rato cada día para que se airee bien la zona, si es posible, al sol (consejo de la Pediasauria).

En la revisión del mes, el pediatra lo cogió en el aire por las manitas como un muñeco (sin avisar ni nada, que susto me llevé…) para ver si se mantenía erguido. Y se quedó tieso, con la cabeza recta, y sin asustarse del meneíto (le gustan las emociones fuertes al monete). Nos dijo que está muy fuerte, algo que ya intuía por como sostiene la cabeza desde el primer día de vida, como se mueve, patea, se retuerce y aprieta con las manos con fuerza. Cuando se enfada se pone tieso, a modo de bicho-palo, y cuesta muchísimo manejarlo por la fuerza que hace.

Durante estas semanas no hemos tenido demasiados lloros nocturnos, la hora bruja parece que disminuye va a medida que hacemos rodaje como padres y nos entendemos mejor. Alguna noche aislada tiene llantera inconsolable, no se calma con teta, ni paseos, ni quiere saber nada de mimos. Y se pasa mal, porque no le puedes ayudar y llora como si se acabase el mundo… Pero siempre es por el mismo motivo, gases, una caca que no sale… Le intentamos ayudar con masajes y aceite, movimiento de piernecitas, hula-hula, cambios de postura, cogerlo boca abajo por la barriguita… y claro, cualquiera de estas cosas hacen que el motivo de su dolor haga presión y le duele, entonces grita más.

Conclusión: necesita tiempo. Es lo único que hace que se le pase el cabreo. Debemos intentar no desesperarnos y pensar que de un momento a otro soltará lo que le está doliendo y se quedará tan a gusto. Pero claro, eso a veces tarda un par de horas hasta que sucede, y si toca de madrugada el cansancio lo hace más insoportable… Y da la casualidad que siempre tiene una caquita programada entre las 2 y las 3, y desde la hora de la cena hasta que no la suelta está incómodo.

Entre los malestares intestinales y demás problemas de bebé, a veces le cuesta muchísimo dormir, o se duerme para despertarse a los 5 minutos y volvemos a empezar… Lo que mejor le funciona para dormir es la teta y el movimiento, pero a veces (por las noches, cuando le duele la barriguita sobre todo) ni eso. Hemos desempolvado un carrito de niño grande que nos dieron para ver si con el meneo se duerme… pero no, en cuanto lo senté allí me miró con cara de: oye! aquí dentro no me dejes…  y no hubo manera de calmarle con él.

Hemos aprendido mucho a manejarnos con Biel, conocer sus puntos flojos y adaptarnos a ellos. Por ejemplo, si se duerme en brazos y lo dejo se despertará enfadado, pero si me espero un buen rato hasta ver que ha cogido un sueño más profundo, y le dejo delicadamente a mi lado, tocándome, no se enfadará por no seguir en mis brazos, pero debo seguir ahí. Se irá despertando o moviendo cada 10-15 minutos, alargando los brazos, y si me toca, se dormirá sintiéndose seguro de que estoy allí. Si queremos hacer algo, entonces la solución es llevarlo en la mochila para evitar estar consolándole cada x tiempo y esperando que se vuelva a dormir. Si va en la mochila, suele relajarse mucho, siempre que esté en movimiento se queda dormidito.

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Escuchando una canción de Mamífero

En general, es muy caluroso, a veces llora y es porque le sobra ropa, sobre todo por las noches. Como dormimos pegaditos, necesita ir ligerito, así que solo duerme con un body finito, sin pantalón, porque le sudan mucho los pies. En casa, con una capita de ropa de algodón fino está bien, aunque muchos piensen que pasará frío. Para salir tampoco lo abrigamos demasiado porque al portearlo también tiene calor fácilmente por estar en contacto con nuestro calor corporal. Así que a la ropa gordita que tenemos le estamos sacando poco partido, y a ver como pasamos el verano con este bebé tan caluroso…

A las 6 semanas pasamos por un brote de crecimiento que duró unos 10 días, los primeros fueron horrorosos (como os conté aquí)… Ni siquiera se podía dormir, estaba agotado, caía durante 5 o 10 minutos y se despertaba con los ojos como platos y berreando enfadado por no poder seguir durmiendo. Daba mucha penita… Llegué a preocuparme por su falta de descanso, hasta que caí en que era una crisis, y pasaría. Durante esos días, estuvo literalmente enganchado a mi, solamente se calmaba con teta y mucho contacto. No me podía separar de él, y no quería fular, se gobiaba… Así que en brazos todo el día: me lo llevaba al baño, nos duchábamos juntos… y cuando Mamífero estaba trabajando no podía ni comer en todo el día.

Uno de esos días de la crisis de crecimiento, tocó ir a hacer la compra y como no quería fular, se nos ocurrió coger un carrito con una sillita de bebé. Y el invento funcionó bien, fue tranquilo, mirando cosas, hasta consiguió dormirse!! Con lo que nos estaba costando que cogiera el sueño esos días nos alegramos un montón de que ese rato pudiese descansarlo.

Así se quedó de a gusto:

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Hasta que apareció la típica señora, sin educación ni límites o sentido común… y nos lo despertó!!! La muy atrevida (por no descalificar) a grito pelado a pocos centímetos de su oído soltó un: AAAI QUE PEQUEÑITOOO!! mientras le cogía la manita… ¿Es que no se pueden contener? Ya se que los bebés son enternecedores, que te pararías a mirarlos y a besuquearlos… Pero si el bebé no es tuyo, ni siquiera de alguien que conozcas: no está bien toquetearlo!! Además, sin pedir permiso, ni siquiera dirigirse a los padres… Encima le cogió las manitas, que se las chupan constantemente oiga!! Yo estaba mirando para otro lado y en cuanto la escuché, me giré con cara de mala leche y le solté: NO ME LO DESPIERTE!!! La señora se fue sin mediar palabra y con cara de: que tía más borde… Encima la maleducada soy yo, vaya tela!

¿Os ha pasado algo así alguna vez?

Hace cada mueca que parece un niño diferente en cada foto… xD ¿verdad?

 

Hay mil anécdotas diarias, risas y jolgorio en casa con este monete… seguiré contándoos 😉

 

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Abrazos mamíferos ❤

 

Cura de sueño, ¡por fin!

Llevaba tantos días sin descansar bien ni dormir apenas, que hoy que he podido, he hecho una cura de sueño. Yo soy capaz de dormir muchas horas, soy una marmotilla, pero esta vez, he superado mis propios récords.

Como os he ido contando, se me hacía difícil dormir un par de horas seguidas, me despertaba y estaba desvelada 2,4 horas… Además, estando estirada la acidez me atacaba, y tenía que incorporarme, comer unas almendritas, y esperar a que pasase.

Pues bien, llevo un par de días que no tengo nada de acidez, no me preguntéis por qué, no se a que se debe, pero es un gran alivio. No he comido especialmente suave, ni he hecho nada distinto. Es más, antes de irme a dormir me comí un trozo de bizcocho con nueces y chocolate negro calentito, un pecado que normalmente antes de dormir, es una bomba digestiva. Claro está que no va a desaparecer por las buenas el malestar, pero se agradece mucho esta pequeña tregua digestiva.

Antes de ayer, dormí poquísimo, un par de horas si llegó, y no seguidas. Estaba pendiente de que viniesen la propietaria y unos vecinos a mirar un problema de humedades, por lo que me desvelé cuando Mamífero se fue a trabajar, y cuando, por fin, cogí un poco el sueño, me despertó el timbre…

Así que por la noche estaba muerta de sueño, y aproveché, me fui a dormir antes de las 2 (eso para mi es prontísimo!), y he dormido hasta las 7 cuando ha sonado el despertador de Mamífero. Entonces me he desvelado un par de horas, pero he seguido perreando en la cama hasta que he vuelto a coger el sueño. Y, aunque me he ido despertando para cambiar de posición, he ido alargando, y he amanecido a las 6 de la tarde!! He dormido tanto como los gatos, o más, pero para ellos es normal ese patrón de sueño.

Me he despertado porque ya era un desfase, pero hubiese seguido durmiendo, a tope. Me he despertado fresquísima, eso si, y contenta de haber recuperado tantas horas de sueño. Seguramente, esta será la última noche que duerma tan bien, así que creo que he hecho bien aprovechándola. Cuando nazca Biel, seguramente recordaré este día como el último en que dormí a pierna suelta, sin límites.

Esta es la anécdota del día, quería dejar constancia de este día, y de mi capacidad durmiente.

Semana 35: analítica, clase, y síntomas

Ayer fuimos al hospital a hacerme la última (por fin!) analítica de sangre del embarazo, justo el día en el que cumplí 35 semanas. Llegamos al hospital un poco antes de las 8, hora en la que empiezan las extracciones, ya que íbamos sobre aviso de que si llegábamos algo más tarde, tendríamos que esperar bastante. Nada más llegar, ya había bastante gente esperando desde antes pusieran los números de turno. Me tocó el 24, y la verdad es que fue bastante rapido, en menos de media hora ya estábamos desayunando.

Esa noche, como muchas últimamente apenas dormí. Cada vez me cuesta más, entre acidez de estómago, visitas al baño y desvelos, creo que dormí una hora seguida… Así que cuando llegamos a casa me volví a la cama hasta la hora de comer. Así voy pasando los días, entre sueño y sueño como, voy al baño. Descanso a trompicones, ya no recuerdo cuando fue la última vez que pude dormir una noche del tirón. Pero creo que es perfectamente normal y que nos pasa a muchas, este último mes es así, y tiene sentido, ya que cuando tengamos al bebé, tendremos que hacer eso mismo, dormir y comer cuando podamos.

Después de la comida fuimos a la clase de educación maternal. Seguimos con el parto, siempre centradas en el dolor (como echo de menos que se hable de fisiologia del parto, con lo maravilloso que es el proceso!). aunque esta vez fue algo más provechosa la hora y media. Vimos un vídeo de partos en hospital, hicimos respiraciones, hablamos de las posiciones que podemos adoptar para pasar mejor las contracciones, practicamos masajes para aliviar el dolor, y nos dio unas fotocopias sobre el masaje perineal. Algo que ya debería haber empezado, pero todavía no he hecho porque me falta el aceite… Podría empezar con aceite de oliva, pero no me he animado a probar porque después de la ducha toca hacer la cena, ya estoy con la batería baja, y no me ha apetecido ningún día…

Después de la clase fuimos a comprar un poco de comida para acabar de pasar el mes (que largo se hace enero!), y cuando volví a casa, merendé, y seguía cansada. Así que me puse a dormir un rato más hasta casi las 8 de la noche. Menos mal que me lo puedo permitir, porque sino estaría echa polvo!

Biel sigue muy movidito, y disfruto mucho con sus fiestas uterinas, aunque a veces, parece que se me vaya a salir el estómago. A veces, cuando me suenan las tripas o hay algún ruido fuerte e inesperado, siento como pega un bote, como asustado, y si estaba dormido se despierta. Estas últimas semanas, se mueve más cuando estoy de pie, cosa que antes no hacía tanto (era más de moverse cuando estaba en reposo), parece que al estar sentada tiene menos espacio para hacerlo, y cuando me levanto aprovecha el momento para cambiar de posición y dar vueltas. Durante este mes he cogido un quilo y medio más o menos, llegando ya a los 60,600, y de contorno de barriga 101 centímetros! 😀

No tengo ningún síntoma nuevo, pero los que ya tenía se hacen más pesados. El cansancio y dolor de espalda aparecen antes, paso del insomnio al sueño extremo, el ardor de estómago y las digestiones pesadas más todavía… Para eso siempre tengo las almendras crudas a mano, y tomo un vasito de leche antes de dormir. Las almorranas van y vienen (y cuando aparecen paso un par de días que estar sentada  agacharme es mortal), y un leve dolorcillo pélvico muy leve del peso extra. A veces me crujen un poquito los huesos del pubis y las caderas, pero no es doloroso. Y las encías que durante una semana parecían haber mejorado, están peor, sangrando a la mínima y profusamente.

La semana que viene conoceremos a la nueva ginecóloga, que seguro que es muy maja, y tendremos los resultados de la analítica. Espero haber recuperado las reservas de hierro… También al llegar a las 36 semanas podré dejar la aspirina, y supongo que me harán la prueba del estreptococo, algo que también tengo ganas de saber, ya que si me toca tomar el antibiótico durante el parto, me plantearé hacer una toma de probióticos antes o después del parto, según salga el resultado. Ojalá salga negativo, menos problemas, y mejor microbiota tendré para pasarle a Biel.

Esta semana una amiga nos ha mandado una cámara para grabar el parto (mil millones de gracias guapa!), le acoplaremos un trípode, así nos podremos olvidar de grabar y disfrutar el momento. Todavía tenemos pendiente preparar la música que quiero escuchar durante el parto y dilatación, imprimir el plan de parto, instalar la sillita (se nos olvida cada día…), hacerle una buena limpieza a fondo al coche, y practicar con el fular… y alguna cosilla de menor importancia más queda. Aunque lo básico lo tenemos ya preparado o medio controlado por lo que pueda pasar en cualquier momento.

Poco más tengo que contaros, estoy aprovechando estos días para reservar energías, o más bien ir recuperándolas a ratos y no llegar a estar al límite de agotamiento. Hago horarios caóticos, escuchando lo que me pide el cuerpo. Espero que así, cuando me ponga de parto me pille con las pilas más o menos cargadas 🙂

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Abrazos mamíferos ❤

 

 

Embarazo: semanas 25 a la 28, ¡empieza el tercer trimestre!!

Ya he llegado a la semana 28, empieza el tercer trimestre, y no me lo puedo creer! 😀

Como os dije, tenemos ya la cunita de colecho montada, y un mueble para la ropita de Biel, que nos regalaron mi madre y mi tía.  Así que ya tenemos lo esencial preparado 🙂

Solamente queda encargar el mei tai y los pañales de tela, que ya los tengo escogidos, nos los hará una artesana que es encantadora, y una artistaza.  Pronto haré un post para enseñaros las preciosas telas que hemos escogido, y las maravillas que hace esta mujer con sus manos.

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Estas cuatro semanas he empezado a sentirme mucho más cansada y pesada. Como os dije en esta entrada, tuve cita con el ginecólogo, y me dio los resultados tanto del o’sullivan, como del hemograma y cultivo de orina, y me salió baja la hemoglobina. Por lo que estoy tomando hierro desde entonces, y debido a esa carencia me siento bastante agotada. La espalda también se me carga más, sobre todo cuando estoy de pie un rato, y la barriga me pesa, pero si me estiro y descanso se me pasa. Estoy bastante bien para lo que he pasado en mi vida con la espalda, contando que tengo unos quilos de más y que no estoy haciendo ejercicio, no me puedo quejar demasiado de dolor.

 

En la ecografia, como os dije también, el cuello del útero sigue larguito, así que por eso estoy tranquila, sin embargo, la placenta sigue baja… Y Biel estaba en podálica, por lo que ya me insinuó una cesárea, pero todavía es muy pronto para hablar de eso… Yo espero que se gire, si no lo ha hecho ya, porque ya no siento que me patee la vejiga, y que la placenta suba, para poder tener un parto natural.

He tenido el sueño muy trastocado últimamente… Tuve bastante insomnio, lo que me hizo llegar a dormir de día y estar despierta toda la noche, mañana y hasta mediodía. Esta última semana, he regulado el horario, y he pasado a tener mucho sueño por las noches, antes de cenar, ya me estoy durmiendo. Es increíble el cansancio que tengo al final del día.

Sigo desvelándome con facilidad, cuando Mamífero se va a trabajar, hay días que no me puedo volver a dormir, y me quedo corta de horas de sueño. Por lo que al día siguiente de que me pase esto, recupero sueño, y soy capaz de dormir más de doce horas. Cuando duermo tanto me despierto fresquísima y me siento con mucha energía, pero igualmente por la noche acabo rendida.

12366732_10208000671365731_1526864348_nYa empiezo a sentir el estómago apretadito… El desayuno me entra a la perfección y lo agradezco porque me despierto con muchísimo hambre, pero ya la comida, y la cena, sobre todo, siento que no tienen espacio… Querría comer más pero no me cabe! Estoy todo el día con la sensación de haberme empachado, y siento literalmente la digestión en mi esófago. He pasado también muy malas noches por la acidez, y las digestiones lentas. Pero bueno, son típicos problemas de embarazada, y todavía me quedan un par de meses, y con menos espacio todavía…

Entre las malas digestiones y el hierro, tengo la mayoría del tiempo malestar en el estómago. El hierro debo de tomarlo dos veces al día, antes de las comidas, y me sienta como una patada. También procuro tomar zumo de naranja natural para absorberlo mejor, pero solamente me sienta bien a primera hora de la mañana. Además, ya hay muchas cosas como los embutidos y el tomate que no puedo comer porque me dan mucha acidez, así que he ido modificando mis comidas. He optado por tomar el hierro con un zumo de naranja por la mañana, comer algo ligero, y desayunar más tarde algo suave (fruta, frutos secos, yogur natural, bebida de avena, tortitas de arroz, queso…). Y por la noche, directamente lo tomo después de cenar, porque si lo tomo antes, me sienta fatal la cena y paso mala noche.

12386654_10208000675005822_1611504087_nDesde la semana 24, el contorno de la barriga no me ha aumentado demasiado, de 94 a 95’5 cm, y de peso de los 57,400 kg a 58,200. No es demasiado, sin embargo, si que me siento mucho más grande y pesada. Ya empiezo a tener pipí más a menudo y siento la presión que ejerce el peso de la barrigota. Mi ropa apenas me cabe ya, así que he empezado a “robarle” pantalones y jerséis a Mamífero! Es un alivio llevar ropa que no me apriete y me tape bien la barriga y los riñones, porque con la mía iba ya con el ombligo al aire… XD

Biel se mueve muchísimo, y disfruto sintiéndole ❤ . Por la noche tenemos problemillas para adaptarnos en la cama, ya que prefiero dormir recostada en mi lado izquierdo para mejorar tanto la digestión como la circulación, y él también prefiere ese lado. Y al estar así, debo de restarle espacio o molestarle en su postura, porque me pega unos pateos que me tengo que girar para que podamos dormir.

Como os dije en la última entrada esta semana ha hecho un año que Aritz nos dejó, así que he estado sensiblona. El día 7, día de su aniversario, nada más abrir los ojos, me toqué la barriga para saludar a Biel, como cada mañana, y no se movía. Estuve un buen rato llamándole, cambiando de postura, y molestándolo para que diese señal de vida, y muy preocupada… Al final dio un par de golpecitos y pude respirar, pero lo pasé muy mal, no me había pasado ningún día, y justo ese día si… Luego Biel esuvo moviéndose con normalidad, así que simplemente estaba muy dormidito, y por eso no reaccionaba.

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Lo importante ya os lo fui avanzando en pasadas entradas, así que pocas novedades tengo que contar sobre este mes. Además he estado tan cansada, que poco he hecho… Lo mínimo en casa, y las salidas imprescindibles a hacer la compra. Pensaba hacer mucho más, pero he ido frenando el síndrome del nido y las ganas de tenerlo todo limpio y ordenado, porque no quiero cansarme demasiado.

 

Tengo también el plan de parto a medio hacer, aunque en un ratito más que me ponga ya lo tendré listo. Y espero hablar este mes con mi comadrona para la derivación de hospital y quedarme tranquila en ese sentido. Espero que no me pongan problemas, porque no tengo demasiada energía…

Estas semanas no hemos hecho demasiadas fotos, las que os comparto son de hoy mismo, y ayer por la noche, estando de 28 semanas y un par de días.

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Abrazos mamíferos ❤